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La construcción de un discurso político representativo

La construcción de un liderazgo político está íntimamente vinculada con la formulación de una identidad política que pueda nuclear diferentes voluntades en el seguimiento de una persona. En este proceso, es fundamental la construcción de un discurso representativo de esa identidad, con el cual puedan identificarse sus seguidores y diferenciarse de los opositores.

Juan Ramón Vidal apareció en el terreno político provincial, primero, muy vinculado a la persona de Manuel Derqui, su tío gobernador, que lo propuso como ministro y luego como candidato a sucederlo en el Gobierno de la provincia; inmediatamente después, tal como lo establecimos anteriormente, va a realizar lo que los opositores en los periódicos de la época denominaron el “Grito de Ipiranga del gobernador”(1) pues, ocupando el Poder Ejecutivo de la provincia, se despegó de la figura de Derqui para adquirir brillo propio, logrando incluso una división dentro de su partido entre derquistas y vidalistas.

(1) Así apareció en el periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), edición del 14 de Agosto de 1887, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Esta primera etapa se caracteriza por nuclear entre sus adherentes a los “jóvenes progresistas” de la época, que querían instaurar una “nueva política” en Corrientes, alejada de las luchas civiles y sediciones que habían caracterizado a la política provincial hasta ese momento. Es así que, hasta un sector del liberalismo -liderado por Juan Esteban Martínez- participó de su Gobierno por coincidir con estas ideas.

La noción de “partido autonomista” de estos años no coincide plenamente con la de vidalismo, pues las ideas homogeneizadoras del discurso político fueron las de Acuerdo, conciliación y progreso económico, es decir, iban más allá del propio autonomismo. En el mensaje que leyó Vidal a la Legislatura en 1889, luego de hacer un balance de su obra de gobierno, expresó con claridad esta idea:

No pretendo atribuirme la gloria exclusiva de esto, puesto que, y me es grato declararlo, mis esfuerzos hubieran sido infructuosos sin el concurso de mis colaboradores en la Administración y de los hombres que, con patriótico desinterés, han sabido ahogar las pequeñas pasiones para concurrir con desinteresada y sincera decisión a la gran obra de regeneración de esta provincia aniquilada y desacreditada antes por la intransigencia política(2).

(2) “Mensaje de Gobernador. Apertura Legislativa de 1889”, p. 22. Ed. Imprenta El Porvenir, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Y no sólo esta imagen era creada por el propio Juan Ramón Vidal, sino que un diario conservador de Buenos Aires también expresaba cosas similares cuando finalizaba este primer mandato de Vidal:

El doctor Vidal es el segundo gobernante correntino que ha terminado su período en paz sin haber tenido durante su Gobierno un solo día de trastornos en aquella provincia sindicada por tanto tiempo como foco de revueltas civiles.
Y lo que es más; la provincia por primera vez en su historia está unánimemente en cuanto la unanimidad puede existir en pro de la política que reconoce como jefe al doctor Vidal(3).

(3) Periódico “La Argentina”, (Buenos Aires), edición del 21 de Mayo de 1890. Transcripto en el diario “El Litoral”, (Corrientes), edición del 31 de Mayo de 1890, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

El programa de gobierno de Vidal coincidía con el que aplicaba la nación en la mayoría de sus principales puntos, porque era considerado un programa de progreso y de avance. De ahí que aparecen ideas de fomentar la inmigración para darle mayor estímulo a las colonias agrícolas que se habían fundado en Corrientes en otros tiempos pero que, hasta ese momento, no habían dado los resultados esperados(4).

(4) Véase: “Mensaje de asunción de Vidal”, en: periódico “La Verdad”, (Corrientes), edición del 30 de Diciembre de 1886, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Todo lo vinculado con la presencia de caudillos locales y enfrentamientos armados va a formar parte de esa política vieja que ellos venían a transformar. De allí la importancia que cobró el enfrentamiento de Vidal con el coronel Toledo en 1885, que lo va a convertir en una especie de “héroe provincial” por ser el único líder político que se animó a enfrentarse con la “barbarie”.

