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Las candidaturas a gobernador de la provincia para 1943

Se trataba ahora de definir a los candidatos cuyos nombres eran motivo de comentario, se habrían de sostener en el orden provincial, especialmente la fórmula gubernativa.

Cuando se produjo el hecho de la Intervención Federal, entre los partidos gestores de la misma -liberales y autonomistas disidentes- se comenzó a hablar de la conveniencia de llevar una fórmula mixta que aspirara con algunas posibilidades de éxito a la Primera Magistratura provincial.

Ambos partidos querían lograr el primer término de la fórmula pero, en los ambientes políticos comenzó a tomar fuerza el nombre del doctor Diomedes C. Rojas, que orientaba el sector autonomista disidente.

Por eso no dejó de sorprender los trascendidos que hacían aparecer al doctor Felipe C. Solari, del mismo sector que el doctor Rojas, como la figura que sería sostenida por ambas agrupaciones sobre la base de integrarla con un candidato a vicegobernador surgido de las filas liberales.

Cuando el senador Elías Abad, jefe del otro sector autonomista, fue consultado al respecto, informó que desconocía la forma en que se había gestado aquella candidatura, agregando en esa oportunidad que su sector tenía puesta la solución del pleito político correntino en manos de las autoridades del partido Demócrata Nacional las que, según consideraba, no debían ser ajenas a la mencionada solución.

Recordó -además- el líder autonomista que en el orden nacional estaba vigente la “Concordancia” con el radicalismo antipersonalista y, consecuentemente, debía estarlo en la provincia, por lo que hasta tanto se diera una solución al problema por parte de las más altas autoridades nacionales, existía la posibilidad de que frente a la candidatura del doctor Solari, las agrupaciones políticas que fueron desplazadas del Gobierno por la Misión Federal se presentaran con fórmula propia a los comicios generales que habrían de ser convocados en fecha más o menos cercana; y, en forma casi inmediata, la junta de gobierno de su presidencia remitió su adhesión a la candidatura del doctor Robustiano Patrón Costas(1) y, contemporáneamente, se hacía trascender en la presidencia de la nación la viva complacencia, en el sentido de que la fórmula presidencial que sostuviesen próximamente los partidos afínes a la política del actual Gobierno, fuera una expresión de la “Concordancia”, al mismo tiempo que instaba a perseverar en la organización de esa fuerza en todo el país.

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 14 y 15 de Marzo de 1943; diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 12 de Marzo de 1943; y diario “La Nación”, (Buenos Aires), ediciones del 12 y 13 de Marzo de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Al día siguiente de esa declaración, se produjo el retiro de su candidatura por parte del doctor Felipe C. Solari, la que hizo pública en una carta dirigida al director del diario “El Noticioso”, de la Ciudad de Corrientes, reintegrándose posteriormente a sus funciones de presidente de la Caja de Jubilaciones de la Marina Mercante, tras una comida de despedida que le ofreció el doctor Diomedes C.Rojas(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 17, 18 y 20 de Marzo de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Ante los nuevos acontecimientos que se iban produciendo, la Junta de Gobierno presidida por el doctor Rojas facultó a su mesa directiva para convocar a convención general, cuando lo estimara conveniente, para renovarse totalmente, elegir los candidatos a gobernador y vicegobernador y legisladores provinciales y considerar por último lo relativo a la unidad partidaria, señalando enfáticamente que en todos los casos, las resoluciones que afectaran la marcha del partido se harían ajustándose a las prescripciones de la Carta Orgánica(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 26 de Marzo de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 25 de Marzo de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

El interventor federal viajó a la Ciudad de Buenos Aires e interiorizó al presidente de la nación del panorama político correntino y, pocos días después, volvió a hacerlo, pero esta vez en compañía del presidente del partido Demócrata Nacional, senador nacional, doctor Gilberto Suárez Lago, considerándose ampliamente el problema relativo a la unidad del autonomismo y a la conformación con ellos de un frente provincial en el que debían tener participación liberales y radicales antipersonalistas, asegurando de esta manera los electores para la fórmula presidencial conservadora(4).

