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Elección de un senador provincial en 1940

A mediados de Junio de 1940 falleció el senador autonomista Ricardo Márquez, en ejercicio de su mandato, por lo que, de acuerdo a la ley vigente, su cargo debía ser cubierto por alguno de los candidatos no sorteados oportunamente, encontrándose en esa situación únicamente Elías Abad, a quien el Senado declaró electo en tal carácter.

Pero Abad, que se desempeñaba en ese momento como intendente municipal, presentó su renuncia indeclinable a la banca y, aunque no se determinaba las razones de su decisión en la nota, se consideraba como de pública notoriedad que ello obedecía a su determinación de continuar actuando en el ámbito municipal, por lo que la misma fue aceptada.

Pero esta decisión generaba la necesidad de llamar a comicios para elegir al nuevo senador, y así se resolvió por el Ejecutivo Provincial. Correspondía a los partidos, entonces, elegir a los candidatos que propondrían a consideración del electorado.

El autonomismo se reunió en convención parcial de la tercera sección y eligió a José León Echavarría, que había sido anteriormente jefe de policía en el Gobierno del doctor Juan Francisco Torrent y candidato a diputado nacional para los últimos comicios de renovación legislativa.

El antipersonalismo, a su vez, no designó candidato, porque entendía que la vacante le correspondía al autonomismo y no iba a disputársela. Los partidos de la oposición siguieron en su conducta abstencionista, lo cual significó la consagración sin lucha del candidato autonomista, con la escasa concurrencia del 28 % del electorado(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 19 de Julio; y 4, 5 y 11 de Agosto de 1940. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- Sensibles pérdidas

A comienzos de 1940 fallecía el doctor José Eudoro Robert, conspicuo dirigente del partido liberal, de una larga trayectoria en la vida cívica y política de su provincia. En 1889 había sido ministro de Gobierno del doctor Juan Ramón Vidal; miembro de las Convenciones Reformadoras de 1889 y de 1913; diputado nacional; ministro de Hacienda del doctor José Rafael Gómez; intendente municipal de la capital; en 1921, gobernador de la provincia; y miembro del Superior Tribunal de Justicia en el Gobierno del doctor Benjamín Solano González, acogiéndose luego a la jubilación y retirándose de la actividad política.

A mediados de año fallecía en la Ciudad de Goya el doctor Mario Sellares, de destacada actuación en el radicalismo del comité nacional, en representación del cual había presidido el Concejo Deliberante de aquella ciudad, destacándose además como docente del Colegio y de la Escuela Normal.

El mismo mes de Junio fallecía -como lo dijéramos- el senador provincial autonomista Ricardo Márquez, quien se había desempeñado en mandatos legislativos en varias oportunidades, además de haber ocupado el cargo de intendente municipal de la ciudad capital.

En Septiembre fallecía el doctor José A. Chapo, distinguido jurista que venía desempeñándose como ministro del Superior Tribunal de Justicia y, un mes después, Eudoro Pérez, activo dirigente del partido liberal y figura patriarcal de General Paz, que había sido diputado a la Legislatura Provincial, además de una activa trayectoria docente.

Al mes siguiente fallecía el doctor Leopoldo Sosa, figura prestigiosa por su labor profesional y como miembro del partido liberal, cuya junta de gobierno presidió durante varios períodos, habiéndose desempeñado en ambas Cámaras de la Legislatura en representación de aquella fuerza política y elegido, además, diputado nacional.

En dos oportunidades fue candidato a gobernador de la provincia y estuvo ligado a la docencia secundaria y a las diversas instituciones de la cultura y del quehacer bancario.

Terminando el año desaparecía un viejo dirigente del partido liberal, Gervasio Blanco, caracterizado vecino de General Paz, que se desempeñó en diversos cargos públicos relevantes.

Pero sin duda, más allá de toda consideración en lo personal, la muerte que más trascendencia habría de traer a la provincia fue la del senador nacional, doctor Juan Ramón Vidal, figura patriarcal del autonomismo correntino y del conservadorismo nacional, ocurrida el día 4 de Septiembre de 1940.

Con la muerte de Vidal desaparecía un caudillo que, por más de medio siglo, había gravitado en el escenario de la provincia y en el grande de la nación. Aclamado por unos y vituperado por otros, la figura de Vidal fue siempre polémica, pero es innegable que su muerte produjo un vacío significativo y generó -dentro de su disciplinada fuerza- un desconcierto que le hizo perder posiciones hasta que recién cuatro décadas después pudo recomponer un lugar protagómco y de privilegio en el solar provincial.

- Los sucesos mundiales de la época

En Septiembre de 1939 estalla la guerra europea. Las tropas alemanas invaden Polonia y ello determina que Inglaterra y Francia se formen contra el tercer reich alemán. Adolf Hitler y Joseph Stalin -el dictador ruso- se reparten Polonia. Rusia invade Finlandia. Comienza la deportación de ciudadanos judíos a los campos de concentración que se van instalando en Polonia, entre ellos el de Auschwitz.

