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La marcha de los sucesos nacionales en el segundo semestre de 1943

Desde el comienzo del proceso insurreccional de Junio de 1943 se advirtió la presencia, dentro de su seno, de dos corrientes claramente identificadas: una era de carácter liberal y en líneas generales se manifestaba en forma favorable hacia las potencias aliadas en su guerra contra el “Eje”, que no habían visto con buenos ojos la actitud neutralista del Gobierno del doctor Ramón S. Castillo.

La otra era de tendencia claramente nacionalista, que expresaba sus simpatías en favor de las formas autoritarias de Gobierno que se habían impuesto en Alemania, Italia y España, y querían mantener invariable la posición neutralista en el conflicto mundial. Además, creían encontrar en el nuevo hecho rebelde la continuidad de los propósitos inspiradores de la revuelta de 1930 que, a juicio de estos sectores, habían sido interrumpidos por la injerencia de los partidos políticos.

No debe sorprender entonces que al cumplirse, el 6 de Septiembre, un nuevo aniversario de aquel movimiento, se la recordara con un solemne funeral en la catedral metropolitana en memoria de su jefe, el teniente general José Félix Uriburu(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 6 de Septiembre de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Tan pronto se instaló el Gobierno de facto, expresó que se iba a establecer no sólo de palabra sino de hecho actos que nos acerquen cada vez más a nuestros hermanos de América, satisfaciendo así la lógica expectativa sobre su posición internacional. Poco después, el presidente del Gobierno explicaba que -entre otros objetos del movimiento armado- estaba el de hacer un panamericanismo práctico y que la neutralidad sería “leal y verdadera” y, ante consultas de los países aliados, debió expedirse sobre su posición en materia de derecho de asilo, ante la preocupación de aquéllos en el sentido de que la Argentina pudiera constituirse en refugio de criminales de guerra y genocidio, teniendo en cuenta la capitulación de Italia y la segura próxima derrota de Alemania(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 9 y 16 de Junio; y 1, 2 y 9 de Septiembre de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero en el mes de Septiembre se produce un intercambio de notas entre el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, vicealmirante Storni, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Cordell Hull, a resultas de la cual el país queda en una situación bastante descomedida.

El canciller argentino había querido hacer saber a su colega la situación del nuevo Gobierno surgido del movimiento militar e intentaba dar una explicación referida a su política exterior. Decía en su nota que se había formado en torno a la neutralidad argentina una atmósfera que perjudicaba las buenas relaciones con los países de América y particularmente con los Estados Unidos, haciendo suponer que los hombres del Gobierno argentino sustentaban una marcada ideología totalitaria y que miraban con gran simpatía a los países del Eje, afirmando que tales presunciones eran absolutamente falsas.

Le recordaba que los barcos argentinos surcaban los mares al servicio exclusivo de las naciones aliadas, que la Argentina había acordado el tratamiento de “no beligerancia” a una sola de las partes en conflicto y que se había prohibido el secreto en las comunicaciones oficiales con sus embajadas en el país.

Recordaba asimismo que se había derrocado a un Gobierno que no comprendía la política internacional, pero explicaba que el cambio esperado no había podido realizarse en forma violenta e inmediata.

El secretario de Estado le respondía que, aun viendo con buenos ojos la posición del pueblo y Gobierno argentinos, muy a su pesar llegaban a la conclusión de que aquellos sentimientos no habían sido respaldados por la acción que exigían los compromisos libremente contraidos por el Gobierno con los similares de otras veinte repúblicas americanas, y terminaba diciendo que el pueblo y Gobierno de los Estados Unidos sentían profunda pena por la orientación seguida, que se ha puesto de manifiesto en la no participación argentina en la defensa del continente en un período sumamente crítico, lo que la privaba de su participación en los estudios, discusiones, conferencias y arreglos destinados a resolver los problemas de la postguerra.

La consecuencia inevitable de este fiasco diplomático fue la renuncia que presentó el canciller, la que fue aceptada inmediatamente(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 8 y 10 de Septiembre de 1943; diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 8 de Septiembre de 1943; diario “La Mañana”, (Corrientes), edición del 9 de Septiembre de 1943. Aparecen transcriptas in extenso las notas intercambiadas por ambos funcionarios. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Otro de los aspectos conflictivos del nuevo Gobierno estuvo centrado en la reacción de los estudiantes universitarios ante una política a la que veían inclinarse peligrosamente hacia formas antidemocráticas, especialmente a partir de la reorganización ministerial ocurrida en el mes de Octubre de 1943, cuando el nacionalismo adquirió preeminencia al ubicarse caracterizados exponentes de esa línea en el Gobierno, como el ministro del Interior, general Perlinger, y de Instrucción Pública, doctor Gustavo Martínez Zuviría.

Una serie de medidas represivas contra el comunismo y los hombres de formación liberal que criticaban al régimen, orientaban al Gobierno del general Ramírez hacia una dictadura autoritaria de derecha.

