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Los rasgos simbólicos del liderazgo político

La visión tradicional del liderazgo se concentraba en las condiciones naturales de los líderes, considerándolos como los grandes hombres o héroes carismáticos. Sin embargo, el liderazgo no es una “propiedad” del líder sino que, ante todo, es una “relación” entre el líder y sus seguidores; lo que interesa no son sólo sus rasgos de personalidad, sino también y, sobre todo, sus radicaciones en las creencias de los otros. Entonces, el liderazgo depende en gran parte de los seguidores, pues un líder puede ser carismático en un momento y dejar de serlo en otro.

El liderazgo, por eso, es el resultado de un proceso de percepción social, pues la esencia del liderazgo es que los otros consideren a una persona determinada como líder. Las dotes de personalidad y habilidad del líder, sin embargo, forman parte del marco de los recursos que en una situación específica se ponen en juego para la conquista y la conservación del liderazgo, y estos recursos pueden ser las razones por las que se establece una relación de influencia.

Es decir, no se niega la existencia de cualidades personales en el establecimiento de un liderazgo político, pero se le quita a ese rasgo el carácter central. Vidal no encuadraría en las características tradicionales de un “líder carismático”, pues no era una persona acostumbrada a dar grandes discursos, ni poseía una oratoria sobresaliente; sin embargo, esto no quiere decir que careciera de carisma, uno de cuyos principales rasgos justamente será el silencio y el trato personalizado y paternalista con sus seguidores.

Hernán Félix Gómez, en “El Gobernador (algún plagio de ‘El Presidente’ y mucho de Política Provincial)”, describió estas características de Vidal:

Es el gobernador (...) un hombre alto, delgado, su cabello es negro y crespo, tiene el hábito del ceremonial y cuando ríe sólo insinúa su placer en una media - sonrisa (...).
El procedimiento de gobierno (...) consiste en un ‘laissez faire’ admirable, complementado con un culto al silencio llevado a su grado máximo (...).
Si se ve apurado habla en doble sentido, sin comprometer actos posteriores, para que después la opinión lo vea prevenido y clarividente(1).

(1) Sixto Guaranius (pseudónimo de Hernán Félix Gómez). ““El Gobernador (algún plagio de ‘El Presidente’ y mucho de Política Provincial)” (1995), pp. 23 - 24, (reedición); edición original de 1913. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Según Lasswell y Kaplan, el “rasgo distintivo del tipo político de personalidad común a todos los líderes es la acentuada demanda de valores de deferencia, sobre todo del poder y del respeto y, en menor medida, de la rectitud y del afecto(2).

(2) H. D. Lasswell y A. Kaplan. (1950). Citado por Orazio M. Petracca. “Liderazgo”, en: Norberto Bobbio, Incola Matteucciy Gianfranco Pasquino. “Diccionario de Política” (2000), p. 916. Ed. Siglo XXI, México. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Estos elementos aparecen con claridad en la personalidad de Vidal, que logró inspirar respeto tanto entre seguidores como en opositores, respeto que a veces se tiñó de cierto temor:

El señor Vidal era un verdadero caudillo: un caudillo patriarcal. Los correntinos veían en él a una figura legendaria. Contra su prestigio de quilates auténticos se estrelló Yrigoyen en las dos presidencias(3).

(3) Diario “Crítica”, (Buenos Aires), edición del 5 de Septiembre de 1940. Citado por Ernesto Hilario González. “El Dr. Juan Ramón Vidal (El Hombre. El Político. El Gobernante. 1860 - 1940”, p. 13. Ed. Ministerio de Gobierno y Justicia, Corrientes, s/f. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Sin duda, “el líder, como tipo de personalidad, es eminentemente un político; su conducta está determinada por consideraciones relativas a la adquisición y al disfrute de los valores de deferencia”. Sin embargo, no debe confundirse la personalidad del líder con su imagen: ya sea como “autoimagen” o como imagen que los seguidores se forman de su líder.

