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Secuestro y renuncia forzada del gobernador Gallino

- Antecedentes de un rapto de novela

Cuando el doctor Gallino entra en su segundo año de gestión, su prestigio comienza a caer en proporción inversa a la del doctor Derqui, que ve acrecentar el suyo. La “Cuestión Misiones” y una mala gestión administrativa -no exenta de corrupción- le van quitando apoyo, tanto en los medios locales como en la capital de la República.

La opinión pública lo responsabiliza de la pérdida del Territorio de Misiones por no haberlo defendido como se debía y, como corolario, la indiscriminada venta de tierras a los personeros de su entorno, terminó por deteriorar su figura. Su caída era solo cuestión de tiempo, lo que no se sabía era el “cómo” ni el “cuándo”.

Finalmente el “cómo” se presentó con características verdaderamente novedosas para el folclore político de los correntinos. Desde Buenos Aires ya se venía manejando la incorporación de la Villa correntina de Posadas al Territorio Nacional de Misiones para el asiento de sus autoridades pero, como no se podía dictar una nueva ley para su expropiación, la alternativa era la de una graciosa y desinteresada cesión por parte del Gobierno correntino al Gobierno de Misiones y donde la Nación sólo jugaría el papel de intermediario de oficio pero con el regimiento 3 de línea en Misiones, el 2 en el Chaco, otro en Arroyo del Rey (Santa Fe) frente a Goya y un cuarto en Concordia (Entre Ríos) preparados para respaldar la iniciativas del P. E. N. y del P. A. N.

Enterado el doctor Gallino de las nuevas pretensiones, comprendió que una medida de esa naturaleza venía cargada de un alto costo político que deterioraría aún más su ya opaca imagen como gobernante; además, el correr la frontera del arroyo Pindapoy al arroyo Itaembé dejaría dentro del territorio misionero una porción importante de las mejores tierras que los Gallino tenían en la región y, si bien no perdían su propiedad, éstas quedaban expuestas a futuras expropiaciones.

Ante esta situación, el tortuoso mecanismo de sustitución del titular del P. E. se pone en marcha cuando en un lacónico anuncio aparecido en “La Verdad” del 26 de Marzo de 1882, se informa sobre la llegada del coronel Roca a Corrientes procedente de Buenos Aires y de paso hacia General San Martín -ex Corpus (Misiones)- en el vapor de la carrera “El Mensajero”.

En posteriores reuniones con oficiales de su regimiento -que lo aguardaban en esta ciudad- y dirigentes del “derquismo”, se ponen de acuerdo sobre la forma y oportunidad del plan que será ejecutado por militares del 3 de línea, vestidos de paisanos, conducidos por un hombre de confianza del doctor Derqui.

- Secuestro y renuncia forzada del gobernador al frente del P. E. P.

El 1 de Abril de 1882, aprovechando una excursión -sin escolta- que el gobernador Gallino hiciera a los barrios populares, un grupo de ciudadanos del oficialismo -inspirado por el doctor Derqui y con el apoyo del hermano del presidente de la República, el coronel Rudecindo Roca, según se afirmó- se apoderó de su persona.

Llevado a una isla del Chaco, para evitar la reacción de elementos fieles, y luego trasladado a una quinta de la costa correntina del Paraná, se le recabó la renuncia que se prestó “a suscribir sin violencia”, según el doctor Hernán Félix Gómez.

Sobre este suceso existe un interesante relato del doctor Gómez en su libro “Toledo, ‘el Bravo’”, más aún teniendo en cuenta que uno de los protagonistas, el doctor Félix María Gómez, era su propio padre. Pero vayamos al relato:

