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Gestiones intervencionistas de políticos correntinos en 1939

La política anunciada y comenzada a implementar por el presidente Roberto M. Ortiz, alentó fuertes expectativas entre los partidos opositores de la provincia y, desde comienzos del año, promovieron un accionar independiente, pero coordinado, tendiente a obtener el anhelado remedio federal.

Mientras el gobernador de la provincia de Buenos Aires, doctor Manuel Fresco, identificado con su doblemente colega, doctor Juan Francisco Torrent, comenzaba a caer en desgracia con la Casa Rosada, radicales y liberales de Corrientes intensificaban sus declaraciones y reclamos en pos del objetivo mencionado.

Así, el comité central de la Unión Cívica Radical de la provincia, aprovechando la aparición de un comunicado del ministro de Hacienda desmintiendo ciertas imputaciones, le contestó que ,consecuente con las resoluciones de sus convenciones que decretaron la abstención a los comicios últimos y el pedido consiguiente de Intervención Nacional, ratificaba su más franca oposición al régimen imperante, expresión auténtica del fraude, la ilegalidad, la prepotencia y el desbarajuste administrativo(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 4 de Febrero de 1939. Suscribían el documento los doctores Blas Benjamín de la Vega, Joaquín Díaz de Vivar, Juan B. Folguerá, Valentín Roibón y Fortunato Gehan. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Casi coincidentemente con aquel comunicado, dos días después los liberales reunían su junta ejecutiva, resolviendo que sus integrantes se trasladaran a la ciudad capital de la República a los efectos de entrevistar al presidente de la nación con el objeto de hacerle entrega de un extenso memorial de cargos acerca de la situación que atravesaba la provincia, con los que fundamentaban su pedido de Intervención Federal ya formulado en diversas oportunidades por los partidos opositores.

Decían en el memorial que se dirigían al Primer Magistrado respondiendo al clamor público y a lo resuelto por el partido, para pedirle la Intervención a fin de garantizar el régimen representativo y la forma republicana de gobierno. Después de señalar que el partido liberal actuaba en la vida pública de Corrientes desde la Organización Nacional, se vanagloriaba de haber dado a la provincia los Gobiernos más serios, progresistas y honestos, y que la obra de esos Gobiernos había sido destruida, al punto tal de que se había creado no ya un problema político institucional, sino de carácter social, que comprometía el porvenir de los habitantes y el honor de la provincia.

Luego de afirmar que no existía seguridad alguna para la vida de los habitantes y que muchos asesinos gozaban de libertad y prerrogativas que eran negadas a personas de orden y trabajo, expresaba que eran vanos los reclamos porque el Gobierno, la policía y la justicia eran incapaces de poner coto a la acción de la delincuencia que hallaba amparo en las autoridades.

Abundaba en consideraciones acerca del despilfarro administrativo, a la falta de independencia del Poder Judicial, al servicio de intereses partidistas y personales, facilitando la malversación y defraudación de los bienes del Estado, en la destrucción del régimen municipal y que la educación pública se desenvolvía en un ambiente de miseria moral y económica, con un alarmante endeudamiento para con el magisterio.

Refiriéndose al Poder Legislativo, cuya composición era la consecuencia del régimen de violencia y fraude, decía que había restado representación y obligado a la abstención electoral a los partidos opositores. Terminaba el documento refiriéndose a la situación financiera que consideraba “calamitosa” y reclamando para remediar estos problemas el envío del remedio federal, considerando haber agotado ya todos los recursos y medios de que disponían para defender la provincia dentro del resorte de sus instituciones.

