El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Iniciación de las injerencias en Buenos Aires, Santa Fe y San Luis

Sancionada la Ley de Intervención en Buenos Aires, el Congreso se apresuró a dictar otra para Santa Fe y San Luis, que estaban en el mismo caso, también “a efecto de organizar sus Poderes Públicos dentro de las prescripciones de la Constitución Nacional y de las leyes de la provincia”.

Propusiéronla los Diputados: Ayarragaray, Lastra y Magnasco -miembros de la Comisión de Negocios Constitucionales-, con la disidencia de Olmedo.

Quizá -dijo Ayarragaray- una alta y trascendental política habría aconsejado, así como por vía de experiencia institucional, dejar que esas revoluciones siguieran su ciclo hasta fundar Gobiernos de hecho, ya que en materia de Intervenciones hay que proceder a estudiarlas, a discutirlas y a aplicarlas con criterio puramente político y nunca con un criterio automático y jurídico”.

Hizo presente que la primera conducta fue la que observó la Cámara hasta días atrás: la variación obedecía a que las conmociones, antes locales, amenazaban extenderse perjudicando al país íntegro. Repitió el argumento de que en las provincias sometidas a la sedición había desaparecido toda forma regular de Gobierno, la republicana inclusive.

El representante puntano, doctor Mauricio P. Daract, censuró que el Congreso legalizara el derrocamiento de las autoridades por los tumultos, confundiendo tal arbitrio con la expiración normal del mandato o la renuncia o la exoneración por el juicio político.

Lastra, en cambio, abogó porque el Gobierno Federal, delante de revueltas con fines levantados y patrióticos, las encaminase dentro de las normas legales, allanando las causas de origen(1).

(1) “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 15 de 1893. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Apenas la Cámara aprobó la ley, el Senado le prestó su asentimiento sin abrir debate y por unanimidad de votos.

El 14 de Agosto, Quintana refrendó la ley de Intervenciónen Buenos Aires y a los cuatro días la referente a Santa Fe y San Luis. Para Buenos Aires designó Comisionado a Eduardo Olivera y Jefe de las fuerzas al general Francisco B. Bosch; para Santa Fe, al doctor Baldomero Llerena y general Liborio Bernal; y para San Luis, al doctor Daniel J. Dónovan y general Lorenzo Winter.

El texto de la ley Nro. 2947 es el que sigue:

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etcétera, sancionan con fuerza de

Ley:

Art. 1.- Declárase intervenida la provincia de Buenos Aires, a efecto de organizar sus poderes públicos dentro de las prescripciones de la Constitución Nacional y de las leyes de la provincia.
Art. 2.- Autorízase al Poder Ejecutivo para movilizar la Guardia Nacional en cuanto lo considere necesario a la ejecución de esta ley.
Art. 3.- El Poder Ejecutivo procederá inmediatamente a desarmar y disolver toda Fuerza armada que exista en el territorio de la provincia.
Art. 4.- Autorizásele igualmente para hacer los gastos que se requieran, con imputación a la presente.
Art. 5.- El Poder Ejecutivo dará cuenta oportunamente al Honorable Congreso.
Art. 6.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a diez de Agosto de mil ochocientos noventa y tres.

                     JOSE E. URIBURU                       FRANCISCO ALCOBENDAS
                           B. Ocampo                                      Alejandro Sorondo
                  Secretario del Senado              Secretario de la Cámara de Diputados

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 14 de 1893

Téngase por ley de la Nación, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
M. Quintana

El texto de la ley Nro. 2950 es el que sigue:

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etcétera, sancionan con fuerza de

Ley:

Art. 1.- Declárase Intervenidas las provincias de Santa Fe y San Luis, a efecto de organizar sus poderes públicos dentro de las prescripciones de la Constitución Nacional y de las leyes de las provincias.
Art. 2.- Autorízase al Poder Ejecutivo para movilizar la Guardia Nacional, en cuanto lo considere necesario a la ejecución de esta ley.
Art. 3.- Autorízasele igualmente para hacer los gastos que se requieran, con imputación a la presente.
Art. 4.- El Poder Ejecutivo dará cuenta oportunamente al Honorable Congreso.
Art. 5.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a quince de Agosto de mil ochocientos noventa y tres.