... El 1 de Abril de 1882, por la noche, el gobernador Gallino asistió -como era su costumbre- al Club Social. Allí encontró al joven Fiscal de Estado, doctor Félix María Gómez, y a otros caballeros.
Soltero y rico, Gallino tenía amigas en la clase popular. Invitó a una excursión. El doctor Gómez se excusó reiteradamente, pero debió aceptar por gentileza al gobernante. Se trajo un coche y salieron acompañados por el edecán de servicio.
Al fin dieron en la casa de María Ramírez, mujer de prestigio entre las jóvenes del pueblo, quien consintió en llamar a sus amigas.
Conversábase en la modesta sala de la casa, cuando gritos y mueras llegaron de los bajos del arroyo Salamanca; y cuando alarmados los circunstantes se asomaron, una columna armada, de gente matona, inundó el patio. La encabezaba el doctor Eugenio F. Ramírez, joven médico de prestigio político, que intimó a Gallino el arresto.
El doctor Gómez cuidó su persona...
- ‘No me abandones, Félix María. Estos van a ultimarme’, dijo el gobernador.
Algo hubo de violencia, en un descuido, en que matones arrebataron las alhajas.
Al fin fue llevado a la costa del río Paraná y embarcado en una canoa hasta la isla inmediata para evitar la reacción de elementos fíeles. Traído al día siguiente a una quinta de la costa correntina, se le recabó la renuncia, que firmó sin violencia”.

El profesor Eduardo Rial Seijó analiza dos aspectos específicos de este relato:

1.- Cuando se refiere a que la renuncia la firmó “sin violencia”, Rial relata que cuando escribía sobre este hecho tan particular de la historia correntina, tuvo “la oportunidad y el privilegio de compartir extensas charlas sobre la historia política de la provincia, con quien en vida fuera un verdadero ‘maestro’ en estos menesteres, el doctor Federico Palma.

Recuerdo que en una oportunidad -agrega Rial- en su oficina en los altos del viejo Archivo Histórico de la provincia por calle 25 de Mayo, me comentaba lo que alguna vez a él le relató un descendiente del doctor Gallino, y quien le aseguró que cuando a éste lo llevaron cautivo a la isla lo enterraron en la arena hasta el cuello, y que los soldados practicarían tiro al blanco con su cabeza si no firmaba un papel donde su renuncia ya estaba redactada.
Recién cuando accedió, y no sin antes haber sufrido por la posible pérdida de su vida, fue trasladado a una quinta en las proximidades de la ciudad, donde permaneció hasta que su renuncia fue aceptada”.

2.- Agrega Rial Seijó: “Lo que no dice Hernán Gómez en su relato, es que los doctores Félix María Gómez y Eugenio F. Ramírez -protagonistas y testigos presenciales del rapto- fueron nombrados ministros de Hacienda uno y de Gobierno el otro, para acompañar al doctor Manuel Derqui, electo como nuevo gobernador de los correntinos(7).

(7) Citado por Eduardo Rial Seijó. “La Noche que en Corrientes Raptaron al Gobernador (... y el día en que la Provincia perdió la Ciudad de Posadas)” (2004), en la “Colección Conflictos y Armonías en la Historia Política Correntina”. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

- Las expresiones del doctor Harvey

Otro historiador que hizo referencia a estos hechos, el doctor Guillermo Harvey, también concuerda en varios de los puntos abordados por el doctor Gómez y el profesor Rial Seijó más tarde.

El doctor Harvey señaló lo que sigue:

