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SEGUNDO MANDATO DE MANUEL DERQUI

Terminando su período constitucional, el 5 de Octubre de 1883, el Poder Ejecutivo convocó a elecciones para la designación de gobernador y vicegobernador de la provincia, fijando el día 16 de Noviembre, acto que se realizó reuniéndose el Colegio Electoral el 7 de Diciembre y, nombrando, por el trienio de ley, al doctor Manuel Derqui y al señor Joaquín Vedoya.

El día 25 de Diciembre de 1883, Manuel Derqui se hizo cargo del mando, convirtiéndose en el 29no. gobernador constitucional de Corrientes y designando ministros a los doctores Eugenio F. Ramírez y Félix María Gómez. Acompañó en el Poder Ejecutivo, como vicegobernador, Joaquín Vedoya.

El presidente de la Nación era el general Julio Argentino Roca.

Cabe consignar que ambos ministros (Ramírez y Gómez) renunciarán el 11 de Febrero y 30 de Abril de 1884, respectivamente, sustituyéndolos los doctores Juan Ramón Vidal(1) y Fidel Saenz Cavia.

(1) Ministro de Gobierno (1884 - 1886). Hacia la década del 80 comenzó a surgir uno de los hombres de más predicamento político que exhibe Corrientes: el doctor Juan Ramón Vidal. Hombre del partido autonomista, brindó lo mejor de sí en aras de su credo y le imprimió, por las características que poseía su personalidad, un manejo inteligente por más de cincuenta años al quehacer institucional de Corrientes y de la Nación.

A Cavia, en el departamento de Hacienda, renunciante el 20 de Julio de 1885, sustituyó el doctor José Benjamín Romero (18 de Noviembre), quien luego quedó de Ministro General (23 de Junio de 1886), cuando el doctor Vidal se separó de la cartera de Gobierno.

El doctor Fidel S. Cavia asumirá como presidente del Superior Tribunal de Justicia (1885) para luego ser reemplazado por el doctor Ramón Contreras (1885 - 1886).

En 1884 fueron electos diputados nacionales Félix María Gómez, Juan N. Vedoya Pujol y Justino Solari.

Los saldos de la gestión del doctor Derqui fueron insignificantes. Careciendo el oficialismo de un efectivo arraigo popular, su preocupación primera fue ganar las elecciones, cosa fácil si se quiere, porque el partido liberal había perdido el sentido práctico de la política.

Ausentes sus hombres de acción o retirados a la vida privada, tenía en su seno una preeminencia indiscutida, el doctor José Eusebio Torrent, de talento e ilustración, pero cuyos actos ajustábanse al más estrecho formalismo. Para la política era un lírico, sin la energía suficiente a desarrollar la acción en el momento oportuno y menos cuando, en realidad, los espíritus tenían como una lápida, con la sensación de temor que inspiraba el jefe de las fuerzas del Gobierno, coronel Toledo.

Con ésto no queremos decir que el coronel Toledo y los hombres del P. E. tuvieron íntima solidaridad. Por el contrario; para el doctor Derqui, el coronel Toledo era un mal necesario, con el que transaba bajo el imperio de las cosas y al que más de una vez tentó apartar sin éxito.

En otro orden de ideas, sin el coronel Toledo, el Gobierno hubiese sido víctima rápidamente de la oposición. 

Derqui delegará dos veces la titularidad del Poder Ejecutivo en el vicegobernador Vedoya: la primera será desde el 17de Enero de 1884 al 17 de Octubre de ese año y, la segunda oportunidad se registrará desde el 24 de Marzo de 1885 al 13 de Junio del mismo año.

Una de estas tentativas redundó en un motín felizmente conjurado. El doctor Derqui se había trasladado a Buenos Aires, de donde fue llamado el coronel Toledo por el presidente Roca. Habiéndose corrido la voz de que Toledo no volvería, su hermano, otro de los jefes de la tropa, don Vicente Toledo, entró en sospechas, y habiéndose tentado su prisión, en las oficinas del Telégrafo Nacional, reaccionó, negando autoridad al vicegobernador, señor Vedoya.

Por fin, fue pacificado; el gobernante volvió a la Casa de Gobierno y, días después, con anuencia del presidente, el coronel Toledo volvía de Buenos Aires.

