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La visita de los candidatos presidenciales para las elecciones de 1946

El coronel Juan Domingo Perón fue el candidato que más pronto salió al Interior de la República para exponer su pensamiento y hacer valer el encanto de su recia personalidad de soldado. Poco después, lo hacía también el doctor José Pascual Tamborini. Ambos candidatos llegaron en su gira proselitista a la Ciudad de Corrientes, con una diferencia de pocos días.

El primero en hacerlo fue el coronel Perón, acompañado del doctor Juan Hortensio Quijano y una comitiva, arribando el día 2 de Febrero al puerto local en el barco “París”, especialmente fletado para este viaje. Desde días antes se podía palpar la actividad desplegada por los sostenedores de la fórmula -especialmente los laboristas- a los que se unían empleados y funcionarios, preparándose para la recepción y proclamación pública de los candidatos.

A su paso por el puerto de Goya, donde tenía previsto hacer una escala, debió suspenderla dado que el barco venía atrasado como consecuencia de averías que se habían producido. Los simpatizantes, defraudados por la no presencia de su líder, provocaron una serie de incidentes en la zona céntrica de la Ciudad de Goya, que dieron lugar a hechos de sangre.

Los candidatos, recibidos en la ciudad capital por autoridades de la Intervención y dirigentes de los dos partidos que lo apoyaban, se desplazaron luego en un vehículo descubierto por la Avenida Costanera hasta el teatro al aire libre, construido con motivo de la Fiesta del Azahar, donde se hizo la proclamación.

Habló en primer término el doctor Francisco Daniel Mendiondo, por el partido Radical de la Junta Reorganizadora, haciéndolo seguidamente Juan Mihovilcevich, presidente del partido Laborista. Terminada la exposición, le correspondió hacerlo al doctor Quijano quien se refirió al significado del movimiento del 4 de Junio, hecho para devolver la libertad económica a la República y para cumplir sus grandes destinos.

Condenó a la élite intelectual que no había querido comprender el deber de la hora, a quienes acusó de defender sus privilegios a costa de la libertad y el bienestar de la nación.

Finalmente lo hizo el coronel Perón quien, luego de expresar que al pisar tierra correntina se sentía más sanmartiniano que nunca, dijo que venía realizando una cruzada por la liberación del país en el aspecto económico. Fustigó la obra de los Gobiernos de la oligarquía que entregó al país a la voracidad del capital extranjero.

Dijo después que sabía que tendría que luchar y tendría que sufrir, pero que estaban dispuestos a llevar adelante la obra de la insurrección, porque no sabía lo que podría ocurrir si por una aberración de la historia llegaran al Gobierno los nefastos individuos que formaban la “Unión Democrática”.

Luego de formular diversas consideraciones sobre aspectos económicos, sociales y políticos, reclamó de sus partidarios la unidad a toda costa, solicitando la armonía entre los sostenedores del programa del movimiento juniano, anticipando que el 24 de Febrero podría correr mucha sangre, pero que quienes cayeran por su causa alcanzarían la gloria.

Se calculó una presencia de aproximadamente 8.000 personas que -al finalizar el acto- se desconcentraron en orden, sin producirse incidentes de ninguna especie(1).

(1) Diario “La Prensa”, (Buenos Aires), ediciones del 3, 4 y 6 de Febrero de 1946. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- Llegan Tamborini y Mosca

Los candidatos llegaron el día 5 de Febrero, en un tren expreso proveniente de Concordia. A su paso por distintas estaciones eran recibidos por delegaciones de los partidos que sostendrían sus candidaturas, advirtiéndose un gran despliegue policial y en muchos casos de soldados del Ejército para prevenir cualquier tipo de agresión.

El acto de proclamación estuvo previsto realizarse en la plaza “25 de Mayo” pero, posteriormente, se resolvió trasladarlo al mismo escenario en que había estado Perón, buscando quizá una confrontación en orden al número de asistentes pero, durante toda la mañana y gran parte de la tarde, llovió torrencialmente.

Los candidatos, al arribar a la Estación, se dirigieron en automóvil hasta el puerto local desde donde se trasladaron en un barco especialmente fletado al vecino Territorio del Chaco. A su paso por las calles fueron saludados entusiastamente, pese a las inclemencias del tiempo.

A su regreso de la Ciudad de Resistencia fueron recibidos en el embarcadero de Corrientes por una extraordinaria concurrencia que se había volcado en las inmediaciones, ya que la policía no permitía acercarse demasiado.

Tras iniciarse el desplazamiento en automóvil, precedido por un piquete de policías a caballo y seguidos por una bulliciosa manifestación que coreaba sus nombres, se dirigieron -a través de calles céntricas- al Cine Teatro Rex, donde se tenía previsto realizar la proclamación, dadas las malas condiciones del tiempo.

El local se encontraba totalmente repleto desde hora temprana y los discursos se habían iniciado aún antes de que hicieran su arribo los candidatos. Al penetrar estos, el público que los seguía pugnó por entrar a la sala, produciéndose una escena de confusión ya que no había prácticamente lugar donde dar cabida a tanta gente.

La policía cargó contra la multitud, produciéndose escenas de violencia con la caída de muchas personas.

Abrió el acto el candidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, doctor Manuel Pintos y, a renglón seguido, Mario Blanco, por los estudiantes de Buenos Aires. La palabra del teniente coronel (R) Gregorio Pomar, candidato también a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, atrajo el vivo interés de la gente, dadas las simpatías de que gozaba en la ciudad capital.

Al terminar este discurso hicieron su ingreso los candidatos Tamborini y Mosca en medio de una clamorosa ovación de los presentes puestos de pie. La proclamación estuvo a cargo del doctor Blas Benjamín de la Vega, quien dijo hablar “en cumplimiento de un mandato de la ciudadanía total de la provincia que, por sobre las líneas divisorias de partidos y de programas que son, después de todo, como haces de luz pero en sentidos divergentes y nacen de nuestro común amor por la patria y la Constitución”.

Decía después:

Jamás cumplí en mi vida una misión más alta ni sentí por eso emoción más honda al lado de mis correligionarios de toda la vida, los radicales, pues veo aquí a los demócrata nacionales, a los liberales, a los autonomistas y a los antipersonalistas y a los comunistas, y aún a esa enorme masa que hasta ayer se mantenía indiferente y a quienes la voz de la patria ha sacado de su apartamiento para tomar el sitio que todo hombre de bien debe ocupar en nuestra columna en marcha”.

Lo siguieron en el uso de la palabra el doctor Agustín Rodríguez Araya, el doctor Enrique M. Mosca, Elpidio González, Manuel Bezaso y finalmente Ernesto Giúdice, por el partido Comunista.

Cuando le tocó el turno al doctor Tamborini, señaló que se había producido en Corrientes un caso único en la historia política nacional, refiriéndose a sus partidos tradicionales, con raigambre histórica, que podían estimarse inavenibles, habían depuesto el celeste y el colorado de sus insignias partidarias para enarbolar en esta cruzada redentora la bandera de la patria y servir sus hombres un mismo ideal.
Terminaba diciendo:

Yo quiero decirles, en honor de esos partidos políticos que lo han hecho espontáneamente, sin requerimiento alguno de nadie, con un desinterés y una generosidad que subraya el patriotismo” y expresaba que "esa actitud era demostración de que en el país estaban ocurriendo hechos muy graves que nos hacían olvidar nuestras disputas electorales para acordarnos de las dificultades que era necesario vencer entre todos”.

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