"Fue durante este Gobierno (Gallino) que, en base a un proyecto del P. E. Nacional se quitó a Corrientes el extenso territorio de lo que es hoy la provincia de Misiones, que pasó a ser Territorio Nacional, hecho que se consumó por ley nacional del 22 de Noviembre de 1881 pero, dictada la mencionada ley, se advirtió que la Ciudad de Posadas, que se pensaba declarar capital del Territorio, había quedado fuera del Territorio declarado nacional.
"Una serie de presiones ejercidas sobre la Legislatura correntina, con amenazas de intervención mediante, la determinaron a hacer donación de la parte del territorio en que estaba asentada la mencionada ciudad, lo que se cumplió por medio de la ley provincial sancionada el 22 de Agosto de 1882 8Gallino ya había sido apartado del poder).
"Pero antes de que esto ocurriera, el 1 de Abril de 1882, para lograr superar la resistencia opuesta por el gobernador Gallino a la cesión de la Ciudad de Posadas, se recurrió a un curioso golpe de estado.
"Aprovechando una excursión del mandatario correntino a uno de los barrios del suburbio de la ciudad (recuérdese que el gobernador era soltero), un grupo de soldados del coronel Rudecindo Roca (quien fuera nombrado, el 1ro. de Enero de 1882, por el Gobierno Nacional, Gobernador del Territorio Nacional de Misiones), vestidos de civil -según unos- o de partidarios del doctor Derqui, según otros, lo secuestró y llevó a una isla cercana, en el río Paraná, donde luego de sufrir distintos tipos de presiones fue obligado a presentar su renuncia, la que -puesta en conocimiento de la Legislatura al día siguiente de los hechos relatados- fue aceptada sin mayor objeción, lo que dá la pauta de un plan ingeniosamente elaborado.
"Asumió el vicegobernador Angel Soto y la inmediata designación como ministro del doctor Manuel Derqui parece dar la razón a quienes le atribuyen la autoría intelectual de este curioso episodio de nuestra historia política. Se une a esta circunstancia que la persona que acompañaba en tan infausto paseo, el doctor Félix M. Gómez, aparecía designado ministro de Gobierno del doctor Derqui".

El 2 de Abril de 1882 fue puesta a consideración de la Legislatura correntina la renuncia del gobernador Gallino. La Legislatura la aceptó y, por ausencia del vicegobernador, ocupará el P. E. su presidente, Pelegrín S. Lotero, hasta el 10 de Abril de 1882, en que entró a ejercerlo el vicegobernador y ahora titular del P. E., Angel Soto.

- El por qué del secuestro

La pregunta obvia es: ¿por qué la provincia vivió una situación tan particular -en cuanto a sus características- la noche del 1 de Abril de 1882 cuando se produjo el rapto del gobernador, doctor Antonio B. Gallino?

El misterio y la metodología que rodeó a este suceso sólo constituirían la parte anecdótica de esta historia, ya que su posterior consecuencia política, que culmina con la cesión -por parte de funcionarios provinciales- de la Villa -entonces correntina- de Posadas al Gobierno Nacional, pasará a ser lo realmente importante de lo que en un principio pareció ser un simple hecho policial, con el agravante, por supuesto, de la investidura y personalidad de los involucrados.

Estudiados los hechos y, visto el proceso retrospectivamente, los planteamientos que cabrían formularse podrían ser:

1.- Si en la cesión de la Villa de Posadas -que se registrará durante la Administración del gobernador Angel Soto-, Gallino representaba un obstáculo que habría de remover, ¿era el gobernador realmente un provinciano que se oponía al despojo?
2.- De ser cierta su oposición, ¿ésta era producto de intereses mezquinos y ambición personal?, y
3.- La intriga palaciega que lo defenestró, ¿no fue acaso sólo un capítulo más del drama político que vivía la provincia, y el problema local (su desplazamiento del poder) y el problema nacional (la cesión de Posadas) fue sólo un arreglo de cúpulas (Roca - Derqui - Roca).

En realidad, lo poco que se ha escrito sobre este particular de la historia provincial es muy breve y escaso de certezas, ya que el relato se caracteriza por sus muchas lagunas.

Las diferentes situaciones que se barajan dependen del color político o local de quien lo relate y, en el último de los casos, se puede dejar el veredicto “al juicio de la historia” pero, “el juicio de la historia -dice Rial en el trabajo de referencia- no existe; sólo existe ‘el subjetivo juicio del historiador’, formador de opiniones y hasta algunas veces tendencioso, cuando solamente muestra una de las aristas del hecho y no dejan al lector la posibilidad de elección”.

No es la intención aquí sentirse dueño de la verdad absoluta de los hechos, aunque sí se pretende la mayor aproximación con la mayor honestidad. Lo verdadero será producto del juicio personal y valorativo que cada uno se forme a través del análisis e interpretación de algunas fuentes que se encuentran en el transcurrir de la lectura y que intenta pintar -de algún modo- un cuadro de cómo vivió la sociedad política correntina de fines del siglo XIX el despojo por parte del Gobierno Nacional de una parte importante del territorio provincial.

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