Por ejemplo, la “grandeza” se manifiesta más a menudo como un atributo de la imagen que del hombre al que se refiere. Asimismo, hay que distinguir entre la imagen del papel y la imagen de su titular. Así, ante la figura singular de Vidal, se fue creando una imagen de líder todopoderoso, capaz de resolver todo tipo de problemas y de representar no sólo a su partido sino a la provincia en general. Esta imagen logró perdurar en el tiempo y se afianzó por el aporte de algunos historiadores, como Felipe Avellanal, que así lo describió:

Ese hombre de vida austera que siempre fue Juan Ramón Vidal; que no padecía ninguno de los vicios que son comunes a nuestra débil humanidad; no fumaba, no bebía, no jugaba, ni trasnochaba, al menos con la asiduidad que otros lo hacemos; esa gran cultura, lector permanente que dejó una biblioteca de cinco mil volúmenes; ese hombre callado y reconcentrado, indudablemente habrá logrado la identidad con Dios, recreando la imagen del Creador que todos llevamos en nosotros mismos.
La preocupación del más allá es una constante milenaria y la conformidad y la plenitud espiritual frente a la muerte tan sólo se da en contados privilegiados. Vidal fue uno de ellos(4).

(4) Felipe Avellanal. “Juan Ramón Vidal (el Ultimo Caudillo Federal)” (1978), p. 145, (147 páginas), Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Según Willner, lo que cuenta no es lo que el líder es, sino lo que los seguidores creen que es. Un líder carismático no es aquél que tiene características excepcionales, sino aquél al que las personas atribuyen tales características. Cualquier lista de cualidades, entonces, debe entenderse que no son cualidades objetivas de los líderes, sino que son cualidades que generan en los seguidores la percepción del liderazgo. Es decir, no siempre van a coincidir el contenido de las imágenes que el líder intenta proyectar con el de las que los seguidores perciben realmente(5).

(5) A. R. Willner. “The Spellbinders (Charismatic Political Leadership)” (1984). Ed. Yale University Press, New Haven and Londres - “El Orador Fascinante (el Liderazgo Político Carismático)”. Citado por: Amparo Martínez y Francisco Morales. “El Debate en Torno al Locus del Liderazgo Político”, en página electrónica. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Como afirma Bourdieu, el capital político es una forma de capital simbólico, asentado sobre innumerables operaciones de crédito por las cuales unas personas confieren a otras los propios poderes que ellos les reconocen. El poder simbólico es un poder que se lo otorga al que lo ejerce quien está sujeto a él, es decir, que este poder existe en la medida en que aquél que está sujeto a él cree que existe. Por ello, este capital sólo puede ser conservado mediante el trabajo constante que es necesario no sólo para acumular el crédito sino también para evitar el descrédito(6).

(6) Pierre Bourdieu. “A Representacao Política (Elementos para una Teoría do Campo Político”, en: Pierre Bourdie. “O Poder Simbólico” (1989), pp. 165 - 207. Ed. Bertrand, Río de Janeiro. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

El liderazgo, entonces, no es una propiedad del líder; es una relación entre éste y sus seguidores. La visión tradicional postulaba que el origen del liderazgo era siempre una situación objetiva de crisis. Sin embargo, Willner plantea que la clave no está sólo en la crisis, sino también en la “angustia psíquica” que esa crisis provoca en los seguidores, y que es la que explica que estos vean en el aspirante a líder y en su doctrina, la liberación a la que aspiran.

Una situación de crisis generalmente genera -en quienes la padecen- ciertos sentimientos de angustia, que favorecen el surgimiento de un liderazgo, especialmente si quien aspira a ese liderazgo puede interpretar la situación y plantear una salida positiva para la misma.

Por eso, es fundamental el momento del surgimiento del liderazgo de Vidal, quizás no sólo por la situación concreta que se vivió en esa oportunidad que generó incertidumbre acerca del futuro político de la provincia, sino por la interpretación que hicieron de la misma, tanto quienes vivieron el conflicto, como los seguidores posteriores, quienes construyeron una imagen de Vidal vinculada con las cualidades de valentía y orden, tomando como referencia ese momento fundacional en que Vidal se animó a enfrentarse con el temido coronel José Toledo.

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