El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Juárez Celman: del Unicato a la Revolución

Cuando finalizaba la presidencia de Julio Argentino Roca, se formaron en el seno del P.A.N. cuatro ligas, que luego se redujeron a dos, seis meses antes de la fecha de las elecciones. Ellas eran la Liga roquista, conformada por los leales al presidente; la Liga del gobernador de Buenos Aires, Dardo Rocha; la Liga de Juárez Celman; y, por último, la Liga de Bernardo de Irigoyen, ministro de Relaciones Exteriores y del Interior.

Casi a último momento, Roca se inclinó por Juárez Celman, evitando que las provincias cayeran bajo el dominio de Rocha. Tanto la Liga de Irigoyen como la de Rocha se integraron a los Partidos Unidos, compuestos además por las facciones lideradas por Bartolomé Mitre -por un lado- y José Manuel Estrada, por otro. Esta coalición intentó enfrentarse a Juárez Celman en las elecciones, pero el resultado final le fue adverso y, tras la derrota, se dividió.

Tal como se había revelado en su corta carrera política, Juárez Celman se caracterizó por su intolerancia hacia la oposición. Poco tiempo después de asumir la presidencia, se autoproclamó jefe único del P.A.N. y desplazó a todos los roquistas de sus cargos.

Esta audacia para la política tuvo su par en la política económica, que se caracterizó por el alto gasto público financiado con empréstitos externos. Puso la economía al servicio de la política y, a través de la Ley de Bancos Garantidos de 1887, habilitó a todo Banco cuyo capital superara un umbral fijo, a imprimir papel moneda después de comprar bonos nacionales en oro por la cantidad de dinero a emitir.

Para comprar estos bonos nacionales, las provincias podían tomar préstamos en Europa. Con este sistema, Juárez ponía la impresión de papel moneda en manos de sus aliados provinciales. Las juntas directivas de los Bancos se llenaron de los simpatizantes oficialistas que estaban habilitados para otorgar hipotecas a largo plazo y girar en blanco a discreción.

Hasta principios de 1889, la política llevada adelante por el presidente le rindió buenos frutos, pero pronto los costos políticos y económicos se dejaron sentir con el crecimiento de la oposición, especialmente en Buenos Aires y, particularmente, con la crisis económica de 1890(1).

(1) Paula Alonso. “Entre la Revolución y las Urnas (los Orígenes de la Unión Cívica Radical y la Política Argentina en los años ’90” (2000), pp 73 - 78, Universidad de San Andrés. Ed. Sudamericana, Buenos Aires; y Gustavo Ferrari. “La Presidencia de Juárez Celman”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo (comp.). “La Argentina del 80 al Centenario” (1980), pp. 183 - 197. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Esa oposición, nucleada en la Unión Cívica, empezó a organizar una insurrección que se hizo efectiva a fines de Julio de 1890. Tomaron parte en ella entre cinco y seis mil hombres y hubo entre ochocientos y mil muertos y heridos.

El Gobierno logró sofocar el levantamiento y los rebeldes se rindieron; sin embargo, más allá del fracaso militar, la revuelta obtuvo un fuerte triunfo político que obligó al presidente Juárez Celman a renunciar pocos días después.

Tras la renuncia del presidente, Carlos Pellegrini, su vicepresidente, se hizo cargo del Gobierno. Pronto se iniciaron las tratativas para elegir a los futuros candidatos a la presidencia. Con ese objeto, la Unión Cívica reunió -el 15 de Enero de 1891- en la Ciudad de Rosario, una convención nacional en la que se eligieron como candidatos a presidente y vicepresidente a Bartolomé Mitre y Bernardo de Irigoyen, respectivamente.

Por ese entonces, Mitre había iniciado un viaje por Europa y, al regresar el 18 de Marzo, anunció que había celebrado un acuerdo con Roca, por el cual el P.A.N. y la Unión Cívica se presentarían unidos a la elección, pero no se adelantaron las candidaturas.

Roca se encontraba en un momento de debilidad política, pues no había logrado restablecer su autoridad tras la renuncia de Juárez Celman. Los gobernadores juaristas (entre los que se encontraba Antonio Ignacio Ruiz de Corrientes) estaban más dispuestos a unirse a la Unión Cívica que a convertirse en roquistas(2).

(2) Paula Alonso. “Entre la Revolución y las Urnas (los Orígenes de la Unión Cívica Radical y la Política Argentina en los años ’90” (2000), pp. 116 - 117. Universidad de San Andrés. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Por ello, tenía pocas posibilidades de controlar el Colegio Electoral y la situación requirió poner en juego su habilidad para la política. Esta situación fue un motivo decisivo para que intentara formar una coalición electoral con la Unión Cívica y lo hizo con la rama mitrista, la más numerosa y la que se mostró más proclive al acuerdo.

Paralelamente, inició desde Septiembre de 1890 distintas diligencias, enviando instrucciones a sus hombres de confianza en las distintas provincias, para que negociaran coaliciones con las facciones de la Unión Cívica, las que tuvieron respuestas variadas(3).

(3) Las negociaciones en Corrientes se hicieron a través de Justino Solari, quien mantuvo una importante correspondencia con Roca. Véase Paula Alonso. “Entre la Revolución y las Urnas (los Orígenes de la Unión Cívica Radical y la Política Argentina en los años ’90” (2000), p. 119, Universidad de San Andrés. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Todas estas tratativas se hacían en secreto, pero luego de que Mitre confirmara la realización del acuerdo con Roca, las relaciones entre Alem y Mitre se deterioraron irreparablemente. En el seno de la Unión Cívica se discutió la posibilidad de adherir o no al acuerdo pero, finalmente, como se decidió no secundarlo, los mitristas optaron por separarse de la Unión Cívica el 27 de Junio de 1891. Esta separación fue la que más tarde dio lugar a la formación de la Unión Cívica Nacional (con los seguidores de Mitre) y la Unión Cívica Radical (con los partidarios de Alem).

Pronto surgieron fuertes resistencias al Acuerdo por las dificultades de llevarlo a cabo en las provincias y esto obligó a Mitre a retirar su candidatura; la misma actitud asumió Roca. El 18 de Diciembre, un grupo de ex juaristas que se llamaron “modernistas”, proclamó una fórmula compuesta por Roque Saenz Peña - Manuel Pizarro para la siguiente elección presidencial; contaban con el apoyo de algunas provincias, entre las que se contaba Corrientes, lo que les daba mayoría en el Colegio Electoral.

Mitre y Roca reaccionaron restaurando el Acuerdo pero, como igualmente no les alcanzaba para lograr la mayoría, dos meses antes de las elecciones Roca y Pellegrini le ofrecieron la candidatura a Luis Saenz Peña, padre del candidato modernista y, como este aceptó, el hijo retiró la suya. De ese modo, Luis Sáenz Peña fue elegido presidente en Abril de 1892.

Información adicional