Por otra parte, el discurso de la prensa oficialista aportó constantemente a la formación de una imagen de un líder político inteligente y protector, vinculando el progreso alcanzado en la provincia con sus cualidades personales:

Es axiomático en materia de gobierno que los pueblos adelantan bajo el amparo de los Gobiernos paternales. Un ejemplo lo tenemos en la Administración del doctor Vidal.
En efecto; nacida su candidatura del seno de la opinión pública y elevado su personalidad a la Primera Magistratura de la provincia por el voto unánime de sus conciudadanos, comprendió -cual todo espíritu observador y progresista- que tenía necesidad de corresponder a la confianza en él depositada; comprendió que se imponían sagrados deberes para con el pueblo que lo colocara al frente de sus destinos y librara su porvenir a su patriotismo y su virtudes(5).

(5) Periódico “La Verdad”, (Corrientes), edición del 1 de Julio de 1889, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Tampoco aparece la idea de competencia política, a la que se vinculaba con la de enfrentamiento y lucha que, por otra parte, equivalía a la barbarie. En las elecciones de este período no participó la oposición y esto no era interpretado como un elemento deslegitimador del Gobierno.

El liberalismo no era visto como “el otro”, pues parte de ese partido se había sumado a la política oficial; el lugar del otro lo ocupaba el pasado que se venía a transformar. No importaba el color político sino el coincidir con el proyecto de progreso; los que no se sumaron al proyecto pertenecían todavía a ese pasado atrasado y lleno de males, que Vidal decía venía a transformar.

En un reportaje que le hicieron en el periódico “La Patria Italiana”(6) dejó muy claro este pensamiento cuando dividió a la política entre buenos y malos: “(...) lo que le puedo asegurar es que yo gobernaré con todos los buenos de mi provincia, de cualquier partido que sean(7).

(6) Periódico de la colectividad italiana de Buenos Aires fundado en 1876 como “La Patria”, fue rebautizado -en 1881- como “La Patria Italiana” y desde 1894, hasta su desaparición en 1931, llevó el nombre de “La Patria degli Italiani”. Desde 1881 estuvo asociado primero como redactor y luego como propietario director, Basilio Cittadini, hasta 1889, en que el periódico pasó a manos de Angel Sommaruga y la dirección quedó a cargo de Atibo Valentini. Véase: Erna Cibotti. “Periodismo Político y Política Periodística (la Construcción Pública de una Opinión Italiana en el Buenos Aires Finisecular”, en: “Entrepasados”, Año IV, Nro. 7, fines de 1994, pp. 7 - 25.
(7) Entrevista a Juan Ramón Vidal de “La Patria Italiana”. Reproducido en el periódico “La Verdad”, (Corrientes), edición del 2 de Diciembre de 1886, pp. 1 - 2.
// Todo citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Es decir, los partidos no eran los importantes sino adherir a este nuevo proyecto que estaba por encima de los partidos políticos. Para ejemplificar esta idea negativa hacia los partidos políticos y la competencia política, es interesante analizar un fragmento del mensaje que pronunció Vidal en 1889:

Se han practicado las elecciones (...) de acuerdo con las prescripciones de la nueva Constitución. Considero esta situación como el actual resultado de la política conciliatoria y de libertad que he desenvuelto desde el principio de mi Gobierno, y que ha sido aceptada con patriótico entusiasmo por los hombres de más significación de todas las fracciones en que antes de ahora se hallaba dividida la provincia, porque donde no hay principios radicales que dividan la opinión, una vez desaparecida la pasión del partidismo intransigente nacida en las luchas desbordadas de los partidos, es fácil solucionar las cuestiones sin romper la armonía dentro del orden y la libertad(8).

(8) “Mensaje de Juan Ramón Vidal a la Asamblea Legislativa. 1889”, p. 22, (el subrayado es nuestro). Ed. Imprenta El Porvenir, Corrientes. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Estas ideas, que aparecen en el discurso vidalista de estos años, no son originales, sino que están en consonancia con el discurso impuesto por el roquismo primero y el juarismo después. Desde el inicio de la presidencia de Julio A. Roca, éste inició una campaña con la intención de diseñar una imagen de ruptura, de cambio y de progreso con la que el nuevo Gobierno intentaba identificarse.