                   JOSE E. URIBURU                          FRANCISCO ALCOBENDAS
                   Adolfo J. Labougle                                    Juan Ovando
                Secretario del Senado                Secretario de la Cámara de Diputados

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 18 de 1893

Tengase por ley de la Nación, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

El decreto de Agosto 14 de 1893 es el siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 14 de 1893

En virtud de la autorización conferida por la ley número 2947.
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Interventor en la provincia de Buenos Aires al ciudadano don Eduardo Olivera.
Art. 2.- El Interventor desempeñará su comisión con arreglo a la ley de intervención y a las instrucciones que se le transmitirán por el Ministerio del Interior.
Art. 3.- Los jefes y oficiales de la Nación residentes en la provincia intervenida quedan bajo las órdenes del Señor Interventor.
Art. 4.- El Ministerio de la Guerra pondrá a las órdenes del señor interventor las Fuerzas necesarias para el mejor desempeño de su cometido.
Art. 5.- Nómbrase Comandante en Jefe de todas las Fuerzas al servicio de la Intervención, al general de división don Francisco Bosch.
Art. 6.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

El decreto de Agosto 19 de 1893 es el siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 19 de 1893

En vista de la autorización conferida por la ley número 2950,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Interventor en la provincia de Santa Fe al ciudadano don Baldomero Llerena.
Art. 2.- El interventor desempeñará su comisión con arreglo a la ley de intervención y a las instrucciones que se le transmitirán por el Ministerio del Interior.
Art. 3.- Los jefes y oficiales de la nación residentes en la provincia intervenida quedan bajo las órdenes del señor interventor.
Art. 4.- El Ministerio de la Guerra pondrá a las órdenes del señor interventor las Fuerzas nacionales necesarias para el mejor desempeño de su cometido.
Art. 5.- Nómbrase Comandante en Jefe de todas las Fuerzas al servicio de la Intervención, al general de brigada don Liborio Bernal.
Art. 6.- Nómbrase secretarios de la Intervención a los señores don Raimundo Wilmart y don Julio Botet.
Art. 7.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Y el decreto de Agosto 19 de 1893 es el siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 19 de 1893

En vista de la autorización conferida por la ley número 2950,
El presidente de la República,

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Interventor en la provincia de San Luis al ciudadano don Daniel Dónovan.
Art. 2.- El Interventor desempeñará su comisión con arreglo a la Ley de Intervención y a las instrucciones que se le transmitirán por el Ministerio del Interior.
Art. 3.- Los jefes y oficiales de la Nación residentes en la provincia intervenida quedan bajo las órdenes del Señor Interventor.
Art. 4.- El Ministerio de la Guerra pondrá a las órdenes del Señor Interventor las Fuerzas necesarias para el mejor desempeño de su cometido.
Art. 5.- Nómbrase Comandante en Jefe de todas las Fuerzas al servicio de la Intervención, al general de brigada don Lorenzo Winter.
Art. 6.- Nómbrase secretarios de la Intervención a los señores Pablo Lascano y doctor Ramón Agüero.
Art. 7.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Cada Comisionado llevaba dos Secretarios y cada General conducía una División del Ejército(2).

(2) Los Secretarios de Olivera fueron nombrados por decreto del 16 de Agosto, // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Los otros por el siguiente decreto:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Agosto 16 de 1893

El Presidente de la República,

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Secretarios de la Intervención en la provincia de Buenos Aires a los ciudadanos don Issac P. Areco y don Mariano Martínez.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Las instrucciones recomendaron libertar los presos políticos; pacificar las provincias, asegurando deferencia a las personas y propiedades; usar, en caso necesario, de la facultad de reunir milicias, que acordaban las leyes; y, además “resolver, dentro de las reglas de criterio que dominaban la Intervención, todas las cuestiones accesorias que pudieran suscitarse en el curso de la misma(3).

