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Los Gabinetes Cané y Del Valle

- El Gabinete Cané

El 27 de Junio de 1893, Luis Saenz Peña constituyó un nuevo Gabinete presidido por Cané, que se reservó la cartera del Interior. Del conjunto antiguo subsistió Avellaneda, y las otras vacantes las ocuparon los doctores Francisco L García y Norberto Quirno Costa y el coronel Eudoro J. Balsa. Era un gabinete integrado por modernistas y autonomistas nacionales.

La proyectada Intervención en Catamarca quedó en suspenso; si en el orden nacional desaparecían las divergencias entre los dos bandos provenientes del mismo tronco, bien podían concluir las operadas en aquella provincia.

No debe olvidarse, sin embargo, que la meta del modernismo era la eliminación de Roca, es decir, del jefe del partido aliado. Tratábase, pues, de una unión dificil; y la endeblez de la misma resaltaba frente a la pujanza de los cívicos y radicales. El gabinete vivió ocho días.

- El Gabinete Del Valle

El 2 de Julio, Saenz Peña convocó a Mitre, Roca y Pellegrini y les anunció su designio de renunciar. Parece que Mitre aconsejó formar un Gabinete homogéneo y que Roca opinó que ningún partido estaba en condiciones de constituirlo con elementos propios.

Pellegrini indicó una solución heroica: que se confiara la dirección de la política al doctor Aristóbulo del Valle quien, sin ser radical, sostenía en su plenitud el programa insurreccional de 1890(1).

(1) Pellegrini. Discurso, en “Cámara de Diputados”, sesión de Junio 11 de 1906. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVIII: “Los Ministerios Revolucionarios”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El presidente adoptó este dictamen; y Del Valle, que encontró apoyo moral pero no oficial en el radicalismo, llamó a su lado al doctor Enrique S. Quintana y al ingeniero Valentín Virasoro, cívicos propuestos por Mitre; y a los doctores Lucio V. López y Mariano Demaría, amigos personales suyos.

No cabía duda de que entraba a gobernar la oposición de hacía tres años, recompuesta como antes del Acuerdo. Del Valle prefirió la cartera de Guerra y Marina y asignó a López la del Interior.

- El Congreso en favor de Del Valle

A los cuatro días de asumir el nuevo Gabinete sus funciones, apareció el primer decreto agresivo. Expresábase en él que era notorio el mantenimiento de fuerzas militaes por el Gobierno de Buenos Aires, con infracción del artículo 108 y la ley de 1880; y ordenábase el inmediato desarme de las mismas, reconociéndose a las autoridades locales sólo el derecho de conservar la policía puramente civil, necesaria para la seguridad pública:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Julio 8 de 1893

Siendo notorio que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires mantiene en pie de guerra Cuerpos Militares, a pesar de lo dispuesto por el artículo 108 de la Constitución Nacional y por la ley número 1072 de fecha 20 de Octubre de 1880,
El presidente de la República,
En Acuerdo General de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Procédase inmediatamente al desarme de los mencionados Cuerpos, cualquiera que sea su denominación, sin perjuicio del derecho del Gobierno de la provincia de conservar la policía puramente civil que necesita para la seguridad pública.
Art. 2.- Queda encargado de hacer cumplir este decreto, el ministro de Guerra y Marina.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Lucio V. López, Valentín Virasoro,
M. Demaría, E. S. Quintana, A. del Valle

En verdad, los Cuerpos se reducían al batallón de Guardiacárceles, principalmente dedicado a cuidar los establecimientos penales y que contaba con unas cuatrocientas plazas. Los agentes de policía no pasaban de dos mil quinientos, diseminados sobre una superficie de trescientos mil kilómetros cuadrados para vigilar las vidas y propiedades de novecientos mil habitantes...

Dos jefes del Ejército se trasladaron con una pequeña escolta a La Plata, desarmaron el destacamento de guardiacárceles alojado en la ciudad -unos ciento cincuenta hombres- yvolvierron a la Ciudad de Buenos Aires con mil ochocientos máusers pertenecientes a la provincia.

