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El unicato en Mendoza

El unicato actuó violentamente sobre Mendoza durante el Gobierno de Tiburcio Benegas. “Aunque habían sido ya operados Posse en Tucumán y Olmos en Córdoba, el gobernador Benegas anduvo remiso en pronunciarse y los opositores le ganaron de mano, entregándose al jefe único(1).

(1) Agustín Alvarez. “Breve Historia de la provincia de Mendoza”, en: Latzina y Martínez. “Censo de Mendoza en 1909...”, etc., p. LXXVIII. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVI: “El Unicato”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Acaudillaba la oposición el Senador Nacional, coronel Rufino Ortega, que mantenía estrechos vínculos con un regimiento de línea apostado en la ciudad. Era entonces costumbre que las unidades del Ejército permaneciesen en las capitales, bien que alejándose de ellas en vísperas de los comicios.

Al iniciarse el año 1889 se avisó que el regimiento saldría de Mendoza porque faltaba un semestre para la elección de gobernador. En mañana del 6 de Enero, los doctores Juan E. Serú y Agustín Alvarez -ministro y jefe de policía, respectivamente- se allegaron hasta el domicilio de Benegas para comunicarle que se preparaba una insurrección.

Inmediatamente se agolpó ante la casa una columna como de cuarenta personas armadas a rémington, que acribillaron a balazos la puerta de calle y penetraron victoriosos en la finca. Al rato, los vecinos vieron que el gobernador, el ministro y el jefe de policía marchaban “por la calle San Martín en coche descubierto y custodiados por toda la gente, hasta un corralón(2); iban detenidos, al incómodo lugar fijado por cárcel.

(2) Benegas. Nota al comisionado Derqui (Enero 10 de 1889), en: “Documentos relativos a la Intervención Nacional en la provincia de Mendoza con motivo de los sucesos ocurridos el 6 de Enero de 1889” (1889), p. 54. Ed. “Tribuna Nacional”, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVI: “El Unicato”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Piquetes de línea se situaron en las reparticiones nacionales y el domicilio de Ortega; y la policía se rindió, desconcertada por la prisión del jefe. Benegas fue obligado a presentar la renuncia y a insistir ante sus amigos para que la aceptasen. El 7, la Legislatura la admitió y nombró gobernador interino a Manuel Bermejo. Al día siguiente, puesto en libertad, Benegas reclamó del Ejecutivo su reposición.

Hallábase Pellegrini al frente del Gobierno, por ausencia del titular. El 7 de Enero, ante la simple noticia del tumulto planteó ante el Gabinete la idea de la Intervención, bien acogida por Wilde, Posse y Racedo e impugnada por Pacheco y Quirno Costa.

Concluido el acuerdo, designó comisionado al Senador Nacional, doctor Manuel Derqui, por decreto que refrendaron los ministros adictos a la medida y que hacía mérito únicamente de la alteración del orden:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Enero 7 de 1889

Teniéndose noticias de haber sido alterado el orden en la provincia de Mendoza y estando interrumpidas las comunicaciones telegráficas,
El vicepresidente de la República, en ejercicio del Poder Ejecutivo
Y en Acuerdo General de Ministros

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Comisionado Nacional en la provincia de Mendoza al Senador Nacional, doctor don Manuel Derqui.
Art. 2.- Quedan a las órdenes del comisionado todas las Fuerzas existentes en las provincias de San Juan y Mendoza.
Art. 3.- Por el Ministerio del Interior se extenderán las instrucciones para el desempeño de su misión, debiendo el Ministerio de la Guerra librar las órdenes necesarias a los efectos del artículo anterior.
Art. 4.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

PELLEGRINI
E. Wilde, E. Racedo, F. Posse

Al otro día, como hubiese llegado el requerimiento, Pellegrini resolvió con los cinco ministros la Intervención formal y encargó a Derqui que asumiera el Gobierno de la provincia y comunicara los hechos ocurridos, “a fin de proceder de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6to.

Departamento del Interior

Buenos Aires, Enero 8 de 1889

Visto el pedido de intervención del gobernador de la provincia de Mendoza, don Tiburcio Benegas,
El vicepresidente de la República, en ejercicio de Poder Ejecutivo
En Acuerdo General de Ministros y en uso de las facultades que acuerda la Constitución,

Decreta:

Art. 1.- Queda intervenida la provincia de Mendoza.
Art. 2.- Nómbrase interventor al senador nacional, doctor Manuel Derqui.
Art. 3.- El interventor asumirá el mando de la provincia y transmitirá al Gobierno Nacional todos los datos sobre los hechos ocurridos, a fin de proceder de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6to. de la Constitución.
Art. 4.- Por el Ministerio de la Guerra se dictarán las órdenes necesarias para que se pongan a las órdenes del interventor todas las Fuerzas Nacionales existentes en las provincias de San Juan y Mendoza.
Art. 5.- Comuníquese, etcétera.

