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Asume la Intervención Francisco Ramón Galíndez

En las primeras horas de la mañana del día siguiente de conocido el decreto (5 de Octubre de 1942), asumió interinamente el Gobierno de la provincia el Jefe del Regimiento 9 de Infantería con asiento en la ciudad capital, coronel Aníbal Suárez Girado, a quien el doctor Pedro Numa Soto lo puso en posesión en una ceremonia llevada a cabo a puertas cerradas, concurriendo muy pocas personas, a pedido del gobernante intervenido, acompañando al jefe militar el teniente coronel Rodolfo Villamonte, quien asumió como Jefe de Policía; y el ayudante del primero, el teniente Juan Carlos Roca. Dos pelotones del regimiento tomaron posesión de la Casa de Gobierno y de la Jefatura de Policía. No hubo disturbios.

Entre las primeras audiencias concedidas por el interventor interino, estuvieron las de los miembros de la junta de gobierno del partido Liberal, presidida por el doctor Ernesto R. Meabe, y la del partido Demócrata Nacional Autonomista encabezados por el vicepresidente de la agrupación, doctor Diomedes C. Rojas, y numerosas personas calificadas de la ciudad que le presentaron sus saludos(1).

(1) Diarios “La Nación”, “La Prensa” -ambos de Buenos Aires- y “El Liberal”, (Corrientes), edición del 7 de Octubre de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El día 16, por vía fluvial, a bordo del vapor “Washington”, arribó en horas de la mañana el interventor federal, profesor Francisco R. Galíndez. Lo acompañaban sus colaboradores más directos. En el muelle se hallaban los funcionarios y dirigentes de los partidos políticos y un grupo de familias que participaron de la recepción.

En la zona adyacente, gran número de simpatizantes de los partidos Liberal y Autonomista -del sector que lideraba el ex senador, doctor Lubary- que ostentaban sus tradicionales divisas partidarias, daban vivas al presidente de la nación, al interventor federal y a los dirigentes de sus respectivas agrupaciones.

Para presentar sus saludos al interventor, subieron a bordo el interventor interino, el jefe de policía, altas autoridades militares y eclesiásticas y conocidas personalidades de los círculos políticos y sociales. Poco después, el comisionado descendía acompañado del coronel Suárez Girado y de los doctores Raymundo R. Meabe y Diomedes C. Rojas, poniéndose en marcha hacia el Hotel Buenos Aires donde se hospedaría, seguidos por una columna de manifestantes.

Desde el hotel, por medio de altavoces y la radioemisora local, Galindez dirigió la palabra al pueblo señalando que los propósitos de la Intervención respondían a los objetivos enunciados como fundamentos del decreto y que se hacía indispensable hablar con franqueza y proceder con lealtad para organizar los servicios de la Administración Pública y garantizar debidamente los derechos ciudadanos.

Insistía el interventor en que, tal como lo había anunciado el presidente, la medida no iba en contra de ninguna de las agrupaciones políticas actuantes en la provincia ni tampoco a favor de ninguna de ellas. Terminaba llamando al pueblo de la provincia, al que no concebía separado por divisas egoístas y pasiones estériles, sino unidos por fuertes vínculos de hermandad en la labor fecunda de su progreso, para que, evocando las tradiciones, cumpliera con el deber de forjar su propio destino.

Luego de enunciar escuetamente su programa de acción, terminó diciendo: “Al integrarme a mi función séame permitido invocar las palabras del hermoso panegírico que dos siglos atrás cantara en esta tierra el misionero Nicolás Andana, palabras éstas que parecieran -en su perennidad- dictadas para la base y fundamento de toda noble gestión:
- ‘¡ Pues nos diste esta señal de paz, defensa y honor, por la Cruz, Señor, líbranos de todo mal !’(2).

(2) Diarios “La Nación”, “La Prensa” -ambos de Buenos Aires- y “El Liberal”, (Corrientes), edición del 17 de Octubre de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Un discurso de circunstancias pero que tendía un puente hacia los desplazados del Gobierno o, al menos, una parte de ellos.

En horas de la tarde asumió el Gobierno, designando a sus colaboradores, los ministros de Gobierno, doctor Miguel Osorio, ex diputado nacional por la provincia de Buenos Aires; y para Hacienda el doctor Luis Ponferrada, quien lo había acompañado en igual carácter en la provincia de Jujuy.

