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Los presidenciables para las elecciones de 1938

El candidato ideal que el general Agustín Pedro Justo habría querido llevar a la presidencia era el general Manuel A. Rodríguez, que gozaba de sus simpatías y cuya absoluta lealtad descontaba, con quien tendría la seguridad de que al término de su gestión, le entregaría el poder nuevamente a su mentor y haría lo posible para lograr que las condiciones políticas favorecieran su reelección. Pero en el año 1936 se produce su fallecimiento, y ello abre la incógnita acerca de quién sería su sucesor.

En ese mismo año renunció su ministro del Interior, el doctor Leopoldo Melo, insatisfecho por no haber podido lograr una política de conciliación y de distensión con el radicalismo, hasta entonces en la abstención insurreccional(1), a lo que deben agregarse los triunfos del personalismo en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y otras provincias, en Marzo de 1936.

(1) Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), pp. 265 y 322. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Producida su renuncia, que se la hace coincidir con su lanzamiento a la candidatura presidencial, de lo que dan cuenta los periódicos de la época, que también señalaban como su compañero de fórmula al senador nacional por Corrientes, doctor Juan Ramón Vidal, se advierte al poco tiempo que sus posibilidades de lograrla se hacían cada vez más difíciles.

Para Potash, el general Justo “de hecho ignoró las pretensiones de otros antipersonalistas, entre ellos Leopoldo Melo...; se trataba de un hombre que, a juicio de algunos observadores, poseía mayor estatura presidencial que Ortiz aunque, precisamente, por sus cualidades y ambiciones se perfilaba más como un rival que como un colaborador.
Según parece -sigue diciendo- Justo esperaba tener en Ortiz un sucesor que continuaría su política económica, protegería el prestigio de su Gobierno y allanaría el camino a una segunda presidencia del propio Justo(2).

(2) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina. 1929 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1985), p. 156. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Aguinaga y Azaretto coinciden en señalar que, habiéndose decidido el primer término para los antipersonalistas, no se postulará a Leopoldo Melo, de mayores méritos que Ortiz, más “presidenciable(3).

(3) Carlos E. Aguinaga y Roberto A. Azaretto. “Ni Década ni Infame (del 30 al 43)” (1991), p. 236. Ed. Jorge Baudino Ediciones, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En realidad, como afirma Fraga, previamente a la determinación de la fórmula de la Concordancia, Justo había explorado otros caminos, buscando la posibilidad de lograr consenso con el radicalismo, de tal manera que se evitase una confrontación y el recurso del fraude.

El vicepresidente Roca y el rector de la Universidad de Buenos Aires, Vicente Gallo, participaban de estas gestiones, como ya lo habían hecho antes en el conflicto con la Cámara de Diputados y, el propio presidente, había mantenido una entrevista privada con el doctor Marcelo T. de Alvear, en las que no se llegó a ningún acuerdo. Recién después de fracasadas estas gestiones se anunció su decisión con respecto a la sucesión(4).

(4) Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), p. 370. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El popular dibujante Ramón Columba, quien por su condición de jefe de taquígrafos del Congreso tuvo ocasión de ser testigo de muchos sucesos de la época, refiere que Carlos Saavedra Lamas habría estado en la mira del presidente Justo para sucederlo.

Pero era el caso de que Justo como presidente de la nación había dirigido en Buenos Aires las negociaciones de paz entre Bolivia y Paraguay, y se sintió luego despojado del Premio Nobel de la Paz por su ministro de Relaciones Exteriores, doctor Saavedra Lamas, quien salió cargando así con todos los honores de la histórica jomada. “¡Imposible seguir pensando en el canciller como sucesor presidencial! La herencia graciable del bastón con borlas busca siempre el seno compensador de la confianza(5).

(5) Ramón Columba. “El Congreso que yo he visto. 1934 - 1943” (1951), pp. 89/90. Ed. Ramón Columba, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

A mediados de Abril de 1937 se confirmó lo que se venía suponiendo desde el año anterior -dice Luna- que Ortiz sería el candidato presidencial de la Concordancia. Su nombre fue lanzado por el presidente a sus amigos íntimos y estos lo difundieron en círculos más amplios y los diarios recogieron la versión de la consagración definitiva e inamovible del doctor Roberto Marcelino Ortiz a la candidatura oficialista(6).

(6) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 19. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ya se ha señalado la amistad que entre ellos existía, fruto de su coexistencia ministerial en el gabinete del presidente, doctor Marcelo T. de Alvear y, posteriormente, como su propio ministro de Hacienda.

