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Amagos de renacimiento porteño

El 19 de Noviembre de 1882, el gobernador Dardo Rocha fundó, a las puertas de la Ciudad de Buenos Aires, la Ciudad de La Plata; levantáronse rápidamente grandes y suntuosos edificios; y antes del año y medio, instalábanse allí los poderes locales.

Manifestándose capaz de tal esfuerzo, la provincia reveló energías insospechadas. Muchos temieron que llegase a integrar su antiguo ser, en cuyo supuesto podría obsequiar a los huéspedes de antes con una flamante Washington, a la cual el puerto de la Ensenada -entonces en construcción- independizaría de toda vecindad molesta. Dio pie a la conjetura un indicio trivial: el retiro, por parte de Rocha, de los discursos con que en el Senado abogó porque Buenos Aires se federalizara.

Fuese exacto o no ese propósito, no cupo duda de que el gobernador procuró desembarazar el camino que conducía a la presidencia. Formado en época distinta de la de Tejedor e instruido de la nueva realidad social, Rocha se empeñó en extender su influencia por las provincias; y hubo momento -según se dijo- en que la mitad de los gobernadoresmiraban con simpatía su candidatura.

Opúsose el presidente, receloso acaso de que se alterara la obra de 1880. Sea que los mandatarios con mayor o menor espontaneidad cambiaran de parecer o que les tocaran sucesores indóciles o que se vieran forzados a separarse con cierta violencia -tal como el de Corrientes, derribado por un motín, el 3 de Abril de 1882-, el resultado fue que los diversos círculos se conformaron al pensamiento de la Casa Rosada.

Roca no intentó catequizar al gobernador de Buenos Aires, ni tampoco molestarlo, sospechando tal vez los males de la unanimidad.

Ya se ha visto cómo cayeron en Santiago del Estero los gobernadores Gallo y Pinto y qué relación existió entre dichos contratiempos y los trabajos en favor de Juárez Celman. Prescindiendo de los cambios ocurridos en otras partes, corresponde examinar los de San Juan, en mérito a que originaron un pedido de Intervención.

La citada provincia venía siendo gobernada -desde la segunda Santa Rosa- por los autonomistas nacionales. En 1882 esbozóse en éstos un fraccionamiento, encabezando un grupo el teniente coronel Agustín Gómez -Senador Nacional de quien se decía que concordaba con Rocha- y el otro su colega Igarzábal.

La divergencia resucitó al partido liberal. En Enero de 1884, Gómez hizo triunfar en las elecciones gubernativas la candidatura de don Carlos Doncel, grata al presidente. Este hecho molestó a los opositores, que prepararon una revolución designando jefe de ella a Sebastián Elizondo, antiguo caudillo de la montonera riojana

La revuelta estalló el 4 de Febrero y degeneró en un lamentable asesinato. En esa fecha, siendo las nueve de la noche, una partida asaltó la casa del vicepresidente del Senado Provincial, doctor Vicente C. Mallea, en la que se encontraban Gómez, el gobernador saliente, doctor Anacleto Gil y el electo Doncel.

Gómez fue ultimado de siete balazos mientras huía por los fondos; Gil se desplomó en la calle, alcanzado por tres balas; Doncel resultó levemente herido en un brazo; y Mallea, que logró esconderse en una habitación, salió ileso.

Simultáneamente era acometido el Cuartel de Policía, más, con mal éxito, pues el piquete de guardia repelió el ataque, sin otras bajas que las de su sargento y un gendarme. Los sediciosos, que eran alrededor de treinta, se dispersaron hacia distintos rumbos. Perseguidos enseguida, fueron muertos en su gran parte, Elizondo entre ellos.

Detúvose a varios dirigentes, incluso el vicegobernador don Juan L. Sarmiento, cuyo Juicio Político inició la Cámara de Diputados imputándole complicidad en los sucesos y abandono del cargo.

Como el acusado quedaba de hecho suspendido(1), Mallea ocupó el Gobierno interinamente. Sarmiento reclamó la Intervención, alegando que eran falsas las inculpaciones, pidiendo para sí el Gobierno y declarando que en la provincia faltaban garantías para la vida y el orden

(1) Constitución de 1878, artículos 132 y 141. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

En Buenos Aires, la muerte de Gómez levantó muchas protestas, traducidas en un gran mitin.

El Ejecutivo retuvo la solicitud de Sarmiento hasta el 3 de Abril, en que la denegó por resolución adoptada en acuerdo de ministros. El documento fue un modelo de sobriedad; concretóse a transcribir el artículo 6to. y a agregar que no ocurría ninguno de los casos allí apuntados.

Departamento del Interior

Buenos Aires, Abril 3 de 1884

Considerando:
1.- Que por la Constitución Nacional, el Gobierno Federal interviene en el territorio de las provincias para garantir la forma republicana de Gobierno o repeler invasiones exteriores y, a requisición de sus autoridades constituidas, para sostenerlas o restablecerlas, si hubiesen sido depuestas por la sedición o por invasión de otra provincia;
2.- Que en la provincia de San Juan no ocurre ninguno de los casos indicados, habiéndose restablecido el orden bajo el imperio de sus propias instituciones,
El Presidente de la República,
En Acuerdo General de Ministros,

Resuelve:

Art. 1.- Que no ha llegado el caso de ordenar la Intervención Nacional en la provincia de San Juan, solicitada por el vicegobernador, don Juan Luis Sarmiento.
Art. 2.- Publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
Bernardo de Irigoyen, Francisco J. Ortiz, V. de la Plaza, Eduardo Wilde, Benjamín Victorica

La forma republicana no se alteraba porque existiera un juicio político, cualesquiera fuesen las causas que lo producían(2).

(2) Irigoyen. “Memoria del Ministerio del Interior presentada al Honorable Congreso Nacional por el doctor, don Bernardo de Irigoyen, correspondiente al año de 1883” (1884), p. IV. Ed. La Universidad, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

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