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Indecisiones del Gobierno Nacional hacia mediados de 1941

El país atravesaba una situación de incertidumbre, producto de una política llena de indecisiones de parte de un vicepresidente que tenía a su cargo el ejercicio del Poder Ejecutivo pero que no sabía hasta cuándo, supeditado a las resultas de una no bien definida situación de salud de su titular; como integrante de una fuerza de Concordancia en la que una de los partidos -el radicalismo antipersonalista- parecía acercarse peligrosamente a sus antiguos compañeros de ayer y en la que no tenía seguridades de que la fuerza conservadora a la que respondía le prestara demasiado defínidamente su apoyo; un ciudadano a cargo del Poder Ejecutivo que tenía una posición neutralista que deseaba defender a toda costa, pero encontraba por un lado una tremenda presión para que se decidiera en favor del poderoso vecino del Norte y del conjunto de naciones sudamericanas que lo apoyaban en favor de la causa aliada y, por el otro, el aprovechamiento por parte de los partidarios del totalitarismo nazi triunfante en Europa, de esta postura neutralista, para realizar todo tipo de maniobras en favor de su causa(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 1, 2, 3, 5, 9, 10 y 15 de Julio; 29 de Agosto; 1 y 28 de Noviembre; y 25 de Diciembre de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Se lo acusará al doctor Ramón S. Castillo de pro-nazi, pero no existirá elemento alguno que lo pueda identificar como tal. Claro que en aquella época no ser “pro-aliado” era ser “pro-nazi”.

Uno de los caballitos de batalla de la oposición fueron las luchas contra las actividades germanas en el país, las que vinculaban a la complaciente actitud del vicepresidente, que no era menor ni mayor que la observada hacia aquéllos que trabajaban en favor de la causa aliada.

En la primera quincena de Junio se denunciaba en la Cámara de Diputados de la Nación la infiltración nazi en el país, y el autor del proyecto, Manubens Calvet, expresaba que la República estaba en peligro, “pues las bacterias que afectaran y derrumbaran a Francia, Holanda, Bélgica, Polonia y otros paises -con mayores posibilidades defensivas que el nuestro- se han apoderado ya decididamente del organismo nacional” y “el nacionalsocialismo alemán se ha infiltrado en los ministerios del Poder Ejecutivo de la nación, en la policía de la capital, en las universidades del país, en las casas de estudios superiores, en algunos sectores de la opinión y en el Ejército de la patria”, atribuyendo la existencia de una organización político-económica que conspiraba desde la embajada alemana y se extendía por todas las provincias y territorios, ramificándose esta organización a través de 200 sociedades alemanas y aprovechaba la circunstancia para asociar tales actividades de la embajada con grupos políticos ligados a la Concordancia.

Reclamaba después del Gobierno la adopción de actitudes claras, sacando de los Ministerios a los hombres que estaban en esta campaña; depurar la policía de la capital; sacar a los profesores de las universidades y de los colegios nacionales que hacían esta propaganda desembozadamente, señalando como ejemplo la reunión llevada a cabo en el Salón “Augusteo” de la Ciudad de Buenos Aires, con la presencia del ex gobemador de la provincia de Buenos Aires, doctor Manuel Fresco, en la que se habría cantado el Himno Nacional con la mano levantada al estilo “nazi”, dando mueras a Sarmiento, Belgrano y Moreno y vivas a Juan Manuel de Rosas.

La Cámara requirió informes al P. E. y el diario “La Prensa” -como muchos otros medios- editorializó reclamando que “es necesario ahogar la conspiración”(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 7 y 8 de Junio de 1941. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Se formó una comisión investigadora de las “actividades antidemocráticas”, presidida por el diputado radical Raúl Damonte Taborda, que después se denominará de “actividades antiargentinas”, que se mueve con dinamismo, interroga, detiene, allana, secuestra documentación y, en poco tiempo de labor, da a publicidad cuatro largos informes en los que da cuenta de la actividad nazi en el país.

En la Cámara se expresa que el embajador alemán ha extralimitado sus funciones, pero el Gobierno no recoge esta declaración. La contienda europea muestra a Alemania triunfante y estimula a los nacionalistas vernáculos -especialmente grupos militares- que sueñan con tomar el poder.

