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Consagran como gobernador a Blas Benjamín de la Vega

Tras quedar instalados los poderes de gobierno en la provincia, de la misma manera en que ya lo había hecho la nación y los demás Estados argentinos, sólo faltaba consagrar al gobernador y vicegobernador de la provincia, para lo cual se iniciaban -en los críticos meses de Marzo y Abril de 1946- nerviosas conversaciones entre los representantes de los partidos que habían logrado, juntos, la mayoría en la provincia pero que, separados no podían conciliar en la designación de un nombre que fuera la expresión de un común anhelo de bienestar y progreso.

En el país, el triunfo había sido categórico para las nuevas corrientes que se manifestaban en el panorama nacional en favor del coronel Juan Domingo Perón, que en todas las provincias había triunfado consagrando Gobiernos del mismo signo, asombrando a propios y extraños.

Dentro de esta uniformidad que cubría el panorama aparecía destacándose, como algo insólito para muchos, la provincia de Corrientes, mientras que para los derrotados en el orden nacional era ésta como el último bastión desde la cual se podría mantener viva la llama de la libertad, severamente amenazada por los manifestados propósitos de los triunfadores.

La definición gubernativa se postergaba; se hablaba de que el Colegio Electoral había caducado, se mencionaba la posibilidad de una intervención inmediata que procediera a llamar nuevamente a elecciones.

Desde el momento mismo en que no se concilió una fórmula común entre los partidos que en el orden nacional constituían la “Unión Democrática”, pareció claro que en Corrientes iba a-ser muy difícil lograr los catorce electores necesarios para consagrar al gobernador y al vicegobernador de la provincia.

Los resultados no hicieron sino confirmar esa presunción. El complicado sistema provincial de la proporcionalidad, combinado con cuocientes y residuos, a los que se unía la división del territorio en tres secciones electorales, de distinta configuración poblacional, hacía necesario contar con el acuerdo de dos o más sectores para lograr la mayoría absoluta del Colegio Electoral.

Precisamente, por ese motivo, los representantes de los partidos que sostenían el binomio Perón - Quijano, habían solicitado al Gobierno Nacional la aplicación del sistema electoral nacional en la provincia, a lo que se oponían las claras disposiciones de la Constitución.

Terminado el escrutinio y efectuado el sorteo de las bancas, comenzaron a moverse las piezas del complicado ajedrez electoral.

De un lado estaban cinco electores demócrata nacionales de Elías Abad, dos demócrata nacionales de Diomedes C. Rojas y un radical antipersonalista, totalizando un bloque de ocho; en el lado contrario, cuatro por el laborismo y cuatro por la Junta Reorganizadora radical, otro bloque de ocho. Por el otro lado, en forma independiente, los radicales del Comité Nacional con seis electores y los liberales con cuatro.

Los partidos de orientación peronista, con ocho electores, habrían necesitado de seis electores más y algunos intentos parece ser que se habrían probado buscando el apoyo de electores demócrata nacionales y antipersonalistas(1). Esto parece corroborarse con la renuncia a su candidatura a gobernador de la provincia que presentara al partido Laborista el capitán Virasoro(2).

(1) Gabriel Feris. “Testimonio sobre Política y Periodismo, de 1930 a 1992” (1992), p. 102. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires, dice que el propio capitán José Ramón Virasoro mantuvo conversaciones con Elías Abad para llegar a una coincidencia de manera que los electores autonomistas se unieran a los peronistas en una fórmula común. Según el capitán Virasoro, Abad le manifestó que entrar en un arreglo de esa naturaleza sería contrariar el sentido y principios que le habían dado la razón de existencia al partido Autonomista y que, por lo tanto, tal acuerdo no podía ser aceptado.
(2) Diario “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 7 y 8 de Mayo de 1946. Los integrantes del partido Laborista le solicitaron el retiro de la misma organizando una concentración de afiliados frente a su domicilio. En esa oportunidad, dijo que nunca había hecho “componendas inmorales”, reconociendo que ha hablado y seguía hablando con dirigentes gremiales y políticos de la provincia, “porque el partido Laborista se ha estructurado con gentes de los partidos Liberal, Demócrata Nacional, Antipersonalista, etc. y sé que en esos partidos hay gente sana y bien inspirada”. Terminaba preguntándose si eso estaba en la conciencia de todos, ¿por qué habría de repudiarse a sus dirigentes? Finalmente retiró su renuncia, anticipando a la masa obrera que le había ratificado su confianza, su decisión inquebrantable de formar gobierno, “cueste lo que cueste”.
// Todo citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Una serie de reuniones se realizaron con la presencia de los representantes de todos los partidos que habían conformado el frente contra el candidato oficial(3).