Para ello utilizó el periódico “La Tribuna Nacional”, rebautizado simplemente como “Tribuna” en 1891. Miguel Juárez Celman también hizo uso de este recurso a través del periódico “Sud- América”, fundado al poco tiempo de asumir la presidencia de la República.

Según este discurso, la Argentina había entrado en una nueva era, marcada por el progreso no sólo material sino también moral. El fruto más preciado de ese progreso era la paz y, para mantenerla, había que ubicar a la política y a los partidos en un rol mucho más modesto.

Según estas ideas, hacía falta una política más práctica de tolerancia y unificación de opiniones, donde los partidos políticos tuvieran sólo un carácter accidental; debían organizarse para las elecciones pero luego debían disolverse para no producir tensiones en la sociedad.

Esto era para el roquismo la modernización política: reducir el rol de la política y los partidos al calendario electoral. Tal como en el discurso del vidalismo, la verdadera oposición era el pasado que el P.A.N. venía a transformar(9).

(9) Véase: Paula Alonso.“En la Primavera de la Historia (el Discurso Político del Roquismo de los Años Ochenta a través de su Prensa”, en: “Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani” (primer semestre de 1997), tercera serie, Nro. 15, pp. 35 - 70. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Otra cuestión interesante de destacar en esta etapa es el hecho de que en este momento no se ve a la provincia enfrentada con la nación, argumento que había sido utilizado insistentemente en el pasado por la élite dirigente provincial. Por el contrario; es recurrente la expresión del deseo de incluir a la provincia en el proceso progresista que había iniciado la nación.

Estaban convencidos de que la provincia no había podido seguir ese camino debido a las luchas internas en las que se había visto involucrada durante muchos años pero, una vez superadas éstas, el camino estaba libre para iniciar el progreso económico largamente esperado.

Según esta idea, Corrientes era una provincia con todos los recursos a disposición para crecer económicamente, pero no lo había logrado por culpa de los “errores cometidos en el pasado”. Según Vidal, las potencialidades por explotar eran muchas, pues Corrientes era todavía “un país industrial casi virgen(10).

(10) Entrevista a Juan Ramón Vidal de “La Patria Italiana”. Reproducido en el periódico “La Verdad”, (Corrientes), edición del 2 de Diciembre de 1886, pp. 1 - 2. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

En el discurso que pronunció el día en que asumió el Gobierno de la provincia, dejó muy clara esta cuestión:

Ya es tiempo que Corrientes entre al concierto de paz y adelanto de sus hermanas; de que se aparte de la estrecha senda del desorden que producía su aniquilamiento y su descrédito, para entrar por la anchurosa vía de la paz y del progreso que ha de conducirla al lugar que le corresponde por sus riquezas naturales, por sus sacrificios y por sus glorias(11).

(11) Discurso de asunción de Juan Ramón Vidal, en: periódico “La Verdad”, (Corrientes),edición del 30 de Diciembre de 1886, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Ante un discurso que identificaba al vidalismo con el progreso, con la parte más “buena” de la sociedad y excluía la posibilidad de oposición, al negar la existencia de partidos políticos, a quienes no comulgaban con su política no les quedaba más opción que enfrentarse con la propia figura de Vidal, rechazándola de plano.

Así, directamente, intentaron quitarle todo tipo de legitimidad insistiendo en la corta edad del gobernador, que no cumplía con los requisitos constitucionales para ejercer ese cargo. Manuel Florencio Mantilla, uno de los principales representantes de la oposición al Gobierno se expresó claramente:

Dicen que hacemos oposición al Gobierno; pero olvidan los que tal afirmación escriben que desde el día 25 de Diciembre de 1886, esta la provincia de Corrientes sin Gobierno y que, por tanto, no podemos ser opositores de lo que no existe.
Lo que tenemos desde la fecha indicada es desgobierno, es decir, negación del Gobierno casado (sic) por la Constitución del Estado; por la sencilla y perentoria razón de que actúa como gobernador un menor de edad que no puede ser tal aunque todas las fuerzas de la naturaleza combinadas pretendieran imponer lo contrario(12).

