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El despojo del terrritorio misionero y la decadencia de la dirigencia correntina

Casi 40 años después del despojo de territorio a la provincia de Corrientes, más precisamente en Enero de 1920, en un discurso reproducido en el periódico “El Litoral”, el historiador correntino Hernán Félix Gómez llevó a cabo una encendida defensa de los derechos de su provincia al territorio de Misiones, separado de aquélla y transformado en Territorio Nacional en 1881.

Esta pérdida era -en la perspectiva de Gómez- sólo un síntoma más del fracaso de los correntinos para incidir en las determinaciones tomadas desde el Estado Nacional.

Corrientes, una provincia “virtuosa y sacrificada” se encontraba marginada del eje de Poder Nacional, al igual que otros Estados del Litoral, como Entre Ríos o Santa Fe. La marginación se hacía evidente -entre otros factores- por la escasa presencia de los hombres de esas provincias en los Ministerios Nacionales o en el hecho de que, hasta entonces, ninguno de sus hijos había ocupado la presidencia de la Nación, cargo que había recaído exclusivamente en hombres de Buenos Aires, Córdoba y Tucumán.

La reintegración de Misiones al territorio correntino y la constitución así de una poderosa provincia litoraleña era -para Gómez- una posible solución para revertir el desequilibrio político de la Argentina y, en cierta medida también, la crisis de su sistema federal. Este último -señalaba- no iba a encontrar otra garantía que Estados Provinciales poderosos(1).

(1) Hernán Félix Gómez. “Reintegración de Misiones a la provincia de Corrientes” en Hernán Félix Gómez. “Páginas de Historia” (1928), Imprenta del Estado, Corrientes. En relación a la conformación de una poderosa provincia en el Litoral argentino que integraría Corrientes junto al territorio misionero señalaba:
“No queda sino un camino: hacer en el extremo del Litoral una provincia fuerte, de representación electoral máxima, que pese en los destinos de la República y custodie en la Mesopotamia la estirpe argentina y su idealidad maravillosa. Corrientes, integrada con ese pequeño territorio de Misiones, es la única región que puede cumplir esos deberes esenciales para la nacionalidad”, p. 18.
Los territorios misioneros fueron separados de Corrientes por un ley nacional de Diciembre de 1881 que fue ratificada por otra provincial de Agosto de 1882.
// Todo citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

En realidad, la separación del territorio de las misiones de la provincia de Corrientes era sólo un elemento más del cuadro de decadencia que ésta experimentaba desde mediados del siglo XIX.

En un trabajo de tono político publicado bajo seudónimo pocos años antes, el mismo Gómez había destacado otros: Corrientes -afirmaba- se había convertido en una provincia de “emigrantes”. Sus pobladores -continuaba- debían trasladarse en forma sistemática hacia el territorio del Chaco donde integraban el grueso de la población trabajadora de aquella región que era, además, explotada despiadadamente en los obrajes(2).

(2) Sixto Guaranius. “El Gobernador” (1913), algún plagio de “El Presidente” y mucho de política provincial, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

El cuadro de crisis local incluía, finalmente, un componente político; ya Sarmiento, a finales de la década de 1870, en carta a Justiniano Posse, había afirmado que una característica esencial de la vida política correntina eran los permanentes alzamientos contra sus Gobiernos constitucionales(3).

(3) Sarmiento a Posse, Buenos Aires, Mayo 3 de 1874. “Epistolario entre Sarmiento y Posse. 1845-1888” (1946), tomo 1, pp. 445-449. Museo Histórico Sarmiento, Buenos Aires. Señalaba Sarmiento: “Creo que los correntinos no lo saben mejor; si no es Reguera, Azcona y otros que contra Dn. Evaristo López, contra Baibiene, contra Derqui, contra todo Gobierno se alzan”. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Treinta años más tarde, Jules Huret, un periodista francés que recorrió la Argentina y publicó un extenso relato de sus viajes, expresaba una opinión similar. Sostenía entonces que Corrientes vivía en un estado de revolución permanente y que toda la energía de los hombres de la provincia se concentraba en su genio belicoso y guerrero(4).

(4) Jules Huret. “De Buenos Aires al Gran Chaco” (1988), p. 91. Hyspamérica, Buenos Aires. La primera edición data de 1911. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

La inestabilidad que caracterizaba a la vida política correntina tenía, a la vez, una consecuencia fundamental que consistía en la permanente intervención del Poder Federal en sus asuntos internos. Por supuesto, la intervención del Gobierno Central argentino en los espacios provinciales no se limitaba al caso correntino, pero la incapacidad de sus clases dirigentes para regular armónicamente su vida política interna hacía de aquélla una práctica demasiado habitual.