La delegación fue recibida por el doctor Roberto Marcelino Ortiz quien, luego de escucharlos y recibir su memorial, expresó que estudiaría los cargos para determinar sus fundamentos y que oportunamente adoptaría la resolución que correspondiese. Los partícipes de la entrevista fueron derivados luego al ministro del Interior, doctor Diógenes Taboada, ante quien ampliaron consideraciones sobre los cargos formulados(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 6, 7 y 10 de Febrero de 1939. En la oportunidad viajaron los doctores Ernesto R. Meabe, Augusto Millán, Mariano Gómez y Armando Meabe e ingeniero Alfredo Serantes, a quienes se agregaron en la Ciudad de Buenos Aires los doctores Raymundo R. Meabe, F. Benigno Martínez, Eduardo J. Brouchou, Juan J. Ortiz y Orestes Frattini. Los vocales de dicha Junta, doctores Justo Alvarez Hayes, Leopoldo Sosa y José Contte, se excusaron de acompañarlos por motivos de salud. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ambos partidos -el radical y el liberal- tenían sobradas razones para suponer que de una vez se les daría satisfacción a sus reclamos, dada la manifestada política del presidente a que hemos referido. Por el lado radical, además, por una definida tendencia a satisfacer los requerimientos del sector alvearista, que predominaba en Corrientes y, por el sector liberal, se daban otras condiciones que habían mejorado su posición ante la dirigencia del partido Demócrata Nacional, agrupación a la que no habían querido adherirse por sus diferencias con los autonomistas. Entre esas condiciones se encontraba el predicamento del doctor Robustiano Patrón Costas en su condición de presidente provisional del Senado, distinción que venía recibiendo desde 1933, sin los votos de los senadores autonomistas, lo que evidenciaba la rivalidad que existía con el doctor Juan Ramón Vidal y que, llegado el caso, se manifestaría en favor de los liberales.

A ello debía agregarse el mejoramiento de la posición del doctor Matías G. Sánchez Sorondo, que en esos días era elegido vicepresidente 2do. del Senado de la Nación, gran amigo personal del doctor Raymundo Meabe.

El diario “La Prensa” se hacía eco de la denunciada situación de Corrientes, considerando que atravesaba por un estado de anormalidad digno de merecer la atención de la autoridad nacional, pero recordaba que el Poder Ejecutivo era solamente una de las ramas del Gobierno Federal, para que no se abusara del dictado de Intervenciones por decreto y, recordando el primer año de Gobierno presidencial, decía que el examen de la labor cumplida dejaba mucho que desear, pero el presidente podía mejorar esta impresión si en adelante se mostrara más respetuoso de las instituciones ... si se decidía a imponer a los Gobiernos de provincia el respeto de las libertades electorales ... y si mirando a la posteridad cooperara en la obra de regenerar las costumbres políticas, para lo cual valdría mucho el ejemplo que el propio gobernante pudiera exhibir(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 12 y 20 de Febrero de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- Una conjunción opositora

A pocos días de aquellas manifestaciones y entrevistas con altas autoridades, inesperadamente llegó a Corrientes el doctor Miguel Sussini, quien era presidente del Departamento Nacional de Higiene, y fue recibido en el puerto por el vicegobernador Pedro Cremonte, el diputado nacional y presidente del antipersonalismo, doctor Numa Soto y un grupo de amigos.

Su llegada no dejó de generar los más variados comentarios, ya que en esos días se habían producido algunas dificultades entre los hombres de su sector y los autonomistas. Algunos llegaron a pensar si el doctor Sussini no sería una solución como posible interventor federal, ya que gozaba de bien ganado prestigio en todos los círculos actuantes en la provincia y aún en el orden nacional y, con motivo de su estadía en Corrientes, había sido muy visitado por dirigentes del partido liberal, lo que contribuyó a aumentar las conjeturas(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 20 de Febrero de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

También llegó a pensarse si no sería éste el candidato ideal de una conjunción opositora, en la que podrían llegar a actuar radicales, liberales e independientes, tras su candidatura en la próxima renovación gubernativa, cuyas elecciones debían realizarse en el mes de Septiembre.

No sorprendió así que pocos días después el destacado dirigente radical, doctor Blas Benjamin de la Vega, remitiera al comité central de la Unión Cívica Radical un documento auspiciando una conjunción de fuerzas opositoras para presentarse a los comicios, como una alternativa, o bien, buscar la acción conjunta de todas las fuerzas de oposición al actual Gobierno Provincial.

Señalaba que no estaban en juego los intereses de tal o cual partido sino de toda la democracia, por lo cual aconsejaba colocarse por encima de los partidos y hacer una oposición orgánica, tenaz y concluyente y proponía a la convención de su partido suspendiera por un momento todo lo que pudiera significar un interés netamente partidario, por las razones excepcionales que mencionaba, haciendo un llamamiento a todas las fuerzas opositoras, sin distingos políticos, incluyéndose ciudadanos del agro, comerciantes, ganaderos, industriales y hombres independientes, a fin de apoyar la causa redentora que salvara a Corrientes.

Señalaba que las bases no serían otras que dar a la provincia gobernantes que actuarían como ciudadanos libres en la más amplia acepción del vocablo, sin pactos ni transacciones, porque el propósito fundamental no era el llegar al Gobierno ni hacerse concesiones recíprocas con las agrupaciones momentáneamente coincidentes en el alto anhelo común, y terminaba señalando que si el llamamiento del radicalismo no hallara el eco necesario en la opinión pública y en los partidos opositores, nada se habría perdido pues se habría dado a la provincia un mensaje de salvación colectiva que jamás merecería el repudio de la historia.