PELLEGRINI
E. Wilde, N. Quirno Costa,
W. Pacheco, F. Posse, E. Racedo

Derqui tomó al punto posesión de las funciones gubernativas. Protestó Bermejo:

No puedo oponer a este acto de vuecencia -dijo al comisionado- una resistencia armada; pero debo manifestar a vuecencia que no reconozco como legal una Intervención decretada a solicitud de un simple ciudadano, pues no ha sido otra cosa el ex gobernador señor Benegas desde el momento en que la Honorable Cámara Legislativa aceptó su renuncia y me nombró constitucionalmente para reemplazarle(3).

(3) Bermejo. Nota al comisionado Derqui (Enero 9 de 1889), en: “Documentos relativos a la Intervención Nacional en la provincia de Mendoza con motivo de los sucesos ocurridos el 6 de Enero de 1889” (1889), p. 35. Ed. “Tribuna Nacional”, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVI: “El Unicato”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Once legisladores adhirieron a este juicio y afirmaron que su opinión valía por la de la Legislatura, ya que -constando ésta de veintidós miembros y careciendo de voto el presidente, que les era hostil- representaban su mayoría(4).

(4) Adolfo Calle, Rodolfo M. Zapata y otros. Nota al comisionado Derqui (Enero 9 de 1889) en: “Documentos relativos a la Intervención Nacional en la provincia de Mendoza con motivo de los sucesos ocurridos el 6 de Enero de 1889” (1889), p. 38. Ed. “Tribuna Nacional”, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVI: “El Unicato”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Diez de los reclamantes habían asistido a la sesión en que se dio curso a la renuncia. Tanto ellos como Bermejo estaban al habla con un comisionado oficioso que envió Juárez Celman, interviniendo en la misma Intervención...

El presidente de la Legislatura y nueve legisladores apoyaron la causa de Benegas. El 14 de Enero, el comisionado remitió a Buenos Aires su informe.

Pellegrini reunió el Gabinete para decidir el caso y se encontró con que los ministros, a excepción de Wilde, se pronunciaban en contra del restablecimiento. Lo acordó, no obstante, aunque por resolución que únicamente legalizó Wilde. Manifestó en ella que debía considerar nula la dimisión, “a menos de admitir la violencia y la fuerza como medios legítimos para establecer o modificar relaciones de derecho en el orden público o privado”, y reputo írrito también el acto de la Legislatura, creyéndolo producido por amenazas, pues lo contrario importaba suponer que ella “asentía a la prisión del gobernador, haciéndose cómplice de la sedición”. El texto de la Resolución de Enero 18 de 1889 es la siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Enero 18 de 1889

 