Dice Luna que en Febrero de ese año -1941- ante la posibilidad de retorno de Roberto M. Ortiz a la presidencia, los generales Juan Bautista Molina y Benjamín Menéndez habían intentado, aunque por separado, una vez más, un golpe que luego quedó en la nada. Ya se percibía -dice- la división en el Ejército entre pro-nazis y pro-aliados y ello se va a manifestar nuevamente en Septiembre de ese año con otro movimiento, esta vez apoyado con elementos de la aviación militar, que fue finalmente neutralizado.

Resultó extraña la pasividad de Castillo ante este intento, como también el levantamiento de las sanciones disciplinarias a los complotados, lo que hace pensar que alguna razón lo movió a pactar con los nacionalistas(3).

(3) Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), pp. 250 y 251. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Potash, entusiasta investigador de las relaciones entre la política y el Ejército Argentino, confirma la existencia del golpe de Febrero, entre los que aparecían como implicados -aunque posteriormente fuera desmentido- el general Arturo Rawson y el teniente coronel Franklin Lucero que, en muy poco tiempo, pasarán a tener relevante actuación en un movimiento militar triunfante que va a cambiar el curso de la historia argentina.

A este autor también le llama la atención la limitada repercusión pública de estos hechos, más allá de algún editorial condenando a los militares que “se creen autorizados a intervenir en las contiendas políticas que agitan al pueblo, procurando escalar posiciones por cualquier medio y mucho menos tolerable que se presten como instrumentos de ambiciosos e impacientes” y, su no trascendencia en el Congreso de la Nación, sea en el Senado dominado por los conservadores como en Diputados controlado por los radicales, se haya intentado iniciar investigación alguna.

Considera Potash que, en vista del carácter antiradical y contrario a Ortiz de la conspiración, podría esperarse que los radicales reclamaran una amplia investigación y si bien es posible que no se haya insistido en ello a causa de la situación política particularmente delicada, los radicales tenían motivos especiales para rehuir la indagación y era el temor de que una vez iniciada se extendiera a otras actividades conspirativas a las que no habían sido ajenos algunos diputados de esa fracción(4).

(4) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina” (1985), pp. 218 a 221. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El presidente del Círculo Militar, general Basilio Pertiné, en el banquete anual de las Fuerzas Armadas -en Julio de ese año- traducía el sentir del Arma al expresar el deseo ferviente de que se preservara la política de neutralidad afirmada por el doctor Roberto Marcelino Ortiz y ratificada por el doctor Ramón S. Castillo, y el golpe frustrado de mediados de Septiembre le hace comentar al historiador norteamericano que, si bien sus fines y objetivos permanecieron en las sombras durante mucho tiempo, en base a un informe de la embajada de los Estados Unidos, considera razonable llegar a la conclusión de que lo que se buscaba no era la expulsión del doctor Castillo sino la creación de un régimen autoritario bajo su dirección nominal, un régimen comprometido con el mantenimiento de la neutralidad y la amistad con Alemania y la eliminación de la vida política del ex presidente, general Agustín Pedro Justo, notoriamente comprometido con la causa de los aliados.

De aquellas consideraciones, el autor señala que habría producido una nueva situación, cuya clave estaba en las negociaciones del doctor Castillo con los comandantes militares con mando de tropas, por las que éstos le aseguraban su apoyo y el vicepresidente -por su parte- se comprometía a una serie de exigencias de aquéllos, aunque no a todas.

Entre las que más impacto causó en la opinión pública fue la clausura del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires; la prohibición de las campañas nacionales que llevaba adelante “Acción Argentina” en pro de los Aliados; y la libertad y reintegro al servicio activo de los oficiales de la Fuerza Aérea suspendidos por complicidad en el golpe de Septiembre; y, unos meses después, declarar el estado de sitio en todo el país. Castillo, que carecía de una base política propia, a través de estas medidas un tanto tortuosas, fue consolidando su poder(5).

(5) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina” (1985), pp. 226 a 233 y 239. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La contraparte política de estos pasos -dice el mismo autor- fue la obstinada decisión de Castillo de celebrar elecciones antes de fines de año en Buenos Aires y las otras dos provincias intervenidas”. En Noviembre y Diciembre se realizaron elecciones de gobernadores en Catamarca, San Juan y Buenos Aires.

