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Los bancos provinciales y estatales. Su intervención en el nuevo sistema

A continuación se tratará cómo se vincularon las primeras entidades bancarias, cuáles fueron ellas, con qué capitales contaban, los fondos públicos que adquirieron para el resguardo de sus emisiones y la forma de proceder de los distintos Gobiernos.

Desde un principio, los Bancos provinciales más antiguos y los estatales fueron los primeros en adherirse a la nueva ley en vigencia; así ocurrió con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, el Banco Nacional, el Banco de la Provincia de Córdoba, el Provincial de Santa Fe, el de Salta, el de Entre Ríos y el de la Provincia de Tucumán.

Puede decirse que hasta ese momento eran -sobre todo los dos primeros establecimientos- quienes monopolizaban la emisión seguidos de otros Bancos de menor importancia: sobre un total de 88.000.000 de pesos de circulante, el Banco Nacional tenía una incidencia del 46,5 %; el de la Provincia de Buenos Aires un 38,6 %; el de Santa Fe un 5,6 %; el de Entre Ríos 4,5 %; Salta 1,13 %; y Tucumán 4,5 %.

Así, el predominio de los billetes del Banco Nacional en ciertas zonas del Interior podía explicar la escasez de créditos y los problemas que se habían generado, a los cuales ya habíamos hecho referencia al tratar la modificación del régimen bancario. En tanto, el Banco de la Provincia de Buenos Aires mantenía su importancia en el ámbito de la provincia distribuyendo su crédito a través de sus numerosas sucursales de la región.

En Córdoba, el Gobierno de Ambrosio Olmos, en consonancia con la política oficial, propició la construcción de numerosas obras públicas, mediante recursos provenientes de la venta de tierras fiscales y empréstitos. Uno de estos últimos, firmado en 1886 con Samuel B. Hale y Cía. por 3.000.000 de pesos, fue destinado a aumentar el capital del Banco de la Provincia de Córdoba, cancelando créditos hipotecarios y asumiendo la responsabilidad de cobrar los impuestos provinciales.

En Junio de 1887 fue autorizado por ley un nuevo empréstito por 6.000.000 de pesos oro, siendo destinado al pago de expropiaciones para formar una nueva ciudad y la terminación de las obras de irrigación. Así se negoció con la Casa Morton Rose & Cía. la suma de 1.190.400 libras esterlinas, cuyo servicio de renta era del 6 % y amortización del 1%. La firma Morton Rose se comprometió a ello en dos etapas, una en Septiembre de 1887 y la otra en Marzo de 1888(1).

(1) Cf. Efraín U. Bischoff. “Historia de Córdoba”, en colección: “Historia de Nuestras Provincias”, pp. 306 y 307. Ed. Plus Ultra. Véase también información complementaria en Ricardo Pillado. “Anuario para 1899”, pp. 36 y 37. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Contando con recursos suficientes pudo el Banco más tarde incorporarse al sistema de Bancos Garantidos aumentando su capital y adquiriendo los fondos públicos que respaldaron su emisión. La solicitud, elevada en Febrero de 1888, proponía entregar en pago de los cuatro millones de pesos en títulos una cantidad similar en oro por medio de letras extendidas a la orden del Ministerio de Hacienda de la Nación.

Los documentos -pagaderos anualmente en oro- representaban todos sus bienes fueran muebles o inmuebles y, por consiguiente, constituían toda la responsabilidad del establecimiento. Además quedaba afectada a la garantía:

1.- la reserva metálica fijada en 2.811.578,85 según el decreto del 24 de Diciembre de 1886, y la cual debía conservarse intacta de acuerdo con los términos del artículo 37 de la ley del 3 de Noviembre de 1887;
2.- el capital de ocho millones, realizado por el Banco de Córdoba, que era el doble de su emisiónautorizada; y
3.- las previsiones de la ley de la materia, encaminadas todas a dar intervención a la Oficina Inspectora para vigilar la marcha y las operaciones del Banco y garantizar todas sus obligaciones.

La propuesta fue aceptada por el Gobierno teniendo en cuenta que ella contaba con las garantías suficientes. Se dispuso entonces que el Banco de la Provincia de Córdoba, con un capital de 8.000.000 pesos de curso legal y circulación de 4.000.000 de pesos, quedara incorporado a la ley de Bancos Nacionales Garantidos, admitiéndose que los billetes del establecimiento tuviesen -desde la fecha- curso legal en toda la República, sin perjuicio de ser sustituidos oportunamente por los que entregara la Oficina Inspectora.