(3) Eran representantes del partido Demócrata Nacional -Distrito Corrientes-: el doctor Francisco Riera, José Antonio Borda y doctor Justo Díaz Colodrero; por el partido Liberal, los doctores Raymundo Meabe y Mariano Gómez; por la Unión Cívica Radical -Comité Nacional-, el doctor Roberto A. Billinghurst y Blas Billordo (h); por la Unión Cívica Radical Antipersonalista, Pedro Cremonte y, por el partido Demócrata Nacional -Autonomista-, el doctor Fernando Romero Corrales y Fernando Miranda Gallino. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

En una de ellas, el partido Demócrata Nacional -Distrito Corrientes- hizo una propuesta concreta, sugiriendo la aceptación de una de las tres siguientes bases de solución:

La primera, votar una fórmula gubernativa mixta, con el primer término conservador y el segundo radical, en cuyo caso las bancas de senadores nacionales corresponderían: una al radicalismo y otra a las fuerzas conservadoras.

La segunda, votar una fórmula gubernativa mixta con primer término radical y segundo conservador, en cuyo caso las senadurías corresponderían -en ambos casos- a las fuerzas conservadoras.

La tercera, votar una fórmula íntegramente extrapartidaria, correspondiendo las dos bancas de senadores nacionales a los conservadores.

En respuesta a esta propuesta, el representante de la U.C.R. manifestó que el comité central provincial había resuelto formular la siguiente expresión de anhelo: que el Gobierno que surja del Colegio Electoral actúe con alto sentido patriótico y con criterio selectivo en la elección de sus colaboradores, procediendo a tal fin con la más amplia libertad de acción.

Que los partidos por separado expliquen la razón de ser de su determinación y actitud, una vez terminado el Colegio Electoral, de acuerdo a su propia idiosincrasia y, terminaba reclamando que la fórmula gubernativa proclamada por su convención sea ungida por el Colegio Electoral por las siguientes razones:

a.- Por ser la U.C.R, de los partidos políticos que votaron en la provincia la fórmula Tamborini - Mosca el que ha reunido mayor número de sufragios directos en favor de su lista de electores de gobernador y vicegobernador;

b.- Por haber obtenido, asimismo, la U.C.R. el mayor número de electores de gobernador y vicegobernador con relación a cada uno de los restantes partidos políticos que intervinieron individualmente por el triunfo de sus respectivas listas de candidatos;

c.- Por cuanto la U.C.R. se halla impedida de realizar pactos o convenios con las demás agrupaciones políticas, en virtud de la prohibición del artículo 8 de su carta orgánica, razón estatutaria ésta que determinó en el orden nacional y provincial que los otros partidos votaran la fórmula presidencial de la U. C. R.(4). La convención general ratificó la resolución del Comité Central.

(4) Diarios “La Prensa”, (Buenos Aires) y “El Liberal”, (Corrientes), ediciones del 15 de Abril de 1946. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Cabe señalar que el Comité de la Juventud de la U. C. R. emitió un manifiesto instando al entendimiento de las fuerzas políticas, lo que trajo un malestar en las filas “intransigentes”, disponiendo el Comité Central provincial dar por terminada la actuación de este grupo juvenil(5).

(5) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 15 de Abril de 1946. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

A esta altura de los acontecimientos, los partidos conservadores habían coincidido en votar como gobernador al candidato liberal, doctor Ernesto R. Meabe y, para vicegobernador, a Elías Abad, quien había resignado su candidatura al primer término, sostenida por los demócratas nacionales y los antipersonalistas. A su vez, los candidatos a vicegobernador por ambas agrupaciones, doctores Mariano Gómez y Carlos A. Lotero Silgueyra, habían resignado también sus postulaciones.

Ante la resolución del radicalismo, los sectores conservadores dieron una declaración señalando que no podían considerar aceptable una norma estatutaria con preeminencia a la Constitución y a la ley, porque ellas representaban el orden público y que las declaraciones de la U. C. R. habían sido expresadas en circunstancias en que los representantes de todos los partidos “democráticos” estaban reunidos para promover bases de entendimiento.

Que el carácter de la posición intransigente del radicalismo constituía una postura extrema, al haber resuelto sus autoridades la abstención de sus electores para el caso de ser compelidos por prescripción constitucional después de la primera votación, a circunscribir la elección a los dos candidatos que hubieren resultado con mayor número de sufragios.