Dice Luna que, en la primera, las elecciones fueron relativamente normales y triunfó la Concordancia; en San Juan, se asaltaron mesas y se cometieron las ya habituales violencias para impedir el triunfo del bloquismo, recuperando a la provincia para el oficialismo; pero el caso de la provincia de Buenos Aires fue el que demostró que Castillo no omitiría ningún recurso -por condenable que fuera- para controlar políticamente el país(6). Y será el periodo de mayor fortaleza politica del vicepresidente.

(6) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina” (1985), p. 235. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires; y Félix Luna. “Ortiz (Reportaje a la Argentina Opulenta)” (1978), p. 251. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Así se cerraba el año 1941, en medio de un nuevo factor que parecía definir la guerra, como era el ingreso de Japón en favor de las potencias del Eje Roma - Berlín, con el artero ataque a Pearl Harbor, ocurrido precisamente el día en que se realizaban las elecciones de la provincia de Buenos Aires.

- Sensibles desapariciones y homenajes

A una avanzada edad falleció Marcelino Elizondo, de larga actuación en la banca y en la docencia, que se había desempeñado además en múltiples funciones, como la de intendente municipal de la Ciudad de Corrientes; director de la Escuela Normal de Maestras “Dr. Juan Pujol”; y presidente del Consejo Superior de Educación; y, finalmente, gerente del Banco Hipotecario Nacional.

Una persona muy querida y respetada en la Administración Pública, que llegó a desempeñarse como subsecretario del Ministerio de Gobierno, L. Antonio Cunha, quien desapareció también a una avanzada edad.

En Junio, falleció el diputado liberal pactista Arturo Achinelli, en ejercicio de su mandato. Fue uno de los dirigentes del liberalismo que se mantuvo firme en una postura pactista, en oportunidad de la ruptura de aquella alianza.

En el mes de Julio falleció -también en ejercicio de su mandato- el senador provincial Arístides Olivieri, de larga trayectoria política en el radicalismo, enrolado -en su momento- en el antipersonalismo.

A la avanzada edad de 84 años falleció, en Septiembre, el doctor Félix María Gómez, una de las personalidades más destacadas en los círculos sociales, intelectuales y políticos de la provincia. En su larga trayectoria política fue ministro de Gobierno del doctor Manuel Derqui, en el período 1883 - 1886, y del doctor Juan Ramón Vidal, entre 1886 y 1889, ocupando más tarde -por dos períodos- la banca de diputado de la nación y, luego, por más de veinte años, rector del Colegio Nacional “Gral. San Martín”, sin que ello lo alejara de sus actividades políticas, ligado siempre al partido Autonomista.

A fines de año falleció el doctor Gregorio G. de la Fuente, prestigioso hombre público que actuara como diputado a la Legislatura Provincial en representación del partido Autonomista, desempeñándose posteriormente en la magistratura judicial, llegando a presidir el Superior Tribunal de Justicia de la provincia, integrando en sus últimos días el Concejo Deliberante de la capital.

Y a pocos días ocurrió el deceso de Manuel Cabral (h), figura ligada al partido Liberal, que había desempeñado importantes funciones en el orden legislativo y de la Administración Pública, recordándose sus gestiones en pro de la unidad del pacto autonomista-liberal que, sin embargo, fue roto en el año 1927, durante la gestión del doctor González, a quien Cabral había acompañado como ministro de Hacienda.

Con motivo de cumplirse el 40 aniversario del fallecimiento del doctor Juan Eusebio Torrent, se constituyó una comisión que tuvo a su cargo el traslado de sus restos a la Ciudad de Corrientes(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 22 de Junio de 1941. La comisión estaba integrada por los doctores Manuel Mora y Araujo, Justo Alvarez Hayes, Blas Benjamín de la Vega, Valerio Bonastre, Héctor A. Desimone, monseñor José Brunel Pruyas y Federico Palma. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Y el primer aniversario del fallecimiento del doctor Juan Ramón Vidal fue la oportunidad elegida para colocar la piedra fundamental del monumento cuya erección se había establecido por ley provincial en la Avenida Costanera, que llevaba su nombre. Presidió los actos en el cementerio y, posteriormente, en el sitio elegido para el monumento, el gobernador de la provincia, doctor Pedro Numa Soto, a quien acompañaban los familiares del extinto y destacadas personalidades del mundo político, especialmente las ligadas a los sectores concordancistas(8).

