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La campaña electoral de 1945. Incidencias y agresiones

La campaña electoral estuvo signada por muchos actos de violencia, especialmente cuando los candidatos de la “Unión Democrática” se movilizaban en tren; recibían a menudo pedreas y disparos de armas de fuego, preparados por los sectores gremiales que se les oponían.

En la provincia, como se ha dicho, la actividad oficial se manifestaba muy especialmente por medio de la presión policial sobre los ciudadanos o bien por las actitud indiferente de los encargados de la seguridad ante hechos de violencia que se desataban por bandas provocadoras.

Los frentes de muchas residencias de la capital de la provincia y del interior aparecieron feamente pintadas con leyendas en favor del laborismo correntino, sin que la policía pusiera freno a tales tropelías.

El descuento de haberes y la “venta de bonos” a obreros y empleados municipales y de la Dirección Provincial de la Energía generó varias denuncias, incluso de algunos obreros en forma directa ante la Delegación de Trabajo y Previsión, motivando suspensiones de algunos funcionarios. El laborismo dejó a salvo su responsabilidad, negando toda participación en los hechos y exigiendo una profunda investigación sobre sus autores y el destino dado a los fondos.

Todos los medios fueron empleados, desde los mitines de mayor o menor importancia, la propalación de mensajes alusivos por medio de altavoces montados en camiones o la exposición radial por parte de los candidatos y dirigentes más importantes de cada agrupación.

La juventud, por su lado, como es habitual en todo proceso electoral, se manifestaba con una gran actividad en todos los partidos, de una u otra manera. Ya sea organizada como “juventud democrática” -sin distinción de colores partidarios- moviendo amplios sectores en favor de los candidatos de la “Unión Democrática” o como juventudes de cada uno de los partidos actuantes, destacándose en tal sentido la de los demócrata nacionales y la de los radicales del comité nacional(1).

(1) En la “juventud democrática” figuraban -entre otros- Juan Ramón Aguirre Lanari, secretario general del movimiento; Ricardo Aguilar, Juan José Lubary, Guillermo Vallejos Gil y Víctor A. Guerrero Leconte. Entre los jóvenes demócrata nacionales figuraban -entre otros- Juan R. Pessini Miérez, Abel Elías Llano, Ginés Lubary, J. J. Lamy, Diego Ruiz, Cecilio Donner, Antonio Garrido, Raúl Fernando Reyes, Ramón R. Añasco, Rubén Darío Casco, Juan José Lubary, Alfredo Rosses, César Joel Ruiz, Carlos Contreras Gómez, Juan Félix Scapini, Raúl O. Rodríguez, Jorge Luis Riera, Exequiel Gutnisky, Jorge Luciani Vera y Carlos Pessini Miérez, muchos de ellos integrantes de la Juventud Universitaria del partido Demócrata Nacional, presidida por el joven Ario Donner. Entre los últimos, la Agrupación Universitaria Radical de Corrientes con Fernando J. Díaz Ulloque, Walter A. Alsina, José Bonet, Guillermo Vallejos, Horacio de la Vega, Antonio C. Carande, Porfirio A. Aquino, Jorge L. Picasso, Angel Morell, Antonio Tost, Anselmo Edmundo Andreau, Antonio Henain, Santos Messel, Florindo Sastre y muchos otros. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Los candidatos, con gran despliegue de actividad, se trasladaban a las ciudades y pueblos del interior en trabajosas delegaciones, preferentemente por vía férrea, dado la deficiente transitabilidad de los caminos de la época.

- Incidencias y agresiones

Los candidatos del peronismo agitaban en su propaganda afirmaciones acerca de los propósitos que guiarían a sus opositores en caso de que arribaran al poder y, la más difundida, era de que le serían quitadas todas las conquistas de orden social y pecuniario que habían recibido durante el Gobierno de facto.

Una circunstancia vino a dar asidero a tales afirmaciones: el Gobierno, cumpliendo con la promesa hecha por Juan Domingo Perón al despedirse de sus funciones públicas, dictaba un decreto a fines de Diciembre por el cual se disponía el aumento de salarios y el pago del sueldo anual complementario o aguinaldo, que debería hacerse efectivo en pocos días.

Los partidos de la Unión Democrática guardaron silencio al respecto, pero las entidades representativas de los intereses económicos que se consideraban perjudicadas, comenzaron una serie de medidas tendientes a oponerse al cumplimiento de este decreto, llegando a producirse la paralización total de la actividad comercial e industrial.

El pueblo en general pareció identificar a los candidatos “democráticos” con tales intereses y la falta de pronunciamiento de los partidos en un sentido u otro fue considerado como un asentimiento tácito hacia las actitudes de los empresarios. No debe olvidarse que unos meses atrás, por medio de costosas solicitadas, esas entidades ya se habían manifestado contra Perón y su política social.

Otro hecho significativo fue el fallo dictado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación -pocos días antes de las elecciones- declarando la inconstitucionalidad de las medidas de gobierno que permitieron establecer las delegaciones de la Secretaría de Trabajo y Previsión en las provincias. Los sectores obreros identificaban al alto cuerpo judicial con los sectores “democráticos” del país.

En la provincia de Corrientes hubo una derivación, que alcanzó proporciones delictuales, por los hechos de violencia desatados en la Ciudad de Mercedes. A mediados de Enero, un grupo de comerciantes de aquella ciudad concurrió a la sede de la comisaría departamental, convocados para arbitrar una solución conciliatoria en el conflicto que mantenían con sus empleados respecto al pago de las nuevas obligaciones creadas por el decreto 33.302/46.