La contracara de esta práctica era la falta de autonomía local. No es casual que una de las más firmes denuncias contra el avance del Poder Federal sobre las provincias registrado a principios del siglo XX haya sido redactada por un correntino: fue Joaquín Rubianes quien en 1913 hizo conocer -a través de “Nosotros”- su “Programa de Reacción Federalista”. Allí denunciaba con vigor el avance de las ideas unitarias y la intervención permanente del Poder Central, al que calificaba de disolvente y antinacionalista, en la vida política de las provincias(5).

(5) Joaquín Rubianes. “Programa de Reacción Federalista” (1913), en la revista “Nosotros”, Nro. 9, pp. 398 y siguientes, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

En Corrientes se manifestaba entonces un cuadro de decadencia notable en el marco de una Argentina que vivía un proceso de expansión y crecimiento. El contraste de su actualidad económica, social y política con la de provincias vecinas como Santa Fe y Entre Ríos era evidente y no pasaba inadvertido para sus políticos e intelectuales más destacados.

Sin embargo, esta misma decadencia constituía un dato relativamente reciente. En cierta medida puede advertirse una clara diferencia en el desarrollo económico y político de la provincia entre la primera y la segunda mitad del siglo XIX, por supuesto con los reparos que deben hacerse en función de la diferencia entre ambos contextos.

Corrientes se había caracterizado en la primera mitad de ese siglo por ser una de las provincias que presentaba una de las tasas más altas de crecimiento de la población y que contaba con Instituciones políticas regulares.

En la segunda mitad, en cambio, permaneció al margen de las grandes rutas inmigratorias y de la profunda transformación social que experimentó el Litoral argentino. Sólo de una manera marginal participó de los beneficios de la integración al mercado internacional que modificaron la fisonomía productiva de gran parte de la Argentina.

Por eso, el propósito último de todo trabajo globalizador de la historia de Corrientes consiste básicamente en ensayar una respuesta a la pregunta por las causas de ese proceso de marginación, decadencia y de crisis económica, social y política que experimentó desde mediados del siglo XIX y que no se detuvo hasta la actualidad.

El estudio de las estrategias desplegadas por las élites locales cumple aquí un papel fundamental. El análisis de la interacción entre la clase dirigente correntina, el desarrollo de sus proyectos y los grupos gobernantes a nivel nacional constituye el problema central. De este modo, se hace imprescindible analizar la naturaleza de la red política en la que dicho grupo dirigente se integró.

Creemos que, de esta forma, es también posible avanzar en la caracterización del nuevo grupo social dominante que se conformó en la Argentina en la segunda mitad del siglo XIX y de la estructura de poder en la que se insertaron las distintas élites locales.

Por otro lado, al referir a un marco suprarregional, no se hace alusión simplemente a los espacios políticos y territoriales comprendidos por el Estado Nacional argentino, sino también hay que insertar la evolución política correntina en el marco de una historia rioplatense signada por la definición de las fronteras, de los límites nacionales y de la ocupación de nuevos espacios.

Entendemos que los procesos de construcción estatal y su impacto en la transformación de las realidades políticas y sociales locales no pueden ser entonces analizados sin tener presente el marco más general de la conformación de los Estados Nacionales en Sudamérica y, particularmente, en la Cuenca del Plata que, de algún modo, tuvieron una primera definición con la Guerra del Paraguay entre 1865 y 1870.

La naturaleza y características del Poder Estatal que se conformó en la Argentina en la segunda mitad del siglo XIX fue objeto de particular interés entre cientistas políticos y sociólogos, sobre todo durante las décadas de 1970 y 1980. Un breve examen de los textos producidos en torno a esta cuestión durante aquellos años permite distinguir una serie de rasgos comunes que, por otra parte, estos trabajos comparten con los elaborados sobre otros países latinoamericanos(6).

(6) En esta perspectiva, pueden leerse los textos elaborados para el caso brasileño, entre otros los de Raymundo Faoro. “Os donos do Poder” (2000). Editora Globo, São Paulo (la primera edición data de 1957); y Fernando Uricochea. “The Patrimonial Foundations of the Brazilian Bureaucratic State” (1980). University of Californian Press, Berkeley. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

En primer término, un particular interés por develar la relación entre clases y Estado a partir del estudio de las bases materiales, económicas y financieras sobre las que aquél se construyó. Esto llevó a que gran parte de los trabajos elaborados durante aquellos años se concentrara en las cuestiones vinculadas con las formas de financiamiento estatal y en el vínculo entre estas formas de financiamiento y la consolidación de una nueva estructura económica y social durante la segunda mitad del siglo XIX.

En esta perspectiva varios autores insistieron en subrayar la dependencia financiera del Estado con respecto a un sistema fiscal extremadamente regresivo, afincado en los tributos a la importación y, consecuentemente, neutro frente a los sectores más beneficiados con el auge agroexportador.

Así se fue generando una lectura de los orígenes del Estado que privilegiaba la indagación en torno a las bases económicas y sociales que caracterizaron su surgimiento y consolidación(7).