(4) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 3, 9 y 12 de Abril de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

A pocos días de esta reunión, el partido Liberal adoptó la resolución de apoyar la candidatura del doctor Patrón Costas para la presidencia de la nación y, por su parte, un núcleo ponderable de antipersonalistas -entre los que se encontraba el legislador nacional correntino, doctor Francisco R. Alvarez- visitaban al doctor Patrón Costas y le expresaban que lo consideraban desde ese momento como su candidato a la presidencia(5).

(5) Diarios “La Prensa”, (Buenos Aires), y “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 9 de Abril de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Poco después se reunió la convención general de los antipersonalistas de Corrientes y aprobó una resolución por la que se auspiciaba la política de la “Concordancia” en la provincia, si bien formulaba una serie de consideraciones en el sentido de ratificar su posición democrática y de respeto a las instituciones del país y la voluntad ciudadana libremente manifestada.

Por otra parte, repudiaba todo régimen totalitario y exótico, atentatorio de nuestro sistema de gobierno, expresando sus simpatías por los principios e ideas sustentados por las naciones democráticas que luchaban por el derecho y la dignidad humana, esencia de todo régimen republicano.

Y, como no podía ser de otra manera, expresaba su solidaridad con las autoridades del Gobierno de la provincia depuesto por la Intervención Federal del 5 de Octubre, porque ellas se habían ajustado en sus actos a las normas constitucionales a las que sirvieron con lealtad. Era un tiro por elevación contra el presidente Castillo, autor de la Intervención Federal y a quien se atribuían ideas totalitarias pero, en definitiva, significaba el apoyo para el logro de los objetivos que aquél propugnaba(6).

(6) Diario “El Liberal”, (Corrientes) y diario “La Prensa” (Buenos Aires), ediciones del 16 de Abril de 1943. Fue elegido presidente de la convención, por voto secreto y unanimidad, el doctor Pedro Numa Soto, acompañándolo como vicepresidente Pedro A. Cremonte y secretarios José María Canteros y Waldino Fernández. Se procedió, asimismo, a la renovación del comité central de la provincia, siendo reelectos los doctores Gustavo A. Soto, Julio A. Vanasco, Pedro Numa Soto y Pedro Bonastre, además de los señores Dionisio Sánchez, Amelio A. Barboza y Miguel Nazer y, electos, los doctores Carlos A. Lotero Silgueyra, Leopoldo A. Virasoro y Angel Tosetti -en reemplazo de Vicente Squarzon- y el doctor Enrique Rodríguez Santa Ana, que terminaron sus mandatos y cubrir una vacante existente. Fueron designados delegados a la convención nacional -como titulares- los doctores Pedro Numa Soto, Francisco M. Alvarez, Julio A. Vanasco, Pedro Amadey, Pedro Bonastre, J. Noel Breard y Leopoldo A. Virasoro y los señores Alcibíades Devoto Acosta y Pedro A. Cremonte y, como suplentes, los doctores Carlos A. Lotero Silgueyra, I. Castillo Odena, Angel Tosetti, Salvador Leguiza y Roberto I. López Alvarado, ingeniero José Generoso Martínez y los señores José María Canteros, Luis Vanasco y Francisco J. Rivellini. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La búsqueda de un candidato potable para la Primera Magistratura correntina movió a diversos sectores y figuras locales. El juez federal de Corrientes, doctor Juan Carlos Lubary, hijo del extinto senador nacional, doctor Juan José Lubary, se ausentó a la Ciudad de Buenos Aires por razones de índole personal -según afirmó- aun cuando ello no fue óbice para que se entrevistara con el candidato, doctor Patrón Costas, y el presidente del partido Demócrata Nacional, doctor Suárez Lago, además de hacerlo con el presidente de la nación, doctor Castillo.

