El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Asume su segundo mandato el doctor Pedro Numa Soto

El 25 de Diciembre de 1939, como lo mandaba la Constitución, asumió su cargo el nuevo gobernador doctor Pedro Numa Soto, acompañado del vicegobernador Carlos Alvarez Colodrero, prestando el juramento ante la Asamblea Legislativa, con la presencia de 10 senadores y 21 diputados, entre los cuales no se hallaban presentes los legisladores del partido liberal.

Posteriormente, en la Casa de Gobierno, al hacerle entrega de las insignias del mando, el gobernador Juan Francisco Torrent hizo un breve discurso en el que destacó el accionar de ambos partidos integrantes de la Concordancia, que fueron la base de su accionar de gobierno y la complacencia que sentía -al transmitir el mando- en devolver a su sucesor, acrecido, el caudal de la agrupación política que lo había llevado al Gobierno.

El doctor Soto agradeció las palabras de buen augurio del mandatario saliente, coincidiendo en sus expresiones políticas. No dejó de llamar la atención que ambos gobernantes dejaran de mencionar las relaciones del Gobierno de la provincia con el de la nación y, a juicio de muchos, estos mensajes no dieron satisfacción a la expectativa pública, seguramente deseosa de transformaciones radicales.

El doctor Soto tuvo especial preocupación, al designar a sus colaboradores inmediatos, reafirmar su decisión de mantener plenamente vigente la Concordancia provincial, ofreciendo la impresión inequívoca de que entre su Gobierno y el anterior no había más diferencia que la de hombres cuya sustitución era indispensable por mandato de la Constitución y de la ley.

Precisamente por ello había confirmado en su puesto de ministro de Gobierno a su correligionario, el doctor Pedro Bonastre y, para el Ministerio de Hacienda a Pedro Resoagli, que había sido su vicegobernador en el período 1931 - 1935 e intendente municipal de la capital en el Gobierno del doctor Torrent.

Pocos días antes de asumir el doctor Soto existía la convicción de que podrían producirse cambios, como resultado de gestiones que se realizaron y, entre los nombres que se mencionaban no figuraba ninguno de los que en definitiva determinaron la preferencia del nuevo gobernante, ya que se abrigaba la convicción de que el doctor Soto llevaría a esos cargos a dos hombres totalmente alejados de toda solidaridad personal con la anterior Administración.

A manera de explicación del hecho, se dijo después que el gobernador habría querido, en presencia de los acontecimientos recientemente producidos en la política nacional, reafirmar su decisión de mantener la Concordancia provincial.

Entre las primeras designaciones del nuevo Gobierno se hallaban las del primero y segundo secretario de la gobernación, que recayeron en Francisco Rivellini y Carlos Alberto Soto, y la confirmación en el Consejo Superior de Educación del presbítero Carlos Sosa Levalle, para lo cual el obispo diocesano le habría otorgado el permiso correspondiente. Se confirmó también como presidente de la Caja de Jubilaciones al doctor Pedro Amadey y se designó administrador del F. C. Económico a Gustavo Soto. Como Procurador General de la provincia al doctor Julio Vanasco(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 26 y 28 de Diciembre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Varios integrantes del Poder Judicial presentaron sus renuncias para facilitar al nuevo Gobierno la designación de jueces, con absoluta libertad de acción. El gobernador designó -por decreto- presidente del Superior Tribunal al doctor Antonio M. Ruiz, quien desempeñaba tales funciones desde el Gobierno anterior.

- El momento más glorioso del presidente Ortiz

El presidente de la nación ya se había manifestado en sus propósitos de adoptar medidas que sanearan las prácticas electorales, de las que había echado manos la mayoría de los Gobiernos, sean de signo conservador como radical, en mayor o menor medida. El propio Roberto Marcelino Ortiz aceptaba haber sido elegido mediante tales procedimientos, pero se proponía fundamentalmente imponer lo que consideraba “una nueva política”, libre de aquellos vicios y basada en la conjunción de las fuerzas más sanas y los valores morales de mayor prestigio en el país, para lo cual prescindiría de los rótulos políticos, para consagrar una solución patriótica que se proyectara con firmeza hacia el futuro.

Creía sinceramente que radicales, conservadores y socialistas habrían de cooperar en tales propósitos y era su aspiración designar un gabinete integrado por los más conspicuos dirigentes de tales fuerzas.

El presidente estaba dispuesto a hacer un saneamiento institucional, pero quería quitar a su política todo aspecto de “revanchismo radical”. Quería pasar a la historia no como un hombre que traicionó a quienes lo llevaron al Gobierno, sino como alguien que creó condiciones para la concordia nacional(2).

(2) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 145. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El año 1940 pondrá a prueba la fuerza de sus convicciones. En ese mismo año, la fatalidad y su salud le jugarán una mala pasada.

En Mayo de 1939 había anulado las elecciones de la provincia de San Juan y sustituido al interventor federal que las había presidido, designando en su reemplazo a Evaristo Pérez Virasoro, prestigioso dirigente liberal de Corrientes, desvinculado de su fuerza por disconformidad con decisiones de su partido.