En 1885, un nuevo acontecimiento puso de relieve la preponderancia del Inspector General de Armas, coronel José Toledo, quien al frente del cuerpo de seguridad y de los presos de las cárceles, a los que armó e incorporó a la fuerza veterana a sus órdenes, se pronunció en contra del Poder Ejecutivo.

Detenidos el gobernador y el vicegobernador, se les exigió la renuncia, pero el primero, puesto en viaje a Buenos Aires, desde el puerto de Bella Vista, se dirigió a los poderes nacionales solicitando el restablecimiento de su autoridad. El presidente de la República, ejercitando una ley del Congreso, intervino, economizando a la provincia los resultados fatales que habría tenido este motín cuartelero, sin trascendencia alguna en la opinión.

En efecto; ni los opositores ni los ciudadanos a quienes se imputaba el pensamiento de la iniciativa, actuaron; los primeros, aprovechando de la circunstancia creada o, los últimos, asumiendo la responsabilidad consiguiente.

El presidente Julio Argentino Roca decreta la Intervención Federal de la provincia el 13 de Julio de 1885, cuando un grupo de autonomistas de segunda línea, en ausencia del gobernador Derqui y de su Jefe de Policía, José Toledo, intentaron deponer a ambos y apropiarse del poder.

Dos días después, el 15 de Julio de 1885 se produce un choque armado entre el Cuerpo de Seguridad y presos -que están bajo el mando de José Toledo- y fuerzas leales comandadas por Ayala, general enviado de Buenos Aires. Triunfa este último. El gobernador fue detenido en la Ciudad de Corrientes. Derqui es repuesto en el poder. El vicegobernador Vedoya renuncia definitivamente.

El interventor federal, general Ayala, restableció en el mando al gobernador Derqui, y el coronel Toledo, a su proximidad, abandonó la provincia pasando al Paraguay. El cuerpo veterano que éste mandaba fue disuelto, pero no por éso el Gobierno ganó en fuerza; el malestar fue notorio, aún en las filas del oficialismo.

En su mensaje de 1885 a la Legislatura de la provincia, el doctor Derqui llevó a sus líneas más simples la definición del medio en que actuaban los hombres y los grupos políticos:

La impaciencia -decía- muy especialmente en épocas de agitación, conduce muchas veces a los partidos a extremos injustificables; el que no goza de los favores de la opinión, único juez en la contienda, y encuentra en sus manifestaciones un obstáculo a la realización de sus propósitos, dirige sus ataques contra los que ejercen regularmente el poder, porque no pueden desviarlo de su misión para hacerlo servir a los fines que persiguen; y buscando una explicación anticipada al resultado que prevén, van hasta tentar contra lo que debe ser sagrado para todos: el buen nombre y el crédito del Estado, que debemos mantener en alto si queremos obtener el concurso de los elementos que necesitamos para resolver los problemas que afectan a nuestra prosperidad y engrandecimiento”.

Si gran parte de lo que ocurría se conformaba a esta exégesis del problema social, debemos reconocer que esas impaciencias debíanse a la falta de principios en la obra de los grupos políticos, llamados por lo mismo a encontrar las soluciones en los hombres y no en las ideas. La propia oposición liberal pecaba de esta insuficiencia, como hemos de verlo.

Sin considerar las obras nacionales que se realizaron en la provincia, como para congraciarse con su pueblo al que acaba de arrebatarle Misiones, el saldo del período Derqui consistió en el fomento de la colonización, ya fuese la particular -que realizaba en las inmediaciones de Goya el señor Rolón- ya la oficial, como el centro agrícola organizado en campos fiscales de Esquina; en obras públicas, como el edificio para las oficinas de Empedrado; la Casa de Gobierno en la capital; y la reforma del templo De la Merced; en la sanción del Código de Procedimientos Criminales; la reglamentación de la profesión médica; y en la regularización de la renta, la deuda pública y los bonos representativos de la misma.

En educación pública, Corrientes ocupó el cuarto puesto, conforme al Censo nacional, después de la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba, con 179 establecimientos. 

- Causa interrupción mandato

El gobernador manuel Derqui renunció a la Primera magistratura por desinteligencias con sus partidarios y por su mal estado de su salud.

