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ULTIMOS AÑOS DE LA GOBERNACION TORRENT

- En la provincia

El diario “La Prensa” con un comentario editorial que decía: “Interrogantes que se abren al empezar el año 1938” se preguntaba si se volvería a la observancia fiel de la Constitución Nacional, si recuperaría el pueblo argentino sus derechos electorales, si moderarían los Gobiernos sus gastos, si se pondría término a este periodo de privilegios económicos en el orden interno y de tratamientos diferenciales en el comercio exterior, considerando que estos eran los interrogantes que se formulaba el país, que no era espectador indiferente de los acontecimientos sino que -por el contrario- deseaba resolver sus problemas normalmente.

La provincia de Corrientes continuaba sin mayores sobresaltos la marcha de su actividad, sólo perturbada en lo político por las elecciones anuales de renovación legislativa, que en este año se vio aumentada por la elección de los diputados que representarían a la provincia en el Congreso Nacional, y en la expectativa de lo que ocurriría al asumir el nuevo presidente de la nación, doctor Roberto Marcelino Ortiz, a mediados del mes de Febrero.

El doctor Pedro Bonastre siguió recibiendo felicitaciones y agasajos por su reciente designación como ministro de Gobierno de la provincia(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1ro. de Enero de 1938. El Ateneo local le ofreció una demostración en la que hablaron Manuel Cabral (h), Jesús Salvador Cabral y el doctor Hernán Félix Gómez, quien recién había asumido como vicerrector del Colegio Nacional. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El gobernador, con altas autoridades, procedían a la inauguración del tramo de la Avenida Costanera “Dr. Juan Ramón Vidal”, desde Punta San Sebastián hasta Punta Ñarö y se adquiría “La Taraguy”, obra póstuma del artista Amado Puyau, estatua en bronce símbolo de la mujer correntina, que fue emplazada en uno de los jardines de la recién inaugurada costanera, mientras que, en diversos barrios y, especialmente, en el Cambá Cuá, se realizaban bailes de negros candomberos con motivo de la celebración del Día de Reyes.

El Gobierno se vio en la necesidad de poner en vigencia el Presupuesto de 1937, al no haber sido sancionado el que correspondía al año que se iniciaba e, inexplicablemente, fracasaba por segunda vez la licitación llamada para construir un hotel-casino en la ciudad capital, con una concesión de juegos por 30 años.

Los usuarios de la misma ciudad se quejaban de la deficiente prestación del servicio público de pasajeros, para el que se había otorgado una concesión monopólica con miras a mejorar el sistema desquiciado que regía anteriormente. El esperado moderno edificio de la Universidad Popular seguía sufriendo retrasos por la falta de envío de fondos para su continuación.

La difícil situación del Ferrocarril Económico le hizo acudir a un crédito del Banco Popular de Corrientes, destinado a pagar los sueldos de su personal, mientras comenzaban a advertirse atrasos en otros órdenes de la Administración.

La postulación de algunos funcionarios policiales como candidatos a la próxima renovación legislativa había determinado sus renuncias, designándose a los reemplazantes, siempre dentro de hombres ligados a los partidos políticos gobernantes(2).

(2) En Monte Caseros fue designado comisario, Pedro Estigarribia; comisario de órdenes Marcos G. Tripaldi; comisario de Goya, Manuel López Díaz; secretario de policía, Manuel Díaz Colodrero (por fallecimiento de Amaro Cundom). // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El diario “La Prensa” se hacía eco de lo que consideraba un “desquicio policial”, señalando que el problema que esa situación entrañaba no sería corregido mientras subsistiera el error de identificar al Gobierno con el partido.

El gobernador recibió la visita de Kennet Carlyle, presidente del directorio en Londres de la Compañía Liebig, con importantes inversiones ganaderas en la provincia, acompañado de Carlos E. Noble, administrador general para América del Sur de la misma empresa, quienes solicitaron reducción de impuestos territoriales y al ganado. Esta firma era una de las más importantes compradoras de hacienda de la región y de la vecina República del Paraguay, hacia donde continuaron viaje posteriormente.

Visitó también la ciudad capital -hecho insólito- un crucero de la Marina inglesa, el “Scarborough”, cuya tripulación mereció toda clase de atenciones del Gobierno y la sociedad correntina.

- Un hecho luctuoso

Las tareas encaminadas a poner en marcha el proyecto del puente que uniría las ciudades de Paso de los Libres con la vecina brasileña de Uruguayana, habían continuado activamente, pese a alguna oposición militar que no consideraba prudente su construcción. El general Agustín Pedro Justo, en uno de sus últimos actos de gobierno, empeñado en poner en marcha esta obra, concurrió a la inauguración de los monolitos recordatorios de este emprendimiento, cuya ceremonia presidió juntamente con su colega del Brasil, el doctor Getulio Vargas.