Que ello importaría la obstrucción del Colegio Electoral y la consecuencia de su caducidad, sin crear Gobierno para la provincia, produciendo el enervamiento de la autonomía provincial.

Y terminaba diciendo que ello comportaría favorecer los planes del adversario que se combatió juntos, lo cual había generado el concurso moral y material de la opinión independiente.

Para los conservadores y la opinión generalizada, la ponencia por ellos presentada con sus diversas opciones, se hallaba situada en el plano del desprendimiento y elevación e iba a traducir en el Gobierno el voto de una inequívoca mayoría del pueblo expresados en los 41.000 votos obtenidos en la última elección.

Mientras se realizaban estas conversaciones, sacudió a la provincia la decisión tomada por el partido Laborista disponiendo la expulsión de las filas partidarias del candidato a vicegobernador, Santiago Ballejos (h), acusándolo de inconducta y deslealtad y aceptando su renuncia como candidato(6).

(6) Diario “El Liberal”, (Corrientes), edición del 22 de Abril de 1946; diario “La Prensa”, (Buenos Aires), edición del 23 de Abril de 1946. En los considerandos de la resolución se determinaba que Ballejos realizó gestiones ante determinados legisladores y electores con los que pretendió sorprender su buena fe. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

- El Colegio Electoral consagra al doctor De la Vega

El 9 de Mayo celebró su primera sesión el Colegio Electoral; asistieron 25 electores, con la ausencia de Martín Correa, perteneciente al radicalismo de la Junta Reorganizadora, que había renunciado por haber sido elegido legislador provincial.

Seguidamente, el Cuerpo eligió presidente al doctor Augusto Millán, del partido Liberal, y secretario al doctor Juan Chertcoff, del partido Demócrata Nacional del Distrito Corrientes. Se aceptó la renuncia y se incorporó -en reemplazo de Correa- a Rogelio Piragine, pasándose luego a un cuarto intermedio.

Al reanudarse la sesión se produjo la primera votación, hallándose presentes 18 electores, siendo 6 de los demócrata nacionales - antipersonalistas; 4 de los liberales; 2 de los demócrata nacionales autonomistas; y 6 de los radicales del Comité Nacional. Se votó en primer término para gobernador, obteniendo el doctor Ernesto R. Meabe, 10 votos; el doctor Blas Benjamín de la Vega, 6 votos, y el doctor Diomedes C. Rojas, 2 votos.

Cumplido este trámite y de acuerdo a lo dispuesto por la Constitución Provincial, se procedió a una nueva votación, que debía estar circunscripta a los dos candidatos más votados. En esta oportunidad, el doctor Meabe logró nuevamente 10 votos y el doctor De la Vega, 6 votos.

Al requerirles el voto a los electores del sector demócrata autonomista, estos insistieron en votar a su candidato, el doctor Rojas. Para salir del círculo vicioso en que se encontraban, se autorizó a la presidencia a citar nuevamente a los remisos, electores del laborismo y de la Junta Reorganizadora radical.

Al intentar notificar la citación a los remisos no pudieron ser hallados, pero hicieron llegar sendos telegramas al presidente del Cuerpo desconociéndole facultades en virtud de haber “caducado” en sus funciones.

La situación se iba poniendo tensa y al continuar la sesión el día 13 se puso borrascosa, a consecuencia de la intemperancia del público que seguía las deliberaciones desde la barra y las interrumpía a viva voz. Estuvieron presentes los mismos electores que concurrieron a la sesión anterior y con la inasistencia de laboristas y radicales de la Junta Reorganizadora que alegaban la caducidad del Cuerpo.

El doctor Chertcoff hizo un largo y meduloso alegato acerca del procedimiento a seguirse para la segunda votación, que había sido interrumpida en la anterior reunión, señalando que a su juicio la exigencia constitucional de la mayoría absoluta de la totalidad del cuerpo para consagrar gobernador de la provincia sólo era exigida en la primera votación, pero que, en la segunda, que debía circunscribirse a los dos más votados en la primera, bastaba con lograr mayoría absoluta de los miembros presentes, siempre que el cuerpo estuviera funcionando con quorum reglamentario.

A esta posición la replicaron el doctor Enrique A. Benítez y Enrique V. Schweisser, ambos del radicalismo, oponiéndose con otros argumentos. En momentos en que se iba a votar la moción de Chertcoff, el sector radical planteó un pedido de reconsideración de una resolución tomada por el cuerpo con anterioridad y, no habiendo el número necesario de electores, se resolvió pasar a un nuevo cuarto intermedio, no sin antes ordenar el desalojo de la barra luego de intentar inútilmente hacer sonar la campana de orden, pues ésta había sido desconectada.