(7) Entre otros, Leopoldo Allub. “Estado y Sociedad Civil: Patrón de Emergencia y Desarrollo del Estado Argentino. 1810-1930”; y Waldo Ansaldi. “Soñar con Rousseau y Despertar con Hobbes (una Introducción al Estudio de la Formación del Estado Nacional Argentino)”, ambos en Waldo Ansaldi y José Luis Moreno. “Estado y Sociedad en el Pensamiento Nacional” (1989), pp. 109-157 y 21-107 respectivamente. Ed. Cántaro, Buenos Aires. También Pascal Arnaud. “Estado y Capitalismo en América Latina” (1981). Siglo XXI Editores, México; y Oscar Oszlak. “La Formación del Estado Argentino” (1982), Editorial de Belgrano, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Estos trabajos, todavía hoy de consulta indispensable, plantean diferentes problemas: uno de ellos deriva de la ausencia de un análisis en profundidad del proceso de implantación del Estado Nacional y su impacto en el conjunto del territorio y las poblaciones sobre las que se constituyó la Argentina.

Como ha señalado Oscar Oszlak, la conformación del Estado implicó un proceso de “expropiación social” a través del cual la nueva entidad nacional en formación se fue apoderando de un serie de ámbitos de ejercicio y actuación de las provincias y de diversas Instituciones de la sociedad civil(8).

(8) Oscar Oszlak. “La Formación del Estado Argentino” (1982), p. 19. Editorial de Belgrano, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

El problema del impacto del proceso de construcción del Estado Nacional sobre las provincias se vincula, a la vez, con otros interrogantes fundamentales; quizás, el primero de ellos refiere a la forma en que dicho proceso de construcción afectó a sus posibilidades de desarrollo futuras y a la medida en que los intereses de las élites locales fueron contempladas en las estrategias desplegadas desde las Instituciones nacionales.

En este sentido es preciso destacar que diversos testimonios han mostrado el poder disruptivo del Estado Nacional y sus agentes sobre las realidades locales. Estas cuestiones sólo recientemente han comenzado a ser analizadas con sistematicidad.

Se cree también necesario en este contexto señalar que no es posible concebir a la construcción del Estado Nacional como un proceso unitario. Se entiende que los factores que impulsaron la integración y el impacto de esa misma integración sobre la dinámica del funcionamiento de la sociedad, la economía y la política provincial conservaron características peculiares en cada uno de los Estados locales que sólo el análisis empírico en cada uno de ellos puede develar.

Así, hay que tratar de analizar también los procesos por los cuales se construyó y estableció un vínculo entre el Estado Nacional y la provincia de Corrientes y entre las diferentes fracciones de las élites de esta última. En qué medida esas mismas estrategias que se tradujeron -por otra parte- en alianzas y acuerdos nacionales, incidieron en la evolución política y social de la provincia.

Hay que procurar poner, además, particular atención a los vínculos entre tres niveles distintos de organización administrativa y estatal: por un lado, el Estado Nacional; por otro, el Estado Provincial; y, finalmente, el Municipal o Departamental. Se entiende que el estudio de las estructuras administrativas que existen por debajo del Poder Ejecutivo Provincial es esencial para comprender adecuadamente la dinámica de la sociedad y la política provincial.

Esta dinámica a la vez une, en gran medida, en un mismo movimiento, a las estructuras departamentales, al Poder Legislativo y al Ejecutivo local. Al mismo tiempo, el análisis de estas estructuras administrativas está vinculado estrechamente al de las formas en las que la élite organizó el control del territorio provincial.

Las cuestiones vinculadas, precisamente, con la “construcción” y organización del territorio de la provincia juegan un papel esencial en la interpretación que aquí se ofrece. No se concibe entonces a la “territorialidad” local como un presupuesto sino como el resultado final de un proceso largo, dinámico y conflictivo.

Un momento histórico bisagra fue la Guerra del Paraguay, que impactó en la política provincial. Hay que centrarse especialmente en el proceso por el cual funcionarios militares y civiles del Estado Nacional adquirieron una gravitación decisiva en Corrientes.

En síntesis, la idea radica en ofrecer una explicación al proceso de decadencia económica y política correntina. En cierta medida, este proceso está signado por una trayectoria inversa a la de otras provincias como Santa Fe, que se convirtió en uno de los Estados argentinos más ricos y pujantes a finales del siglo XIX. Por ello es importante encontrar una explicación a este proceso de decadencia analizando cómo incidió en éste la inserción en el Estado Nacional en construcción.

En este contexto se plantea entonces analizar si fue el modo de inserción en este Estado Nacional y en la coalición social y política que lo sostuvo, el motivo central de la trayectoria “descendente” correntina cuyas líneas centrales esbozamos en los primeros pasajes de este ítem.

El despojo de un vasto e importante territorio correntino en 1881 es uno de los puntos culminantes de un proceso y la forma en que se constituyó el Estado Provincial correntino y se articularon sus vínculos con el Estado Nacional.

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