La circunstancia de que este extenso memorial hubiese sido publicado en el diario “El Noticioso”, órgano oficial del partido liberal, hacían aparecer las sugestiones del doctor De la Vega como contando con las simpatías de dicha agrupación política. Sólo correspondía esperar que el alto organismo del radicalismo provincial se reuniera y resolviera la propuesta, que tuvo la virtud de conmover el ambiente ciudadano, actualizando el problema cercano de la futura gobernación de la provincia.

Los propósitos del doctor De la Vega no tuvieron el eco esperado en la convención de su partido, que se reunió cuatro meses después -prácticamente en vísperas electorales- y resolvió que el tema sería tratado en otra asamblea, “cuando el clima político de la provincia haya cambiado, haciendo posible el logro de los elevados propósitos que la inspiran y dejar librada entretanto la proposición a la más amplia discusión partidaria(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 27 de Febrero y 23 de Junio de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- La comisión popular

Cuando se iba desdibujando la posibilidad de arribar a la concreción del proyecto del doctor Blas Benjamín de la Vega, el sector liberal, aprovechando una reclamación del Gobierno Nacional al de la provincia referido a la aplicación de un impuesto al arroz, arreció nuevamente sus reclamos de Intervención Federal que "devuelva la paz a los espíritus y haga retomar a la provincia el ritmo de su progreso moral y material(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 22 de Marzo de 1939. Suscribían el despacho telegráfico el presidente del partido, doctor Ernesto R. Meabe, y los secretarios, doctores Augusto Millán y Juan J. Ortiz. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Más adelante, aprovechando un disturbio producido con motivo de la celebración de la fiesta de la Virgen de Itatí -en la localidad homónima- denunciaba la ausencia policial en el lugar de los hechos, lo cual fue desmentido posteriormente; denunciaban también un asalto realizado en casa de comerciantes de la localidad de Mburucuyá, hecho ocurrido a una cuadra y media del asiento de la comisaría local(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 23 de Julio de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Para la consecución del fin buscado, cualquier medio era bueno, aún la denuncia de simples hechos policiales que podían ocurrir de igual manera en cualquier provincia.
La convención radical reunida en Junio, al resolver la abstención partidaria en los próximos comicios, insistió en su pedido de Intervención Federal y aprobó un proyecto del convencional J. Aníbal Dávila de promover un movimiento de agitación cívica con ese objetivo(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 23 de Junio de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Y el tema fue llevado nuevamente al Congreso de la Nación por medio del diputado liberal, doctor F. Benigno Martínez a través un proyecto de pedido de informes al Poder Ejecutivo de la Nación sobre la situación política e institucional de la provincia de Corrientes y, en sucesivas sesiones, fue dando los fundamentos que harían valedera su petición, contando con la adhesión del sector radical en la palabra del diputado Eduardo Araujo.

Para referirse a la decisión del sector autonomista de votar favorablemente el pedido de informes, habló el diputado doctor Benjamín Solano González, explicando que la Concordancia no tenía inconvenientes en acompañar el proyecto con su voto, lo que de ninguna manera significaba solidarizarse ni compartir los fundamentos dados por los legisladores opositores.

El debate llegó a su mayor grado de tensión al producirse un intercambio de palabras bastante violento entre Martínez y González, a las que puso fin el último de los nombrados expresando que “el debate sobre Corrientes no dejará un saldo favorable para el partido liberal al que pertenece el señor Martínez(9).

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 26 de Agosto de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero se iba acercando peligrosamente la fecha de las elecciones de renovación gubernativa y la tan reclamada Intervención Federal no se producía. Y como los comicios serían realizados con la sola presencia de los partidos de la Concordancia, era de suponerse que no sería necesario practicar ningún tipo de violencia ni de fraude, fundamentos primeros que el Poder Ejecutivo Nacional estaba teniendo en miras para adoptar las medidas excepcionales como las que se reclamaban.

Se recurrió entonces a la formación de una Comisión Popular Pro-Intervención Federal que estaba formada por elementos jóvenes pertenecientes a los partidos de la oposición e independientes, los que se dirigieron a los partidos radical y liberal así como a las entidades gremiales, estudiantiles, de la cultura, ganaderas, industriales y comerciales para solicitarles su adhesión a los actos públicos que se estaban preparando.