(3) Manuel Quintana. “Memoria del ministro del Interior ante el Congreso Nacional. 1893” (1894), p. 22. Ed. “La Tribuna”, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Los Comisionados asumirían el Gobierno local, abrirían los Registros Cívicos y presidirían las elecciones de gobernador y legisladores.

El día en que fue nombrado para comandar las fuerzas de Buenos Aires, Bosch mantuvo un tiroteo en la estación de La Plata, por asuntos del momento, con el jefe militar de los radicales, coronel Martín D. Yrigoyen, en instantes en que partía un tren repleto de gente recién desarmada. Hubo tres muertos y alrededor de cuarenta heridos.

Los miembros del Gobierno Provisorio -expresa un documento suscripto por Belgrano y los ministros, doctores Abel Pardo, José de Apellániz y Marcelo T. de Alvear- salimos a los balcones de la Casa de Gobierno al ruido de los tiros, para imponernos de lo que sucedía; no llevábamos armas ni se disparó un solo tiro en el edificio; y, sin embargo, de que nuestra presencia no podía producir ninguna alarma, un piquete de marineros que se encontraba a media cuadra, nos hizo una descarga de fusilería(4).

(4) Manifiesto, en Fors. “Revolución de Buenos Aires...”, p. 424. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La tropa mantenía libre la salida de la residencia, pero no la entrada, de suerte que Belgrano
perdió su investidura oficial tan pronto como la abandonó. Olivera asumió el cargo y evitó reconocer ningún magistrado, representante, funcionario o empleado de la provincia, cualquiera fuese su clase o título.

El 29 de Agosto dispuso que reanudase sus tareas el personal de las reparticiones públicas, con carácter de interino; no todo, pues, suprimió oficinas y puestos legalmente creados.

Conforme extendiese la medida a los establecimientos autónomos, algunos de sus directores la observaron: “la Ley de Intervención -dijo uno de ellos a Olivera- limita las atribuciones de usted a la organización de los Poderes Públicos y el Banco Hipotecario no es un poder público”(5). Era creencia general la de que se trataba de beneficiar a los cívicos.

(5) Marcos J. Levalle. Nota al comisionado Olivera (Septiembre 7 de 1893), en: periódico “El Día”, Nro. 7402, edición de Septiembre 8 de 1893, La Plata. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

En Santa Fe, el comisionado tropezó con la contradicción pacífica del gobernador provisorio, que desconoció el acto del Congreso conceptuándolo repugnante al artículo 71, el cual prescribe que “ningún proyecto de ley desechado totalmente por una de las Cámaras, podrá repetirse en las sesiones de aquel año” y, al 105, que admite el derecho de las provincias a darse autoridades sin injerencia federal.

Rechazada la demanda, Candioti acudió a la Corte Suprema, planteando la litis que autoriza el artículo 100. Llerena entró en funciones el 22 de Agosto y, el 25, resolvió, para evidenciar su imparcialidad, que continuasen interinamente en sus empleos las personas que las desempeñaban, ya emanase el nombramiento del gobernador legal o del revolucionario.

La medida, sin duda favorable a los opositores, reproducía -como lo recordó el propio Llerena- “otra disposición dictada en idénticas circunstancias y por idénticas razones en Santiago del Estero por el señor doctor Eduardo Costa, en tiempo en que el doctor Costa era interventor en Santiago(6).

(6) Llerena. Nota al ministro Quintana, en: “Intervención a Santa Fe” (1894), p. 144. Ed. Imprenta y Encuadernación Latina, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Consagróse luego Llerena a proveer los cargos de mayor jerarquía, llenando con militares los pertenecientes a la campaña.

