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Los pedidos de Intervención Federal al Gobierno de Torrent

El partido liberal había venido solicitando -con diversos fundamentos- a partir de 1932, se decretara la Intervención Federal a la provincia de Corrientes. En tal sentido había presentado diversos proyectos de ley y de declaración en la Cámara de Diputados de la Nación y realizado gestiones ante los altos poderes del Gobierno Nacional.

El proyecto de 1932, al no ser tratado, quedo incurso en la ley de perención parlamentaria; fue reproducido en 1934 y se resolvió considerarlo en las últimas sesiones de 1935, cosa que no ocurrió.

Contaba el partido liberal con muy buenas relaciones en las esferas políticas y de gobierno, pero se le hacía difícil lograr la decisión de Intervenir ya que, si bien era un partido considerado como oficialista -pues muchos de sus hombres desempeñaban interesantes funciones en tal carácter- su actitud frente al autonomismo lo hacía ubicarse en una postura independiente de la estructura de la Concordancia, principal soporte del general Justo.

Los intentos realizados ante el P. E. Nacional encontraban el mayor contrapeso en el ministro del Interior, doctor Leopoldo Melo, de filiación antipersonalista, hombre ligado por amistad y compromisos politicos al senador, doctor Juan Ramón Vidal, jefe del autonomismo, al extremo de que cuando aquél renunció al Gobierno para postularse como candidato presidencial en los comicios a realizarse en 1937, se hablaba del doctor Vidal como su compañero de fórmula(1).

(1) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 14 de Abril de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

No debe olvidarse, además, que en las elecciones de 1928, el doctor Vidal tuvo activa participación para que el radicalismo antipersonalista se decidiera por el doctor Melo como candidato presidencial, aunque finalmente fuera derrotado por el radicalismo yrigoyenista.

La posibilidad de obtener una ley de Intervención era remota antes de 1936, porque no se contaba con un sector que pudiera apoyarla y, después de las elecciones de Marzo, si bien la oposición pudo disponer con una mayoría relativa y el liberalismo se volcó en su favor, habría podido obtener al menos una media sanción en tal sentido, pero los acontecimientos ocurridos en la Cámara Baja obstaron al tratamiento de cualquier cuestión política, como veremos más adelante.

Además, aún en el supuesto de lograr esa media sanción, en el Senado la “concordancia” tenía amplia mayoría, por lo que una ley intervencionista habría requerido un cambio de posición, cosa bastante difícil dado el protagonismo que en ese momento tenía el senador Vidal ante la presidencia de la nación, siendo fuente de frecuentes consultas por parte del general Agustín Pedro Justo.

De allí que no sorprendiera la decisión de la junta ejecutiva del partido liberal adoptando una actitud de franca oposición al oficialismo nacional, como ya hemos visto. Consecuente con la posición adoptada, se votó la lista completa de la mesa directiva, integrada por radicales, socialistas y demócrata progresistas, y se insistió más luego en el urgimiento del pedido de Intervención Federal a la provincia.

El diputado nacional liberal, doctor Eduardo Brouchou, en la sesión del 28 de Mayo de ese año, solicitando pronto despacho del proyecto intervencionista, dijo que

Corrientes no plantea la nulidad de una elección, fruto de este ambiente, producto de aquel estado político. Necesita restaurar la vida normal y liberar a la sociedad de la sombra terrible de un pasado retrógrado, cuya tutela ejerce desde esa misma sombra la más desacreditada influencia.
El remedio federal es para Corrientes una necesidad impuesta por las instituciones en quiebra, por el orden, la seguridad y la justicia, por el decoro de aquella sociedad cruelmente agobiada”.

Tan pronto conocidas sus palabras, los senadores provinciales de la Concordancia, doctores Pedro Díaz Colodrero, Fernando S. Agrelo y Oscar M. de Llano y los señores J. Nazario Gómez, Antonio Cabral y Colodrero, Marcial R.Goitia y Arístides Olivieri, presentaron un proyecto de declaración en el que se solicitaba y estimulaba a los representantes nacionales por Corrientes para que, en ejercicio de sus atribuciones -tanto en el seno de las comisiones, como en el recinto de la Honorable Cámara de Diputados- instaran el esclarecimiento de los hechos inexactos imputados a la democracia de Corrientes por el diputado nacional, doctor Eduardo Brouchou.

Correspondió al doctor Díaz Colodrero informar el proyecto y la respuesta corrió por cuenta del doctor Adolfo Contte, aprobándose finalmente por la mayoría que la “concordancia” tenía en el Senado. Con este motivo, el gobernador de la provincia dispuso la publicación de un interesante folleto, caratulado: “La provincia de Corrientes defiende su Patrimonio Moral”, en la que se dirige a los legisladores nacionales y a la opinión pública del país, que incluye un mensaje y 23 anexos, ampliamente ilustrativos acerca de las razones en que el Gobierno fundaba su legitimidad y consenso de que gozaba en la provincia(2).

(2) “La provincia de Corrientes defiende su Patrimonio Moral (Manifestaciones que su P. E. lleva a los Legisladores Nacionales y a la Opinión Pública del País, con motivo de las palabras de un Diputado Nacional por Corrientes en la Cámara de Diputados de la Nación)” (1936). Publicación y documentación oficial. Ed. Imprenta del Estado, Cárcel Penitenciaria, Corrientes. Consta de 150 páginas. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Cabe señalar que, en oportunidad de manifestarse en esa forma el diputado Brouchou, fueron replicados brevemente por sus pares correntinos, los diputados Pedro Numa Soto y Benjamín Solano González, expresando la inexactitud de los cargos formulados, lo que demostrarían suficientemente en oportunidad de debatirse tan importante cuestión en el seno de la Cámara.

El diputado radical Araujo intentó fundamentar la nulidad de las elecciones practicadas en Corrientes, siendo enérgicamente replicado por Carlos Alvarez Colodrero, considerando las pretensiones del legislador como descabelladas, ya que los comicios se habían desarrollado con la mayor pureza y legitimidad, sin merecer la protesta ni la reclamación de los partidos políticos que concurrieron a las elecciones, las que contaron en todo momento con las mayores garantías y prescindencia electoralista(3).

(3) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 29 de Mayo de 1936. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

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