El objeto era obtener de los poderes públicos la Intervención Federal, considerando que el proceso de la situación económica, política y administrativa ya estaba hecho en el Congreso, en la prensa y en el seno de la opinión pública, al extremo de imponerse como un deber cívico ineludible la colaboración en la tarea encaminada a remover los factores que conspiraban desde hacía tiempo contra su progreso, contra la verdad del sufragio y hasta contra la paz social. Se solicitaba el apoyo para las gestiones que se irían a realizar al margen de los matices políticos y en armonía con el clamor que partía de todos los ámbitos de la provincia(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 1 de Septiembre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La comisión inició una serie de actos, el primero de los cuales fue en la plazoleta “Italia”, de la ciudad capital, en el que hicieron uso de la palabra el doctor Raúl Arballo, radical personalista; y los doctores Juan J. Ortiz, Mariano Gómez y Justo Alvarez Hayes (h), liberales; y Fermín Villanueva, para hacer conocer a la población los motivos determinantes de la organización.

Un nuevo encuentro -similar al anterior- permitió escuchar la palabra de los doctores Osvaldo Meabe y J. Aníbal Dávila, radicales personalistas; del ingeniero Alfredo Serantes y de Diego Balbastro, liberales, informándose sobre la constitución de centros similares en el Interior de la provincia.

En Santo Tomé se constituyó una similar con la presidencia de Roberto Billinghurst, realizando un acto en el Teatro Español, en el que habló su presidente y Juan Ortiz Pereyra, Omar Martínez y Protasio Duarte Ibarra, de filiación radical y liberal. Un acto de mayor importancia se realizó en la plaza “Torrent” de la ciudad capital, al que asistieron aproximadamente 3.000 personas y en él hicieron uso de la palabra los doctores Armando Meabe, Blas Benjamín de la Vega, Salvador Flores Leyes y Juan J. Ortiz y los señores Raúl Odena, Diego F. Balbastro, J. Aníbal Dávila y Julio Costaguta, todos ellos radicales o liberales, quienes censuraron enérgicamente la situación por la que atravesaba la provincia, responsabilizando al Gobierno por el cuadro negativo que ésta ofrecía, que calificaron de verdadera vergüenza nacional(11).

(11) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 13, 20 y 22 de Septiembre; y 1 y 15 de Octubre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero habían llegado las elecciones y la Intervención no se había producido. La oposición al no concurrir habia facilitado la realización de comicios ejemplares y perdido la gran oportunidad de demostrar la existencia del fraude, que era el único argumento que parecía decidir al presidente Roberto M. Ortiz para tomar tan grave determinación.

Ahora había que intentar que el Gobierno Nacional -de una manera u otra- se decidiera a Intervenir antes de que asumieran las nuevas autoridades provinciales, cuyo titular debía pertenecer al mismo signo político que el presidente. El radicalismo dispuso enviar un nuevo pedido al comité nacional “para que diera los pasos tendientes a la obtención del único remedio que salvaría a la provincia del calamitoso desastre en que se hallaba sumida por obra de sus gobernantes ineptos e irresponsables”.

A esta estrategia se unió un grupo de ganaderos correntinos que, reunidos en la Ciudad de Mercedes, dirigieron un telegrama al presidente de la nación protestando por el auge alcanzado por el cuatrerismo en la provincia y la insoportable inseguridad que imperaba en Corrientes, reclamando el envío de la Intervención Federal como única solución constitucional que las circunstancias imponían.

El telegrama llevaba la firma y la adhesión de un gran número de productores pero, conocida que fue esta nómina, muchos de ellos desautorizaron la inclusión de sus nombres. Como consecuencia de esa desautorización, el Ministerio Fiscal inició una acusación contra los componentes de la comisión ejecutiva de los ganaderos, conocidos y prestigiosos caballeros y hombres de labor, que fueron citados por el juez del Crimen(12).