El gobernador provisorio instituido por la revuelta de San Luis dirigió al Comisionado en esta provincia la misma reclamación que su colega santafesino, con igual resultancia inmediata y seguida de análogo recurso ante la Corte. Saá había sustituido a los empleados y Donovan destituyó a los nuevos y nombró un tercer personal.

La marcha de las Intervenciones desagradó a las mayorías del Congreso, formadas por autonomistas nacionales. Ante una nota en la que el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense protestaba contra Olivera por haber disuelto la Legislatura, Gonnet proyectó una ley que imponía al Ejecutivo la obligación de examinar el origen y el funcionamiento de los poderes públicos de las provincias intervenidas y lo autorizaba a apartarlos únicamente cuando no revistieran la forma republicana que la Constitución prescribe(7).

(7) “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 28 de 1893. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La actitud de Gonnet, individual al principio, fue compartida después por muchos colegas. El 11 de Septiembre, la Cámara resolvía destinar su sesión próxima al debate del proyecto. Este se realizó el 15. Quintana declaró que combatiría la iniciativa hasta el último extremo y pidió que se difiriera la discusión porque, para afrontarla a fondo, necesitaba ciertas noticias, ya solicitadas, de los Comisionados.

Gonnet se opuso al aplazamiento y denunció que el Gabinete había decidido dimitir en caso de que su plan prosperase y que existía el anuncio de que el presidente, en dicha contingencia, llamaría a los radicales y disolvería el Congreso.

A pesar de tan pavorosa perspectiva, la suspensión se obtuvo a duras penas, por mayoría de un voto sobre cuarenta y siete. Después de una semana, el proyecto fue rechazado casi en silencio por veintinueve sufragios contra dieciséis(8).

(8) “Cámara de Diputados”, sesión de Septiembre 23 de 1893. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

No era la Cámara la que varió de opinión, sino el ministro. En efecto; tan pronto como se hubo enterado de los propósitos de aquélla, Quintana envió a su colega Costa a La Plata para que se entendiera con el Comisionado, indicó al de Santa Fe que bajase a la capital y transmitió confidencialmente al de San Luis nuevas reglas de conducta.

Dijo a este último que, siendo insurreccional el partido radical, había que negarle las posiciones públicas y retirarle las que tuviera; agregó que las leyes de Intervención eran votos de confianza del Congreso, cuyos intereses no se debían herir; y le encargó que procurase la refundición de los elementos antirradicales “para formar un gran partido conservador y gubernamental(9).

(9) “Memorándum” (Septiembre 12 de 1893), en: “Intervención a la Provincia de San Luis”, p. 181. Ed. Imprenta y Encuadernación Latina, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIX: “El Gabinete Quintana”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 20 de Septiembre apareció un extenso decreto que aceptaba la renuncia de Olivera y desautorizaba algunos actos de éste, producidos por la propensión a establecer “incapacidades políticas contra partidos o personas determinadas”; la tendencia a gobernar la provincia prescindiendo de las leyes locales; y el olvido de “que las Intervenciones deben limitarse, en lo administrativo, a lo estrictamente indispensable para la consecución de sus fines políticos y conservación del orden social".

Departamento del Interior

Buenos Aires, Septiembre 20 de 1893

Considerando:
1.- Que las intervenciones nacionales tienen fines esencialmente políticos;
2.- Que la sancionada para la provincia de Buenos Aires se propone la organización de sus poderes úblicos;
3.- Que la ley de su referencia no ha establecido incapacidades políticas contra partidos o personas determinadas;
4.- Que las Intervenciones deben limitarse, en lo administrativo, a lo estrictamente indispensable para la consecución de sus fines políticos y conservación del orden social;
5.- Que el Interventor se ha contraído preferentemente al servicio administrativo, llegando hasta suprimir empleos del Presupuesto y organizar facultades científicas;
6.- Que la presente Administración persiste en llamar, para el servicio público, a todos los ciudadanos honorables y competentes;
7.- Que los interventores son meros agentes del Gobierno Federal, a cuyas instrucciones deben ajustar su conducta y el desenvolvimiento de la Intervención;
8.- Que intervenir de acuerdo con las ideas personales del interventor importaría sustituirse a los poderes Legislativo y Ejecutivo de la Nación;
9.- Que han sido infructuosas todas las indicaciones que confidencialmente se han dirigido al interventor para que se ciñera al objeto primordial de su comisión, según las instrucciones acompañadas a su nombramiento;
10.- Que todo esto demuestra que el interventor no se ha penetrado de la naturaleza precisa y del objeto circunscripto de la alta misión que se le había hecho el honor de confiarle.

