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Santiago del Estero en apoyo de Juárez Celman

A mediados de 1884 la lucha por la presidencia se mantenía alrededor de tres nombres: Juárez Celman, Rocha e Irigoyen. Los primeros habían pasado de los Gobiernos de Córdoba y Buenos Aires al Senado Nacional y, el último continuaba de ministro.

Los gobernadores ya habían opinado sobre las candidaturas -excepto Unzaga, de Santiago- quien se limitó a asegurar que garantizaría la libertad del voto. Insistió en idénticas manifestaciones el ministro provincial, doctor José Nicolás Matienzo:

Nadie nos creía -cuenta éste-; ni siquiera nos suponían ilusos o soñadores; la mayor parte nos tachaban de falsía y los menos calificaban nuestra conducta de inútil disimulo(1).

(1) José Nicolás Matienzo. “Nuevos Temas Políticos e Históricos” (1928), p. 269. Ed. La Facultad, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Esta circunspección debía herir el sentimiento de los políticos. No fue extraño, pues, que los amigos de Juárez Celman, que eran la mayoría dentro del círculo oficial, decidiesen deponer al gobernador.

En la tarde del 31 de Julio de 1884, Unzaga relevó al Jefe de Policía, Mariano Mazza, atribuyéndole fines sediciosos. El jefe destituido pidió en el acto el enjuiciamiento del gobernador y, la Legislatura, por entonces en receso, fue citada por su presidente con intervalo de minutos.

Un vértigo de actividad dominó a los legisladores, que se reunieron el mismo día a las seis de la tarde para dar curso a la solicitud de Mazza y nombrar la comisión encargada del correspondiente dictamen. Procedióse hasta aquí con arreglo a las normas constitucionales recién instituidas.

La Legislatura aprobó enseguida el despacho de la comisión, olvidando que ésta debía consignar por escrito las declaraciones y los informes relativos al proceso y que al acusado asistíale el derecho de ser oído por ella; interpelar por su intermedio a los testigos; y ofrecer los documentos de descargo.

Consecutivamente formalizó la acusación y suspendió a Unzaga por mayoría absoluta de sufragios, sin reparar que estas medidas exigían el concurso de los dos tercios de sus miembros(2).

(2) Constitución de 1884, artículos 85 y 183 a 190. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

A las nueve de la noche, el vicegobernador asumió las funciones gubernativas y repuso a Mazza. Unzaga resistió la decisión de los legisladores y trasladó su despacho a la casa del ministro, quien se hallaba accidentalmente en Buenos Aires. Al otro día, un piquete policial se le presentó con el propósito de apresarlo; hubo una refriega y cayeron muertos el Comandante de la fuerza y cuatro sirvientes del gobernador.

Momentos después, otro piquete cumplió el objetivo. Unzaga reclamó la intervención y la Legislatura compuso sus anteriores medidas, ratificándolas con el número reglamentario de votos.

Pronto entró en la lid la Magistratura. El Juicio Político debía sustanciarse ante cinco jueces de la provincia y dos personas propuestas por los legisladores, requiriéndose quorum de dos tercios para deliberar.

Llegado el 13 de Agosto sin que la Legislatura remitiera la acusación ni completara el tribunal, éste se constituyó por pedido de Unzaga con cuatro jueces y un fiscal que llenaba un cargo vacante.

La Legislatura desconoció a dichos magistrados el derecho de prescindir de su convocatoria, y el vicegobernador exoneró al Fiscal y nombró un Juez interino.

La Corte protestó a nombre del Poder Judicial; tachó de nula la destitución, en mérito a una ley que declaraba inamovibles a los funcionarios letrados; sacó su sede del Cabildo, sintiéndose incómoda ante el aparato de fuerza que allí había y rechazó la reciente designación, temerosa del prejuzgamiento que significaba aceptar un acto del vicegobernador.

El Jefe de Policía le impidió entonces que retirase del Cabildo sus muebles y papeles. La Corte demandó la Intervención del Congreso(3) e, ipso facto, fue enjuiciada por la Legislatura(4).

(3) Autos de Agosto 18, 19, 20 y 21 de 1884, en “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 25 de 1884.
(4) “Legislatura de Santiago”, sesión de Agosto 25 de 1884.
// Todo citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Antes de plantearse la contienda judicial, la Comisión de Negocios Constitucionales de la Cámara de Diputados se había expedido negativamente respecto de la petición de Unzaga, en dictamen suscripto por los doctores Belisario Albarracín, Adolfo E. Dávila, José Miguel Olmedo, Juan E. Serú y Juan M. Terán(5).

(5) Despacho de Agosto 19 de 1884, en: “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 22 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La solicitud de la Corte llegó cuando se discutía el despacho. Olmedo expresó que el pedido de Unzaga era improcedente porque en Santiago existía nada más que un juicio político que el Congreso debía respetar(6).

(6) Imputados. “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 22 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Añadió Dávila que también había que desestimar el de la Corte, presentado en su carácter especial de tribunal político y no en el permanente y ordinario de poder público(7).

(7) “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 27 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Opúsose a estas ideas el representante santiagueño, Manuel Gorostiaga; en realidad, la suspensión había sido rechazada por la Legislatura al no obtenerse los dos tercios necesarios para que prosperase de modo que, cuando el cuerpo volvió sobre su fallo definitivo, se apartó de la Constitución convirtiéndose en una agrupación sediciosa(8); por lo demás, la desaparición de los jueces importaba una violación de la forma republicana.

(8) “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 25 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El proyecto que se discutía triunfó por cuarenta y tres votos contra trece(9).

(9) “Cámara de Diputados”, sesión de Agosto 27 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Prevalecieron así los conceptos que Irigoyen defendió el año último, favoreciendo esta vez los intereses de Juárez Celman.

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