También señalaba que las siete letras por la suma de 3.400.000 pesos oro que correspondían al pago de los títulos, debían ser entregadas por el ministro de Hacienda y remitidas a la Oficina Inspectora de Bancos Nacionales Garantidos, cuya oficina solicitaría del Crédito Público la cantidad de 4.000.000 de pesos en fondos públicos nacionales creados para garantizar los billetes de la entidad.

Por otra parte, puede agregarse que la ley de Bancos Nacionales Garantidos buscaba conservar el orden existente y operar una transformación; por ello, concedió a los Bancos con circulación de billetes autorizados por el Gobierno, los beneficios consignados en el artículo 39 con el objeto de anticipar la uniformidad de la circulación y su garantía, mediante los arreglos que hicieran con el Poder Ejecutivo, para asegurarle el pago de los fondos públicos cuyo depósito se anticipaba(2).

(2) Wenceslao Pacheco. “Bancos de Emisión y Hacienda (Bancos de Emisión Pública)” (1889), pp. 230 y ss. Casa Editora Imprenta de la Tribuna Nacional. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Con su incorporación al sistema, pudo el Banco consolidar rápidamente su evolución financiera, con la creación de numerosas sucursales como las de Río Cuarto, Villa María y San Pedro. También se instalaron nuevas agencias en Bell Ville y Jesús María, estableciéndose la Sección Agrícola para hacer préstamos a los agricultores con interés y amortizaciones bajas.

Durante 1888, la memoria presentada por el gobernador daba cuenta de ello, al expresar que el movimiento de capitales que en 1886 era de 101 millones alcanzaba en 1887 a 520, es decir un aumento del 500 %.

Otra prueba elocuente de su situación económica era la rentabilidad percibida por sus accionistas que alcanzaba el 30 % sobre su capital realizado y distribuido en los cuatro trimestres. En el transcurso de 1888, aseguraba que el Banco podría sostener una utilidad similar, demostrando -de esta forma- el progreso alcanzado; asimismo, que las utilidades que habían correspondido al Gobierno durante el año 1887 bastarían para cubrir el servicio de la deuda externa y se esperaba en lo sucesivo no tener necesidad de recurrir a las demás ramas de la renta afectadas a este servicio. Por último, una evidencia más de la solidez financiera alcanzada era el alto precio de sus acciones con un 75% del valor nominal(3).

(3) “Mensaje del Gobernador de la Provincia de Córdoba al abrirse las sesiones legislativas de 1888” (1888), pp. 78 y 79. Ed. Talleres Tipográficos de “El Excelsior”, Córdoba. Cf. también Pedro Agote. “Informe sobre la Deuda Pública”, tomo IV: “Bancos”, pp. 155/156. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Entretanto, las autoridades de la provincia de Buenos Aires también resolvieron que el Banco se incorporase a la ley bancaria. Con este fin, se celebró un convenio con el Gobierno de la Nación el 17 de Febrero de 1888, el cual disponía que no pudiendo determinar la suma que el Gobierno Nacional debería entregar a su similar de la provincia, por el saldo del valor de los edificios públicos ubicados en esta capital y cedidos por la provincia a la nación, como otros créditos a favor que no habían sido liquidados, se aceptase que el saldo que resultara a favor del Gobierno de la provincia de Buenos Aires y que debería pagarse en fondos públicos de la nación, sería retenido por el Ministerio de Hacienda y entregado a la Oficina Inspectora, en pago de las dos primeras cuotas destinadas para adquirir los títulos con los cuales garantizará su emisión de acuerdo con la ley vigente.

Acordándose que, si ese saldo no alcanzara a cubrir las dos cuotas, el Banco integraría inmediatamente la suma en oro entregándola a la Oficina Inspectora y, si excediese de la suma que importaban las dos cuotas, el exceso sería aplicado al pago de la tercera.

Igualmente, el de las cinco cuotas restantes -hasta completar la suma de 29.270.838 pesos oro que, incluidos los fondos públicos, debía adquirir el Banco de la Provincia para garantir la emisión autorizada por el Gobierno Nacional de 34.436.280 pesos- sería afianzado por medio de cinco letras del establecimiento por la cantidad de 4.181.548 con 29 centavos oro sellado cada una, que vencerían anualmente desde 1890 hasta 1894 inclusive.