Requerido por el periodismo, admitió la posibilidad de verse precisado a considerar cuestiones vinculadas con la situación política correntina, sobre la que no quiso formular apreciaciones, aunque manifestó que no encontraría inconvenientes en ofrecer su nombre como candidato a gobernador si con ello se lograba dar solución al problema político de la provincia, ya que entendía que su candidatura sería apoyada por las dos tendencias del autonomismo, por los liberales y por el antipersonalismo, según se lo habrían expresado los dirigentes de los mencionados organismos(7).

(7) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 16 de Abril de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 17 de Abril de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- La mediación del doctor José Heriberto Martínez

El senador Elías Abad no permanecía indiferente a estas gestiones de posibles candidatos y, consecuente con su postura, reclamaba del comité nacional de su partido el envío de un delegado para que, actuando en las filas de los sectores autonomistas divididos, hallara la mejor solución, y correspondió esta responsabilidad al senador nacional, doctor José Heriberto Martínez, quien se trasladó un mes después a la Ciudad de Corrientes para cumplir su cometido.

El senador Abad se movía con mucha rapidez en las esferas del poder, tanto en la presidencia de la nación como en las partidarias. Presentaba en esos días el informe de la incorporación del diputado nacional Eduardo Miranda Gallino -del ex partido Agrario- a las filas demócratas, como un nuevo aporte en la significativa tarea de asegurar los electores de la provincia.

El doctor Martínez fue calurosamente recibido en Corrientes por parte de ambos sectores, máxime que se había hecho saber días antes la decisión presidencial de disponer la convocatoria a elecciones generales en la provincia para el próximo 1 de Agosto. Los dirigentes más espectables del partido lo agasajaron en el Club Social y, a renglón seguido, el doctor Martínez tuvo una larga entrevista con los titulares de ambos sectores, arribándose a la solución de conformar una junta de gobierno común, formada por mitades de hombres de cada sector.

Pero el mayor golpe de efecto lo realizó el senador Abad, que había convocado a la convención general del partido, al expresarle que era el íntimo deseo de los convencionales que ella fuera presidida por el doctor José Heriberto Martínez, lo que éste aceptó en medio de la ovación partidaria. Enseguida, y a propuesta del convencional Rómulo G. Artieda, se resolvió facultar a la Junta de Gobierno para que, consensualmente con el grupo del doctor Rojas, integrara la representación de delegados a la convención nacional del partido que debía reunirse el próximo 4 de Junio para elegir los candidatos a presidente y vicepresidente de la nación.

El senador Abad presentó un proyecto de resolución en virtud del cual los delegados ante la próxima convención nacional debían votar por los candidatos que la opinión del país auspiciaba para continuar la política de paz, de trabajo y bienestar colectivo que había servido de norte en la gestión gubernativa del presidente de la República, doctor Ramón S. Castillo, es decir, la fórmula integrada por los doctores Robustiano Patrón Costas y Manuel M. de Iriondo

Junto a los delegados de la capital e interior de la provincia y extraordinaria cantidad de público, se hallaban presentes los principales referentes de la línea del doctor Rojas, encabezados por éste, los doctores Felipe C. Solari, Adolfo Benito Sánchez, Cornelio Candia y los señores Rafael M. Lubary, Carlos C. Araujo y otros.

A partir de aquí, las gestiones de unidad continuaron raudamente, conformándose -entre ambos sectores- la lista común de delegados y dejándose para después de la convención general del próximo 4 de Junio la resolución del tema de las candidaturas provinciales y la conformación de una junta de gobierno unificada.

Pero no se llegaría a esta instancia porque el 4 de Junio iba a empezar a cambiar el curso de la historia argentina y, naturalmente, la de la provincia(8).