Las críticas que el acto despertó carecieron de la virulencia presumible. En la Cámara de Diputados, Rufino Varela dijo que el decreto no tenía razón de ser, pues nadie pensaba que existiera un Gobierno más poderoso que el de la Nación y del cual hubiera que precaverse.

Señaló que importaba una violación al artículo 108, desde que si se permite a las provincias alistar tropas y equipar buques en casos de ataque extranjero o peligro inminente, lógico es que estén dotadas de los oportunos medios de organización.

Por otra parte, de quedar inermes, bastarían unos cuantos bandoleros que se paseasen por ellas para alterar el orden de la República. Otros diputados defendieron a los ministros y la Cámara no tomó ninguna medida(2).

(2) “Cámara de Diputados”, sesión de Julio 10 de 1893. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVIII: “Los Ministerios Revolucionarios”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

En el Senado hubo mayoría estricta para pedir la presencia del Gabinete: nueve votos contra ocho.

Respondiendo al llamado, López expuso que los poderes de guerra incumben sólo a las autoridades federales y Del Valle añadió que, aunque está permitido a los ciudadanos llevar armas -por ser éste uno de los derechos tácitos a que se refiere el artículo 33-, tal prerrogativa no alcanza a los Gobiernos de provincia, vista la prohibición de levantar ejércitos que contiene el artículo 108 y atento el régimen de las milicias, a su juicio esencialmente nacional.

Prevalióse Del Valle de la coyuntura para referir el programa del Gabinete, que se inspiraba en esta frase: “es la hora de la reparación”.

Igarzábal exteriorizó, a nombre de sus colegas, la excelente impresión que les producían los ministros(4).

(4) “Senado”, sesión de Julio 13 de 1893. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVIII: “Los Ministerios Revolucionarios”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Al otro día, una interpelación de Magnasco a López, en sus comienzos ardorosa y desapacible, remataba con un abrazo entre ministro interpelado y Diputado interpelante.

Definida la actitud simpática del Congreso, el Ejecutivo llevó adelante sus propósitos: el 19 de Julio declaró Intervenido el Banco de la Provincia de Buenos Aires, contra cuya administración formuló cargos; el 24 dispuso que ante el Juez Federal de La Plata se siguiese un proceso sobre cierto contrabando de armas realizado meses atrás y en el que -según afirmó- el gobernador y los ministros bonaerenses aparecían comprometidos; y el 25 ordenó el desarme de las fuerzas gubernistas de Corrientes, por medio de un decreto sustancialmente igual al dictado para Buenos Aires(5).

Departamento del Interior

Buenos Aires, Julio 25 de 1893

Teniendo conocimiento de que el Gobierno de la provincia de Corrientes mantiene Fuerzas organizadas en armas de guerra, a pesar de lo dispuesto por el artículo 108 de la Constitución Nacional y por ley número 1072, de fecha 20 de Octubre de 1880,
El presidente de la República,
En Acuerdo General de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Procédase inmediatamente al desarme de las mencionadas Fuerzas, cualquiera que sea su denominación, sin perjuicio del derecho del Gobierno de la provincia de conservar la policía puramente civil que necesita para la seguridad pública.
Art. 2.- Queda encargado de cumplir este decreto, el ministro de Guerra y Marina.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Lucio V. López, Valentín Virasoro, Mariano Demaría,
Enrique S. Quintana, Aristóbulo del Valle

(5) Decreto, en “Registro Nacional de la República Argentina, año 1893, segundo semestre” (1893), p. 53. Ed. Taller Tipográfico de la Penitenciaría, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XVIII: “Los Ministerios Revolucionarios”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Entretanto, el gabinete vivía entre continuas ovaciones populares. El 23 de Julio se realizaron elecciones de Senador por la Capital y Alem triunfó por unanimidad de sufragios.

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