(12) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 22, 24 y 27 de Octubre; y 13 de Noviembre de 1939. La comisión ejecutiva estaba integrada por los hacendados Miguel Angel Amadey, Rodolfo Luzuriaga, Samuel Sierra, Alfredo Meabe y Adolfo Miranda Gallino, de filiación radical y liberal. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- La situación de Catamarca

El 3 de Diciembre de 1939 se realizaron elecciones en Catamarca. Es un hecho violento, con hechos de sangre y presiones de toda clase, dice Félix Luna. Transcribiendo testimonios del entonces ministro del Interior, doctor Diógenes Taboada, dice que el gobernador de esa provincia fue llamado -por indicación del presidente- tiempo antes de las elecciones que iban a realizarse, notificándosele de que el Gobierno Nacional no iba a permitir que se hicieran elecciones que no fueran correctas y que era el propósito del presidente hacerlo en todas partes así. Por ello, diez días después de los comicios, el ministro envió una comunicación muy dura al gobernador catamarqueño, haciéndole saber que a juicio del titular del Poder Ejecutivo los comicios eran nulos. Por lo tanto, si los poderes provinciales no lo reconocían así, el Gobierno Nacional intervendría la provincia.

Era esta una actitud perturbadora y los conservadores entendieron inmediatamente su significación, por lo cual el más alto organismo directivo del partido Demócrata Nacional publicó una declaración solidarizándose con el gobernador de aquel Estado y criticando la “amenaza” presidencial(13).

(13) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 146. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El Gobierno de Catamarca no aceptó la instancia propuesta por el Poder Ejecutivo Nacional de anular las elecciones y, por su parte, el vicepresidente de la nación, doctor Ramón S. Castillo -oriundo de esa provincia, correligionario y amigo personal de su gobernador- le hizo llegar sus felicitaciones por la digna actitud adoptada, al mismo tiempo que criticaba las expresiones del ministro del Interior, destacaba la actitud noble y altiva del gobernante al rechazar una insinuación que no estaba autorizado para aceptar, ni transmitir, ni la tenía tampoco quien la hizo bajo una amenaza, que se consideraba extraña a la armonía que debe reinar entre los poderes de la nación y de las provincias(14).

(14) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 15 de Diciembre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El partido Demócrata Nacional dio una declaración señalando que no repudiaba la acción imparcial y moderada de los poderes públicos para el mejoramiento, sin duda necesario, de las prácticas electorales y políticas, pero no consideraba que todos los males de toda la vida institucional argentina pudieran extinguirse de cuajo en un día, por exigencia interesada de los mismos que más daño hicieron a la vida cívica y democrática del país suprimiendo el voto y las instituciones republicanas, constituidos hoy en campeones del sufragio libre y la pureza electoral.

En el análisis del tema en el seno de la junta de gobierno demócrata nacional, se hicieron algunas consideraciones acerca de que se cernía amenazadora la Intervención sobre la provincia de Catamarca ya que, sin razón alguna, había sido Intervenida al comienzo de este Gobierno la provincia de San Juan y que “otras situaciones seguirían siendo ejecutadas, en la medida en que la debilidad del partido lo permitiera y no lo sería en la medida en que la fortaleza partidaria supiera resistir”.

Ni cortos ni perezosos, los liberales aprovecharon para dirigirse al presidente de la nación, expresándole que en esta provincia diariamente aumentaba en forma por demás alarmante el estado de subversión que en diversas oportunidades denunciara el partido liberal, y que no se trataba tan solo de las razones dadas anteriormente, de falta de garantías políticas y electorales, de abandono de la educación primaria, del desquicio financiero y administrativo, del falseamiento del régimen municipal y de la impunidad de la delincuencia, sino que a todo ello se agregaba el procesamiento de ganaderos que habían reclamado por el abigeato que azotaba la provincia que, con los asaltos, hacían imposible la vida en los Departamentos; la Justicia convertida en azote privando de su libertad a destacados profesionales, etc.

Terminaba señalando que no podían guardar silencio ante estos hechos, so pena de convertirse en cómplices si se renunciaba al inalienable deber de erguirse en defensa de los derechos del pueblo, viéndose precisados a requerir la atención del presidente para denunciarle la extrema gravedad de la situación provincial y, a manera de corolario final, decían que “no existe en la República en el momento actual ninguna provincia argentina que pueda parangonarse a Corrientes, ni aún la de Catamarca que originara la reciente enérgica resolución del Poder Ejecutivo Nacional, por lo que el Gobierno Federal debía poner remedio a tantos desmanes.
"Lo contrario -recalcaban- implicaría considerar a Corrientes como caso de excepción entre los Estados de la República que tienen el derecho a vivir al amparo de la Constitución Nacional(15).

(15) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 16 de Diciembre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero la Intervención Federal no llegó.

- Los acontecimientos mundiales de la época

Ya dijimos que el año 1939 se inició con el suicidio del doctor Lisandro de la Torre; a éste lo seguirá al mes siguiente el de Leopoldo Lugones, por extraña coincidencia, ambos muy amigos del extinto general José Félix Uriburu, aunque discrepantes en sus posiciones políticas. En otro ámbito del quehacer, también se suicidó la poetisa Alfonsina Storni.

