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INTERVENCION EN 1893 EN CORRIENTES

La política represiva tuvo la excepción de Corrientes, donde los liberales se alzaron contra los autonomistas. En esta provincia, lejos de sofocar la sedición, el Gabinete la alentó y se puso a su servicio. A los ministros cívicos interesábales ayudar a sus correligionarios y a los modernistas teníales sin cuidado la suerte del Gobierno local.

El desarme que el ministro Del Valle ordenó, se había ejecutado con rigor por algunos cuerpos de línea, mientras se armaban impunemente los liberales. Con todo, la insurrección demoró en encenderse.

Estalló el 14 de Agosto de 1893, o sea, a los dos días de recibirse Quintana. Las autoridades estaban a la sazón privadas de poder material, vigiladas por fuerzas del Ejército, que llevaban su entusiasmo hasta el punto de apresar legisladores y de someter a juicio militar a los ciudadanos que se mostraban demasiado celosos de la autonomía.

Pronunciada la revuelta, libráronse algunos combates. Los Diputados autonomistas recurrieron vanamente -en esa oportunidad- al ministro del Interior, para pedirle que evitase el desorden en atención a que pesaba sobre la República el Estado de Sitio.

El 20 de Agosto, estando ya la provincia -menos la capital- en manos de la insurrección, el Ejecutivo ordenó que las tropas se retirasen al Chaco. Los soldados de la nación no serían espectadores del fácil triunfo de los sediciosos armados sobre las autoridades inermes.

En la sesión que la Cámara de Diputados celebró el 21 de Agosto, los representantes autonomistas, Félix María Gómez y Justino Solari, propusieron la Intervención “a los efectos de suprimir los actos de guerra civil, de conformidad al artículo 109 de la Constitución Nacional y de presidir la elección próxima de gobernador y vicegobernador, de conformidad a la Constitución y leyes de la provincia y al amparo de las garantías ofrecidas por la Constitución Nacional”.

Expresó Gómez que la alusión a la guerra civil la justificaban las invasiones provistas de cañones y ametralladoras, que habían partido de Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires y que la injerencia a los fines de efectuar los citados comicios se explicaba por el hecho de no poderlos realizar la provincia debido a su estado anárquico.

La Cámara trató el proyecto tras un breve cuarto intermedio. Sirvió éste para que se expidiese la comisión, aconsejando una nueva organización de los Poderes Públicos y el desarme de las fuerzas contendientes...

Firmaron el dictamen los doctores Rafael Castillo, Torcuato Gilbert, Bonifacio Lastra, Osvaldo Magnasco y Benjamín Zorrilla, y lo fundó Castillo, precisando que el silencio de las autoridades impedía aplicar la segunda parte del artículo 6to. y obligaba la Intervención motu proprio, pues la sedición significaba un entorpecimiento de las instituciones que el Gobierno Federal garantiza. Quintana adhirió al proyecto y la Cámara lo aprobó.

Mientras el asunto se despachaba, nuevas noticias hacían saber el triunfo de la insurrección. El día 20, en efecto, Ramón Vidal -jefe de los gubernistas- se embarcó para el extranjero con la poca gente armada que lo seguía. La novedad no alteró los términos del proyecto.

Igarzábal recomendó al Senado su sanción, en nombre propio y en el de Echagüe. Reiteró que no era el caso de restablecer los poderes porque faltaba el requerimiento: “¿Está -agregó- en la provincia de Corrientes subvertida la forma republicana de Gobierno? Evidentemente lo está, desde que la sedición la domina en su mayor parte”.

Anadón apartó esa clase de argumentos:

Hay forma republicana -dijo- cuando hay división y renovación de Poderes Públicos. Esto ocurre en la provincia de Corrientes. Se trata de una autoridad constituida y reconocida por la Nación en distintas ocasiones y en distintas formas: por todos los órganos del Gobierno, por todos los poderes públicos de la Nación.
Sin embargo, la Honorable Cámara de Diputados, casi por unanimidad, ha acordado la Intervención en este caso. ¿Por qué ése es el criterio constitucional? ¿Por qué está subvertida la forma republicana de Gobierno? ¿Por qué, a falta de requisición, no corresponde sino la Intervención por autoridad propia?
No, Señor Presidente; la Constitución no tiene nada que hacer con todas estas cosas. Este despacho es, simplemente, efecto de las circunstancias, impuesto por la fatalidad de los hechos. Estamos pactando con la revolución; mejor dicho, la estamos encauzando.
¡Pero la Constitución, entretanto, sigue guardando alto silencio!

El Senado aceptó el dictamen(1).

(1) “Senado”, sesión de Agosto 22 de 1893. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Promulgóse la ley el 23 de Agosto. Al día siguiente, apareció el decreto relativo a los nombramientos de Comisionado, Jefe Militar y Secretarios. Para el primer puesto se designó al doctor Leopoldo Basavilbaso y, para el segundo, al general Miguel C. Molina. Quintana entregó, a su agente, instrucciones idénticas a las impartidas para Buenos Aires, Santa Fe y San Luis. El texto de la ley Nro. 2953 es el siguiente:

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etcétera, sancionan con fuerza de

Ley:

Art. 1.- Declárase Intervenida la provincia de Corrientes, a efecto de organizar sus poderes de acuerdo con las prescripciones de la Constitución Nacional y de las leyes de la provincia.
Art. 2.- El Poder Ejecutivo procederá inmediatamente a desarmar y disolver toda Fuerza armada que exista en el territorio de la provincia.
Art. 3.- Autorízasele igualmente para hacer los gastos que se requieran, con imputación a la presente.
Art. 4.- El Poder Ejecutivo dará cuenta oportunamente al Honorable Congreso.
Art. 5.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a veintidós de Agosto de mil ochocientos noventa y tres.