(8) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 5, 12, 13, 14, 18, 19, 20, 21, 22 y 24 de Mayo de 1943; diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 20, 23 y 25 de Mayo de 1943. La delegación del partido Autonomista a la convención nacional del 4 de Junio estaba integrada por el senador nacional Elías Abad, doctor Diomedes C. Rojas, diputado nacional Luis F. Bobbio, doctor Cornelio Candia, diputado nacional José A. Borda, doctor Adolfo Benito Sánchez, diputado nacional Eduardo Miranda Gallino, señor Humberto Rinessi, doctor Mariano Llano, profesor Rafael M. Lubary, doctor Francisco Riera, doctor Enrique Goñalons, doctor Juan T. Figuerero, doctor Angel Pinzetta Martínez, señor Carlos María Llano, señor Carlos C. Araujo, señor Joaquín J. Raggio, señor A. Eduardo Lujambio, señor Rómulo G. Artieda y, suplentes, el doctor Oscar M. de Llano, doctor Antonio F. Ramayón, señor Horacio Traynor, señor Eduardo Dansey, señor Gabriel Feris, doctor Antonio Peluffo, señor José F. Sívori y doctor Pedro Ferrario. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- Los demás partidos

Hasta esta etapa de la historia política correntina, cuatro eran las fuerzas que se disputaban la preeminencia provincial. Tres de ellos ya integrados detrás de una fórmula presidencial oficialista: el autonomismo, en vías de lograr su definitiva unificación; los liberales que se habían pronunciado a través de su junta ejecutiva en igual sentido. A ellos debía agregarse el radicalismo antipersonalista que, luego de constituir su mesa directiva y de conformidad a lo dispuesto en la convención del 15 de Abril, había expresado su simpatía por los mismos candidatos(9).

(9) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 14 de Mayo de 1943. La mesa directiva quedó constituida bajo la presidencia del diputado nacional Pedro A. Cremonte; vicepresidente, diputado nacional, doctor Pedro Amadey; secretario, doctor Carlos Alberto Lotero Silgueyra; tesorero, Pedro Pablo Galfrascoli; y protesorero, Gustavo A. Soto. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Con respecto al radicalismo personalista, estaba pendiente de que se hiciera cargo e iniciara las tareas de reorganización partidaria en la provincia el delegado del comité nacional. Pero en el orden nacional otras preocupaciones ocupaban el tiempo y la atención de sus dirigentes.

La convención nacional, reunida en el mes de Enero, consideraba la proyectada unión de las llamadas agrupaciones democráticas. Se enfrentaban a esa posibilidad una línea que cada día iba adquiriendo mas fuerza a la que se la conocía como “intransigente”, enemiga de cualquier tipo de alianzas con otras fuerzas.

Para salir de la situación a que los llevaban estos últimos, la fracción mayoritaria a la que se daba en llamar “unionista”, si bien era partidaria de la conformación de una alianza electoral, afirmaba que en ella debía votarse una fórmula presidencial “netamente radical”(10).

(10) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 19 de Enero y 1, 5 y 25 de Febrero de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 2 y 9 de Febrero de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero si bien los partidos integrantes de la futura “Unión Democrática”, radicales personalistas, socialistas, demócrata progresistas y comunistas, estaban en principio de acuerdo en concretar esta reedición de un “Frente Popular” a la manera de Francia, no ocurría lo mismo en orden a la integración de las fórmulas ya que, si bien existía conformidad en dar el primer término de la misma al sector radical, los socialistas y los demócrata progresistas reclamaban el segundo término.

De la convención radical dependía la formación de la conjunción democrática, ya que sus hombres habían declarado que la fórmula presidencial debía ser elegida de acuerdo con la Carta Orgánica del partido, lo que excluía cualquier inclusión de figuras pertenecientes a otros partidos -como los ya citados- u otras agrupaciones como “Acción Argentina”, Federación Universitaria Argentina (F.U.A.), Confederación General del Trabajo y Concentración Obrera(11).

(11) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 1 y 3 de Marzo; y 18 y 19 de Abril de 1943; diario “La Nación”, (Buenos Aires), edición del 1 de Marzo de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 20 de Marzo de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La votación conjunta de los diputados de los partidos llamados democráticos para elegir las autoridades de la Cámara de Diputados, cuya presidencia recayó nuevamente en el radical, doctor José Luis Cantilo, fue un nuevo factor que contribuyó a destrabar la situación, ya que a los dos días la convención de esa agrupación aprobaba por amplia mayoría el dictamen de la comisión presidida por el doctor Emilio Ravignani, que propiciaba la unión de las fuerzas democráticas con vistas a los comicios presidenciales, logrando 99 sufragios contra 29 de la minoría.