El Presidente de la República,
Con el parecer unánime de su Consejo de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Acéptase la renuncia que el ciudadano don Eduardo Olivera presenta del cargo de Interventor Nacional en la provincia de Buenos Aires.
Art. 2.- Acéptanse igualmente las renuncias presentadas por los ciudadanos, doctores don Isaac P. Areco y don Mariano B. Martínez, de los cargos de Secretarios de la Intervención.
Art. 3.- Déseles las gracias por los servicios prestados.
Art. 4.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

El 25 fue admitida la dimisión de Llerena y el 28 la de Dónovan quien, a los varios meses, difundió las instrucciones secretas, interpolándolas en su memoria oficial: el motivo la pasó al Congreso y tachó de insólita, incorrecta e irregular la actitud de incluir notas reservadas en documentos públicos.

Dimisión de Llerena:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Septiembre 25 de 1893

El Presidente de la República,

Resuelve:

Acéptase la precedente renuncia presentada por el doctor Baldomero Llerena del cargo de Interventor Nacional en la provincia de Santa Fe.
Acéptase igualmente la adjunta renuncia presentada por el doctor don Raimundo Wilmart del cargo de Secretario de la Intervención de la provincia de Santa Fe.
Déseles las gracias por los servicios prestados en sus respectivos cargos.
Comuníquese, etcétera

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Dimisión de Donovan:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Septiembre 26 de 1893

En vista de la renuncia precedente,

El Presidente de la República,

Decreta:

Art. 1.- Acéptase la renuncia presentada por el doctor don Daniel J. Dónovan del cargo de Interventor en la provincia de San Luis, dándosele las gracias por los importantes servicios prestados en el desempeño de su misión.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Y la Resolución de Junio 20 de 1894:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Junio 20 de 1894

Considerando:
1.- Que es insólito crearse, con motivo de una Memoria, la ocasión de fundar una renuncia presentada y aceptada cerca de tres meses atrás;
2.- Que es incorrecto incluir, en un documento destinado a la publicidad, observaciones oficiales transmitidas verbalmente y en carácter confidencial;
3.- Que es irregular ponerlas entre comillas, sin advertencia ni salvedad, dejando entender que su contenido es rigurosamente textual;
4.- Que el memorándum exhibido por el doctor González difiere sustancialmente del transcripto por el doctor Dónovan;
5.- Que esas divergencias presentan al Gobierno arbitrariamente hostil a un partido político que actuara dentro de la esfera legal;
6.- Que el Gobierno persiste, a través del tiempo, en las ideas consignadas en ese memorándum, por reputarlas constitucionales, políticas y justas;
7.- Que los acontecimientos han demostrado la previsión y oportunidad de las observaciones mencionadas;
8.- Que es inadmisible la pretensión implícitamente manifestada por el doctor Dónovan de dirigir la Intervención según su criterio personal;
9.- Que esto no obstante, deseando que todos sus procedimientos pasen por el doble crisol del Congreso y de la opinión.

El Presidente de la República,

Resuelve:

Que la Memoria del doctor Dónovan sea agregada a los antecedentes de la Intervención a San Luis que se elevarán oportunamente al Honorable Congreso.

SAENZ PEÑA
Manuel Quintana

Información adicional