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GOBIERNO DE ANTONIO BAUTISTA GALLINO

La cuestión Capital terminó arrastrando al Gobierno liberal del doctor Felipe José Cabral a un derrumbe total. La provincia fue ocupada por fuerzas que respondían al Gobierno Nacional.

Del poderoso Ejército correntino -de más de quince mil hombres equipados con el moderno armamento que les remitiera el gobernador de Buenos Aires- sólo se entregaron doscientos cincuenta soldados con un armamento antiguo; el resto de las tropas con sus “caudillos de guerra”, se dispersaron por los montes y esteros o cruzaron la frontera de los países vecinos, al igual que el gobernador y sus ministros.

Así, con una inflexible Intervención Federal y la provincia toda declarada “en rebeldía” por haberse levantado en armas contra la Nación, terminó el último de los enfrentamientos que Corrientes protagonizaría contra la Ciudad de Buenos Aires, lucha iniciada cuatro décadas atrás en Pago Largo y que tuvo su prolongación luego con Caá Guazú, Arroyo Grande, Vences, Caseros, Cepeda y Pavón.

Cuando el interventor federal, doctor Miguel Goyena, consiguió pacificar la provincia, dio cumplimiento a las instrucciones recibidas, procediendo a reconstruir los poderes locales convocando primeramente a elecciones de diputados provinciales en el mes de Septiembre de 1880.

Reorganizada la Legislatura, recién elegida, que respondía totalmente al Partido Autonomista Nacional, y elegido Presidente de la misma Rafael Gallino, Goyena le entregó el mando el 3 de Octubre de 1880.

Días después, el 22 de Octubre, Rafael Gallino convocó al pueblo para el 16 de Noviembre de 1880 para elegir Electores de gobernador y vicegobernador y, reunido el Colegio Electoral, designa, el 9 de Diciembre, gobernador para el trienio 1880 - 1883, a Antonio B. Gallino (1880 - 1882)(1) y vicegobernador a Angel Soto, ambos autonomistas.

(1) Antonio B.; la B podría ser Bautista, según comentario del arquitecto Carlos Gallino Yanzi, "ya que era un nombre muy frecuente entre mis antepasados".

Cabe señalar que no todos los autonomistas estuvieron de acuerdo con estos nombres, pues otro sector del mismo partido bregaba por la candidatura del doctor Manuel Derqui, dando lugar a diferencias que, más adelante, habrán de manifestarse determinando la renuncia forzada del gobernador.

Lo concreto es que el 25 de Diciembre de 1880, el Gobierno pasará a manos del hermano de Rafael, Antonio B. Gallino. Será el 27mo. Gobernador constitucional propietario de la provincia de Corrientes.

El gobernador Gallino designó ministros: en la cartera de Gobierno, al doctor Octavio Gondra y, en la de Hacienda, al doctor José Benjamín Romero (día 27), por la no aceptación del cargo del doctor Antonio Goyena. En sus quince meses de Administración sus ministros serán:

Gobierno: doctor Octavio Gondra; doctor Severo Fernández y doctor Luis A. Díaz; Hacienda: José Benjamín Romero; y, después, el doctor Ramón B. Contreras.

Cabe consignar, sustituyó a Romero (19 de Agosto de 1881) el doctor Ramón Contreras y, a Gondra, sucesivamente, el doctor Severo Fernández (el 21 de Noviembre de 1881), y el doctor Luis A. Díaz (el 27 de Febrero de 1882).

Al asumir Gallino el P. E., era presidente de la Nación el 5to. presidente constitucional: el general Julio Argentino Roca (1880 - 1886).

El inicio de los ochenta marca un cambio en la estructura de la sociedad política de la provincia, al igual que en el resto del país, siendo una de sus características más sobresalientes el lento pero irreversible reemplazo de sus caudillos militares -verdaderos señores de la guerra que durante siglos dominaron el escenario político de Corrientes- por una nueva generación de políticos producto de las universidades.

Figuras como Desiderio Sosa, Nicanor Cáceres, Plácido Martínez, Wenceslao Martínez, los Vallejos, los Monzón, los Esquivel, Azcona, Insaurralde y tanto más, pasarán a ser gloriosos recuerdos; otros, como Fermín Alsina, Daniel Artaza y el mismo Santiago Baibiene, cambiarán el quepis y el sable por la galera y el bastón de los nuevos dirigentes, con quienes se integrarán. Solamente la legendaria figura del coronel José Toledo, “el Bravo”, continuará luchando por la supervivencia del militarismo en Corrientes.

El doctor Hernán Félíx Gómez, al describir esta transición expresa:

... y así, mientras el caudillo del campamento -de ascendencia montonera- desaparece para evolucionar hacia los caudillos eminentemente electorales de la época actual, la eonciencia ciudadana se orienta en partidos orgánicos más o menos definidos que, entre el accidente político, debían conservase hasta las presentes horas...(2).