A fines de ese año había advertido a las autoridades de Catamarca sobre la necesidad de realizar elecciones correctas y, al efectivizarse éstas con vicios de fraude y violencia, les hizo saber que no debían ser aprobadas, ya que en caso contrario se vería en la obligación de Intervenir la provincia.

Las febriles gestiones del presidente del partido Demócrata Nacional, Arancibia Rodríguez, y el secretario Juan Labayén ante el presidente de la nación, no dieron resultados, pues al haber aprobado la Asamblea Legislativa de aquella provincia con el voto de 18 legisladores demócrata nacionales los comicios cuestionados, se dispuso la Intervención Federal autorizándose al comandante de la quinta división de Ejército a tomar posesión del Gobierno y poco después, designaba para cumplir la misión al general (R.) Rodolfo Martínez Pita.

El diario “La Prensa”, aunque partidaria de aquella medida, la cuestionó por no haberse hecho un detenido análisis de lo alegado por el Colegio Electoral y, fundamentalmente, por no haber requerido el pronunciamiento del Congreso, dado que estaban en juego primordiales intereses para la vida institucional del país(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 3, 5, 6 y 10 de Enero; y 18 y 19 de Febrero de 1940; periódico “El Noticioso”, (Corrientes), edición del 19 de Febrero de 1940. En otro editorial, del 22 de Febrero de 1940, “La Prensa” señalaba que si bien consideraba malo al proceso electoral aprobado en Catamarca y bregaban por su anulación dentro de los resortes legales, rechazaba la posibilidad de que el P. E. Nacional estuviera facultado para tomar decisiones que escapaban a su órbita constitucional. Ver también Robert Potash. “El Ejercito y la Política en la Argentina. 1928 - 1945” (de Yrigoyen a Perón)”(1981), p. 166. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Era la primera fisura en la Concordancia, pero la medida de Ortiz tuvo un costo mayor que la protesta más o menos formal del conservadorismo” dice Luna. Y ello porque esta Intervención fue tomada como una directa agresión del presidente contra su vicepresidente, que provocó su disgusto y enfrió las relaciones, al extremo de que prácticamente dejaron de verse(4).

(4) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 147. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Por supuesto que, por el lado radical, la medida fue recibida con entusiasmo y provocó manifestaciones de júbilo, pues en breve plazo debían elegirse los gobernadores de varias provincias y, especialmente, la de Buenos Aires, la más importante y decisiva del país, además de la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados de la Nación.

Ella permitía abrigar esperanzas de que el presidente garantizaría la corrección de esos comicios y venía a dar el espaldarazo a la política contemplativa que había venido desarrollando el doctorMarcelo T. de Alvear al frente de la conducción nacional del radicalismo.

El problema más candente era el de la elección del gobernador de la provincia de Buenos Aires, provincia en la que se había denunciado la mayoría de las maniobras fraudulentas, gobernada hasta ese momento por el doctor Manuel Fresco. En relación a la candidatura hubo fuertes discrepancias pero, finalmente, fue consagrado como tal el caudillo de Avellaneda, Alberto Barceló(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 4, 5, 6, 11 y 19 de Enero de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El presidente Ortiz sabía que las elecciones bonaerenses serían su prueba de fuego, la oportunidad de comprobar definitivamente la sinceridad de sus intenciones y, además, la confirmación de su poder o debilidad política.

Potash dice que el presidente Ortiz se había comprometido a seguir una política de honestidad electoral y se trataba de determinar si el gobernador Fresco y el partido Conservador provincial se ajustarían a los deseos del presidente, aún a riesgo de perder el control de la provincia en beneficio de los radicales. Y para tener una visión directa y las pruebas indubitables del fraude que pudiera realizarse, comisionó a varios militares para que en forma privada verificaran la marcha del proceso electoral(6).

(6) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 148. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, y Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina” (1985), pp. 167/168. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las elecciones se llevaron a cabo el 25 de Febrero de 1940 y la información daba cuenta de que ellas no fueron correctas porque hubo presión sobre los ciudadanos, fraude en las mesas, expulsión o intimidación de fiscales, se impuso el “voto a la vista”, hubo vuelco de padrones y hasta se anticipó en algunas horas el cierre de estos.

El presidente de la nación había viajado a Mar del Plata y regresó por vía férrea la misma noche del comicio, siendo recibido en la estación por grupos de personas que, conocidos los hechos de la provincia de Buenos Aires, le reclamaban la Intervención a ese distrito. Pero el presidente no tomó una decisión inmediata, sino que esperó los próximos comicios que debian realizarse en ésa y en otras ocho provincias el día 3 de Marzo(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 25, 26 y 27 de Febrero de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En vísperas de esas elecciones, el doctor Roberto M. Ortiz dirigió un mensaje por radio a la ciudadanía en el que precisaba la orientación política de su Gobierno, expresando que en varias provincias el cuadro electoral ofrecía perspectivas poco halagadoras.