El público de la barra se retiró y posteriormente se dirigió a la vecina plaza “25 de Mayo” donde, unido a otros grupos que allí estaban, incursionó por diversas arterias.
Los días siguientes fueron de intensas conversaciones entre los grupos políticos, llegándose a la reunión del día 15, en la que con la presencia de sólo 15 electores, hallándose ausentes dos electores del partido Liberal y uno del radicalismo del Comité Nacional, y obviamente, los del sector político afecto al peronismo, que consideraban como habiendo caducado al Colegio Electoral.

Al iniciarse las deliberaciones, el doctor Chertcoff expresó que como autor de la moción presentada el día 13, no obstante estar convencido de la legitimidad de su procedencia, la retiraba, “a fin de evitar la dispersión de las fuerzas democráticas de la provincia o que ésta no pudiera darse gobierno y cayera en el caos que habría de sucederle”, procediendo luego -en su carácter de secretario del Colegio- a dar lectura a la renuncia presentada por el doctor Ernesto R. Meabe, que arrancó nutridos aplausos de los electores y de la barra, "por los patrióticos conceptos que la inspiraban", señala el historiador Ricardo Harvey.

Luego, el doctor Chertcoff expresó que los electores demócrata nacionales de ambos signos, los antipersonalistas y los liberales, que antes habían votado al doctor Meabe, lo harían ahora por el candidato radical, doctor Blas Benjamín de la Vega, cosa que así hicieron, logrando la unanimidad de los votos de los electores presentes.

De la misma manera se procedió a elegir al vicegobernador, recayendo en la persona del doctor Justo P. Villar, perteneciente al mismo sector radical.

En todos los círculos de la opinión se reconoció y aplaudió el alto espíritu de desprendimiento con que habían procedido los dirigentes y los electores de los partidos conservadores que, sin concesión alguna, votaron por los candidatos del radicalismo por entender que así cumplían con un deber patriótico impuesto por las circunstancias.

Había prevalecido el sentido común y, pese a la intransigencia de que hicieron gala los que a la postre resultaron beneficiados con el patriótico y desinteresado apoyo brindado por los demás partidos, se resolvió en el último minuto la elección de los candidatos de la Unión Cívica Radical del Comité Nacional, los doctores Blas Benjamín de la Vega y Justo P. Villar. De no haberse actuado así, la natural consecuencia habría sido una nueva intervención federal a la provincia.

No habían sido los radicales los que lograron mayor número de votos, pues los habían aventajado Elías Abad y Carlos A. Lotero Silgueyra, con 19.445 votos, seguidos de cerca por José R. Virasoro y Santiago Ballejos, con 18.092 sufragios, mientras Blas B. de la Vega y Justo P. Villar alcanzaban un tercer lugar, con 16.909 y Ernesto R.Meabe y Mariano Gómez lograban 15.627.

A renglón seguido se colocaban Pedro Díaz de Vivar y Santiago Ballejos, con 15.539; Diomedes C. Rojas y Fernando Romero Corrales, con 5.839; y Justo Alvarez Hayes (h) y José Rosembaun, con 573.

Pero la digna actitud de los candidatos Ernesto Meabe, por un lado, y Elías Abad por el otro, resignando a sus postulaciones, posibilitaron el milagro correntino.

Gabriel Feris, un agudo observador y actor él mismo de la política correntina, expresa al respecto lo siguiente:

De esta manera, el radicalismo terminó siendo el beneficiado porque, regido por la intransigencia, que en aquella época estaba exacerbada, y siempre aferrado al artículo 8vo. de su Carta Orgánica, no quiso prestar apoyo a los otros partidos políticos, mientras que aceptaba que los demás se lo brindaran a él.
En última instancia, este artículo tenía interpretación dual para ellos: los radicales eran intransigentes para apoyar a otros candidatos que no fueran los propios, aunque esto fuera beneficioso para la democracia, pero su intransigencia desaparecía cuando se trataba de recibir lo que los demás le ofrecían(7).

(7) Gabriel Feris. “Testimonio sobre Política y Periodismo, de 1930 a 1992” (1992), p. 103. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Historia Política Contemporánea de Corrientes (del doctor Juan Francisco Torrent al doctor Blas Benjamín de la Vega. 1936-1946)” (1997). Ed. EUDENE (Editorial Universitaria de la Universidad Nacional del Nordeste), Corrientes.

Se iniciaba un nuevo ciclo gubernativo en la política correntina y uno, más discutido, en la política nacional. El primero sólo perduraría escasamente un año. El segundo se extenderá por una década.

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