El problema que ahora surgía era el de completar la fórmula con el candidato a vicepresidente. Justo había manifestado sus simpatías en favor del doctor Miguel Ángel Cárcano, su ministro de Agricultura, de una familia cordobesa de tradición conservadora.

Su nombre fue sugerido -luego de consultas con algunos amigos que la apoyaban- al presidente del partido Demócrata Nacional, doctor Arancibia Rodríguez, quien transmitió a la junta de gobierno la sugerencia, provocando serias divergencias en su seno. Allí, el nombre de Vidal había tenido el año anterior algún asentimiento, pues se lo consideraba hombre de prestigio, reflexivo y maduro, aunque tal vez un tanto avanzado en edad con sus 77 años.

Esa posibilidad había determinado algún resentimiento del otro senador aspirante que era el doctor Robustiano Patrón Costas, motivando con ésta y otras razones la renuncia a la presidencia del partido el año anterior.

En los últimos tiempos era notoria la rivalidad entre estas dos figuras del conservadorismo, acerca de las cuales decía Félix Luna, hablando de Patrón Costas, que era el eterno senador por Salta y que su senador “paralelo” podría ser Juan Ramón Vidal, que lo fue incontables años por Corrientes(7).

(7) Félix Luna. “Nuestro Tiempo” (1984), tomo IX: “Esplendor y Crisis de la Argentina Tradicional. 1930-1943”, capítulo 6: “El Congreso”, p. 92. Ed. Hyspamérica Ediciones, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Y ella se evidenciaba en el hecho de que en la última elección de autoridades de la Cámara de Senadores, Patrón Costas fue elegido vicepresidente 1ro., sin el voto de los representantes de Corrientes, doctores Vidal y Lubary.

No debe así sorprender que Vidal, jefe indiscutido de la situación correntina del partido Demócrata Nacional (autonomista), se inclinara en favor de la candidatura del cordobés Cárcano, coincidiendo con las simpatías -en igual sentido- del gobernador de la provincia de Buenos Aires, doctor Fresco y, muy especialmente, teniendo en cuenta la sólida amistad que lo unía al presidente de la nación, con quien en esta época mantiene reiteradas entrevistas.

Si bien la cúpula conservadora había aceptado sin problemas la imposición de la candidatura del radical antipersonalista, doctor Ortiz, para presidente de la nación, no estaba dispuesta a transar en una nueva imposición respecto al hombre de su partido que debía ocupar el segundo lugar de la fórmula.

Y en tal sentido se aferró a la candidatura del doctor Patrón Costas. Esta situación motivó un impasse en las conversaciones que se fueron dilatando, y hacían preocupar seriamente al doctor Ortiz ya que los tiempos se achicaban para realizar su propia campaña electoral junto a la persona que debía acompañarlo en el segundo término.

Esta demora y la actitud intransigente de Justo para imponer a Cárcano, determinará la renuncia del presidente del partido Demócrata Nacional, doctor Arancibia Rodríguez, que le fue rechazada y ratificada la confianza en su gestión(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 11, 18 y 19 de Mayo de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El comité central del partido demócrata nacional había designado una comisión para coordinar con los demás grupos afínes de la Concordancia en todo lo relativo a la próxima campaña electoral, en lo que obviamente no estaba ajeno el problema de la candidatura a la vicepresidencia(9), pero no lograba ponerse de acuerdo ya que la candidatura de Patrón Costas, además de ser resistida por el presidente de la nación, lo era también por los representantes de otras provincias, entre las que figuraban -como hemos dicho- Buenos Aires y Corrientes, y la del doctor Cárcano no resultaba grata por el hecho de querer ser impuesta por el Jefe del Estado.

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 9 de Mayo de 1937. La integraban el senador Antonio Santamarina, por Buenos Aires; el senador Galíndez, por Catamarca; el senador Suárez Lago, por Mendoza; el senador José H. Martínez, por Córdoba; el diputado Benjamín Solano González, por Corrientes; el diputado Morrogh Bernard, por Entre Ríos; el diputado Simón Padrós, por Tucumán; el senador Serrey, por Salta; el senador Landaburu, por San Luis; el diputado Adrián Escobar, por Santiago del Estero; el diputado Halperín, por La Rioja; y el diputado Graffigna, por San Juan. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Finalmente, éste último transó en aceptar que el partido le propusiese una figura, pero exigía que ella estuviese avalada por la unanimidad de los distritos que componían el partido Demócrata Nacional, lo cual determinó nuevas consultas y se dio mandato al titular partidario para buscar una solución al conflicto, aunque fuera sobre la base de un tercer candidato de transacción.

De esas tratativas se retiró la delegación correntina, que se había volcado definidamente en favor del doctor Cárcano, el favorito del general Agustín Pedro Justo.