Habiendo don Tiburcio Benegas requerido la intervención del Gobierno Nacional a efecto de ser repuesto en el ejercicio de sus funciones de Gobernador Constitucional de la provincia de Mendoza, de cuyo puesto había sido derrocado por una sedición armada que lo había obligado a presentar su renuncia, cuyo acto ejecutado bajo la presión de la violencia era nulo y sin valor y efecto legal desde que, recobrada su libertad, no lo ratificaba y, por el contrario, pedía ser restablecido en el ejercicio de sus funciones;
Habiéndose dirigido -al mismo tiempo al Gobierno Nacional- el doctor don Manuel Bermejo comunicando que, habiendo el señor don Tiburcio Benegas elevado su renuncia del puesto de gobernador de la provincia, la Legislatura había tenido a bien aceptarla y lo había designado para ejercer las funciones de gobernador interino, agregando en documentos posteriores que la renuncia del señor Benegas había sido un acto espontáneo y libre y que, aceptada por la Legislatura en uso de facultades propias, quedaba por el hecho despojado el señor Benegas de su carácter de gobernador, siendo el único legal el nombrado por la Legislatura en calidad de Interino;
Considerando:
Que la Constitución Nacional, al acordar al Gobierno de la Nación en su artículo 6to. la facultad de Intervenir en las provincias a requisición de sus autoridades constituidas a objeto de sostenerlas o reponerlas cuando hubieran sido derrocadas por la sedición, le confiere implícitamente, por ser ello necesario para el ejercicio de la facultad expresada, la de conocer y decidir si la autoridad requeriente es autoridad constitucional de la provincia, a efecto de acceder al pedido si fuera reconocida como tal autoridad o negarse en caso contrario;
Que, en el presente caso, para decidir si el señor don Tiburcio Benegas continuaba siendo el gobernador constitucional, como hasta entonces se le había reconocido o si había sido despojado de tal carácter -en mérito de la renuncia presentada- y reemplazado en el ejercicio de sus funciones por el señor don Manuel Bermejo, designado al efecto por la Legislatura, debía el Gobierno de la Nación, en uso de esa facultad y en cumplimiento del artículo 6to. de la Constitución, entrar a conocer y decidir si la renuncia elevada por el señor Benegas fue un acto válido destinado a producir todos sus efectos legales o no;
Que a estos fines fue declarada Intervenida la provincia de Mendoza, nombrado Interventor el señor senador, doctor don Manuel Derqui. ordenándose que asumiera el mando de la provincia, mientras se decidía el conflicto, e informara al Gobierno Nacional sobre todos los hechos ocurridos para proceder de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 6to. de la Constitución;
Visto el informe y documentos elevados por el señor interventor y los directamente remitidos al Gobierno Nacional por varios miembros de la Legislatura de la provincia;
Y resultando de todos ellos:
Que el día 6 del corriente mes un grupo de gente armada atacó el domicilio privado del gobernador de la provincia de Mendoza haciendo fuego sobre puertas y ventanas y, penetrando violentamente al interior, redujo a prisión al señor gobernador y a su ministro de Gobierno, conduciendo preso al primero bajo escolta armada a un corralón, donde fue colocado bajo vigilancia de un centinela;
Que en tal situación se le exigió que presentara su renuncia del cargo de gobernador de la provincia, a lo que accedió, redactándola en los términos que consta del original agregado;
Que, dados estos antecedentes, es evidente y fuera de toda discusión que, al redactar esa renuncia, el gobernador estaba bajo la presión de un acto de violencia armada y privado de su libertad;
Que actos ejecutados en tal situación son nulos y no pueden producir -en ningún caso- efectos legales, a menos de admitir la violencia y la fuerza como medios legítimos para establecer o modificar relaciones de derecho en el orden público o privado;
Que, respecto a la Legislatura de la provincia, habiéndose reunido extraordinariamente para tomar en consideración la renuncia elevada, nombró de su seno una comisión para que se apersonara al gobernador preso y en vez de indagar por qué orden y bajo qué autoridad estaba preso el gobernador de la provincia, inmune por la naturaleza de su cargo y sin más juez para juzgar sus actos que la Legislatura misma, se limitó a preguntarle, en presencia de su prisión y violencia ejercida, si sus actos eran espontáneos y libres;
Que proceder tan anormal, tan vejatorio de la autoridad misma de la Legislatura, que se mostraba impotente para ordenar la libertad inmediata del gobernador, como era su deber, prueban que ese poder obraba también bajo la presión de la violencia que dominaba en ese momento en la Ciudad de Mendoza, a menos de admitir que asentía a la prisión del gobernador haciéndose cómplice de la sedición, lo que no es permitido avanzar;
Que en tal situación sus actos están afectados del mismo vicio que anula la renuncia elevada por el gobernador;
Que, reconocidos como nulos y de ningún valor legal la renuncia arrancada al gobernador y los actos de la Legislatura a que ella dio lugar, resulta único gobernador constitucional de la provincia de Mendoza el señor Tiburcio Benegas;
En mérito de todo lo expuesto y de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 6to. de la Constitución Nacional,
El vicepresidente de la República, en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional,

Resuelve:

1.- Que el interventor nacional reponga en el ejercicio de sus funciones como gobernador de la provincia de Mendoza al señor don Tiburcio Benegas, declarando terminada con ese acto la intervención nacional.
2.- Dense las gracias al interventor senador, doctor don Manuel Derqui, por la inteligencia, actividad e imparcialidad con que ha procedido en el desempeño de la misión que le fue confiada.
3.- Comuníquese, publíquese con todos los antecedentes y dése al Registro Nacional.

PELLEGRINI
E. Wilde

Omitió referir los motivos por los que no invitaba a la Legislatura a que deliberase el punto libremente, bajo el amparo nacional, ya que dicho cuerpo era juez único de la renuncia del gobernador.

Juárez Celman exteriorizó su disgusto por la disposición dictada y Wilde tuvo que dimitir a las pocas horas de haberla suscripto. El 23 de Enero, el comisionado repuso a Benegas y declaró concluida su misión. La injerencia presidencial provocaba la sospecha, sin embargo,
de que las cosas no habrían de aquietarse. En un resumen remitido al extranjero, “La Prensa”, consignó:

Dando a esa iniciativa la importancia que tiene para todo el que conozca la influencia del presidente en la política interna, esperamos que el problema de Mendoza ha de tener solución pacífica en el terreno de las transacciones; lo probable es que se produzca un cambio, sea por la renuncia del gobernador Benegas, dentro de algunos meses-, sea por la adopción de un candidato para sucederle, simpático a la revolución(5).

(5) Diario “La Prensa”, Nro. 5.939, edición de Enero 20 de 1889. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVI: “El Unicato”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 9 de Junio del mismo año -1889- Benegas dimitió, hostigado por la Legislatura. El coro quedaba de veras armonioso y uniforme.

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