Estos últimos serán la base del grupo intransigente que llegará a adquirir con el tiempo significativa trascendencia en el radicalismo(12).

(12) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 27 y 29 de Abril de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las tratativas de unificación encontraron así rápidos cauces de concreción, conviniéndose en denominarla “Unión Democrática Argentina”, y la aceptación de la fórmula mixta, no sin que ello trajera aparejada disconformidades que se pusieron de manifiesto a través de las renuncias de muchos de los convencionales, entre los cuales figuraba el correntino, doctor Osvaldo Meabe.

La destrabada situación de la fórmula mixta trajo aparejado otro problema, pues al resolverse oportunamente integrarla con los nombres del doctor Honorio Pueyrredón, radical y el doctor Luciano Molinas, demócrata progresista, generó una serie de reclamos de los demás integrantes de la alianza.

Mientras estos acontecimientos absorbían la preocupación de los sectores de la oposición en todo el país, en Corrientes, el único partido opositor que era el radicalismo del comité nacional, realizaba -a fines de Mayo- una importante reunión de dirigentes y afiliados, considerándose la situación creada en la provincia por el retardo en la designación del delegado reorganizador del distrito, por lo cual se resolvía dirigir telegráficamente al presidente del máximo organismo urgiéndole el envío de tal delegado.

La demora, evidentemente, había colmado la paciencia de los sufridos radicales correntinos cuando advertían a las autoridades que si tal medida no fuera adoptada para ese fin de semana, el Comité Pro-Reorganización constituido a tales efectos procedería a tomar las disposiciones pertinentes para asegurar la concurrencia del partido a las elecciones que se realizarían en breve en la provincia(13).

(13) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 1, 3, 4, 5, 6, 8, 22 y 30 de Mayo de 1943; y diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 3, 6 y 20 de Mayo de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Así estaba el panorama provincial, en momentos en que nos acercábamos a un hecho que transformaría la marcha de la historia.

- Sensibles desapariciones

Es necesario recordar la desaparición física de dos grandes figuras que concitaban la atención política, por su prestigio, su personalidad y las posibilidades que a ambos le cabrían de acceder por segunda vez a la presidencia de la nación.

En el mes de Marzo de 1942 falleció el doctor Marcelo Torcuato de Alvear, presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, dejando a este partido transitoriamente sin un conductor de su jerarquía. A mediados del mismo año, falleció el presidente de la nación, doctor Roberto Marcelino Ortiz, dejando inconclusa lo que se esperaba fuera la gran tarea de la regeneración de las prácticas políticas; y, en el mes de Enero de 1943, se produjo la muerte del general Agustín Pedro Justo, figura en la que se centraban las expectativas de un nuevo gobierno de orden y progreso.

Quizás la ausencia de estos “grandes” en el escenario político argentino posibilitó el advenimiento de otras figuras, métodos e ideas, que mantuvieron divididos por muchos años a los argentinos, significaron la ruptura de toda una época y la recomposición de las fuerzas actuantes sobre nuevas bases de acción.

Y unos meses antes, en Octubre, había fallecido otra figura no menos expectable, como lo era el ex vicepresidente de la nación, doctor Julio A. Roca (h).

Corrientes debió soportar también la pérdida de algunas de sus figuras de relevancia política, tal el caso del senador nacional, doctor Pedro Díaz Colodrero, en ejercicio de su mandato, a quien se consideraba como el heredero político de la figura del doctor Juan Ramón Vidal, en la conducción del partido Autonomista, y, en el mismo año, el deceso del ex senador nacional, doctor Juan José Lubary que, al fallecer Vidal -su primo- se había convertido en el jefe del sector disidente del autonomismo. Nuevos hombres y nuevas mentalidades van a tomar la conducción del tradicional partido.