La actitud de los doctores Cárcano y Patrón Costas, declinando de sus postulaciones, facilitó las cosas y se propuso finalmente al doctor Ramón S. Castillo, de Catamarca, que se venía desempeñando al frente de la cartera política del Gobierno Nacional.

Conocida la renuncia de ambos postulantes, los dirigentes de Formosa, San Juan, Entre Ríos, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Jujuy y La Rioja, que habían sostenido la candidatura de Patrón Costas, ante su renunciamiento y habiéndoles dado éste su conformidad, coincidieron con las demás delegaciones en un candidato común, en este caso el doctor Castillo.

La delegación de Buenos Aires se manifestó expresando que había venido sosteniendo la candidatura del doctor Cárcano, con quién se habían comprometido pero, ante la decisión de su candidato y en homenaje a la armonía y soluciones nacionales, estaba dispuesta a declinar toda pretensión, postura en la que también coincidió la delegación cordobesa y la de San Luis, que no había sostenido candidato alguno, dado que en algún momento también se pensó en su representante y presidente del partido, senador doctor Arancibia Rodríguez. También se había pensado en el senador por Buenos Aires, Antonio Santamarina.

Estaban, entonces, todas las delegaciones de acuerdo -con excepción de la de Corrientes- por lo que se encomendó al doctor Arancibia Rodríguez para entrevistarlos, informarles de lo resuelto respecto del candidato de transacción y solicitarle su adhesión. Se reintegraron entonces los delegados de Corrientes y, por las mismas razones dadas por Buenos Aires, adhirieron a la solución encontrada.

Poco después los dirigentes conservadores se dirigieron a la presidencia de la nación e informaron al general Justo de lo resuelto, hallándose -entre otras personalidades- el gobernador Fresco, su ministro Noble, el senador Santamarina y el diputado Barceló y, en forma separada, lo hicieron también los diputados Benjamín S. González y Felipe C. Solari, a quienes acompañó el dirigente liberal pactista, Ercilio Rodríguez.

En un momento dado conferenciaron en forma privada con el Primer Magistrado el presidente del partido, senador Arancibia Rodríguez, y el diputado Benjamín S. González, donde se le hizo conocer las intimidades del acuerdo, ya que Corrientes había estado jugada en favor de la candidatura de Cárcano.

Al salir del despacho, el senador Arancibia Rodríguez anunció en rueda de periodistas que todas las provincias, sin excepción, donde actuaba el partido Demócrata Nacional, habían resuelto por unanimidad propiciar el nombre del doctor Ramón S. Castillo para vicepresidente de la nación, lo que habían venido a manifestárselo al general Justo por razones de cortesía(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 1, 4, 9, 11 y 15 de Junio de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El diario “La Prensa” criticaba ácidamente los cabildeos de los máximos dirigentes para imponer un candidato, considerando que las respectivas convenciones partidarias quedaban sin función. Decía que “las candidaturas de la Concordancia, para integrar la fórmula que sostendrá en los próximos comicios presidenciales, está consagrada sin que las convenciones de los partidos que constituyen esa conjunción de fuerzas políticas hayan tenido en ello parte alguna.

Cuando se reúnan no les quedará propiamente función que llenar, pues la elección que a ella debiera corresponderle está hecha de antemano y el papel que a ellas deberá corresponderle es el de refrendar simplemente lo que ya se ha resuelto(11).

(11) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 16 de Junio de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Y así fue efectivamente. Las convenciones se reunieron el mismo día y luego de cumplir los actos rituales de rigor, proclamaron ambas la fórmula común a que se había arribado en las conversaciones previas(12).

(12) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 26 de Junio de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Los socialistas independientes también proclamaron la fórmula Ortiz-Castillo.

- Los candidatos de la oposición

El partido más importante de la oposición era la Unión Cívica Radical, todavía llamada personalista, que dirigía el doctor Marcelo T. de Alvear, reelegido como presidente del comité nacional en Enero de ese año 1937, que traía como estigma la intervención que les cupo a los concejales de ese signo que aprobaron la prórroga de las concesiones eléctricas de la Ciudad de Buenos Aires de la CADE y CHADE, del grupo Sofina, y la fuerza que le seguía en orden era el partido socialista, con gravitación especialmente en la Ciudad de Buenos Aires.

La primera de esta agrupaciones reunió su convención en el mes de Mayo, y existía ya el consenso unánime de las representaciones para elegir candidato a presidente de la nación al doctor Marcelo T. de Alvear. Los grupos disidentes prácticamente actuaron fuera de los órganos directivos del partido, aunque con importante gravitación, como eran los jóvenes integrantes de F.O.R.J.A.

