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Nuevos pedidos de Intervención Federal en 1941

El rechazo del juicio político -pese a la gravedad de los motivos denunciados, según se afirmaba- y los hechos policiales de la Ciudad de Goya dieron pie para que nuevamente se solicitara la Intervención Federal a la provincia.

A una enérgica solicitud del partido Liberal suscripta por los doctores Ernesto R. Meabe, Juan J. Ortiz y Augusto Millán, presidente y secretarios de la mesa ejecutiva, se unía ahora un nuevo aliado en la tarea de lograr este remedio constitucional: eran los autonomistas de la junta reorganizadora que, haciéndose eco de los mismos problemas, expresaban que nada había que igualara el estado de descomposición institucional de la provincia y nada atajaba ya a sus autoridades el plan preconcebido de acallar por el terror el grito unánime de toda la provincia de repudio y condena, en un estéril afán de crearse un ambiente que ya le era totalmente adverso.

Terminaba señalando en su denuncia al Ministerio del Interior que se trataba de una provincia abandonada al desenfreno de sus autoridades, a lo que todos estaban obligados a salvar, pidiendo a dicha cartera de Gobierno que se le diera una solución al asunto, solución que no sería política -sostenían- sino un acto eminentemente social y patriótico.

Es de suponer que en el Ministerio del Interior estarían perplejos con esta última denuncia de quienes hasta unos pocos meses antes habían participado activamente como miembros y eficientes defensores de la situación que ahora se quería desplazar(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 2 de Mayo de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La Junta de Gobierno del partido Autonomista, presidida por Elías Abad, envió un extenso informe al Ministerio del Interior haciendo el descargo de las acusaciones formuladas por la “Junta Reorganizadora” presidida por el doctor Juan José Lubary. El primer punto tocado estaba referido a la situación interna del partido, en la que no hacía falta reorganización alguna y que los denunciantes se habían constituido en ese carácter al solo efecto de cumplir un fin político destinado a provocar medidas extremas contra la autonomía de la provincia.

Y con respecto al cargo de que integraban la junta de gobierno varios funcionarios de la Administración Pública, expresaba que sería absurdo pretender que una agrupación política de provincia cuya plataforma de hombres directivos no constituye por lo común núcleos demasiado numerosos, una vez llegado al Gobierno haga abstracción de los mismos para el ejercicio de la función pública, con tal de no restar al partido el peso de su autoridad moral y ciudadana.

Luego de otras consideraciones relativas a las garantías electorales y al juicio político contra el vicegobernador, finalizaba expresando su solidaridad con la obra que desarrollaba el vicepresidente de la nación, que estaba sostenida en la provincia por la Concordancia, integrada junto con el partido radical antipersonalista(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 15 de Mayo de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ya lanzados decididamente a un enfrentamiento, la “Junta Reorganizadora” se dirigió en un nuevo telegrama al doctor Miguel J. Culaciatti, ministro del Interior, ratificando la veracidad de sus denuncias y solicitando garantías para que los partidos en que se dividía la opinión pudieran expresar libremente sus preferencias, se garantizara el respeto a la vida y hacienda de sus habitantes y se designara una comisión para que investigara los hechos denunciados e informara al Gobierno Nacional si constituían elementos bastantes para hacer procedente el envío de la Intervención Federal.

Y, frente a estos embates, Elías Abad -acompañado del vicepresidente de la Cámara de Senadores de la provincia, Ramón M. Gómez- se trasladaban a la Ciudad de Buenos Aires para interiorizar a las autoridades partidarias de la situación que atravesaba el partido en la provincia(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 19 de Mayo y 8 de Junio de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Por su parte, los radicales resolvían también activar las gestiones para lograr la Intervención Federal, designando una comisión que se trasladaría a Buenos Aires a los fines de entrevistar e interesar en el problema al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, según lo resolvía el comité central provincial.