Por último, se establecía que el Gobierno Nacional encargase a la Oficina Inspectora y depositara a nombre del Banco de la Provincia de Buenos Aires la cantidad de 34.436.280 pesos en fondos públicos de la ley del 3 de Noviembre de 1887.

Además, el Poder Ejecutivo Nacional estaba autorizado para emitir y entregar al Gobierno de la provincia de Buenos Aires la cantidad suficiente en fondos públicos del 4,5 % de interés y 1 % de amortización, servicio que debía hacerse en oro para pagar el saldo de la liquidación del valor de los edificios cedidos en esta capital, así como debía pagar la expropiación de las obras del Riachuelo y el préstamo de 4.000.000 de pesos fuertes, según el contrato de Agosto de 1882, suficiente para cubrir las dos primeras cuotas que está obligado hacer el Banco de la Provincia a la Oficina Inspectora para adquirir una cantidad equivalente en fondos públicos que garantizasen su emisión(4).

(4) Archivo y Museo Históricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Arturo Jauretche”, 001-1-27, Libros de Actas del Honorable Directorio, acta del 7 de Marzo de 1888. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Atendiendo a ello, el presidente Juárez Celman decretaba que el Banco de la Provincia de Buenos Aires quedaba incorporado a la ley de Bancos Nacionales Garantidos, con las leyes y estatutos que lo regían y sujeto a las prescripciones de la citada ley nacional, con un capital de 34.300.178,28 pesos moneda nacional de acuerdo con su último balance y una circulación de 34.436.280 pesos autorizada por el Gobierno Nacional con anterioridad.

El Banco Nacional también fue incorporado al nuevo sistema el 29 de Febrero de 1889 en vigencia de su carta orgánica y contando con un capital de 43.273.400 pesos y una emisión autorizada anterior a la ley de bancos de 41.333.333 pesos y una reserva metálica de 15.899.808,50 pesos. El costo de la impresión de estos fondos públicos sería satisfecho por el Banco Nacional, en tanto que la emisión del Banco Nacional sería sustituida por la que la Oficina Inspectora debía entregar.

En este sentido, el Gobierno acordaba el retiro y la sustitución de la emisión anterior por la ahora autorizada, aceptando que la forma más conveniente sería la propuesta por el directorio del establecimiento, consistente en entregar letras por 2.000.000 de pesos mensuales, sin perjuicio de pagar la suma total de los títulos, en caso de que se produjeran necesidades urgentes de orden público(5).

(5) Wenceslao Pacheco. “Bancos de Emisión y Hacienda (Bancos de Emisión Pública)” (1889), p. 238. Casa Editora Imprenta de la Tribuna Nacional. Carta del presidente del Banco, Félix Sastre, al ministro de Hacienda, Wenceslao Pacheco, del 26 de Octubre de 1889, en: “Memoria del Banco Nacional presentada a los accionistas en su 15ta. Asamblea Anual” (1889), p. 18, y correspondiente al año 1889. Ed. Imprenta “La Universidad”, Buenos Aires. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

En Santa Fe, hacia 1886, había asumido el Gobierno de la provincia José Gálvez quien, de acuerdo con las características de la época, impulsó el progreso, el trabajo y la prosperidad. Líneas férreas, fundaciones de pueblos, radicación de inmigrantes, fomento de la industria y adelanto edilicio fueron, entre otras, las obras de su Gobierno.

El 3 de Septiembre de 1888 se autorizó el aumento del capital del Banco hasta completar la suma de 25.000.000 de pesos moneda nacional, gestionando un empréstito con la firma Morton Rose & Co. -de Londres- por 2.000.000 de libras, con diversas garantías como propiedades, derechos y acciones del establecimiento, impuestos de contribución directa, ventas de tierras fiscales y rentas generales de la provincia.

La casa encargada de la tramitación de las negociaciones fue la firma Samuel B. Hale, quien entregó al Gobierno de Santa Fe 129 letras a 90 días, las que fueron enviadas al Gobierno Nacional, resultando un valor de 8.577.662,34 pesos oro sobre 10.091.367,46 en fondos públicos del 4,5 % u 85 %, conforme a la ley de Bancos(6).