(2) Hernán Félix Gómez. “Los Ultimos Sesenta Años de Democracia y Gobierno en la provincia de Corrientes. 1870- 1930” (1931), Buenos Aires. // Citado por Eduardo Rial Seijó. “La Noche que en Corrientes Raptaron al Gobernador (... y el día en que la Provincia perdió la Ciudad de Posadas)” (2004), en la “Colección Conflictos y Armonías en la Historia Política Correntina”. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La caída del Gobierno liberal y la desaparición del ruedo político de sus principales dirigentes, dejó al recientemente constituido Partido Autonomista -continuación del antiguo Partido Federal -fundado por el doctor Juan Gregorio Pujol, en 1856- dueño de la situación, aliado del interventor federal Miguel Goyena y reconociendo como jefe supremo al general Julio Argentino Roca, presidente de la República y del Partido Autonomista Nacional.

- Crisis en el seno del Partido Autonomista. Gallino y Derqui

La elección del gobernante no se había efectuado con el consentimiento unánime del Partido Autonomista, al que pertenecía. Los amigos del doctor Manuel Derqui habían levantado su nombre para el primer término de la fórmula y, si la mayoría se inclinó a Antonio Gallino, su exaltación no se produjo sin un resentimiento que distanció a hombres de valer. Es probable que -en un primer momento- las preferencias del presidente Roca hayan estado dispuestas hacia Gallino, quien terminó por asumir la Primera Magistratura provincial.

La elección de gobernador no había sido hecha con la total unanimidad del Partido Autonomista, siendo apoyada -por otro lado- la candidatura del doctor Derqui, y esto provocó el distanciamiento de gente importante del Partido.

Aquella elección fue apoyada, sobre todo, por la propaganda de la prensa política, para la que todas las armas eran lícitas y, sobre todo, a la del bisemanario “La Provincia”, órgano fundado justamente con ese propósito, que tuvo como director y fundador a Adolfo R. Ballesteros, quien fue sustituido por Francisco Zattoni, y que apareció entre el 24 de Octubre de 1880 -para sostener la candidatura de Gallino- para desaparecer el 31 de Marzo de 1882, estando siempre escrita por elementos exóticos al medio, sin vallas para toda propaganda.

A ese desacuerdo entre autonomistas contribuyó, asimismo, el periódico “El Autonomista” (que apareció entre los años 1880 y 1886), editado desde la intervención Goyena (30 de Julio) y, como el anterior, en manos de elementos ajenos a la provincia, al servicio del oficialismo, apoyando -en un principio- a Gallino, dándose vuelta luego para apoyar a Derqui, a quien atacaba y al que finalmente volvió a atacar.

En cuanto a los amigos del doctor Derqui, tuvieron por tribuna al periódico “La Verdad”, reaparecido el 17 de Diciembre de 1880, la que naturalmente, cuando las distancias se acentuaron y ante la actitud enérgica del gobernador Gallino, apareció como protesta, con su sección editorial, de comentario, en blanco.

Una reconciliación -en Noviembre de 1881- presentó unido al Partido Autonomista, hecha a base de la renuncia del doctor Gondra como ministro de Gobierno, reemplazado por el doctor Severo Fernández.

La renuncia del ministro Gondra y su reemplazo por Fernández logró una reconciliación pasajera dentro del autonomismo, en Noviembre de 1881, pero esta situación duró poco, pues el oficialismo fue infiltrado por la intrigas de hombres que habían venido con la Intervención de Goyena y trataban de aprovecharse de su posición en el Gobierno para realizar fáciles y pingües negocios.

Estos veían en la situación de Gobierno una base para fáciles y lucrativos negocios. De nuevo, los amigos del doctor Derqui se distancian y, esta vez, cuentan con el apoyo del coronel Rudecindo Roca, hermano del presidente de la República; el periódico “La Verdad” se hizo netamente opositor al gobernador Gallino y preparó la opinión pública para los sucesos que se producen a principios de 1882.

Nada fácil le resultó al doctor Gallino timonear la provincia. A la mala situación financiera y administrativa heredada de gestiones anteriores, se le sumó la oposición de una parte importante de su propio partido -liderado por el doctor Derqui- que no se resignaba a pasar a un segundo plano en la política provincial y que lo atacaba desde el periódico “La Verdad”; a esto habría que agregar los elementos foráneos o “exóticos” -como los denomina el doctor Hernán Gómez- que arribaron a estas tierras con la Intervención Federal y que descubrieron “un gran negocio” en la cosa pública de la provincia, a tal punto de que manejaban “El Autonomista”, órgano periodístico que fomentaba el desacuerdo entre “derquistas” y “gallinistas”.