Terminado el acto, el presidente se dirigió en forma inmediata al aeropuerto de Paso de los Libres embarcando en un avión Lockheed de la Armada, para dirigirse a la Ciudad de Buenos Aires, siendo acompañado por los ministros de Guerra y de Marina, el comandante de la Fuerza Aérea, su secretario privado y el edecán naval.

Detrás de este aparato -que despegó a las 17:30- lo hicieron otros seis aparatos de la escolta. El Lockheed del Ejército, en el que viajaba el hijo del presidente, fue perdido de vista entre Monte Caseros y Concordia por el mal estado del tiempo.

Posteriormente llegó a transmitir un mensaje anunciando que descendían en la zona de Itacumbú, en territorio uruguayo, pero no se tuvo más noticias, hasta encontrarse más tarde al avión totalmente destrozado y muertos los tripulantes, entre los que se encontraban el coronel Abraham Schweizer y el teniente coronel José F. Bergamini, oriundos de Esquina y Monte Caseros. Este hecho tan desgraciado enlutó al país todo más allá de cualquiera diferencia entre sus habitantes(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 10 y 11 de Enero de 1938. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- Asume la presidencia el doctor Roberto M. Ortiz

El 20 de Febrero asumió la presidencia de la nación el doctor Jaime Gerardo Roberto Marcelino Ortiz, nombre con el que fue bautizado, hijo de vascos, siendo sus padres Fermín Manuel Ortiz y Josefa de Lizardi, quienes habían llegado al país hacia 1870.

Había iniciado estudios de Medicina pero, al cerrarse la Facultad por conflictos, debió interrumpirlos, inscribiéndose en Derecho y recibiéndose de abogado en 1909. Se había empleado en el Ferrocarril Pacífico y, al recibirse, fue destinado a la Asesoría Legal. Ese es el origen de su vinculación con la empresa británica, que tanto ha servido para denostar su personalidad(4).

(4) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), pp. 85/88. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Dijo Ortiz, al asumir, que “como candidato afirma y como presidente ratifica su fe en la democracia”. Ello implica una promesa solemne de respeto por la libertad y las garantías que la Constitución consigna para el ciudadano y, reiterando afirmaciones hechas anteriormente, “no he de confundir la democracia con la demagogia”.

Esta solemne manifestación llevaba un doble mensaje pues, si bien Ortiz estaba decidido a corregir los males del fraude electoral, por otro lado no era su propósito posibilitar los desquicios que se habían cometido cuando el partido de sus opositores de hoy tuvo la responsabilidad de gobernar la República.

Para muchos no fueron estas palabras sino meras manifestaciones de pura fórmula, pero el tiempo se encargaría de demostrar la pureza de sus sentimientos, más allá de que su salud le jugara una mala pasada y no le permitiera cumplir su mandato presidencial.

Surgido de la fuerza de la Concordancia, no renegó de sus aliados ni tampoco le dio “la patada histórica” a quien había posibilitado su designación como candidato, el general Agustín Pedro Justo. Pero estaba dispuesto a gobernar, como titular del Poder Ejecutivo, con toda la fuerza e independencia que le otorgaba el mandato conferido.

Integró su gabinete con hombres representativos de esa corriente política. El Ministerio del Interior -el ministerio político por excelencia- lo confió a un viejo amigo antipersonalista, el doctor Diógenes Taboada, de San Luis, con quien había compartido escaños en la Cámara de Diputados y quien había sido además jefe del cuerpo de asesores letrados de la empresa inglesa del Ferrocarril Pacífico; el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, al doctor Jorge E. Coll, ex magistrado judicial y profesor de Derecho, políticamente independiente; en el Ministerio de Obras Públicas mantuvo al doctor Manuel R. Alvarado, demócrata nacional, que se había desempeñado en igual funciones con el general Justo; como ministro de Agricultura y Ganadería designó al ingeniero José Padilla, conservador, miembro prominente del partido Liberal de Tucumán; como ministro de Relaciones Exteriores al doctor José María Cantilo, diplomático de carrera; para el Ministerio de Hacienda designó a un médico, el doctor Pedro Groppo, conservador, ligado al equipo de Alberto Barceló, de la provincia de Buenos Aires; los ministros militares, el general Carlos Márquez y el almirante León Scasso eran apolíticos, igual que el ministro de Relaciones Exteriores(5).

(5) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), pp. 123 y sigtes. Ed. Sudamericana, Buenos Aires; Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), pp. 428 y sigtes. Ed. Emecé, Buenos Aires; Roberto A. Ferrero. “Del Fraude a la Soberanía Popular” (1976), p. 14. Colección “Memorial de la Patria”, cuyo director es Félix Luna. Ed. La Bastilla, Buenos Aires; y Carlos Aguinaga y Roberto Azaretto. “Ni Década ni Infame (del 30 al 43)” (1991), p. 238. Ed. Jorge Baudino, Buenos Aires. // Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

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