Otras figuras de gravitación política desaparecieron en este tiempo, entre ellos, el doctor Zacarías Sánchez, que había llegado a desempeñarse como ministro del Superior Tribunal de Justicia de la provincia; y el señor José Mariño, de destacada actuación en la docencia, en cuya representación integraba el Directorio de la Caja de Jubilaciones y Pensiones.

El senador provincial, profesor Ramón M. Gómez, de larga y destacada actuación en la política local en las filas del autonomismo y en la docencia secundaria, a quien sorprendió la muerte en el ejercicio de la vicepresidencia del Senado. A este nombre se agregaron los de otros dos dirigentes autonomistas: el señor Eugenio Laffont, que fue ministro de Hacienda e intendente municipal de la ciudad capital, además de haberse desempeñado como legislador en varias oportunidades; y el señor Marcelo Maciel, en ejercicio de su mandato de diputado provincial.

Otros dos legisladores murieron en ejercicio de sus mandatos: uno radical antipersonalista, el señor Joel I. Portillo, que antes había sido presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones; y el señor José León Echavarría, senador autonomista, que anteriormente se había desempeñado como comisario departamental de Goya.

- El fin de una época

El presidente Ramón S. Castillo había venido desarrollando una acción tendiente a asegurar la continuidad de su Gobierno por la imposición de un candidato que fuera de su agrado. La renuncia del presidente Ortiz y su posterior muerte, y la desaparición física del general Justo, fueron circunstancias que favorecieron sus planes.

Era conocida su ancestral repulsa hacia el radicalismo, tanto que le costaba aceptar aún a los que eran sus propios aliados, los radicales antipersonalistas, y estaba dispuesto a impedir que ellos pudieran acceder al poder ya que desde su punto de vista traerían males a la República, como a su juicio lo había hecho el radicalismo en los Gobiernos del doctor Hipólito Yrigoyen.

Castillo fue tildado de nazi, porque se opuso a la ruptura de relaciones con las potencias del Eje y mantuvo una neutralidad a ultranza. También lo fue porque permitió una activa penetración nazi en las diferentes manifestaciones de la vida argentina, sin preguntarse demasiado -los sostenedores de esta tesis- sino fue de igual o mayor proporción la permitida para las actividades de los agentes de las naciones aliadas.

Es innegable la influencia que sobre su persona tuvieron algunos destacados dirigentes de orientación nacionalista argentina, pero no es menor la que ejercían preclaras figuras del conservadorismo y del antipersonalismo como hombres de su consejo.

Castillo quiso realizar su política y en el medio de las conflictuadas pasiones que enceguecían a los argentinos de los años cuarenta, adoptó las disposiciones que creyó más adecuadas, para salvaguardar el prestigio y la dignidad nacional, más allá de las simpatías del sector partidario que lo apoyaba en favor de Inglaterra, aunque no de la misma manera en favor de los Estados Unidos.

El apoyo que el Gobierno de Castillo prestó a Inglaterra en los momentos más críticos de la guerra no habría podido brindarlos de haber declarado la guerra al Eje.

El 4 de Junio de 1943 iba a ser proclamado por la “Concordancia” el binomio a sostener para la renovación presidencial, dicen Aguinaga y Azaretto, y un tiempo antes el presidente rechazaba sugestiones de oficiales nacionalistas en el sentido de prorrogar su mandato. El candidato Patrón Costas afrontaba el inconveniente de ser hombre de pocas palabras y en parte su pensamiento era desconocido, y en la embajada estadounidense creían que continuaría la política exterior de Castillo, que no los favorecía, y alentaron el golpe del general Arturo Rawson.

Por otro lado, siguen diciendo los autores citados, los nacionalistas argentinos sabían del pensamiento del candidato presidencial del oficialismo sobre la ubicación internacional de argentina, favorable a una mayor cooperación con los Gobiernos aliados y a un mejoramiento de las relaciones con los Estados Unidos.

El 4 de Junio no fue un cuartelazo por razones internas ni por el posible fraude en las próximas elecciones presidenciales. Fue un golpe fascista para impedir el acceso a la presidencia del doctor Patrón Costas, decidido partidario de las potencias democráticas.