Al mes de instalado, el Gobierno intervino a las universidades nacionales. No todos vieron con malos ojos esa medida(4). El Gobierno contó en esos primeros meses con figuras de prestigio al frente de tales Intervenciones, como el doctor Alfredo L. Palacios y el doctor Salvador Dana Montaño, en las Universidades de Buenos Aires y del Litoral, respectivamente.

(4) Diario “El Noticioso”, (Corrientes). En su editorial del 1 de Agosto de 1943, considera “declaraciones promisorias” a las formuladas por el ministro de Instrucción Pública de la Nación relativas a la condena de la manera en que se expresa la actividad estudiantil, “trayendo una sensación de alivio contra ese agudo mal que amenazaba derrumbar y anarquizar todos los estrados de la instrucción pública del país”, expresando más adelante que, “para encauzar el orden y devolver al país la esperanza perdida en sus élites pensantes, es preciso la energía de una mano de hierro, que aplique un remedio cáustico sobre este punto neurálgico del mal”. En igual sentido ver los editoriales del 6, 10, 22, 26 y 28 de Agosto de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero en el mes de Octubre, un grupo ponderable de ciudadanos, entre los que se contaban prestigiosas figuras de la Universidad y aún altos funcionarios del Gobierno, firmaron un manifiesto que dieron a publicidad en el que reclamaban el retorno a las prácticas democráticas y el cumplimiento de las resoluciones de la Conferencia de Río de Janeiro; los funcionarios comprometidos fueron exonerados y se disolvieron las organizaciones estudiantiles que protestaron, además de imponerse severas restricciones a la prensa(5).

(5) Diario “El Noticioso”, (Corrientes), edición del 19 de Octubre de 1943. La medida del Gobierno expresa que no puede tolerarse que sus actos sean objetados por quienes en su carácter de funcionarios y empleados del Estado, deben obediencia a las autoridades y a sus leyes. Entre los declarados cesantes figuraban los doctores Bernardo Housay, Mariano R. Castex, Alejandro Ceballos, Angel Acuña, Santiago Fassi, Roberto Giusti, Américo Ghioldi, José Peco y muchos otros. Robert A. Potash, en: “El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1981), p. 323, nota Nro. 57. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, dice que “varios radicales que poseían prestigio nacional, rehusaron firmar el manifiesto democrático del 15 de Octubre, aparentemente porque aún esperaban que podrían concertar con el Gobierno un acuerdo que los beneficiara”. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Las intensas gestiones realizadas para hacer rever tales medidas, que no fueron atendidas, dieron lugar a una sucesión de renuncias, entre muchas otras, las de los referidos interventores a las Universidades de Buenos Aires y del Litoral, el doctor Eusebio Gómez, titular de la cátedra de Derecho Penal; los delegados de las facultades de Ciencias Matemáticas, Derecho, Ciencias Médicas y Ciencias Económicas, de Buenos Aires; y la del interventor de la Universidad de Córdoba, ingeniero Rodolfo Martínez.

Y mientras esto ocurría, el Ministerio de Justicia e Instrucción Publica hacía conocer a los rectores de las Universidades de todo el país que debían proceder a suspender en sus cargos a los catedráticos que, dentro o fuera de las aulas, profesen ideologías contrarias a las instituciones nacionales, y se disponía la disolución de la Federación Universitaria Argentina(6).

(6) Diario “El Noticioso”, (Corrientes), edición del 2 de Diciembre de 1943; diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 2 de Diciembre de 1943. La disposición prohibiendo la difusión de ideas contrarias al orden social, era extensiva también a los alumnos, a los que se los hacía pasibles de la pena de expulsión definitiva de todo establecimiento de enseñanza. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La prensa fue objeto de severas restricciones, comenzando con clausuras como en el caso del diario “El Pampero”, por su afinidad pro-nazi, pero siguiendo -tiempo después- con otros diarios de reconocida línea democrática como “Noticias Gráficas” y “La Prensa”, “El Cabildo” y “La Vanguardia”; “La Capital”, de Rosario, y “La Mañana” y “Nueva Epoca” en Corrientes. Precisamente, “La Mañana”, se caracterizaba en esos días por la defensa de la libertad de prensa, en valientes editoriales no siempre del agrado oficialista(7).

(7) Diario “El Noticioso”, (Corrientes), ediciones del 22, 24 y 29 de Octubre; y 1 de Diciembre de 1943; diario “La Mañana”, (Corrientes), ediciones del 2 y 17 de Agosto; 15 y 16 de Septiembre; 18 y 30 de Noviembre; y 29 de Diciembre de 1943; diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 7 de Noviembre de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En una primera etapa, la Intervención de Corrientes -por medio de su Secretario General- reclamaba a los medios evitaran que “la libertad de prensa se convirtiera en licencia y que esa noble y respetable función de orientar y dirigir a la opinión pública se transformara en simple instrumento de pasiones inocuas y vulgar manifestación de celos de aldea” y, más adelante, por vía radiofónica, expresaba que “causas extraordinarias impiden que la libertad de imprenta no sea absoluta, pero se le prometen las garantías necesarias mientras se mantengan en una órbita de función enaltecedora de verdadera guarda de los intereses públicos”, y “La Mañana” -señalaba esta parte de la disertación-se vio afectado “porque de la equidad del juicio rector depende la realidad del respeto que debe acreditarse al periodismo”.