El problema era determinar quién sería el compañero de fórmula, mencionándose con insistencia al ex candidato a gobernador por Santa Fe, doctor Enrique M. Mosca, y al senador nacional por Entre Ríos, doctor Eduardo Laurencena.

Luego de muchas tratativas sin llegar a un acuerdo, se procedió a la votación, siendo elegido el doctor Alvear por unanimidad de los delegados mientras que, para la vicepresidencia, el doctor Mosca lograba el apoyo de 125 convencionales, venciendo a su contrincante, doctor Laurencena, y a los señores Pueyrredón y Güemes, que también recibieron algún apoyo.

El diario “La Prensa”, en artículo editorial, señalaba como plausible la orientación en que acababa de reafirmarse el radicalismo al declarar que concurriría a los comicios a pesar del panorama que presentaba la República, pues consideraba que el ejercicio del sufragio constituía el factor capaz de contribuir con más eficacia al restablecimiento de las libertades políticas, y también que, aunque con algún retardo, dada la trascendencia del acto político a realizarse, la Unión Cívica Radical había cumplido con los requisitos indispensables para afrontar la lucha por la próxima renovación del Poder Ejecutivo y era el único partido que se había puesto en condiciones de solicitar el apoyo ciudadano por medio de los recursos adecuados dentro del orden democrático(13).

(13) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 19, 20, 24, 26, 29 y 30 de Mayo de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El radicalismo personalista empezaba a sentir las consecuencias de sus disensiones internas. Un grupo de radicales afiliados al comité nacional resolvían adherir a la fórmula que encabezaba el doctor Roberto Marcelino Ortiz y organizaban un mitin en el Teatro Marconi de la Ciudad de Buenos Aires en el que hicieron uso de la palabra, entre otros, Mario Kennedy, de Entre Ríos, partícipe del movimiento radical de 1932, recién regresado de su exilio en el exterior; Ovidio Molinas, por Santa Fe; Rodolfo Alvarez Prado, por la Ciudad de Buenos Aires; Néstor Aparicio, por la provincia de Buenos Aires; y Juan Arribau González y Francisco Saa, por la provincia de Corrientes.

Allí se dijo -entre otras cosas, al hablar Kennedy- de que se estaba gestando otra etapa de la vida argentina y que los que nunca hicieron nada por la patria estuvieron agazapados y mansos, carecen hoy de ejecutoria para enrostrarles cualquier cosa y, si hoy estaban lejos de sus filas dispuestos a enfrentarlos y abatirlos, era porque no querían galvanizarse en la esterilidad ni complicarse con sus errores. “Si somos adversarios -decía- es por el convencimiento de que en sus líneas nada podía hacerse por el triunfo de los ideales cívicos del radicalismo”.

Recordó que sus acciones insurreccionales en Entre Ríos no fueron apoyadas por las autoridades del partido y mencionó las vicisitudes que le tocara pasar en aquellos momentos y, aunque sostuvo que no eran sediciosos por temperamento, debieron estar en la rebelión como una necesidad civil y como el remedio más eficaz para alcanzar las finalidades principistas que perseguían.

Otro de los oradores, el mayor Arribau González, también partícipe de hechos insurreccionales, dijo que no perdonarían nunca al doctor Alvear el haber justificado el movimiento sedicioso que derribó a Yrigoyen en 1930 y haber deseado la dirección del partido para proyectarle doctrinas importadas. Terminó refiriéndose a la candidatura del doctor Ortiz, cuyo nombre consideraba prenda de unión entre los argentinos(14).

(14) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 7 de Febrero de 1937. Los hermanos Roberto, Eduardo y Mario Kennedy habían regresado al país desde su exilio al que se habían visto obligados como consecuencia del fracaso del movimiento sedicioso de 1932 y fueron recibidos por miembros del comité nacional radical en el puerto de Buenos Aires (ediciones del 30 de Junio y 3 de Julio de 1937). // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Sin ninguna dificultad, el partido socialista consagró -en su congreso extraordinario- la fórmula de los doctores Nicolás Repetto y Arturo Orgaz, para su concurrencia a las elecciones presidenciales(15).

(15) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 30 de Mayo de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las autoridades del partido comunista, a su vez, hacían llegar al radicalismo una nueva invitación para un accionar conjunto de todas las fuerzas democráticas y obreras para defender la democracia y la pureza del sufragio universal(16); y el partido Socialista Obrero proclamó la fórmula Alvear-Mosca.

(16) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 24 de Mayo de 1937. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

De esta manera, a mediados de 1937 las líneas políticas estaban tendidas y los candidatos iniciaban sus campañas electorales a lo largo y ancho del país.

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