Se designaron subsecretarios -de ambas carteras- a los doctores Felipe Yofre y Marco Aurelio Andrada; jefe de policía al teniente coronel (R) Bernardo Servat; e intendente municipal de la capital a Luis A. Salado Aráoz(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 17 de Marzo de 1942. Otras designaciones: Contador General de la provincia, Manuel Argentino Val; Secretario General de la Policía a Juan B. Ocampo; encargados de la Cámara de Senadores y Diputados, Héctor Rodríguez y Julio Sayal, respectivamente; encargado de la Secretaría General de la Gobernación, Carlos F. Peracca; interventor en el F. C. Económico, al ingeniero Alfredo Serantes; adscripto al Ministerio de Gobierno, al ingeniero Pedro Vidal Freyre. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las instrucciones especiales que se le habían entregado al interventor para su cumplimiento eran la de declarar la caducidad de los poderes Ejecutivo y Legislativo y la Administración Municipal, debiendo poner en comisión al Poder Judicial.

Debía, asimismo, declarar en comisión a todo el personal de la Administración Provincial y Municipal, procurando mantener en sus cargos a los empleados que hubieren acreditado idoneidad.

Debía proceder a la reorganización de la Administración, manteniendo la continuidad y buen funcionamiento de la provincia, pero sin facultades para crear o suprimir empleos, ni para alterar sus atribuciones o sueldos, ni para celebrar contratos a nombre de la provincia o municipios, ni para disponer medidas que requirieran el dictado de una ley con arreglo a la Constitución Provincial, además de realizar arqueo de caja y balances necesarios, debiendo producir una amplia información sobre el estado general de la Administración.

Sin duda, todas las instrucciones escritas tenían que ver con el ámbito puramente administrativo, ya que las de orden político o “partidario” no se escriben. Pero muy pronto resultó evidente que el interventor traía instrucciones muy precisas de unificar las fuerzas conservadoras, limar las asperezas existentes entre los grupos de similar ideario y crear una fuerte columna de apoyo para los planes del presidente Castillo.

- Las entrevistas del interventor

Tan pronto asumió el interventor federal comenzó a recibir a distintos funcionarios de la Administración a su cargo, a los que se unieron destacadas personalidades del ámbito local, que le presentaron sus saludos y, en algunos casos, pusieron a disposición sus renuncias(4).

(4) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 22 y 23 de Octubre de 1942. La crónica registra -entre otras- las siguientes audiencias concedidas: al gerente del Banco Hipotecario Nacional, Víctor Aloisio; los doctores Florencio Goytia y Osvaldo Piragine, de la Fiscalía de Estado; los doctores Blas A. López y Tobías Embón, de la Defensoría; el juez del Crimen en turno, doctor Leopoldo A. Virasoro; el juez federal, doctor Juan Carlos Lubary; el obispo diocesano, monseñor Francisco Vicentín; el Director del Colegio Salesiano, presbítero Luis Mura; fray Buenaventura López, Director del Convento San Francisco, acompañado del señor Vicente Iturriaga; doctor Alberto M. Iglesia, Jefe del Servicio Sanitario del Puerto; el ingeniero Fausto Fernández, Director de Agricultura de la provincia; el ingeniero Raimundo Damini, de Obras Sanitarias de la Nación; Víctor M. Claver, Director del Museo Colonial; Francisco Manzi, corresponsal del diario “La Capital”, de Rosario; Sebastián Durand Gauna, Angel R. Flores, Pedro Fontanarrosa; Rvdo. Padre H. Castillo; ingeniero Mariano Moreno y señorita María Angela Resoagli. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero las visitas más significativas fueron las efectuadas por los representantes de diversos partidos políticos que, de una u otra manera, tenían afinidad con la situación política predominante en el orden nacional.

Luego de la recepción en la que, como hemos visto, estuvieron presentes los representantes de los partidos Liberal y Autonomista, los primeros en romper el fuego fueron los representantes del autonomismo que respondía a las directivas del senador Elías Abad.

Conforme a lo resuelto por la junta de gobierno y a efectos de tomar conocimiento en forma directa acerca de los objetivos políticos del comisionado federal, al día siguiente de asumir lo entrevistó una comisión integrada por el ex vicegobemador, Carlos Alvarez Colodrero; los doctores Primo Meana Colodrero, Juan T. Figuerero, Juan Dimas Soloaga y los señores Pedro Resoagli, Manuel R. Botello, Oscar J. Dansey y Carlos Pujol. Pocos días después, lo entrevistaba el presidente de la Unión Popular de Corrientes, Víctor Contreras Miranda.

