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El presidente Ortiz avanza contra el fraude

La Intervención Federal decretada a la provincia de San Juan va a ser el primer acto efectivo de gestión tendiente a la purificación de las costumbres electorales. El presidente había tardado todo un año para manifestarse concretamente de esa manera, aunque varios habían sido los mensajes que dirigiera señalando su decisión en tal sentido, mensajes que fueron considerados como simples promesas de dudosa concreción.

Potash hace un análisis muy interesante de las medidas que Ortiz irá tomando para afirmarse en el poder y tener la seguridad del apoyo militar o, al menos, su prescindencia, en la serie de medidas que se aprestaba a realizar(1).

(1) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1981), pp. 158 a 166. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Aquella provincia cuyana -dice Ferrero- había sido Intervenida por Ortiz en los comienzos de su presidencia, cediendo a los reclamos de la oposición por un sinnúmero de abusos. Después de un año se aprestaba a recuperar su autonomía política, llamándose a elecciones para la elección de gobernador.

El radicalismo del comité nacional, presidido por el doctor Alvear, había hecho un acuerdo con Federico Cantoni, jefe del Bloquismo, para sostener un candidato común, con el objeto de lograr el triunfo electoral o que obligara al conservadorismo a apelar al fraude, para poner así a prueba la sinceridad del presidente y, por su parte, los conservadores tenían sumo interés en comprobar hasta dónde estaba dispuesto el doctor Ortiz en avanzar en la lucha contra el fraude.

El ministro del Interior, doctor Diógenes Taboada, envió su mensaje: “El presidente de la nación ha prometido comicios intachables. Tal propósito será cumplido con serenidad y firmeza”.

Los comicios dan el triunfo a los conservadores. La oposición denuncia los abusos. El presidente de la nación había enviado un veedor militar para controlar la marcha de las elecciones. Le pide un informe fidedigno de los hechos y de resultas de éste, a dos semanas, fue destituido el interventor, doctor Nicanor Costa Méndez, y se nombró a un nuevo interventor federal, el correntino Evaristo Pérez Virasoro.

Hombre de larga tradición liberal, una de sus principales figuras, hasta su desvinculación por hallarse en desacuerdo con la decisión de su partido de votar para la presidencia en la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados a un radical personalista. La sustitución del interventor lleva también aparejada la anulación de los comicios. Meses después, en Septiembre, también será Intervenida Santiago del Estero, para salvar las irregularidades electorales que allí se habían producido(2).

(2) Roberto A. Ferrero. “Del Fraude a la Soberanía Popular” (1976), pp. 40 a 42. Ed. La Bastilla, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Más allá de los móviles que impulsaban a Ortiz, la decisión de anular por decreto las elecciones de esa provincia excedían las facultades de que consideraba sentirse investido el Poder Ejecutivo pues, entregada la cuestión fundamental de reorganizar las autoridades al pronunciamiento del pueblo, los problemas derivados del comicio salían ya de la jurisdicción federal y correspondía resolverlos por los órganos creados por la ley de la provincia con arreglo a sus disposiciones(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 19 de Mayo de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- La situación en la provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires era el apoyo más fuerte con que contaba el conservadorismo en el país. Sus 88 electores de presidente y vicepresidente de la nación, tenían una gravitación fundamental para la consagración del futuro Primer Mandatario. Por ello, su gobernador, el doctor Manuel Fresco, cuyo mandato debía terminar en 1940 y que mantenía aspiraciones a la presidencia, necesitaba dejar en la gobernación a un sucesor que, más adelante, volcara todo el esfuerzo de la estructura del conservadorismo bonaerense en su favor.

Pero, por otro lado, Alberto Barceló -caudillo de Avellaneda y de gran predicamento en toda la provincia- además de presidir la junta de gobierno del partido Demócrata Nacional en ese Estado, aspiraba también a lograr la gobernación.

Este enfrentamiento le vendrá de perillas al doctor Ortiz para actuar en esa jurisdicción, inclinando sus preferencias hacia Barceló, y los diarios de la época hablan de la “caída en desgracia ante la Casa Rosada” del gobernador Fresco y sus intentos de recuperar apoyo con el compromiso de reorganizar su Ministerio(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 12 de Enero de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El historiador Ferrero señala que las líneas quedaban tendidas; una lucha se desarrolló sordamente, hasta que estalló en Marzo de 1939 y, luego de arduas gestiones, Barceló renuncia a la presidencia del partido, la que le es rechazada prácticamente por unanimidad, coronando así el triunfo de esta lucha interna(5).