(6) Leoncio Gianello. “Historia de Santa Fe”, en colección: “Historia de Nuestras Provincias”, Nro. 5, p. 336. Ed Plus Ultra. Sobre la importancia de este establecimiento puede consultarse Pedro Agote. “Informe sobre la Deuda Pública”, tomo IV: “Bancos”, p. 150; también Ricardo Pillado. “Anuario para 1899”, pp. 47 y 48. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Posteriormente, el Gobierno Nacional dispuso incorporar esta entidad al sistema, con un capital de 5.000.000 de pesos, reserva metálica de 2.900.000 pesos y una emisión autorizada anterior a la ley de bancos de 5.000.000 de pesos. También fueron aceptadas siete letras por un valor total de 4.250.000 pesos oro a vencer en siete anualidades (1889 - 1895), que el Banco ofrecía adquirir en fondos públicos por valor de 5.000.000 de pesos de acuerdo con las disposiciones vigentes.

La Oficina Inspectora procedería a recibir de la Oficina del Crédito Público la emisión y entrega de 5.000.000 de pesos en fondos públicos, que serían depositados en su caja a nombre del Banco Provincial de Santa Fe en garantía de su emisión. Los billetes que la constituían, es decir 5.000.000 de pesos, eran declarados de curso legal en toda la República, sin perjuicio de ser sustituidos oportunamente.

Entre los años 1885 y 1887 las operaciones del establecimiento demostraron un interesante crecimiento; su activo había aumentado de 10.518.882,38 a 18.214.465,97 pesos, en tanto que las utilidades prácticamente se duplicaron de 342.234,24 a 612.234,24 pesos moneda nacional. El propio gobernador José Gálvez aseguraba que para 1888 las utilidades alcanzarían a 900.000 pesos, logrando con estas entradas servir con toda regularidad y desahogo el empréstito de 7.000.000 de pesos oro.

En las sucursales de campaña, el incremento de las operaciones se manifestó en Coronda, Gálvez, Reconquista, Rafaela, Villa Casilda y Ocampo, prestando grandes servicios al comercio y a la índustría(7).

(7) “Mensaje del gobernador de la provincia de Santa Fe a las Honorables Cámaras en la apertura de sus sesiones ordinarias de 1889” (1888),pp. 12 y 13. Ed. Tipografía de La Revolución, Santa Fe. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Durante los años 1888 y 1889 se observó un fuerte incremento de los préstamos, de 17.009.844 a 35.224.618 en papel moneda y de 2.017.861 a 5.228.476 en pesos oro, pero el cumplimiento de la ley del 3 de Septiembre de 1888 autorizando a contraer un empréstito de 20.000.000 de pesos para ampliación del capital, no logró los resultados esperados, alcanzándose tan sólo la mitad de dicho empréstito a causa del desinterés por parte de los centros fmancieros internacionales(8).

(8) “Mensaje del gobernador de la provincia de Santa Fe a las Honorables Cámaras Legislativas en la apertura de las sesiones ordinarias de 1890” (1890), pp. 14 y 15. Ed. Tipografía de La Revolución, Santa Fe. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Mientras esto ocurría, las autoridades del Banco Provincial de Salta se dirigieron al Gobierno solicitando la incorporación al nuevo sistema, ofreciendo entregar en oro, al contado, la mitad del valor de los fondos públicos que debían adquirir para garantir su emisión y el saldo en cuatro letras giradas a plazos de hasta tres años y medio.

Así fue que se dispuso incorporar al Banco Provincial de Salta con un capital de 331.400 pesos de acuerdo con el último balance, una circulación anterior a la ley de bancos de 125.000 pesos y la reserva metálica de 52.162,28 pesos oro. La Oficina Inspectora recabaría de la Oficina del Crédito Público la emisión y entrega de 125.000 pesos en fondos públicos de la ley del 3 de Noviembre.

La mitad de estos fondos -por la cantidad de 62.500 pesos- devengarían interés a favor del Banco desde la fecha del referido decreto y el resto desde que su importe fuera entregado en oro por este establecimiento.

Las cuatro letras que entregaba por el saldo de estos fondos serían endosadas y remitidas por el Ministerio de Hacienda a la Oficina Inspectora. Finalmente, los 125.000 pesos en billetes que constituían la emisión autorizada, tendrían curso legal en toda la República, si bien debía ser reemplazada oportunamente por la nueva emisión.