(12) Periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), edición del 24 de Marzo de 1887, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Lo que para sus seguidores representaba habilidad política, sagacidad o inteligencia, para los opositores no era otra cosa que “supresión de derechos”, “perversión”, “terquedad” o “egoísmo”. No lo denominaron “líder” sino “amo” temido y dispensador de gracias. Por ello, al contrario de la visión creada por los vidalistas, para sus opositores el Gobierno de Juan Ramón Vidal pasaría a la historia como una de las manchas imborrables de un “período decadente y humillante”(13).

(13) Periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), edición del 26 de Diciembre de 1889, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Un discurso político articulador de una identidad política y de un liderazgo va unido a una postura particular que complementa o alimenta a ese discurso. Así, las descripciones tanto físicas como de personalidad de Juan Ramón Vidal durante estos años fueron conformando una imagen que acompañó al discurso político.

Una descripción de Vidal publicada en “La Patria Italiana”, en 1886, resaltaba lo que se consideraban sus principales cualidades:

Juan Ramón Vidal (...) es un lindo hombre, simpático, ojos negros, expresivos, mirada penetrante, maneras cultas y urbanas (...).
Aunque abogado, habla poco -escucha-; tiene práctica de los asuntos, inteligencia fina, carácter enérgico, aunque no se revela bajo las formas exquisitamente corteses de su trato; la calma y la reserva en la conversación, que parecen propias de un viejo diplomático(14).

(14) Periódico “La Patria Italiana”. Trascripto en el diario “La Verdad”, (Corrientes), edición del 2 de Diciembre de 1886, p. l. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Mientras que Manuel Florencio Mantilla, ante esas mismas evidencias, interpretaba una doble personalidad o una intencionalidad oculta detrás de esos rasgos sobresalientes:

Una de las peculiaridades del carácter de Vidal es el empecinamiento reservado de sus malquerencias políticas, que él pretende -sin embargo- ocultar con mentidas manifestaciones de sentimientos fraternales que no se agitan en su alma.
En Vidal hay dos individuos para quien lo ha calado bien: el que se ve, moderado, relativamente prudente y contemporizador; y el que no se ve, agrio, intransigente, absolutista. El uno engaña mientras el otro opera; le juzga el hombre ligero por la exterioridad pero recibe el pueblo diariamente los golpes dirigidos por la personalidad que no se ve(15).

(15) Periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), edición del 3 de Enero de 1889, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

El hablar poco fue otro de sus rasgos más señalados; mientras ocupó cargos ejecutivos, esa cuestión era interpretada por sus seguidores como un signo de humildad que prefería los hechos a las palabras. Sin embargo, un cargo legislativo -como lo era el de senador nacional- obligaba una mayor destreza oratoria o una reinterpretación de su carácter reservado.

Por ello, un artículo de “La Argentina”, de Buenos Aires, que comentaba su incorporación en el Senado de la Nación, luego de relacionar su silencio con inteligencia, reflexión y prudencia agregaba:

El Senado no diremos que cuenta con un orador más; un orador parlamentario no se improvisa; todos los que hay tienen varios años de práctica empleados en aprender a conocer lo negocios públicos y las prácticas de las asambleas.
Pero sí diremos que el Senado tiene en el joven senador que se incorpora, un hombre bien preparado, de cerebro y corazón bien puesto(16).

(16) Periódico “La Argentina”, (Buenos Aires), edición del 21 de Mayo de 1890. Transcripto en el periódico “El Litoral”, (Corrientes), edición del 31 de Mayo de 1890, p. 1. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

En 1893, una sublevación preparada por el partido liberal logró desplazar a los autonomistas del Gobierno de la provincia. A partir de ese momento, el discurso del vidalismo se volcó hacia cuestiones como la pureza del sufragio y la competencia limpia en las elecciones, llegando incluso a justificar el uso de las armas si el objeto era defender la democracia, la competencia y la participación. Todos estos elementos estuvieron completamente ausentes en esta etapa.

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