Castillo se dio cuenta demasiado tarde de su error al confiar en los jefes militares nacionalistas. Su propio ministro de Guerra, el general Pedro Pablo Ramírez, cuya renuncia había exigido el día anterior, desencadenó el golpe y asumió la presidencia luego de 24 horas de indecisiones, en que el general Rawson intentó formar gobierno.

Los Estados Unidos, que celebraron la caída de Castillo, comprenderían semanas después el error(14).

(14) Carlos Aguinaga y Roberto Azaretto. “Ni Década ni Infame (del 30 al 43)” (1991), p. 262. Ed. Jorge Baudino, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Y Félix Laiño, un periodista testigo de aquellos años, dice que el radicalismo, que atravesaba horas críticas de incertidumbre a partir del fallecimiento del doctor Alvear, a través de sus hombres más representativos, entre los que se contaba Amadeo Sabattini, quizá la figura de mayor prestigio del partido en el país, comenzaban a mirar con cierta simpatía los proyectos militares creyendo ingenuamente que preparaban la insurrección para evitar el fraude electoral y terminar con el régimen entronizado en 1930(15).

(15) Félix Laiño. “De Yrigoyen a Alfonsín” (1985), p. 49. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Terminamos este capítulo haciéndonos eco de los conceptos expresados en la bien informada obra de Plaza y Janes, “Crónica del Siglo XX” que, refiriéndose al golpe del 4 de Junio dice que el general Arturo Rawson debía asumir formalmente la presidencia, pero fue reemplazado sorpresivamente por el general Pedro Pablo Ramírez, que fue ministro de Guerra del presidente destituido.

A su juicio, este primer incidente revela ciertas disensiones entre los altos mandos militares lo que viene, a la vez, a confirmar la tesis de un proyecto político confuso o ideológicamente indefinido.

La causa aparente del golpe ha sido el rechazo por los militares, continúa diciendo, de la candidatura de Patrón Costas, no sólo por su postura resueltamente favorable a los aliados, que llevaría a Argentina a abandonar su neutralidad, sino también porque su Gobierno inclinaría al país hacia la órbita de influencia de los Estados Unidos.

Se especula sobre la posibilidad de ruptura, por el nuevo Gobierno, de las relaciones diplomáticas con Alemania, sin que por ello se declare la guerra al Eje como pretende Washington: “Pero también se habla de cierta tendencia al nazismo por parte del GOU (Grupo de Oficiales Unidos), la logia militar que ha sido la promotora del golpe”(16).

(16) “Crónica del Siglo XX” (1986), p. 633. Ed. Plaza y Janes, Barcelona. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- Acontecimientos mundiales de la época

En esta etapa se comenzó a vislumbrar un sensible vuelco de la situación de la guerra que había venido favoreciendo al Eje. Los ataques aliados en Africa y la ofensiva rusa en Stalingrado, son dos hitos que marcaron el cambio, a los que debe unirse los sistemáticos bombardeos aéreos a Alemania e Italia por parte de ingleses y norteamericanos, y el todavía muy lento retroceso japonés en Asia.

Algunas naciones americanas, entre ellas México, Brasil y Bolivia, declararon la guerra al Eje, en solidaridad con los Estados Unidos.

La inicua persecución de Hitler contra los judíos se formalizó en una reunión de los más altos dirigentes nazis que resolvieron poner en práctica “la solución final”, enviando a la muerte a millones de seres humanos y, entre los crímenes de Auschwitz, Treblinka, Belzec, Chelmno o Sobibor, del horrendo holocausto, la Humanidad asistió con asombro y emoción a la resistencia que opusieron los judíos recluidos en el gueto de Varsovia prefiriendo la muerte heroica de la lucha con cualquier medio antes que aceptar el aberrante “destino final”.

Y, entretanto, los alemanes por un lado y los ingleses y norteamericanos por el otro, emprendían una veloz competición en sus esfuerzos para fabricar la bomba atómica. Ganaron los segundos y cambiaron definitivamente la historia.

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