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Hacia la unificación autonomista a fines de 1942

En todo el transcurso de los meses de Noviembre y Diciembre de 1942, el interventor federal procuró lograr la unidad de los autonomistas, primero, y luego restablecer el histórico pacto con los liberales y, subsidiariamente, lograr la ruptura de la política concordancista que el autonomismo venía llevando adelante con los antipersonalistas.

La explicación era muy sencilla; Castillo era consciente de la necesidad de desarticular la estructura de la Concordancia en todo el país, ya que ésta se inclinaba decididamente por la candidatura del general Agustín Pedro Justo y la aspiración presidencial era concretar para sucederla una fórmula netamente conservadora, es decir, perteneciente a hombres del partido Demócrata Nacional.

Una de las primeras medidas de su plan fue la Intervención de la provincia de Corrientes. En otro orden de ideas, presionó para que se resolviera el pleito político de la provincia de Córdoba en favor del sector que lideraba el doctor José Heriberto Martínez y en contra del doctor José Aguirre Cámara, de clara inclinación en favor del general Agustín Pedro Justo.

Los respectivos comités de provincia y de la Ciudad de Buenos Aires del partido Demócrata Nacional comenzaron a emitir comunicados de adhesión a la política nacional e internacional que desplegaba el presidente, doctor Ramón S. Castillo. La posterior Intervención por decreto a Tucumán, calificada por el periodismo como “herejía jurídica”, llevaban como objetivo la obtención de nuevas situaciones provinciales de apoyo para su proyecto electoral. La prórroga del estado de sitio, también por decreto, fue otro de los tantos medios orientados a la consecución del mismo fin.

Ya los partidos Liberal y Autonomista disidente se habían pronunciado, tan pronto llegó la Intervención, en favor de la política del doctor Castillo y, en ese momento, no se tenían dudas de que si el sector liderado por el senador Abad no se inclinaba en igual sentido, quedaría marginado de cualquier tratativa.

Pero al Gobierno de la nación no le interesaba marginar efectivos por razones de circunstanciales diferencias internas del carácter que fueran, sino que le interesaba asegurar la mayoría de los electores en el Colegio Electoral. Mientras tanto, Abad se movía con prudencia y convocaba a convención general para los primeros días de Enero(1).

(1) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 2, 11, 17, 27 y 29 de Noviembre; y 10 y 30 de Diciembre de 1942. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las tramitaciones en favor de la unidad autonomista en la provincia parecían bien encaminadas, aunque con razonables reservas de ambos lados. En la convención general se manifestaron -por parte del presidente y los convencionales- el anhelo de lograr una pronta unificación de las fracciones en que se hallaba dividido el partido, “considerándola necesaria, teniendo en cuenta la responsabilidad que corresponde a una fuerza política de significado nacional en relación con la orientación que deberá guiar su desenvolvimiento en el futuro inmediato, en el común afán de servir a Corrientes y a la agrupación”.

Se reconocía que la política tradicional del país exigía la mayor comprensión y lealtad para sacar definitivamente triunfante el sabio sentido conservador de la vida argentina, que dio a la nación el organismo básico de sus instituciones, trayectoria cívica que le señalara el extinto jefe del partido, doctor Juan Ramón Vidal.

El dictamen aprobado por la convención terminaba resolviendo la creación de una comisión que debía entender en todo lo concerniente a las relaciones del partido en el orden nacional y provincial y realizar todas las tramitaciones encaminadas a lograr la unidad partidaria. Se resolvió también urgir ante la Intervención Nacional la convocatoria a elecciones generales a fin de que fuera restituida la autonomía de la provincia.

Debiendo elegirse delegados a la próxima convención nacional, que tendría a su cargo la elección de la fórmula de candidatos a presidente y vicepresidente, se significó la conveniencia de no designarlos por el momento, ya que podía ello interferir en la marcha de las negociaciones de la unidad.