Poco después, en una asamblea de afiliados convocada para formar opinión acerca de las listas de candidatos que serían sostenidos en los comicios internos del partido, se exteriorizaba nuevamente el anhelo público en favor de la Intervención Federal a la provincia, cuya situación calificaron en términos severos los doctores Héctor Lomónaco, Blas Benjamín de la Vega, Valentín Roibón y J. Aníbal Dávila(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 6 de Junio y 10 y 14 de Julio de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Una nueva formulación impetrando la Intervención Federal aparece en el escenario político, en este caso por acción de un núcleo de estudiantes correntinos radicados en la Ciudad de Buenos Aires quienes, agrupados con prescindencia de todo interés político e influencia banderiza -según afirmaban- diciendo que hacía diez años Corrientes se hallaba sumida en un proceso cada vez más depresivo de su economía privada y pública en el desenvolvimiento de las finanzas del Estado, los que acusaban haberse registrado por la irresponsable acción de un Gobierno que había rebajado el prestigio de la acción pública a límites inconcebibles.

El memorial resultaba impresionante, por la amplitud de la denuncia que prácticamente abarcaba todos los órdenes de la vida correntina, desde la Justicia a la que acusaba estar convertida en instrumentos de banderías, con designaciones de magistrados que habían sufrido procesos en otros lugares del país, siguiendo con la Administración Pública a la que atribuía desenvolverse sin jerarquía, sin orden y sin honestidad, con afán de cohecho y abandono de sus deberes; fustigaba el atraso de hasta diez meses en el pago de los haberes de la Administración Pública y los pagos que se efectuaban eran resorte político donde había privilegiados; atacaba a la Contaduría y Receptoría Provincial como focos de escándalos denunciados por toda la prensa, donde se pagaban los impuestos pero no se daba entrada al dinero.

Decían que la delincuencia se había alojado en Corrientes y operaba en forma organizada, homicidios sin sumario policial, abigeato realizado en banda sin represión, con el agravante de que las carnicerías de campaña eran propiedad de comisarios o subcomisarios de policía, donde se faenaban ganados producto del cuatrerismo; se hacía la historia del asalto al Banco de la Nación Argentina en General Paz cuyos ejecutores -afirmaban- no fueron detenidos; aseguraban que el régimen municipal no existía en la provincia desde hacía más de seis años; que la Instrucción Pública fue disminuida a su mínima expresión y que el magisterio debió recurrir a la huelga porque se le llegó a adeudar hasta 30 meses de sueldo.

Terminaba diciendo el memorial que los partidos políticos de mayor arraigo en la provincia habían solicitado la Intervención Federal con fundamentos y objetivos y que la prensa nacional había abierto juicio y pronunciado fallos definitivos sobre la situación correntina, proponiéndose la agrupación de estudiantes universitarios seguir actuando en forma permanente y hacer llegar al Congreso todos los antecedentes de los hechos y la documentación probatoria de la situación imperante.

Un memorial desolador que impactó, sin dudas, a la opinión pública nacional más allá de situaciones iguales o peores por las que atravesaban otras provincias del país.
“La Prensa”, en un extenso comentario editorial, decía que Corrientes debía preocupar al Congreso, considerando que, aunque en general los estudiantes debían mantenerse ajenos a las luchas políticas, entendía que el memorial por ellos presentado constituía un antecedente que revelaba la necesidad de analizar a fondo aquella situación. El diario decía que casi no pasaba día sin que llegaran desde Corrientes noticias relativas a algún hecho llamativo, desde anormalidades administrativas hasta sucesos que caían en la esfera de la Justicia del crimen.

Si se trataba de irregularidades en el pago de los sueldos adeudados a maestros de escuelas, Corrientes era la provincia que ocupaba el lugar más destacado; si se trataba de alteraciones de títulos de renta pública, también Corrientes figuraba en la planilla; si se hablaba de falta de garantías para los ciudadanos que militaban en agrupaciones opositoras, se citaba en primer término a Corrientes; en fin -decía- la tan rica como azotada provincia del Litoral, era asimismo la primera en la mención de casos de abigeato, de contrabando, de asaltos a mano armada, de asesinatos, de una larga serie de otros delitos análogos, que quedaban impunes.