Reputaba intolerable la simulación del ideal democrático para atraer la voluntad de las multitudes y retener posiciones y privilegios, repudiando por igual la demagogia y el engaño, reclamando de todos -dirigentes y dirigidos- la responsabilidad que la hora imponía. “Percibo en todo el país -decía- con la fuerza y pujanza de un ideal en marcha, la necesidad de recuperar la soberanía popular(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 1 y 3 de Marzo de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El día de elecciones en la mayor parte del país ofreció distintos aspectos. Hubo sucesos sangrientos en Buenos Aires y Santa Fe y una notoria influencia oficialista especialmente en la última de las provincias nombradas.

En la provincia de Buenos Aires hubo mayores garantías que en elecciones anteriores, pudiendo observarse una mejora en las prácticas democráticas y un mayor respeto por el ciudadano elector. Hubo que lamentar la muerte de un senador provincial conservador, el Luis Huerci, que fue asesinado por una descarga de arma larga, producida por un grupo de partidarios de la oposición que se dieron a la fuga.

En Corrientes no fueron denunciadas irregularidades, bien que no participaron los partidos de la oposición(9).

(9) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 4 de Marzo de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El presidente de la nación había seguido atentamente los comicios de la provincia de Buenos Aires y los informes proporcionados por los militares comisionados para verificar su marcha confirmaron lo que la prensa en general denunciaba, especialmente en la elección de gobernador.

Realizada la elección de diputados nacionales, no se había ejercido la misma presión y, como consecuencia de ello, el radicalismo iba a lograr la mayoría. Fresco había asegurado la continuidad de su partido en la provincia, con todos los medios a su alcance, pero había dejado al libre juego de la voluntad popular la elección de los legisladores nacionales. No obstante esta última actitud, Ortiz estaba decidido a cumplir sus promesas de saneamiento electoral y el día 7 de Marzo dispuso la Intervención Federal a esa provincia.

La decisión fue adoptada en reunión de ministros y habiéndose negado a firmarla, debieron resignar los ministros de Agricultura y de Obras Públicas, José Padilla y Manuel Ramón Alvarado, respectivamente, ambos de tendencia conservadora, manteniéndose sin embargo el ministro de Hacienda, de igual orientación, Pedro Groppo.

El diario “La Prensa”, haciéndose eco de la medida decretada, decía que la provincia de Buenos Aires debió ser Intervenida a fines de 1935 para garantizar la forma republicana. Desde entonces el Gobierno Nacional tenía esa cuenta pendiente con el país. Por esa y muchas razones -terminaba- el decreto ha sido recibido en la provincia como una liberación y en el resto de la República como una merecida sanción pero -hacía la aclaración- “compartiríamos aquel sentimiento y esta opinión si la medida hubiese sido adoptada como correspondía hacerlo, desde hace más de cuatro años, por el Congreso(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 7 y 8 de Marzo de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ortíz había triunfado -dice Luna-. Fresco con sus vehemencias y sus desplantes, con su policía militarizada y su saludo fascista había perdido.
Días más tarde renunció a su partido, que a su juicio no lo había defendido”.

Y más adelante agrega:

Fue el momento triunfal, el instante glorioso de Ortiz. El 7 de Marzo, a lo largo de toda la provincia de Buenos Aires y en ciudades y pueblos de todo el país, han sonado las sirenas de los diarios, se han tirado bombas de estruendo y el nombre del presidente ha sido aclamado con delirio.
La nación entera se ha conmovido... De un momento a otro Roberto M. Ortiz se ha convertido en un ídolo popular(11).

(11) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), pp.169 y 170. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El Comité de la Juventud Liberal remitió un telegrama al presidente de la nación donde le hacía llegar “su ferviente felicitación, expresándole su deseo de que se ocupe del estado institucional, politico y social por el que atraviesa la provincia de Corrientes, donde las garantías cívicas se hallan conculcadas y que obligaron a las fuerzas opositoras a decretar su abstención en los comicios últimos”.

En igual sentido, el Comité Capital de la Unión Cívica Radical se dirigió al mandatario expresándole su honda satisfacción por el decreto de Intervención a Buenos Aires, que ratificaba en los hechos las promesas de reparación cívica públicamente expuestas, y al doctor Alvear, ratificándole la más cálida solidaridad en este momento histórico en que se afianzaba para bien del país la política de reconquista democrática tan patriótica e inteligentemente encauzada y defendida desde la alta dirección del organismo partidario(12).

(12) Periódico “El Noticioso”, (Corrientes). Firmaban el telegrama de la juventud liberal: R. R. Catterino, como presidente y, Diego Salvattore, como secretario. Los telegramas radicales estaban firmados por el doctor Joaquín Díaz de Vivar, como presidente; P. Valentín Roibón, como vicepresidente; Eduardo Fernández y Enrique Palisso, como secretarios; José R. Mariño, como tesorero; y Fortunato Gehan, como protesorero. Lo suscribían, además, como vocales: Víctor Benítez, Justino Nogueyra, Luis Gagliardone, Lucas Billordo y el doctor Blas Benjamín de la Vega. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Información adicional