Las palabras del senador Abad expresaban que esta convención quedaría grabada en las páginas políticas del partido como expresión del alto espíritu que animaba a todos los afiliados de la provincia y que sus respectivos delegados habían visto y palpado el deseo patriótico de unidad partidaria(2).

(2) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 2 y 5 de Enero de 1943; y diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 7 de Enero de 1943. El presidente de la convención, Elías Abad, fue acompañado por los secretarios, doctor Juan Dimas Soloaga y profesor Julio F. Alsina. La redacción de la resolución estuvo a cargo de una comisión integrada por los doctores Juan Francisco Torrent, Francisco Riera, Mariano Llano, Juan Ramón Díaz Colodrero, Pedro A. Obregón, Pedro Díaz Colodrero (h) y los señores Galileo Mancini, F. Walberto Acosta, Joaquín J. Raggio y Félix Contreras González. La comisión política encargada de continuar la gestión unificadora, estaba compuesta por los doctores Juan T. Figuerero y Oscar M. de Llano, el ingeniero Feliciano Delgado y los señores Manuel R. Botello, José A. Borda y Luis F. Bobbio. Como detalle curioso, la Intervención Nacional dispuso que concurrieran a esta convención dos taquígrafos oficiales. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Casi en forma inmediata, el partido Liberal y el grupo autonomista disidente, que habían sido los gestores de la Intervención Federal, fijaron su posición frente a los próximos comicios presidenciales.

El liberalismo, con la firma de su presidente, el doctor Ernesto R. Meabe, y del secretario, doctor Augusto Millán, manifestó que en forma coincidente con la declaración de su última convención de Octubre de 1942, de adhesión a la política del presidente de la nación, adelantaba su decisión de apoyar una candidatura que asegurara la prolongación de aquélla.

Por su parte el autonomismo disidente, en una declaración suscripta por su presidente, el doctor Diomedes C. Rojas, y secretario, doctor Angel Pinzetta Martínez, se expresaba que en las próximas elecciones de presidente y vicepresidente de la nación se sostendría a los candidatos que respondieran a la política interna y externa del doctor Castillo(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 9 de Enero de 1943, y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 8 de Enero de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Mientras tanto continuaban las conversaciones entre las comisiones designadas por ambas partes autonomistas, reclamándose -por parte del sector del doctor Rojas- la aceptación de bases mínimas, consistentes en una declaración de adhesión a la política interna y externa que orientaba el doctor Castillo; la continuidad de la política conservadora, en base a la unidad de acción con el partido Liberal; la denominación tradicional del partido fundado por el doctor Vidal, es decir, partido Demócrata Nacional con el aditamento “Autonomista”, con lo cual también se facilitaría la adhesión de los liberales a la misma agrupación, que podrían hacerlo como partido Demócrata Nacional “Liberal”.

Asimismo, se reclamaba la desvinculación absoluta de la “Concordancia” con el partido radical antipersonalista y la convocatoria conjunta de ambos sectores a una convención para los fines del mes de Enero. Las proposiciones fueron objeto de estudios por parte de la otra comisión, la que estaba redactando contraproposiciones que serían prontamente dadas a conocer(4).

(4) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 10 de Enero de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 8 de Enero de 1943. La comisión política designada por la junta de gobierno que presidía el doctor Rojas, estaba compuesta por los doctores Edgar F. Gómez, Fernando Romero Corrales, Felipe C. Solari y Angel Pinzetta Martínez; y los señores Pedro Resoagli, Oscar J. Dansey y Rafael M. Lubary. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En su comentario editorial, el diario “La Prensa” se refería al tema expresando que los organismos directivos de las agrupaciones políticas correntinas que en su hora gestionaron empeñosamente el envío de la Intervención Federal, fundado en el desquiciamiento político que enfrentaban los partidos y en el desorden administrativo que soportaban los ciudadanos, se habían expresado en total adhesión a la política interna y externa del Primer Magistrado, adelantando su propósito de apoyar una candidatura que asegurara la prolongación de la misma.

