El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Formación de los partidos Radical y Modernista

El 14 de Junio de 1891, representantes de la Unión Cívica y del Partido Autonomista Nacional formalizaron el acuerdo, ad referéndum de los respectivos comités, sobre la base de las candidaturas de Bartolomé Mitre, para presidente, y del doctor Evaristo Uriburu, para vicepresidente.

Bernardo de Irigoyen quedaba excluido, a fin de que cada parcialidad contase con un candidato...

Antes de la quincena estallaba el cisma en la Junta de la Unión Cívica. Nacieron así la fracción nacional, que aprobó directamente el Acuerdo, y la radical, que convocó a los delegados para que se pronunciaran; el público prosiguió denominando “cívicos” a los del primer grupo y llamó “radicales” a los del segundo.

Disconforme con ambos, Aristóbilo del Valle renunció a la Senaduría. Más tarde, mientras una asamblea de los autonomistas nacionales proclamaba los candidatos del Acuerdo, los diarios insertaban un Manifiesto lanzado por la agrupación radical, el 2 de Julio, donde decía que la campaña, “no era contra un hombre ni contra individuos determinados, sino contra un régimen que había subvertido las leyes y producido la ruina general”.

El 15 de Agosto fueron proclamadas las candidaturas radicales de los doctores Bernardo de Irigoyen y Juan M. Garro. Exactamente dos meses después, Mitre apartó su nombre; no había ya posibilidad de suprimir la lucha, ni le era dable combatir a los Gobiernos electores que se le aliaron.

Al retiro de Mitre siguió la renuncia de los ministros que compartían su política -Carballido y Costa- y el recrudecimiento de la oposición parlamentaria. La Cámara de Diputados rechazó por mayoría de pocos votos una moción de Molina, tendiente a que el ministro del Interior explicara las actividades de Pellegrini en favor del Acuerdo(1); y el Senado, reunido en sesión extraordinaria, pasó a estudio de comisión una minuta de Rocha, en la que se advertía al presidente que los senadores esperaban de él la más estricta abstracción respecto de la contienda electoral(2).

(1) “Cámara de Diputados”, sesión de Octubre 16 de 1891.
(2) “Senado”, sesión de Octubre 18 de 1891.
// Todo citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVII: “El Acuerdo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Julio Roca dimitió la jefatura de su partido y las tropas fueron acuarteladas. Contemplando el pánico de los gubernistas, algunos creyeron que volvían las vísperas del 6 de Agosto. Como entonces, el Congreso tenía la palabra; pero la pronunció para apoyar al Ejecutivo, y tanto la Cámara de Diputados como el Senado le ofrecieron su solidaridad con tal que fuera prescindente en la contienda. En ambos Cuerpos, legisladores de distinta procedencia coincidieron en observaciones análogas.

El diputado, doctor Juan Balestra, que a poco entró en el Gabinete, describió la marcha de las colectividades políticas: cada agrupación vencida en los comicios se convertía en revolucionaria y terminaba por extinguirse; cada parcialidad triunfante crecía sin medida y acababa en la unanimidad, cuyo término eran el personalismo y el sometimiento(3).

(3) “Cámara de Diputados”, sesión de Octubre 19 de 1891. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVII: “El Acuerdo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

En el Senado, Leandro Alem se expresó de esta manera:

Hay dos partidos; uno frente otro. Van a las urnas. Perfectamente; ése es el único medio de que mantengamos nuestras instituciones; es el único medio de que la vida política y cívica se haga; es el único medio de evitar esta postración que nos iba anunciando ya una gran descomposición, precisamente por no haber vida política ni lucha cívica.
¿Cuál es el peligro que dos partidos organizados luchen? ¿Qué haya disturbios en algún atrio? ¡Pero eso es del resorte exclusivo de agentes de policía!(4).

(4) “Senado”, sesión de Octubre 20 de 1891. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVII: “El Acuerdo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Pellegrini contestó las minutas con mensajes del mismo tenor:

La alarma que siento existir en la mayor parte de los espíritus no me alcanza...; el Poder Ejecutivo de la Nación se mantendrá ajeno a la lucha electoral, hará uso de toda la autoridad que inviste para hacer respetar la libertad electoral y empleará todo el poder que comanda para mantener el orden público(5).

(5) Mensaje de Octubre 21 de 1891, en: Zapata. “Memoria presentada al Congreso Nacional de 1892 por el ministro del Interior, doctor José V. Zapata”, tomo II, p. 58. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVII: “El Acuerdo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El fracaso del Acuerdo, la renuncia de Roca y la imparcialidad que prometió Pellegrini, desorientando momentáneamente a los autonomistas nacionales, ocasionaron la reaparición de los elementos que, desde 1880, vegetaban en segundo plano: los gobernadores de provincia.

Desde luego, el más fuerte se colocó a la cabeza. Así fue cómo el de Buenos Aires, Julio A. Costa, levantó la candidatura del doctor Roque Saenz Peña, miembro del partido oficial, pero adversario de Roca.

El escogido aunó las voluntades de los amigos de Juárez Celman, quienes anhelaban -sobre todo- la eliminación de los cabos sobrevivientes. El movimiento -bautizado con el nombre de “modernista”- se presentó, pues, como reaccionario contra los jefes tradicionales, si bien al poco tiempo se limitó a trabajar por la exclusión de Roca y la dirección única de Pellegrini.

Saenz Peña fue propuesto a la consideración pública el 19 de Diciembre de 1891 y llegó a arrastrar seis provincias.

Información adicional