Seguramente que este digno profesional, que hizo del periodismo un noble apostolado, esperaba aún, como muchos, que el proceso insurreccional en marcha habría de mejorar las cosas. La desilusión no tardó en llegar y su renuncia, con la del interventor federal, resultaran más que significativas en las circunstancias que empezaba a vivir el país(8).

(8) Diario “El Noticioso”, (Corrientes), edición del 9 de Septiembre de 1943; diario “La Mañana”, (Corrientes), edición del 14 de Octubre de 1943. Era Secretario General de la Gobernación el doctor Benchetrit Medina quien, años después, sería corresponsal del diario “La Prensa” de Buenos Aires y director del periódico “Temis” de la capital correntina, además de colaborar con prestigiosos medios de la ciudad. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero el golpe mayor a sus ilusiones lo recibieron los políticos ante el dictado -por parte del Poder Ejecutivo Nacional- de un decreto que disponía la disolución de sus respectivas agrupaciones y que fuera firmado el 31 de Diciembre, actitud que era la continuidad de una severa política en contra de tales sectores y que ya se había puesto de manifiesto, aunque en forma reservada, en las instrucciones confidenciales enviadas por el ministro del Interior, general Luis César Perlinger a los interventores federales a fines de Noviembre(9).

(9) En las instrucciones se expresaba que “ningún político -cualquiera sea su filiación- será llamado colaborar con el Gobierno. Por la educación y acción enérgica debe quebrarse el régimen. La masa ciudadana debe ser disciplinada. Las mentalidades deben ser transformadas de manera tal que, en el futuro, sepan discernir y encontrar el camino de la verdad y no sea engañada por las palabras de los demagogos... No interesan por ahora los partidos políticos. Todos los habitantes deben ser orientados y conducidos en la misma forma, con la sola excepción de aquéllos que intenten perturbar la acción del Gobierno. A éstos, se los tratará como enemigos de la patria”. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

A este decreto se agregaban otros que establecían la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas y se creaban rígidos controles sobre el ejercicio del derecho de reunión y la difusión de noticias(10).

(10) Decretos Nros. 18406, 18407, 18408, 18409 y 18411. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero mientras Perlinger, Martínez Zuviría y sus colaboradores estaban muy ocupados en adoptar medidas antiliberales, el coronel Juan Domingo Perón comenzó a maniobrar en otro plano para conquistar el apoyo -ostensiblemente para el régimen, pero en realidad para sí mismo- en las filas de las masas trabajadoras”, consiguiendo ser designado Director del Departamento Nacional del Trabajo, transformando poco después este organismo en la Secretaría de Trabajo y Previsión, dependiente de la Presidencia de la Nación, trampolín que lo impulsará en su meteórica carrera política(11).

(11) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1981), p. 325. Ed. Sudamericana, Buenos Aires; ver también diario “El Noticioso”, (Corrientes), ediciones del 27 y 28 de Octubre y 3 de Diciembre de 1943; diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 12 y 15 de Noviembre; y 20 de Diciembre de 1943; diario “La Mañana”, (Corrientes), edición del 5 de Noviembre de 1943. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Contaba para ello con el apoyo del ministro de Guerra, luego promocionado a vicepresidente de la nación, el general Edelmiro J. Farrell.

Significativa en todo concepto resulta la crónica aparecida en el diario chileno “El Mercurio”, referida a una entrevista con el coronel Perón, en la que éste formula declaraciones referidas a aspectos sociales, económicos y laborales del país, y la opinión del cronista sobre la personalidad del entrevistado, que terminó siendo profética, al expresar que “el coronel Perón puede ser a corto plazo el caudillo máximo de la República Argentina, ¡quién sabe por cuanto tiempo!(12).

(12) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 12 de Noviembre de 1943. El cronista del diario trasandino mencionó los rumores que corrían en el sentido de que era el coronel Perón quien realmente mandaba en el país. Mencionaba que distintas opiniones autorizadas habían señalado que este militar “tenía todos los secretos de la situación y manejaba todos los hilos detrás de las bambalinas”. En oportunidad de la entrevista, Perón reconoció que en el Ejército Argentino había unos 3.600 oficiales en servicio activo y, a excepción de unos 300 que no les interesaban, todos estaban unidos y juramentados, habiendo todos presentado ante el Ministerio de Guerra -en el que era Jefe de la Secretaría- las respectivas solicitudes de retiro, haciendo un explícito reconocimiento del G. O. U. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

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