El autonomismo disidente, a su vez, había impuesto como condición para fusionarse con la fracción conducida por Elías Abad, que ésta hiciera acto de adhesión total a la política del presidente.

Decía más adelante que los partidos políticos olvidaban con mayor infrecuencia en los últimos tiempos, que eran ellos los que gobernaban en realidad de acuerdo con sus ideales y programas o por sus tendencias y no los hombres a quienes designaban para que hicieran efectivas aquellas aspiraciones, de acuerdo con las leyes de la nación, y terminaba señalando que el proceso a la inversa malograba la capacidad de las agrupaciones para asumir democráticamente las altas funciones del Estado y las reducían a conglomerados que se mueven a inspiraciones que no nacen de sus filas.

Y con palabras proféticas, por lo que habrá de ocurrir unos años después, decía que las agrupaciones cívicas se desprestigiaban al girar esos pagarés en blanco sobre el futuro de la nación de la adhesión sin condiciones que germinan el personalismo sin frenos(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 11 de Enero de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Sin lugar a dudas que debía ser muy difícil para el senador Elías Abad acordar el rompimiento con el sector radical antipersonalista que formaba la “Concordancia”, con la que el partido de Vidal había gobernando la provincia desde 1931.

Pero, precisamente, en esos días se produjo un acontecimiento totalmente inesperado como fue el fallecimiento del ex presidente, general Agustín Pedro Justo, cuando nada hacía presumir un desenlace de esta naturaleza. Su muerte tuvo gran repercusión en el país y en las naciones aliadas contra el totalitarismo.

El deceso del general Justo planteaba una delicada situación para aquellos partidos que habían propiciado su nombre como candidato a la presidencia de la República y muchos consideraban, incluso, que ello importaría la liquidación definitiva del antipersonalismo, cuyos dirigentes y afiliados se distribuirían seguramente entre demócrata nacionales y radicales del comité nacional(6).

(6) Diarios “La Prensa”, (Buenos Aires), y “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 11 de Enero de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La muerte del general Justo trajo un inmediato cambio de estrategia en la presidencia de la nación. Hasta ahora había venido defendiendo la conformación de una fórmula demócrata “neta”, lo cual excluía en principio al antipersonalismo pero, desaparecido el líder natural de aquel movimiento, para el presidente Castillo ahora el antipersonalismo pasaba a ser una pieza indispensable para sus planes, por lo cual consideraba conveniente ofrecerles, si era necesario, el segundo término de la fórmula presidencial.

Los líderes de ambos sectores autonomistas fueron llamados a la Ciudad de Buenos Aires y ambos realizaron gestiones en los diversos niveles de conducción partidaria y oficial. En esa oportunidad, se atribuyó extraordinaria importancia a la visita del senador Elías Abad al presidente Castillo, referida especialmente a la unidad autonomista, puesto que aquél había resuelto deponer toda intransigencia hacia una solución partidaria, teniendo en cuenta los intereses de la provincia y la necesidad de su pronta normalización, máxime que se anunciaba la posibilidad de una convocatoria a elecciones para los meses de Marzo o Abril.

Y, agregamos, sobre todo ahora que el antipersonalismo seguiría integrando las fuerzas del oficialismo y que en Corrientes este partido era poderoso, mientras se desconocía cuál podría ser la realidad de la fuerza electoral del grupo del doctor Rojas y aún del propio liberalismo(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 12 de Enero de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 19 de Enero de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ya estaban echadas las bases del arreglo. Faltaba nada más darle las formas para concretar la unidad, para lo cual debía integrarse una junta de gobierno común, la elección de candidatos a legisladores y electores de presidente y vicepresidente, además de los de gobernador y vicegobernador, todo lo cual debía ser motivo de nuevas negociaciones que seguían pasando, lamentablemente, por las direcciones áulicas de la Ciudad de Buenos Aires.

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