Un numeroso grupo de personas quedó a la expectativa pero, al dilatarse la reunión sin obtener resultados, se organizó en manifestación que se dirigió hacia el almacén de ramos generales “Tienda Ciudad de Buenos Aires” de los señores Funez y Esquenazi, violentando sus puertas, entregándose al pillaje y prendiéndole fuego a sus instalaciones.

La posterior intervención policial y apoyo de efectivos del Ejército evitó que el incendio se propagase a otros locales y que los exaltados destruyeran otros comercios.

A los efectos de la instrucción del correspondiente sumario, se trasladó a aquella localidad el juez del Crimen, doctor Carlos V. Gallino Yanzi, quien dictó prisión preventiva contra 64 detenidos en la comisaría y otros que fueron trasladados a la ciudad capital, entre ellos el propio comisario departamental, a quien se lo acusaba de violación de los deberes de funcionario público, participación en hurto calificado y encubrimientos reiterados(2).

(2) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 16 y 26 de Enero de 1946. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Otro hecho grave se produjo en la Ciudad de Goya cuando el vapor que trasladaba al coronel Juan Domingo Perón y su comitiva no se detuvo en el puerto, como estaba previsto. Una compacta muchedumbre de sus simpatizantes se había congregado para saludarlos, especialmente al doctor Quijano quien, si bien no era oriundo de esa ciudad, había ejercido su profesión de abogado por muchos años en esa localidad; lo cierto es que los simpatizantes se sintieron defraudados en sus expectativas al no poder entrar en contacto con sus líderes.

Al disolverse la concurrencia, recorrieron las calles céntricas de la ciudad en actitud agresiva, vitoreando a Perón, mientras grupos visiblemente organizados apedreaban comercios y domicilios de personas de reconocida “filiación democrática”.

Uno de los comerciantes afectados, ante la pasividad policial y con el temor de lo que había sucedido en Mercedes, recurrió en ayuda del presidente del comité del partido Liberal, Bernabé Marambio Ballesteros quien, acompañado de otros correligionarios, se dirigió prestamente al lugar, produciéndose un tiroteo, a resultas del cual hubo un muerto y varios heridos. El juez subrogante, doctor Tressens, procedió a la detención de los dirigentes liberales(3).

(3) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 3, 4, 7, 8, 9 y 10 de Febrero de 1946. Fueron detenidos, también, Gerardo Speroni, Ovidio Robás y Juan Reinaldi. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Al hacerse cargo el juez titular, doctor Jorge Hemmingsen, dispuso la libertad de los detenidos y posteriormente la detención del candidato a vicegobernador de la provincia por el partido Laborista, Santiago Ballejos (h), quien reconoció haber impreso y distribuido volantes en los que se afectaba la autoridad del magistrado.

En la ciudad capital la Imprenta del Estado era empleada para la confección de carteles y volantes del partido gubernista, lo cual pudo comprobar el juez del Crimen, doctor Pedro Jorge Toma, al realizar un allanamiento como consecuencia de una denuncia que le fuera formulada. Este mismo juez había dispuesto la inaplicabilidad de las resoluciones de la delegación local de la Secretaría de Trabajo y Previsión.

La solución que encontró el Gobierno de la Intervención Federal fue la de disponer se investigue e instruya un sumario por irregularidades al doctor Gallino Yanzi, actuante en Mercedes, a instancias de los mismos que generaron el conflicto, con la evidente intención de apartarlo del conocimiento de la causa principal.

Con relación al doctor Hemmingsen, de Goya, se decidió trasladarlo a la capital de la provincia mientras que, por otro lado, se disponía igual medida respecto del doctor Toma, enviándolo como juez a la Ciudad de Goya.

De “enormidad jurídica” calificaban todos los sectores ligados al foro correntino, trascendiendo la medida al ámbito nacional, produciendo enérgicas manifestaciones de repudio por parte de los Colegios de Abogados.

Los planteos hechos por los magistrados ante el Superior Tribunal hicieron que este Alto Cuerpo, en fallo dividido, pusiera las cosas en su lugar, revocándose la decisión del Ejecutivo Provincial(4).

(4) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 14 de Febrero de 1946. El Superior Tribunal estaba integrado por el doctor Alberto Raúl Pichot, autor del voto de la mayoría, al que adhirieron los doctores Pedro G. de la Fuente y Tomás Castillo Odena, votando en minoría los doctores Edmundo J. Andreau y Eusebio Zalazar. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Otro hecho luctuoso ocurrió en los alrededores de la capital cuando, al regresar a sus domicilios ubicados en las secciones rurales, un grupo de afiliados demócrata nacionales que habían participado de un acto partidario, fueron interceptados por simpatizantes laboristas reconocidos como hombres de acción, trabándose en lucha, utilizando revólveres y cuchillos por ambos lados, a resultas de lo cual quedaron varios muertos y heridos de gravedad(5).

(5) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 12 de Febrero de 1946. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Otros hechos graves, aunque felizmente sin consecuencias, se produjeron en las giras de los candidatos demócrata nacionales y antipersonalistas en Yapeyú, en Monte Caseros y La Cruz.

Todo ello obligó al candidato demócrata nacional, Elías Abad, a denunciar los hechos al interventor federal, señalándole que ello creaba un clima de violencia que obligaba a reclamar garantías pues, en caso contrario, los dirigentes de su partido tendrían que hacerse respetar por sus propios medios, en cuyo caso el Gobierno sería responsable de los hechos que pudieran ocurrir(6).

(6) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 31 de Enero de 1946. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

La publicación del “Libro Azul” por parte de los Estados Unidos, denunciando complicidades del Gobierno argentino con la infiltración nazi a la Argentina, no obtuvo el efecto deseado por sus autores y, por el contrario, sirvió de base para que se diera una respuesta exaltando valores de nacionalidad, que hicieron renacer viejos enconos contra la potencia del Norte.

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