Unos días más tarde volvían a visitarlo los autonomistas, aunque en esta oportunidad los encabezaba su presidente, el senador nacional Elías Abad.

El día 22 recibió a dos delegaciones políticas de los partidos que habían venido bregando para lograr la Intervención Federal: una, del partido Autonomista (“Junta Renovadora”), integrada por los doctores Benjamín Solano González, Angel Pinzetta Martínez, Felipe Solari y los señores Rafael Lubary y Eduardo Lujambio Torrent; y, otra, del partido Liberal, formada por los doctores Raymundo Meabe, Francisco F. Contte, Justo Alvarez Hayes, José A. Contte, Juan J. Ortiz, Benigno Martínez y el señor Erasmo Martínez(5).

(5) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 19 y 22 de Octubre de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ambas agrupaciones habían celebrado días antes sus convenciones, que habían hecho coincidir con la llegada del interventor. La de los autonomistas, presidida por el doctor Diomedes C. Rojas, se inició con un discurso de éste, reseñando los sucesos que dieron lugar a la formación de la “Junta Reorganizadora” del partido y a las gestiones realizadas para obtener el envío de la Intervención Federal y, al referirse a los fundamentos del decreto, dijo que ellos habían sido sumamente prudentes, porque la realidad era aún más grave de lo que en el documento se señalaba.

Luego de hablar los doctores Felipe C. Solari y Angel Pinzetta Martínez, se dio una declaración en la cual se expresaba que, con la medida dispuesta por el presidente de la nación, se había devuelto a la provincia el pleno goce de sus instituciones, derechos, libertades y garantías, lo que obligaba al reconocimiento y a la gratitud del pueblo y se terminaba dando un voto de aplauso a la política externa e interna del doctor Ramón S. Castillo

El partido Liberal lo hizo con la presidencia del doctor Raymundo Meabe, quien fustigó enérgicamente a los Gobiernos que tuvo la provincia en los últimos diez años. Lo siguieron en el uso de la palabra los doctores Justo Alvarez Hayes, Adolfo Contte, Mariano Gómez, Armando Meabe, Jorge Isaac Rivero y los señores Antonio Díaz Soto, Raúl Requena, Ernesto Esquer Zelaya, Gervasio Blanco y otros.

La convención aprobó una declaración denunciando la caótica situación económica y financiera de la provincia, sobre la conducta que seguiría el partido y la situación política del país.

Finalmente, el Alto Cuerpo rindió un homenaje al Primer Magistrado, doctor Ramón S. Castillo, reafirmó la adhesión a su acción de gobierno y tributó un voto de aplauso a los órganos de la prensa nacional y local, que habían señalado con imparcialidad los desaciertos de las últimas Administraciones correntinas(6).

(6) Diarios “La Nación”, “La Prensa” -ambos de Buenos Aires- y “El Liberal”, (Corrientes), edición del 19 de Octubre de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

También lo visitó una delegación del partido Agrario, encabezada por su presidente, el diputado nacional Eduardo Miranda Gallino, acompañado del secretario, Luis Saporitti; el tesorero, E. Spinelli; y el señor Oreste M. Vila.

La última delegación en ser recibida fue la del radicalismo antipersonalista, que estuvo integrada por los diputados nacionales Pedro Cremonte, Alcibíades Devoto Acosta, Julio Vanasco y Pedro Amadey. El partido dio -al día siguiente- una declaración en la que se solidarizaba con la actitud asumida por el ex gobernador, doctor Soto, ante el avasallamiento de la autonomía provincial y reafirmaba su orientación democrática y su repudio a todo régimen totalitario y exótico, por considerarlo atentatorio a nuestro sistema institucional de gobierno(7). El sentido de esta declaración estaba dirigido a la orientación política que se le imputaba al presidente de la nación.

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 21 de Octubre de 1942; y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 22 de Octubre de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Los radicales personalistas fueron la única fuerza que no concurrió al despacho gubernativo, manteniéndose en total oposición, más allá de haberse logrado lo que con insistencia había reclamado: la Intervención Federal. Eran conscientes de que lo que se había producido no era más que un simple cambio de hombres.

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