En América prendían las ideas de tendencia fascista y, en tal sentido, el presidente brasileño Getulio Vargas, con apoyo de los militares, establecía su “Estado Novo” de cierta afinidad con aquellas orientaciones. En la Argentina se firmaba la paz entre los países hermanos de Bolivia y Paraguay, dando fin a una cruenta guerra, y el Congreso sancionaba la ley declarando al 20 de Junio como “Día de la Bandera Nacional”.

Pero los hechos más trascendentes van a ir transcurriendo en Europa, donde la tensión se va haciendo cada vez más crítica. Por un lado, la guerra civil española que toca tan de cerca a la Argentina, con una gran proporción de ciudadanos de ese origen y residentes de aquella nacionalidad que se van incorporando al suelo nacional.

Se constituyó el primer Gobierno nacionalista presidido por el generalísimo Francisco Franco, integrado por 12 ministerios. Se adoptaron medidas en favor de la Iglesia Católica, perseguida por el Gobierno republicano, restableciéndose la Compañía de Jesús en territorio español nacionalista y, el Vaticano reconoció al Gobierno de Franco como al legítimo de España. Poco después harán lo mismo Francia e Inglaterra. El Gobierno republicano, por su lado, tratando de mejorar su posición con relación a la Iglesia, autorizaba en su territorio el culto católico, siempre y cuando éste sea celebrado en privado.

Acercándose el fin del año, y en cumplimiento de un tratado de no intervención en la guerra civil -firmado por Alemania, Italia, Francia e Inglaterra- se retiran del sector republicano las brigadas internacionales, compuestas por unos 10.000 franceses, 5.000 alemanes e italiano antifascistas, 3.000 norteamericanos y cantidades menores de ingleses y de países latinoamericanos.

Pero, sin embargo, la Legión Cóndor alemana y los legionarios italianos que apoyaban a los nacionales, no se retiraron hasta el fin de la guerra civil que se produjo ya en 1939, con el derrumbe de todos los frentes de las fuerzas republicanas, el día 1 de Abril.

Pero el peligro mayor para la civilización estaba centrado en la figura del führer alemán Adolf Hitler, que había puesto como motivos de su accionar la mejora de la raza aria y la reivindicación de los territorios de que fue despojada Alemania al final de la primera guerra mundial.

Para el logro del primer objetivo, comenzó a cerrar el cerco para los ciudadanos de origen judío: prohibición de asistir a espectáculos cinematográficos, de teatro y conciertos; retiro de los permisos de conducir automóviles, veto a los niños judíos para concurrir a las escuelas estatales alemanas, retiro de la autorización para ejercer su profesión a veterinarios, farmacéuticos y odontólogos.

Les señalaban luego un plazo de 180 días para que emigraran con destino a otras naciones. Pero para poder lograrlo tenían que hacen donación de su patrimonio al reich o ser rescatados con divisas. Se confeccionaba un registro de las empresas industriales judías y se autorizaba que los judíos debían llevar obligatoriamente un distintivo que los identificara como tales. En Italia se seguía el ejemplo y se fijaba un plazo de seis meses para que abandonaran el territorio italiano, mientras que en Alemania -a fines de 1938- se detenía a más de 35.000 judíos que eran internados en campos de concentración.

El segundo objetivo será logrado mediante una serie de anexiones que irá cumpliendo Hitler en forma sistemática, favorecido por el tibio reclamo de las naciones europeas, especialmente Inglaterra y Francia, las únicas con poder suficiente para oponerse -a excepción de Rusia- que miraba cómo las “decadentes” democracias mostraban su “debilidad congénita”.

A comienzos de 1938 los ejércitos alemanes terminaron la ocupación de las principales ciudades de Austria y un “anschluss” o referéndum del 99 % autorizó su incorporación a Alemania.

Arthur Neville Chamberlain, primer ministro inglés, visitó a Hitler en un desesperado esfuerzo por lograr la paz y, a consecuencia de ello, se firmó un tratado por el cual Francia e Inglaterra reconocían a Alemania derechos sobre la zona de los Sudetes, que era ocupada por Alemania con el desmembramiento de Checoeslovaquia.

Y un hecho científico, como es el relativo a la fisión nuclear del uranio, es informado en Alemania. Sus consecuencias serán de un alcance inimaginable una década después.

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