El doctor Manuel Derqui gobernó con el apoyo del partido autonomista, favorecido por la atonía en que había caído el tradicional adversario, el partido liberal, o quizá por el temor que inspiraba el jefe de las fuerzas militares del Gobierno, Inspector General de Armas, coronel José Toledo, apodado “el Bravo”, que en algún momento llegó incluso a pronunciarse contra el Gobierno del que formaba parte.

La próxima renovación de la presidencia de la nación agitó el ambiente correntino, en el que se descontaba el apoyo de sus electores a favor de la fórmula propiciada por el general Roca, es decir, la de su cuñado, el doctor Miguel Juárez Celman.

El partido liberal de Corrientes sufrió una nueva división, debido a que un sector orientado por el doctor Juan Esteban Martínez se inclinó decididamente a favor de esta última candidatura, contrariando la posición “mitrista” a favor de la candidatura de Manuel Ocampo.

Aseguraba, así, Roca un apoyo sólido a sus proyectos continuistas en la provincia de Corrientes.

El 13 de Junio de 1886 resulta electo presidente el doctor Juárez Celman, a quien acompaña como vicepresidente el doctor Carlos Pellegrini, ambos del Partido Autonomista Nacional.

Pero el 17 de Abril de ese mismo año se había producido una crisis inesperada en la situación política correntina, debido a que el gobernador doctor Derqui presentó su renuncia, aduciendo motivos de salud, aunque más probablemente por desacuerdos en las filas del oficialismo, asumiendo la gobernación el presidente de la Legislatura, José María Llano, dado que el vicegobernador había renunciado con anterioridad.

Estando ausente el vicegobernador Joaquín Vedoya, el 20 de Enero de 1886, el gobernador Manuel Derqui delegó el mando en el presidente de la Legislatura, José María Llano hasta el 6 de Febrero de 1886.

Dos días después, el 8 de Febrero de 1886, la Legislatura aceptó la renuncia del vicegobernador Vedoya y, el 17 de Abril de 1886 la del gobernador Derqui, quien había presentado su renuncia al cargo.

Por tal motivo, el 19 de Abril de 1886, Derqui entrega el Gobierno al presidente de la Legislatura, el citado Llano.

El presidente de la Legislatura en ejercicio del Poder Ejecutivo, José María Llano, nombra ministro de Gobierno al doctor José Ramón Vidal y de Hacienda e Instrucción Pública al doctor José Benjamín Romero.

La razón del alejamiento de Manuel Derqui se basó por haber desacuerdos en las filas del oficialismo y por motivos de salud, pero se fundaba en que asumiría la Senaduría de la Nación.

Otro hecho trascendente registrado en ese año de 1886 fue la división de las funciones Ejecutivas y Deliberantes de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes. Los titulares serán elegidos por el pueblo.

Manuel Derqui fue -en 1886- luego electo senador nacional. El período legal de su mandato será desde el 1 de Mayo de 1886 hasta el 30 de Abril de 1895, pero el período real será desde el 1 de Mayo de 1886 hasta el 27 de Mayo de 1891. Derqui reemplazó a Miguel V. Gelabert, por expiración del mandato de éste. Derqui fallecerá en 1891. Lo reemplazará Juan Esteban Martínez (1891 - 1895).

También en 1886 son electos diputados nacionales Antonio Cáceres, Juan José Lubary y José F. Soler.

Poco después, al nombrarse nuevas autoridades en la Legislatura, se hizo cargo del P. E., nuevamente, Angel Soto. Y Derqui fue elegido senador nacional.

Instalada la Legislatura de 1886 y constituidas sus autoridades, es nombrado presidente Angel Soto que, en ese carácter, el 30 de Junio de 1886 asume el P. E.. Soto nombra ministros a José Benjamín Romero y Pastor de San Martín.

José María Llano es elegido vicepresidente de de la Legislatura y, en esa virtud, ocupará nuevamente el Gobierno el 13 de Diciembre de 1886, por delegación de Soto. En el decreto respectivo, Angel Soto se fundaba en que había sido electo vicegobernador por el Colegio Electoral para el período que se iniciaría el 25 de ese mes.

Llano entregará el Gobierno al nuevo titular, el doctor Juan Ramón Vidal, el 25 de Diciembre de 1886.

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