Estos últimos fundaron-como se dijo más arriba- el bisemanario “La Provincia” -en 1880- que desaparece el 31 de Marzo de 1882, un día antes del rapto del gobernador.

Y, finalmente, los pocos liberales activos que quedaron en la provincia atacaban al Gobierno desde pequeñas publicaciones (pasquines) como “La Cotorra”, “La Palmeta”, “El Látigo”, “El Alto Paraná”, etc. además de una importante cantidad de publicaciones sueltas y volantes.

- Obra de Gobierno

El Gobierno de Gallino no dejó de tener saldo favorable. Según el doctor Hernán F. Gómez “recibió la provincia en un estado realmente lastimoso”. La Administración del doctor Felipe José Cabral -depuesta por la Intervención Goyena- había “malgastado las rentas y las Oficinas encargadas de su recaudación se encontraban en el más completo desorden, desde que a la licencia del Gobierno siguieron las de los funcionarios”.

La documentación pública consigna que, en 1881, después de un año de esfuerzos y de la gestión especial de una Comisión de Cuentas, creada al efecto, era imposible conocer un estado siquiera aproximativo del Tesoro Fiscal de 1878 a fines de 1880.

"Los Libros en blanco, y anotaciones incompletas, tenían a ciegas al nuevo Gobierno, tanto en lo que respecta a los Gastos cuanto a la renta no percibida y a la Deuda Pública"(3).

(3) Hernán Félix Gómez, “Toledo, el Bravo (Crónica de las guerras civiles del período oligárquico)” (1944), p. 91. Editorial Corrientes,  Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1991). Ed. Plus Ultra, Buenos Aires.

Su obra, aunque modesta, ofrece interés. De 155 escuelas -mal atendidas- se elevó el número a 169, con 6.619 alumnos, con un aumento del 25 % sobre el alumnado de los años transcurridos; se adquirieron edificios para el funcionamiento de las mismas; y se llamaron maestros y profesores titulados de otras partes del país.

Abiertos Libros nuevos en la contabilidad fiscal, el P. E. gestionó y obtuvo un impuesto de Contribución Directa sobre ganados; fomentó un saladero sobre el Mocoretá, para que los hacendados correntinos -con mercado propio- escapasen a los precios que se imponían por los de Entre Ríos; mejoró la Justicia, buscando designar exclusivamente a funcionarios letrados; perfeccionó el régimen de las escribanías; proyectó la construcción de un Palacio de Gobierno; reparó edificios fiscales en algunos Departamentos, como Posadas, Santo Tomé y San Luis; mejoró los templos de Empedrado, Bella Vista, Goya, Sauce, Esquina y Curuzú Cuatiá; permutó campos fiscales por edificación en Mercedes, Monte Caseros y Caá Catí; estimuló la construcción del telégrafo nacional, que uniese la zona del Uruguay a la del Paraná, y la del ferrocarril, después N.E.A.; etc.

Lo grave en esta época fue que, al año siguiente de la insurrección frustrada, la provincia de Corrientes perdió -por la ley nacional del 22 de Noviembre de 1881- la friolera de 46.739 kilómetros cuadrados de territorio misionero, para formar el Territorio Nacional de Misiones, con el pretexto de la Cuestión de Límites que por una parte de aquella zona se sostenía con Brasil.

Los Senadores Nacionales Carlos Pellegrini, Miguel Victorio Gelabert y Santiago Baibiene, en las sesiones del 16 y 17 de Septiembre de 1881, hicieron una amplia defensa de los derechos de la provincia sobre esos territorios, pero sin resultado positivo. También el gobernador Gallino, en el Mensaje inaugural de las sesiones de la Legislatura de ese año, protestó enérgicamente contra esa iniciativa y envió a su ministro de Hacienda, el doctor Contreras, a Buenos Aires, para gestionar ante el presidente de la República se dejara sin efecto ese proyecto y para reunir la más amplia documentación que justificara el derecho de Corrientes a ese territorio; pero esta misión tampoco tuvo éxito.

Los límites, desde ese momento, quedaron así establecidos: al Norte, por el Alto Paraná; al Este, por los arroyos Pindapoy Chimarai, por los brazos y la línea que más directamente los une, y el río Uruguay; al Sur, por el río Mocoretá, hasta el arroyo las Tunas, por éste hasta sus nacientes y una línea que corte la cuchilla de Basualdo, hasta las nacientes del arroyo del mismo nombre: por esta corriente hasta la confluencia con el Guayquiraró y, por el Guayquiraró, hasta su desagüe en el Paraná; y al Oeste, por el río Paraná.

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