El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Las elecciones de diputados nacionales de 1940 en Corrientes

Al igual que en el resto del país, en Corrientes debía votarse por los candidatos a representar la provincia en la Cámara de Diputados de la Nación, que renovaba la mitad de su composición. Corrientes debía elegir cuatro diputados, tres por la mayoría y uno por la minoría.

Al comienzo del año 1940 se tuvo la sensación de que el radicalismo correntino, siguiendo la política de su presidente, el doctor Marcelo T. de Alvear, se habrían de presentar a los comicios de diputados nacionales. Así lo daba a entender una circular dirigida a los comités en la que les daba instrucciones precisas sobre el acto electoral a realizarse en Marzo, al mismo tiempo que, en conocimiento de que circulaban listas de candidatos a diputados que supuestamente el partido sostendría en las próximas elecciones, consideraba necesario aclarar que la única autoridad con facultad para elegirlos era la convención, que aún no se había reunido(1).

(1) En el mes de Diciembre se había comenzado a auspiciar en los Departamentos de Concepción, Saladas, San Roque y Mburucuyá, la candidatura de los doctores Eudoro Vargas Gómez, Raúl F. Arballo y Héctor Lomónaco. Conf: diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 23 de Diciembre de 1939. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Señalaba que, aunque la opinión casi unánime de los afiliados estaba en favor de presentarse a comicios, aclaraba que ello sería así siempre que en el ejercicio del voto se contara con las garantías necesarias y era su criterio que, como partido político y de oposición, se estaba en la obligación de ejercitar el contralor en todos los aspectos de la actividad cívica.

En un comentario editorial del diario “La Prensa” se expresaba que si, como se anuncia, las fuerzas opositoras de Corrientes deciden abandonar la abstención y reincorporarse a la actividad cívica, sería dable esperar que la situación de aquella provincia cambiará en un sentido favorable. Si así ocurriera -se decía- desaparecería el carácter canónico de casi todas las elecciones correntinas de los últimos tiempos, las cuales han ofrecido además la particularidad de una adecuada distribución de posiciones entre los grupos oficialistas.

La falta de presencia de los partidos opositores estimulaba las desviaciones en los Gobiernos, pues se carecía de la fiscalización y de la fuerza morigeradora representada por la crítica. Señalaba que el camino de la abstención era el menos indicado para llegar a la normalidad, por cuanto más irregular es una situación más necesario resultaba el ejercicio de los derechos políticos y la lucha por hacerlos respetar.

Si las fuerzas cívicas de Corrientes, que se mantenían alejadas de los comicios, volvían a ellos, con esa sola actitud contribuirían a modificar las condiciones generales de la política local en un sentido favorable. Se terminaba atribuyendo la decisión de concurrir a los comicios a las garantías ofrecidas y prometidas por el Poder Ejecutivo Nacional, ya que también Corrientes figuraba entre las provincias donde las elecciones habían dejado de expresar la voluntad popular(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 12 de Enero de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En realidad, todos esperaban la concurrencia de la oposición a los comicios. En el Gobierno, porque daría mayor legitimidad a la confrontación electoral; en la oposición, porque si el Gobierno aceptaba las nuevas reglas de juego establecidas por el Poder Ejecutivo Nacional y se actuaba sin presiones y fraudes, creían tener la posibilidad de acceder a bancas de la mayoría o, al menos, de la minoría; y, en caso contrario, de persistirse en procedimientos ya condenados, habría una base mucho más seria que la invocada hasta ahora para justificar el pedido de la Intervención Federal.

Para los partidos de la oposición la decisión en un sentido u otro estaba condicionado por la actitud que asumieran los partidos de la Concordancia. Si estos iban con listas separadas, aspirando a lograr mayoría y minoría, la oposición se abstendría. Si, por el contrario, conformaran una sola lista de mayoría, la decisión sería por la concurrencia para tratar de ganar el diputado por la minoría.

En anteriores elecciones -como hemos visto- ya se había planteado la cuestión por la vía judicial electoral y el pronunciamiento había establecido que no existía una previsión en la ley que impidiera a los partidos coligados en una alianza, el poder concurrir con listas separadas a disputar las bancas de la Cámara de Diputados de la Nación(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 10, 12, 24, 26, 30 y 31 de Enero de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Información adicional