El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El comienzo de los cambios

- Los mensajes gubernativos

Con sucesión de pocos días se escucharon los mensajes gubernativos provincial y nacional.

El gobernador Pedro Numa Soto dijo hallarse complacido por la situación de la provincia y por el desarrollo de las relaciones con los poderes nacionales, en un pie de completa normalidad compatible con el respeto y la consideración mutua que emergen de la corrección de procederes y la práctica de la política de la Concordancia sustentada por el vicepresidente de la República, doctor Ramón S. Castillo y el Gobierno que él presidía.

Luego de analizar la situación económica de la provincia, que consideraba francamente satisfactoria como consecuencia del alza de los precios agrícolo-ganaderos y el desarrollo de las actividades comerciales, hizo una minuciosa reseña de los actos electorales cumplidos recientemente, con los que también se consideró satisfecho, aunque lamentase la ausencia de la oposición; se refirió también al problema que consideraba fundamental como era el de la conversión de la deuda interna y externa, que declaraba haber sido solucionado explicando las gestiones realizadas en tal sentido.

Sus optimistas conceptos provocaron la inmediata repercusión crítica en algunos medios de la Ciudad de Buenos Aires y la rectificación de alguno de sus conceptos por parte de las autoridades del partido Liberal(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 24 y 25 de Mayo de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El mensaje presidencial se refirió en primer término a la política internacional y a la posición argentina en la Conferencia Interamericana de Río de Janeiro, entrando luego al análisis de la política interna, señalando que había cuidado de las autonomías de las provincias procurando que la recobren las que estaban intervenidas, aunque se viera en el caso de intervenir a Jujuy a pedido del propio gobernador, a causa de un conflicto de poderes sin solución.

Afirmó que los propósitos perseguidos habían alcanzado satisfactoria realización, “a pesar de que las últimas elecciones habían permitido evidenciar de nuevo deficiencias que bajo otros aspectos y en otras ocasiones habían sido patentizadas con caracteres de mayor gravedad”.

Formuló algunas reflexiones sobre el régimen electoral, diciendo que el sistema de listas se imponía lógicamente dentro de la propia denominación de la ley, pero que se proponía destruir las maniobras atentatorias al imperio de las mayorías evitando la anarquía partidaria o la extorsión de pequeños grupos, el indecoro de las borratinas y las minorías discernidas por el adversario, con lo que parecía referirse incidentalmente a la situación correntina.

Siguió luego analizando aspectos de la ley electoral y la necesidad de introducir algunos cambios, como el escrutinio inmediato al comicio tanto como un medio de disminuir las posibilidades de fraude como de evitar una expectativa inconveniente y en muchos aspectos perjudicial. Sostenía también que la consagración del principio que asegura la mayoría al Gobierno y a la minoría la fiscalización de aquél, aparecía mejor lograda con la proporcionalidad aplicada a la minoría, para aumentar los matices de opinión en la representación popular y los intereses actuantes en la función pública parlamentaria.

Y terminó este aspecto de su exposición refiriéndose a los partidos políticos, cuya reglamentación consideraba necesaria para crear una nueva etapa en el avance de la cultura cívica.

- El comienzo de los cambios

La tranquilidad que parece desprenderse de los mensajes gubernativos que hemos analizado, se irá transformando en breve plazo como una consecuencia de hechos que influirán en la marcha de la gestión nacional y, correlativamente, en la provincial.

El primero de estos hechos lo constituyó la muerte del doctor Marcelo Torcuato de Alvear ocurrida en la Ciudad de Buenos Aires, en su villa de Don Torcuato. Al impulso de los mismos sentimientos, el pueblo de la República y el continente americano se mostraron unidos en el homenaje rendido a las virtudes cívicas y al ideal democrático que ennoblecieron la vida del ex presidente argentino(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 24 de Marzo de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero más allá de los merecidos homenajes, su desaparición acentuó la crisis en la que ya se venía desenvolviendo el radicalismo, fundamentalmente entre abstencionistas y concurrencistas.

Ya en Enero se había producido un enfrentamiento de las ideas cuando la convención bonaerense se pronunció en el sentido de que los diputados del radicalismo, elegidos en los comicios de Diciembre -tachados de fraudulentos- no debían incorporarse a los respectivos cuerpos, mientras un grupo ponderable de dirigentes se inclinaba en el sentido de que no debían declinarse las posiciones legalmente conquistadas(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 5 y 11 de Enero; y 12 de Marzo de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En Corrientes se reunió el Comité Central y resolvió que la totalidad de sus miembros pusiera a disposición del comité nacional del partido sus renuncias, por entender que la reorganización dispuesta era sólo fragmentaria, con lo que la situación del partido en el país quedaría sin reformas sustanciales y sin darse a su obra el contenido ético que reclamaba el pueblo de la nación.

El otro hecho de singulares características lo va a constituir la decisión del doctor Roberto Marcelino Ortiz de renunciar a su investidura presidencial, agotadas las gestiones para lograr recuperar su salud y especialmente su vista. Conscientes de la gravedad de su situación, la Asamblea Legislativa -por unanimidad- se vio en la necesidad de aceptar su dimisión. Pocos días después, el doctor Ortiz fallecía en la Ciudad de Buenos Aires(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 24 de Junio; y 16 y 17 de Julio de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La dolorosa circunstancia que lo pone al frente, ya definitivamente, del Poder Ejecutivo Nacional es un nuevo acicate para que el doctor Castillo comience a desarrollar sus propios planes de sucesión presidencial, alejados totalmente de la posibilidad de recurrir al general Justo como candidato de sus deseos.

Para peor, algunos sectores del radicalismo personalista, que habían perdido a su conductor natural, el doctor Alvear, pensaban seriamente en la alternativa de llevar como candidato precisamente a aquel militar, ante la posibilidad de que los conservadores pudieran entronizar en la presidencia a alguno de sus hombres. En última instancia -se decían- el general Justo es un hombre de ideas radicales y, “un mal menor”.

Por otro lado, menudeaban los contactos entre el socialismo, los demócrata progresistas, el grupo “Acción Argentina” y dirigentes radicales, con miras a la conformación de una “Unión Democrática” de partidos afínes que podían propiciar su nombre. A Justo lo acompañarían también, seguramente, algunos grupos conservadores disconformes con Castillo, como el doctor Rodolfo Moreno, de la provincia de Buenos Aires, y su ministro de Gobierno, el doctor Vicente Solano Lima; el prestigioso dirigente conservador, Antonio Santamarina; o los de Córdoba, encabezados por el doctor Aguirre Cámara, entre otros(5).

(5) Alberto Ciria. “Partidos y Poder en la Argentina Moderna” (1985), pp. 97 y 98. Ed. Hyspamérica, Buenos Aires; Rosendo Fraga. “El General Justo” (1993), pp. 474, 475 y 478. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Y en Corrientes no debía sorprender que también se viera con buenos ojos esa candidatura por parte de la coalición autonomista-antipersonalista que gobernaba la provincia.

Información adicional