Terminaba diciendo el editorial que no era posible admitir sin estupor una denuncia de tal naturaleza ya que lo que ocurría en Corrientes tocaba los lindes de la fantasía. Hay en principio -afirmaba- una explicable predisposición colectiva a aceptar como incontrovertible la impresionante nómina de anomalías que contenía el memorial y tal circunstancia demostraba la urgente necesidad de que tal situación provincial fuera estudiada a fondo y con ánimo de aplicarle los correctivos indicados para ponerle término y alejar los riesgos de repetición de los males que la afligían(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 10 y 11 de Junio de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

A pocos días, se producían nuevas denuncias por atropello al director del diario “El Autonomista” por parte del secretario de policía de Goya, generando la intervención de la Justicia del Crimen, cuyo fiscal, el doctor Ángel Tosetti, pidió la detención del agresor, todo lo cual fue comunicado por la Junta Reorganizadora autonomista al diputado nacional, doctor Felipe Solari, para llevarlo a conocimiento de las autoridades nacionales.

El Poder Ejecutivo Provincial, por su lado, informaba al Ministerio del Interior las medidas adoptadas frente los hechos producidos y, ante la renuncia del comisario departamental, el Gobierno procedía a intervenir la comisaría de Goya(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 22, 24 y 30 de Junio de 1941. El comisario de Goya era Wenceslao Díaz Colodrero; el secretario, Pedro Ruda Bart; y el director del diario, Julio Robas. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Mientras se sucedían estos hechos, la “Junta Reorganizadora” autonomista se reunió en convención y eligió a su mesa directiva definitiva, que fue presidida por el doctor Juan José Lubary y aprobaba su carta orgánica, adoptando la designación de “partido Demócrata Nacional Autonomista”; expresaba su solidaridad con el partido Demócrata Nacional, su respeto a la Ley Saenz Peña y el repudio de toda ideología contraria a la democracia.

La reunión resultó el marco propicio para que sucesivos oradores fustigaran la situación político-institucional de la provincia y reclamaran la Intervención Federal como el remedio que Corrientes necesitaba para poner término a los graves males que la aquejaban(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 4 de Julio de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Durante todo el año seguirán produciéndose sucesivos reclamos y denuncias ante las autoridades nacionales, pidiendo la Intervención Nacional, tales el del comité ejecutivo del partido Liberal, por procedimientos abusivos, persecuciones y falta de garantías más elementales que habían motivado la abstención de los partidos opositores y la ausencia de sus representantes en los Cuerpos Legislativos; o el mitin del radicalismo del comité nacional; el reclamo telegráfico del titular del partido Demócrata Autonomista sobre falta de garantías y de colaboración policial con la Justicia; o la de los partidos Liberal y Demócrata Nacional Autonomista, denunciando que elementos del autonomismo, entre los cuales figuraba una columna de jinetes de las secciones rurales, se concentraron en la céntrica plaza “25 de Mayo” y luego desfilaron por las calles de la ciudad presididos por Elías Abad, acompañado de numerosos altos funcionarios de la Administración Pública, habiéndose producido excesos de algunos de sus participantes que efectuaron disparos de armas de fuego al aire, “lo que constituyó un espectáculo indigno de la tradición y cultura de la ciudad capital”; o los telegramas enviados por estos mismos dos partidos en ocasión de producirse algunos hechos de sangre; o protestas en igual sentido por la aprobación de un empréstito por parte del Concejo Deliberante de la capital con destino a la pavimentación de varias calles de la ciudad(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 20 de Julio; 7 de Septiembre; 28 de Octubre; 17 y 18 de Noviembre; 5, 9, 27 y 28 de Diciembre de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Se había creado más que un ambiente propicio para atraer la atención de los poderes públicos nacionales en favor del remedio federal.

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