Pero la negociación de empréstitos con el extranjero no logró los resultados esperados, debiéndose recurrir al Banco Nacional para conseguir fondos suficientes. Luego de fusionado, este organismo crediticio trató de facilitar desde un principio la suscripción de acciones asegurando futuras ganancias.

A mediados de 1889, el Gobierno manifestó que la suscripción de acciones por parte del público alcanzaba las 6.800 por un valor de 680.900 pesos sobre los 5.500.000 pesos suscriptos por la provincia. Las autoridades declararon tener el convencimiento de que el Banco tenía asegurada una renta del 8% sobre la totalidad del capital realizado, a pesar de mantener inmovilizados en Buenos Aires 2.250.000 pesos, que le permitirían duplicar su movímiento en un futuro(9).

(9) “Mensaje del gobernador de la provincia de Salta al abrirse las sesiones de las Cámaras Legislativas en Mayo de 1889” (1889), pp. 17 y ss. Ed. Tipografía “El Siglo Ilustrado” - Plaza Nueve de Julio, Salta. Sobre la intención de conseguir fondos en el extranjero puede consultarse en Andrés M. Regalsky. “Capital Extranjero y Finanzas Provinciales en la Argentina (los Empréstitos Franceses de la Década de 1880)”, en: “Cuadernos de Historia Regional”, Nro. 12, p. 25. Ed. Universidad Nacional de Luján. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

En Entre Ríos, su gobernador Clemente Basavilbaso procuró la consecución de numerosas obras públicas, también mediante la contratación de un empréstito externo como ocurría en otras provincias argentinas. El 4 de Noviembre de 1887, el Gobierno fue autorizado a negociarlo en el exterior por 6.000.000 de pesos oro, siendo destinado a aumentar el capital del Banco de la Provincia.

Así fue que se celebró un convenio en Londres con la firma Murrieta y Co., emitiéndose títulos por 1.200.000 libras, en tanto que las garantías establecidas fueron las acciones del Gobierno en el Banco y las rentas generales de la provincia(10).

(10) Véase Beatriz Bosch. “Historia de Entre Ríos”, en colección: “Historia de Nuestras Provincias”, pp. 264 y ss. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires; Ricardo Pillado. “Anuario para 1899”, p. 41. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

Este establecimiento de capital mixto fue incorporado al sistema con un capital de 9.000.000 de pesos y una circulación de 3.000.000 de pesos, garantizando su emisión mediante la entrega al Tesoro Nacional de 1.000.000 de pesos oro y seis letras por la suma de 1.550.000 pesos oro, a razón de 258.033,33 pesos oro cada una, a vencer entre 1889 y 1894.

Las letras a la orden del Ministerio de Hacienda serían endosadas por éste y remitidas al Tesoro, al que se entregaría también 1.000.000 de pesos oro pagado al contado. La Oficina Inspectora solicitaría al Crédito Público la emisión de 3.000.000 de pesos en fondos públicos, que serían depositados en sus cajas a nombre del Banco Provincial de Entre Ríos, abonando un interés del 4,5 % anual por lo abonado al contado y, por el saldo de los Fondos Públicos abonaría el interés correspondiente al pago efectivo de cada letra. Por último, los billetes del Banco Provincial de Entre Ríos tendrían curso legal en toda la República(11).

(11) Wenceslao Pacheco. “Bancos de Emisión y Hacienda (Bancos de Emisión Pública)” (1889), p. 244. Casa Editora Imprenta de la Tribuna Nacional. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

La evolución de este establecimiento en el período 1887 - 1890 fue satisfactoria: prestaba importantes servicios al comercio, industrias y al Gobierno, distribuyendo equitativamente su capital y movilizando la producción. El estado general de giros y remesas -a fines de 1887- alcanzaba la suma de 3.318.915,71 pesos, es decir, el doble del movimiento del año anterior, en tanto que las utilidades arrojaban un beneficio líquido de 133.289,31 pesos.

En 1888 éstas alcanzaban la suma de 319.867,66 pesos y en 1889, 489.752,80 pesos moneda nacional. No obstante las dificultades ocasionadas en un principio por lo exiguo de su capital, el establecimiento pudo sortear tales inconvenientes más tarde; con el aumento del capital a 9.000.000 de pesos, le fue posible extender sus operaciones a todo el radio de su jurisdicción(12).