(5) Roberto A. Ferrero. “Del Fraude a la Soberanía Popular” (1976), pp. 49 - 50. Ed. La Bastilla, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La crisis desatada en el Gobierno Provincial lo obliga a resignar dos de sus ministros, los doctores Roberto J. Noble y César Ameghino. Por el momento las cosas quedan envueltas en cierta tranquilidad, pero ya veremos como va a culminar este proceso un año más adelante.

- Los planes políticos de Ortiz

Si en este proceso de purificación electoral, el presidente doctor Ortiz corría serio riesgo de perder el apoyo de los conservadores y, tal vez, de una parte del antipersonalismo, los historiadores se preguntan cuál era su plan político. Es sabido que razones de salud no le permitieron al presidente cumplir su mandato y por ello no pudo desarrollar y sólo es posible inferir cuál habría sido su objetivo político.

Ya se ha dicho que aspiraba a terminar su gestión con el reconocimiento de la ciudadanía por el adecentamiento de las costumbres electorales. Pero esto sólo no bastaba. ¿Quién lo iba a suceder? ¿Qué fuerzas asumirían la conducción del país?

Según Fraga, la aspiración de Ortiz era la de crear una nueva situación política que superara el conflicto entre la Concordancia y el radicalismo personalista, algo similar a lo que había intentado el general Agustín Pedro Justo al iniciar su mandato(6).

(6) Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), p. 441. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Félix Luna trae testimonios interesantes de figuras contemporáneas del presidente, como la del doctor Eduardo Paz -conservador de Tucumán- quien afirmaba que Ortiz se proponía iniciar una nueva era política, y la del doctor Vicente Solano Lima, conservador bonaerense, quien afirmaba que Ortiz no sólo quería cambiar las costumbres políticas del país sino que, considerando al ciclo de conservadores y radicales como periclitado, había que ir a otra cosa, con los mismos hombres o con otros, formar un nuevo núcleo.

Si podía dominar la provincia de Buenos Aires, consideraba que las demás se entregarían fácilmente, y que si en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires lograba concretar esa solución, se iba a extender a todo el país. Aspiraba a un nuevo partido de conservadores y radicales y, aunque parecieran inconciliables, él los uniría(7).

(7) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 150. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

De allí su rechazo de los métodos de Fresco y su inclinación hacia Barceló quien, más allá de las críticas que despertaba por su vinculación a los sectores desposeídos y algunos métodos poco ortodoxos, se ufanaba de poder ganar cualquier elección en su provincia sin necesidad de recurrir al fraude.

Aguinaga y Azaretto dicen que nunca se sabrá si el plan de Ortiz era convertirse en otro Saenz Peña y si estaba en condiciones de aceptar un sucesor surgido de la oposición radical. “Se ha dicho que su intención era la formación de un nuevo partido, sobre la base de los sectores moderados de la Concordancia. Capaz era de entusiasmar a los jóvenes. Son interrogantes sin respuesta por la brevedad de su gestión, que le impidieron concretar todos sus planes(8).

(8) Carlos Aguinaga y Roberto Azaretto. “Ni Década ni Infame (del 30 al 43)” (1991), p. 240. Ed. Jorge Baudino, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

No puede considerarse absolutamente extraña a esta posición la política conciliadora que durante este período llevó adelante el presidente del radicalismo, doctor Marcelo T. de Alvear y que le valiera las críticas de quienes se identificaban como “intransigentes”, entre los que se destacaba el correntino, doctor Juan B. Fleitas, ex ministro de Yrigoyen, o la oposición doctrinaria que le hacía el núcleo de F.O.R.J.A. que cuestionó seriamente su conducción en la convención del año 1939, aunque ésta aprobara a la postre todo lo actuado por el comité nacional por holgada mayoría.

Alberto Ciria dirá que algunos sectores del radicalismo alvearista comenzaron a alinearse tras de Ortiz, en su repetida aspiración de llegar al poder entrando en el juego oficialista. Ortiz, entonces, será visto como un demócrata que busca borrar los estigmas de su propia ascensión al poder, tratando de volver por los fueros del voto secreto y el comicio limpio.

Dice que algún conservador, muchos años después, definirá la posición del presidente Ortiz diciendo que “constituyó un verdadero plano inclinado hacia el radicalismo”, al que protegía visiblemente(9).

(9) Alberto Ciria. “Partidos y Poder en la Argentina Moderna. 1930 - 1946” (1985), p. 91, en: “Biblioteca Argentina de Historia y Política”. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

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