                        JOSE E. URIBURU                         FRANCISCO ALCOBENDAS
                        Adolfo J. Labougle                                   Juan Ovando
                     Secretario del Senado               Secretario de la Cámara de Diputados

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 23 de 1893

Téngase por ley de la Nación, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 24 de 1893

En virtud de lo dispuesto por la ley número 2953,
El presidente de la República,

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Interventor en la provincia de Corrientes al doctor don Leopoldo Basavilbaso.
Art. 2.- El Interventor desempeñará su comisión con arreglo a la ley de intervención y a las instrucciones que se le transmitirán por el Ministerio del Interior.
Art. 3.- Los jefes y oficiales de la nación residentes en la provincia intervenida quedan bajo las órdenes del señor interventor.
Art. 4.- El Ministerio de la Guerra pondrá a las órdenes del señor interventor las Fuerzas Nacionales necesarias para el desempeño de su cometido.
Art. 5.- Nómbrase Comandante en Jefe de todas las Fuerzas al servicio de la Intervención, al general de brigada don Miguel C. Molina.
Art. 6.- Nómbrase Secretarios de la Intervención a los señores doctores Norberto Piñero y Rodolfo Rivarola.
Art. 7.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Basavilbaso inició sus tareas el 2 de Septiembre y obtuvo el acatamiento del jefe rebelde, doctor Juan Esteban Martínez. El desarme fue resistido -en principio- únicamente por el caudillo gubernista de Santo Tomé.

El Comisionado asignó nuevo personal a todos los empleos públicos y nombró miembros del Ejército para algunos cargos departamentales.

Halló exhaustas las arcas y, para moverse con cierta comodidad, contrajo con la nación un empréstito de cuarenta mil pesos:

Era desastroso -explicó a Quintana- el estado en que la Intervención encontró a la Policía de la Capital; emponchados, armados de una daga, y ésos eran los gendarmes encargados de la conservación del orden, los que constituían la policía de la capital de una provincia argentina!
Sin trepidar y sin detenerme a considerar los recursos con que podría atender el gasto que ocasionaría la provisión del vestuario para todo el personal de esa policía, lo mandé confeccionar y ordené al señor Comandante en Jefe de las fuerzas, que proveyera al mismo personal de Rémingtons con machete.
Estos últimos sirvieron de arma a los gendarmes en los servicios que prestaron en las calles. Para las policías de los Departamentos de campaña, pedí a vuecencia vestuarios y sables del antiguo modelo(2).

(2) Basavilbaso. Nota al ministro Quintana (Enero 30 de 1894), en: “Intervención a la Provincia de Corrientes” (1894), p. XV. Ed. Imprenta y Encuadernación Latina, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Estas palabras parecen demostrar que fueron un tanto excesivas las disposiciones de Del Valle. Por lo demás, en opinión de Quintana, ninguna ley coartaba el derecho de las autoridades provinciales a tener policía:

Es inherente a ese derecho -dedujo- que puedan dotarlas, con arreglo a su propio criterio, de las armas más adecuadas para su seguridad interna(3).

(3) “Senado”, sesión de Mayo 26 de 1894. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Abiertos los padrones, inscribiéronse unos veinte mil ciudadanos, de cuyo número la mitad votó en los comicios del 26 de Noviembre.

Basavilbaso practicó el escrutinio referente a los senadores y diputados, encargando a la Legislatura así constituida el de electores. Resultó electo gobernador, por unanimidad de sufragios, el ministro Valentín Virasoro, quien dimitió el cargo nacional -donde lo sustituyó Zapata- y el 25 de Diciembre asumió el de la provincia.

Ese día concluyó la Intervención, cuyos actos aprobó y remuneró el Ejecutivo. Los decretos de Febrero 23 y 27 de 1894 son los siguientes:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Febrero 23 de 1894

Debiendo compensarse los servicios prestados por el doctor Leopoldo Basavilbaso y sus Secretarios en la Intervención a la provincia de Corrientes, desde el 24 de Agosto hasta el 26 de Diciembre del año próximo pasado,
El Presidente de la República,
En Acuerdo General de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Acuérdase al doctor Leopoldo Basavilbaso la remuneración de quince mil pesos moneda nacional; la de cinco mil pesos al Secretario, doctor Norberto Piñero por sus servicios desde el 24 de Agosto al 26 de Diciembre de 1893; y la de mil quinientos pesos al doctor Rodolfo Rivarola por los que prestó desde la primera fecha hasta el 30 de Octubre del mismo año.
Art. 2.- Este gasto se imputará a la ley número 2953 del 23 de Agosto último.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese, insértese en el Registro Nacional, y pase a la Oficina de Contabilidad del Ministerio.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana, Eduardo Costa,
José A. Terry, Luis María Campos

Departamento del Interior

Buenos Aires, Febrero 27 de 1894

Habiendo terminado la Intervención Nacional en la provincia de Corrientes, ordenada por la ley número 2953 del 23 de Agosto del año pasado y de conformidad a las instrucciones que oportunamente le fueron transmitidas por este Ministerio,
El Presidente de la República,
En Acuerdo General de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Apruébase la conducta del Interventor Nacional en la provincia de Corrientes, doctor Leopoldo Basavilbaso, y dénsele las gracias por los importantes servicios que ha prestado al país.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese con el informe y anexos adjuntos e insértese en el Registro Nacional.

SAENZ PEÑA.
Manuel Quintana, Eduardo Costa,
José A. Terry, Luis María Campos

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