La guerra se hace sentir en el Rio de la Plata, donde se enfrentan el acorazado de bolsillo alemán “Admiral Graf Spee” contra los cruceros ingleses “Ajax”, “Achille” y “Exeter”. Por decisión de su capitán, el barco alemán es volado al salir del puerto de Montevideo. Su tripulación es internada en suelo argentino, cuya neutralidad y aún cierta simpatía en favor de Alemania aseguraba un trato más conveniente y aún la posibilidad de escapar para reintegrarse a la lucha armada, como ocurrió con muchos de los marinos, algunos de ellos capturados en la provincia de Corrientes al intentar la fuga.

En Inglaterra renuncia el Primer Ministro Arthur Neville Chamberlain y, poco después, es nombrado Winston Churchill, quien sólo ofrece a su pueblo “sangre, sudor y lágrimas”, pero les promete la victoria final.

Alemania sigue su avance incontenible; ocupa Dinamarca y Noruega; luego lo hace con Holanda y Bélgica. Los rusos atacan Finlandia y luego a los países bálticos de Estonia, Letonia y Lituania.

Y, finalmente, cae París(2).

(2) “Crónica del Siglo XX”, edición de 1986. Ed. Plaza y Janes, España. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Refiriéndose a Buenos Aires, Pablo Babini, en un artículo aparecido en la revista “Todo es Historia”, pinta su situación, que era la de todo el país y, ninguna duda cabe, la de Corrientes.

Dice el autor que era normal pensar que los alemanes ganarían la guerra, y la mayoría del país había tomado partido, pero la consigna del Gobierno era la “neutralidad”. Pero se hallaba insatisfecho, porque no lo entusiasmaban sus dirigentes políticos; su presidente estaba enfermo y se trasladaba poco después el mando al vicepresidente Castillo, emergido junto con Ortiz de los comicios de la “década infame”.

Los radicales que no se habían ido con “el régimen” reunían a la mayoría de las voluntades ciudadanas; los conservadores conducían pero no entusiasmaban; y los socialistas -con destacados dirigentes- captaban voluntades, pero sólo en la capital.

Pocos meses antes -dice después- se había suicidado, asqueado, Lisandro de la Torre y, sus sucesores concitaban entusiasmo aunque sólo en la provincia de Santa Fe. Los nacionalistas habían crecido considerablemente con la instalación del fascismo y nazismo. Tenían presencia en la Iglesia, existían en el Congreso, mezclados con el conservadorismo (menciona a Sánchez Sorondo y Benjamin Villafañe, aunque estos dirigentes ya no formaban parte del partido Demócrata Nacional).

No todos eran políticos; la colectividad española, luego de tres años de guerra civil en su patria, evitaba embanderarse en esta nueva conflagración. La colectividad italiana, partida en dos. La judía, con el fantasma de Hitler y la persecución racial.

Las colectividades menores -francesa, británica, alemana- viviendo los dramas de cada hora con las noticias del frente de batalla. Los alemanes realizaban trabajos para introducir gente, equipos y fondos, para actuar como quinta columna en un futuro plan alemán sobre Sudamérica.

Notoria desconfianza hacia Getulio Vargas, en el Brasil, y Ramón S. Castillo, en la Argentina.

En esos días llegaban artistas famosos al país: el pianista Arturo Rubinstein y el director Arturo Toscanini.

El general Juan domingo Perón, entonces Teniente Coronel, había revistado en unidades alpinas italianas desde 1939 y, a partir de Mayo de 1940 fue agregado militar asistente en la embajada argentina en Roma. María Eva Duarte era actriz de reparto.

El Poder Ejecutivo trataba de controlar a la prensa y preservar la neutralidad y el orden público, provocando en el Congreso debates importantes. El diputado Juan Antonio Solari denunciaba los hechos de células nazis y la complicidad del Gobierno argentino en la internación de los marinos del “Admiral Graf Spee” .

La influencia de la guerra, las diferencias visibles entre el presidente y el vicepresidente, el crecimiento de los “filonazis” por el conflicto europeo favorable, las molestias causadas al conservadorismo por las Intervenciones Federales dispuestas por el doctor Roberto M. Ortiz a la provincia de Buenos Aires (afectando a Fresco y a Barceló) y a Catamarca (al vicepresidente Castillo), tornaron inestable la posición del Gobierno, ejercido por un hombre debilitado por la enfermedad.

El lenguaje de algunos sectores del nacionalismo, como la Liga Patriótica Argentina que aún presidía Manuel Carlés, no contribuían a mejorar el clima. El diario comunista “La Hora” bregaba por la neutralidad; los ganaderos propiciaban la donación al ejército británico de vacunos sacrificados en el país; los productores prevenían sobre los peligros de un industrialismo “à outrance” para dar ganancias a ciertos industriales cobijados en aranceles aduaneros.

“Acción Argentina” reunía a lo más prestigioso del pensamiento democrático argentino (especialmente socialistas y radicales) y este sector va a ilusionar a una parte importante del país y su línea de pensamiento se encontrará en forma parcial, más adelante, en la Unión Democrática”(3).

(3) Pablo Babini. “Buenos Aires durante la Caída de París”, en la revista “Todo es Historia” (Junio de 1976), Nro. 276, pp. 77 y sigtes., Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

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