(8) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 3 y 5 de Septiembre de 1941. Hicieron uso de la palabra el intendente municipal Elías Abad, presidente además del partido Autonomista; el senador provincial Manuel R. Botello; el señor Eduardo Miranda Gallino y el senador provincial José R. Portillo. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Recién medio siglo después se concretaría esta obra de reconocimiento póstumo al líder autonomista y correspondería a un gobernador autonomista, el doctor José Antonio Romero Feris, presidir los actos de su inauguración.

- Los sucesos mundiales de la época

La situación de las fuerzas anglosajonas era cada vez más crítica. Librados a su propia suerte, resultaban el único escollo a los planes expansionistas de Adolf Hitler. Los Estados Unidos, si bien simpatizaban con su posición, se debatían en sus propias contradicciones internas en las que importantes sectores de la vida nacional aspiran a mantenerlo en un aislamiento de neutralidad.

Inglaterra soportaba -a partir de la caída de París- múltiples bombardeos de la aviación alemana, la Luftwaffe, en una gigantesca operación aérea en la que Londres y Coventry son reducidas a escombros, mientras las potencias triunfantes -Alemania e Italia- celebraban un pacto tripartito con Japón, de alianza militar, económica y política.

Para Octubre de 1940 se postergó la anunciada invasión a Inglaterra, mientras Italia no se quería quedar atrás de su aliado e iniciaba la invasión de Grecia, en la que no tuvo demasiada suerte, y sus ejércitos eran rechazados.

Los ingleses abrían un frente y atacaban en el Norte de Africa, donde fueron memorables los encuentros con el “Deutsches Afrikakorps” del generalfeldmarschall alemán, Erwin Rommel.

El año 1941 se va a iniciar la réplica aérea inglesa a los ataques devastadores de los alemanes, mientras los Estados Unidos -cada día más cerca de sus hermanos de sangre- aprobaban la ley de Préstamos y Arriendos que le permitirá entregar material de guerra a cualquier país cuya seguridad sea esencial para ellos. Poco después, los aviones de origen estadounidense contribuían a bombardear Berlín.

En el mes de Mayo se produjo un hecho insólito con el viaje aéreo del segundo hombre en la jerarquía alemana, Rudolf Hess, quien aterriza en Escocia sin que se den a conocer sus intenciones, aunque se cree que su propósito haya sido el de entablar negociaciones secretas con Inglaterra para intentar una paz, ya que Hitler tenía puestos los ojos en Rusia, su hasta ayer aliado.

En Junio se produjo la invasión a Rusia; los ejércitos alemanes avanzaron prácticamente sin oposición. Los rusos son derrotados en todos los frentes y reclamaban ayuda de los Estados Unidos. El proyecto de Hitler era destruir Rusia y dar a Japón la tarea de hacer lo mismo con los Estados Unidos.

Los españoles, si bien mantenían su neutralidad gracias a la habilidad del caudillo Francisco Franco, enviaban a la “División Azul” -integrada por 20.000 voluntarios- que tuvo su bautismo de fuego en las estepas rusas.

Alemania atacó Yugoeslavia y Grecia En la primera encontró una férrea resistencia del guerrillero comunista conocido como “Tito” y, en la segunda, trataron de recomponer el fracaso de la invasión de su aliado italiano.

En Agosto llegó material norteamericano a Rusia y se reunieron en alta mar los líderes estadounidense e inglés, Franklin Delano Roosevelt y Winston Leonard Churchill, firmando el Tratado del Atlántico.

En Septiembre, Alemania inició el exterminio de casi un millón de judíos en los tristemente célebres campos de Auschwitz, mientras sus ejércitos ponían sitio a la Ciudad de Leningrado y, al mes siguiente, llegaban a las puertas de Moscú.

Terminó el año con el ataque sorpresivo y sin previa declaración de guerra por parte del Japón a la base aeronaval norteamericana de Pearl Harbor, y la conflagración se extendía.

Estados Unidos declaraba la guerra a Japón; Alemania e Italia -aliadas a éste- declaraban la guerra a los Estados Unidos; China declaraba la guerra a Japón, Alemania e Italia; e Inglaterra hacía lo propio con Finlandia, Hungría y Rumania(9).

(9) “Crónica del Siglo XX” (1986). Ed. Plaza y Janes, España. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Se había llegado al máximo en el avance de las fuerzas de las potencias totalitarias. A partir de aquí son frenadas, primero en Moscú, donde el crudo invierno puede más que las armas soviéticas contra los exhaustos alemanes y, luego, a través de una serie de frentes comenzaba el contraataque de las potencias democráticas.

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