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La marcha del Gobierno Nacional en 1944

El Gobierno de la Nación se debatía frente a las diversas tendencias que trataban de imponerse en su conducción. La actitud asumida por el presidente Pedro Pablo Ramírez a comienzos del año 1944, rompiendo relaciones con el Eje Roma-Berlín provocó su caída, no obstante los esfuerzos realizados para tratar de sostenerlo.

Potash afirma que los jefes superiores militares y navales, así como los civiles, deseaban un pronto retomo al Gobierno constitucional, pero su incapacidad para coincidir en un plan y para coordinar su oposición permitió al nuevo presidente, general Edelmiro Julián Farrell sostenerse en el poder durante dos años, y que el miembro más talentoso de su equipo, el coronel Juan Domingo Perón crease un clima de opinión y un aparato electoral que le garantizó su propio predominio político y proyectó su figura por más de una década.

Pero a comienzos de este año, otro grupo dentro del Gobierno, liderado por el recientemente designado ministro del Interior, general Luis César Perlinger, continuó siendo la esperanza de los militares y civiles ultranacionalistas, que consideraban a Perón un traidor al movimiento. Al lado del ministro se designaba subsecretario del Interior al joven político radical, doctor Bonifacio del Carril, fundador del Movimiento de la Renovación(1).

(1) “E1 golpe de estado que alejó a Ramírez, lo convirtió en objeto de una solicitud política intensa, aunque temporaria. Los opositores liberales del régimen militar, los radicales y los socialistas, así como varios generales y almirantes, le ofrecieron apoyar su retorno al cargo si aceptaba adherir a un movimiento de restauración del régimen constitucional” dice Robert A. Potash (“El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1981), pp. 339 a 343. Ed. Sudamericana, Buenos Aires), y agrega: “Al principio Ramírez se mostró interesado y específicamente alentó al dirigente radical Ernesto Sanmartino, que lo visitó el 4 de Marzo, para que continuase preparando el movimiento”. Pero cinco días después se declaró vencido y renunció al cargo de presidente: “Demostró que el uniforme de soldado no es sustituto del valor político” concluye el autor citado. En el diario “La Mañana”, (Corrientes), edición del 5 de Mayo de 1944, se dice que la aceptación del cargo por el doctor Del Carril fue hecha por entender que sus funciones “son simplemente de servicio” y que por lo tanto no tenían ninguna significación política, y que lo hizo previa consulta con los ministros de Guerra e Interior, “entre quienes existe absoluta identidad de ideas”. Perón había sido confirmado titular de Guerra en la misma oportunidad. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En este enfrentamiento, Perón - Perlinger, el primero irá adquiriendo cada vez mayor predicamento, convirtiéndose en la “eminencia gris” que inspiraba la mayoría de las decisiones fundamentales del presidente Farrell, antiguo superior jerárquico y particular amigo.

Es así que, unido a su condición de secretario de Trabajo y Previsión, es designado ministro de Guerra, funciones que ya venía cumpliendo en forma interina. Son recordados sus gestos y actitudes orientados en favor de los sectores gremiales, como el discurso pronunciado en oportunidad de celebrarse el 1 de Mayo, recordación de una masacre obrera que servía para avivar el fuego de las luchas sociales, que Perón se encargará de transformar en la “Fiesta del Trabajador”, imponiendo la obligación de que los secretarios de Trabajo y Previsión dieran cuenta en ella de “lo que han realizado en bien de los trabajadores de la patria(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 2 de Mayo de 1944. A este acto, llevado a cabo en la Sala de Sesiones del Concejo Deliberante, asistieron el presidente de la Nación, el ministro del Interior y el Jefe de Policía de la capital, coronel Juan Filomeno Velazco y, en su discurso, Perón se encargó de denostar a los “malos políticos que inocularon los organismos gremiales para debilitarlos, traicionarlos y explotarlos en beneficio propio” y de exaltar la obra realizada por el organismo a su cargo, hablando seguidamente el general Farrell para confirmar el apoyo del Gobierno a esa gestión. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Pero, tras la máscara de “antipolítico”, Perón se esforzaba activamente para lograr un apoyo político civil -dice Potash- asegurando que realizó conversaciones con el ala intransigente del radicalismo, ofreciendo el Ministerio del Interior al doctor Amadeo Sabattini, quien rechazó la propuesta.

Su desencuentro con los radicales lo hizo cambiar de táctica y acordó una tregua con el general Perlinger, conviniéndose en la designación como ministros de Justicia e Instrucción Pública al doctor Alberto Baldrich -ex interventor federal en Tucumán y reconocido nacionalista- y en Relaciones Exteriores al general Orlando Peluffo, amigo de Perón(3).

(3) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1981), pp. 350 / 351. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Unos meses después, seguro de su fuerza, Perón precipitó la crisis con su adversario, proponiendo se cubriera la vacancia de la vicepresidencia dejada por el general Farrell y, tras la sorda puja, éste último se definió en favor de su delfín, con retención de sus cargos de secretario de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra, motivando el alejamiento del general Perlinger de sus funciones en el Ministerio del Interior, seguido de gran parte de sus colaboradores en el Gobierno y en las Administraciones Provinciales(4).

(4) Robert A. Potash. “El Ejército y la Política en la Argentina. 1928 - 1945 (de Yrigoyen a Perón)” (1981), p. 354. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. Bonifacio del Carril renunció como subsecretario de Interior; Francisco Ramos Mejía como interventor de Tucumán; el teniente coronel Julio Lagos como Director de Correos; los mayores Miguel Iñíguez y Juan Carlos Poggi y el coronel Celestino Genta, en el Ministerio del Interior. Diarios “La Prensa”, “La Mañana”, “El Noticioso”, ediciones del 7 de Julio de 1944. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

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