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Gestiones docentes en la Ciudad de Buenos Aires

- Se designa un nuevo presidente del Consejo de Educación

El Gobierno, ante la situación que amenazaba desbordar sus posibilidades y estaba creando la situación prevista en el artículo 5 de la Constitución Nacional que exige a las provincias “asegurar la educación primaria”, dando nuevo pie a los pedidos de Intervención Federal, adoptó la actitud heroica de aceptar la renuncia de los miembros del Consejo Superior de Educación, designando en su reemplazo -en calidad de presidente e investido de las facultades del Consejo- al presbítero, doctor Carlos Sosa Levalle, cura párroco de la Ciudad de Goya.

Al fundamentar su designación, expresaba que era voluntad nombrar una persona que no sólo reuniera las garantías de una absoluta imparcialidad por encontrarse ajena al medio actuante sino que al mismo tiempo gozara de un merecido prestigio, mientras responsabilizaba al Gobierno de la Nación por no hacerse eco de las reiteradas gestiones efectuadas para sanear esta situación(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 16, 17 y 18 de Octubre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Mientras el nuevo presidente se trasladaba a la Ciudad de Buenos Aires para realizar activas gestiones con miras a dar solución al problema, en la provincia los partidos de la Concordancia lanzaban sendos manifiestos expresando que no era oportuna la huelga y que con un poco de tiempo se valorizarían los productos agropecuarios facilitando al Gobierno la mayor recaudación impositiva y el pago de lo atrasado.

El partido Liberal, por su lado, enviaba un nuevo despacho telegráfico al presidente de la nación, señalando la desquiciante situación de la provincia en la que las escuelas de once Departamentos habían sido clausuradas por abandono de las tareas de los maestros, situación que tendía a propagarse a toda la provincia y a otros gremios de servidores públicos, con el apoyo unánime del pueblo; reiteraban su reclamo del urgente envío de la Intervención Federal.

Poco después también adhería la Unión Cívica Radical “al acto de legítima rebeldía de los docentes correntinos”. Ante algunas publicaciones que atribuían a la huelga un carácter político, los docentes publicaron un manifiesto en el que expresaban “estar bregando por una causa que no entraña subversión contra los poderes constituidos ni tenía tampoco cariz político que amenguara la dignidad y pureza de las razones que asistían al gremio(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 17 y 21 de Octubre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Avanzando en el movimiento, se reunió un congreso de docentes en la Ciudad de Mercedes, y la Asociación Comercial de Corrientes resolvió el cierre total del comercio en adhesión a la reclamación formulada por los maestros. En aquella reunión se dispuso proseguir el movimiento, haciendo la aclaración de que no se trataba de “una huelga de servicio”, pues los maestros continuaban dictando clases en sus domicilios y, luego de constituir una comisión ejecutiva y redactarse un memorial de las reclamaciones docentes, se resolvió facultar a la comisión para continuar las gestiones en todos los niveles que consideraran adecuados con miras al logro de sus objetivos(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 22 de Octubre de 1939. La comisión estaba presidida por Amílcar Rodríguez Abad; como vicepresidenta, Aurea Pipet; secretarios: Juan Francisco Candia y María Verón; y vocal Héctor Chiarelli. Se designaba como delegados al mitin de la Federación del Magisterio Argentino a: Sara Díaz Colodrero de Speroni, María Antonia Díaz Colodrero, Carlos Vila, Amílcar Rodríguez Abad y Antonio Piñeyro. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El Gobierno, ante la imposibilidad de dar una respuesta inmediata a la situación de la crisis del magisterio, adoptó una medida que se consideró extraordinaria e inusitada: la de clausurar el período escolar antes de su terminación legal, mientras continuaba las gestiones del nuevo presidente del Consejo en busca de fondos para los pagos.

- Gestiones docentes en la Ciudad de Buenos Aires

Por su lado, los docentes que habían sido expresamente delegados por el congreso asistían al mitin realizado en el Teatro Liceo de la Ciudad de Buenos Aires, hablando en esa oportunidad en nombre del magisterio correntino Sara Díaz Colodrero de Speroni y Amílcar Rodríguez Abad, refiriéndose a la situación que atravesaba el gremio en la provincia.

Aprovechando esa estadía en Buenos Aires, habían solicitado y obtenido de la presidencia de la nación la concesión de una audiencia en la que se le haría entrega de un memorial, solicitando su mediación y apoyo en el conflicto de los docentes.

Asistieron a esa entrevista los maestros designados en la asamblea de Mercedes, a quienes acompañaba Antonio Quartino Vivanco, de la Confederación Nacional de Maestros. Fueron recibidos por el Primer Mandatario, doctor Roberto Marcelino Ortiz, quien les expresó haber seguido con interés el problema, que lo tenía preocupado y apenado como gobernante, pero que en cuanto a la solución del problema declaró que no podría darla dentro de los resortes que le incumbían, pero señalaba que el actual Gobierno Provincial terminaría su mandato en poco tiempo y que consideraba que había que esperar que los futuros mandatarios dieran satisfacción a sus justas demandas.

Ante las manifestaciones de los maestros acerca de que el Gobierno Nacional era deudor de la provincia, y que éstas eran las razones dadas por el Gobierno para incumplir sus obligaciones para con los maestros, el Primer Mandatario dijo que eso era una imputación gratuita, por cuanto el Gobierno cumplía escrupulosamente con sus obligaciones de ayuda a la educación primaria a las provincias, girando los subsidios tan pronto se recibian las rendiciones de cuenta de las anteriores remesas.

Ante la insistencia de alguna forma de ayuda, el presidente les reiteró que ello no era posible dentro de las atribuciones del Gobierno Federal, pues no podía convertirse en proveedor de fondos a las provincias en mala situación financiera.

No obstante el fracaso de la gestión, la delegación se retiró gratamente impresionada por la atención prestada por el Jefe del Estado y dio un comunicado en el que manifestaban confiar en que tan pronto se diera una coyuntura institucional favorable o, en el caso de que el futuro Gobierno de Corrientes no cumpliera las promesas formuladas, se decidiera a poner en juego sus potestades constitucionales para resolver el caso.

Regresaba la delegación a Corrientes con las manos vacías, pero con el implicíto apoyo del doctor Ortiz a sus reivindicaciones, aconsejando a sus colegas seguir con empeño la agitación iniciada y no deponer su actitud hasta el triunfo final del movimiento(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 28 y 31 de Octubre; y 1 de Noviembre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Mientras tanto, también regresaba de la Ciudad de Buenos Aires el presidente del Consejo de Educación manifestando haber sido resueltas casi todas las dificultades que impedían al Gobierno Provincial el arreglo de las cuestiones financieras, de las que dependía el pago de los sueldos atrasados al magisterio y otros sectores, que con igual intensidad mantenían un estado de irregularidad.

Era una expectativa favorable a pocos días de la fecha fijada para la asunción del mando por parte del nuevo gobernador.

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