(12) “Mensaje del Poder Ejecutivo presentado a la Legislatura de Entre Ríos en el vigésimo noveno período” (1888), pp. 12 y 13. Ed. “La Velocidad”, Corriente 9, Paraná. Véase “Mensaje del Poder Ejecutivo presentado a la Legislatura de Entre Ríos en el trigésimo período” (1889), en periódico “La Opinión”, (Paraná), pp. 16 y 17, y “Mensaje del Poder Ejecutivo presentado a la Legislatura de Entre Ríos en el período XXXI” (1890), diario “La Opinión”, (Paraná), pp. 16 y 17. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

El ideal progresista se extendió incluso a Tucumán, donde su gobernador Lídoro J. Quinteros, propiciando un programa económico basado en la expansión azucarera, decidió implementar créditos al sector por medio del Banco de la Provincia. La nueva entidad había nacido el 11 de Diciembre de 1888 de la adquisición del Banco Méndez como sociedad anónima, con acciones mayoritarias del Estado tucumano(13).

(13) Sobre los antecedentes del establecimiento cf. Pedro Agote. “Informe del Presidente del Crédito Público Nacional sobre la Deuda Pública, Bancos y Emisiones de Papel Moneda”, volumen II, p. 191, Buenos Aires. La creación del Banco Provincial en Wenceslao Pacheco. “Bancos de Emisión y Hacienda (Bancos de Emisión Pública)” (1889), p. 245. Casa Editora Imprenta de la Tribuna Nacional. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

El Gobierno dispuso el aumento del capital y el encaje metálico del Banco mediante la contratación de un empréstito externo de acuerdo con la ley del 21 de Mayo de 1888, que autorizaba la suma de $ 3.024.000 oro destinado a la adquisición de fondos públicos y la intervención del establecimiento en el sistema de Bancos Garantidos.

El empréstito por 600.000 libras fue negociado con la casa Luis Cohen & Sons, en Londres, en títulos de 100 y 500 libras respectivamente, quedando afectados para el cumplimiento el impuesto de contribución directa y las rentas generales, con una amortización del 1 % y del 6 %de renta(14).

(14) Véase Ricardo Pillado. “Anuario para 1899”, pp. 60 y 61. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

El establecimiento fue incorporado al sistema, contando con un capital de 500.000 pesos y una circulación autorizada de 400.000 pesos, además del encaje metálico de 130.281 pesos oro. El Ministerio de Hacienda aceptó la garantía ofrecida por las autoridades del Banco, que consistía en siete letras giradas por el establecimiento a la orden del Ministerio por la cantidad total de 340.000 pesos oro, en anualidades iguales con vencimiento entre 1889 y 1895.

La Oficina Inspectora solicitaría de la Oficina del Crédito Público la emisión de 400.000 pesos en fondos públicos de la ley del 3 de Noviembre de 1887, los que depositaría en sus cajas a nombre del Banco Provincial de Tucumán. Se establecía que los billetes del Banco Provincial de Tucumán (antes Méndez Hnos. y Cía.) tendrían curso legal en toda la República, debiendo ser sustituidos por los que entregase la Oficina Inspectora(15).

(15) Wenceslao Pacheco. “Bancos de Emisión y Hacienda (Bancos de Emisión Pública)” (1889), p. 246. Casa Editora Imprenta de la Tribuna Nacional. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

En medio de la crisis que reinaba en las provincias y también en la de Tucumán, la falta de medio circulante y de instituciones bancarias que dieran facilidades de crédito, junto a la proyectada liquidación del Banco Méndez Hnos. y Cía., habría perturbado la difícil situación económica, haciendo poco posible una reacción favorable.

Por esta razón, una vez adquirido dicho establecimiento, abrió sus puertas como Banco de la Provincia, en Enero de 1888, impulsando el movimiento comercial e industrial y mejorando las condiciones económicas(16).

(16) “Mensaje del gobernador de la provincia de Tucumán al abrir las sesiones de la Honorable Legislatura en Octubre de 1888” (1888), pp. 50 y 51. Ed. Tipografía de La Razón, Tucumán. // Citado por Gerardo Marcelo Martí. “El sistema bancario en vísperas de la crisis de 1890 (una revisión crítica de su incidencia en la política económica de Juárez Celman. 1887 - 1889)”, en: página electrónica.

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