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Catamarca en apoyo de Juárez Celman

Casi sincrónicamente con el conflicto de Santiago del Estero, se trabó otro en Catamarca, que el Congreso resolvió de modo distinto. Influyó en la determinación, quizá, la circunstancia de ser el Gobierno de esa provincia partidario de Irigoyen, cuyas probabilidades de victoria iban, por aquella época, palideciendo al par que acrecían las del senador cordobés.

La desavenencia se produjo a raíz de la lucha religiosa que, desde 1882, conmovía la República y que, hacia 1884, promediaba su momento crítico, marcado por las leyes sobre enseñanza laica y registro civil y por incidencias tan apasionantes como la expulsión del internuncio apostólico.

Catamarca acababa de establecer una nueva Constitución, en la que pretendió instituir con palabras demasiado explícitas la libertad de cultos, causa bastante para que el clero suscitara una seria oposición contra el gobernador, que lo era Joaquín Acuña, y se aprestara a sostener candidatos propios en los comicios del 24 Febrero de 1884, de los que surgirían los diez senadores y veinte diputados que formaban el total de la Legislatura.

Roca creyó oportuno proponer una solución amigable, estimando que las divergencias en materia electoral perturbaban el desarrollo del país. A tal objeto, su Secretario Privado se trasladó a la provincia y recabó la presentación de un elenco que incluía adeptos de ambas fracciones, aliadas bajo la promesa de olvidar los asuntos religiosos.

Tiempo después, el Jefe de la Oficina de Enganche colocó el piquete que comandaba a las órdenes del gobernador, cumpliendo el mandato que le impartió Victorica, de auxiliarlo en la conservación de la tranquilidad pública(1).

(1) Rudecindo Maza. Nota al ministro Salvador de la Colina (Febrero 20 de 1884), en: “Senado”, sesión de Julio 31 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Sabíase que algunos clericales, resistiendo el arreglo, habían preparado listas separadas. Los comicios se efectuaron con relativa regularidad en todos los Departamentos, menos en La Paz, por haberlos impedido una fuerza gubernista y, en Pomán, donde los feligreses -capitaneados por el cura- tras negarse al desarme alegando que los soldados del Papa sólo obedecían órdenes del mismo, disolvieron a balazos la mesa y mataron al oficial de policía, al receptor de rentas y al maestro rural.

Tres de los restantes Departamentos correspondieron a los clericales y diez a la lista conciliada; pero, concluido el acto, se supo que los opositores que figuraban en la última se unían casi en su totalidad a los recalcitrantes.

El 16 de Marzo, la Junta Electoral sancionó las elecciones de doce Departamentos, postergando considerar las del otro, por no haber llegado aún las actas. No obstante prescribir la ley que el escrutinio se practicara en una sola sesión, al día siguiente revivieron el acuerdo dos de los tres miembros que componían la Junta -pertenecientes ambos al partido oficial- y anularon algunos diplomas.

A poco se repitió en La Paz la elección, únicamente concurrida por los gubernistas. El 23 de Mayo, integrada otra vez por dos vocales, la Junta aprobó el nuevo comicio de La Paz y el del Departamento cuyo juicio estaba pendiente.

Sobrevino la hora de constituir la Legislatura. A la sesión preparatoria del Senado concurrieron sólo cuatro clericales, que se circunscribieron a designar presidente(2); después, uno de ellos dimitió ante el gobernador quien, sin retardo, le aceptó la renuncia; luego se celebró la primera sesión con quorum, asistiendo los tres clericales que restaban -uno como presidente-, tres gubernistas y el propio renunciante, arrepentido de su viaraza.

(2) “Senado de Catamarca”, sesión de Abril 29 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Como se cuestionara el derecho de éste y los primeros temieran por la suerte del debate, ya que el presidente no votaba, optaron por abandonar el recinto(3).

(3) “Senado de Catamarca”, sesión de Mayo 13 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

A la Cámara de Diputados acudieron cinco gubernistas y cinco opositores -con poderes expedidos el 16 de Marzo- y tres gubernistas con diplomas datados el 23 de Mayo. Cuando los trece ocuparon sus sitios, los clericales protestaron contra la presencia de los tres últimos y rompieron el quorum, retirándose del local(4).

(4) “Cámara de Diputados de Catamarca”, sesión de Mayo 24 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Consecuencia del enredo fue que se instalaron dos Legislaturas. El gobernador reconoció a la gubernista y la adversa se dirigió al Congreso y al ministro del Interior, declarando que había que garantir la forma republicana y restablecer a autoridades depuestas(5).

(5) Marcos A. Figueroa, Jácome Cardoso, etc. Nota al Senado (Junio de 1884) ; Manuel V. Rodríguez, Javier Castro, etc. Nota al ministro Irigoyen (Junio 5 de 1884) , en: “Senado”, sesión de Julio 31 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La Comisión de Negocios Constitucionales del Senado -compuesta por los doctores José R. Baltoré, Rafael Igarzábal y Aristóbulo del Valle- aconsejó la reorganización de la Legislatura sobre la base del escrutinio del 16 de Marzo, debiendo concluir la injerencia federal apenas realizadas “las elecciones que decretasen las mismas Cámaras para integrarse”.

Baltoré expresó que la falta de Legislatura idónea definía una alteración de la forma republicana y obligaba a reconstruir aquel cuerpo, arrancando del primer dictamen de la Junta, acatado por todos. El Senado aprobó el proyecto por unanimidad de votos(6).

(6) “Senado”, sesión de Julio 31 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La Comisión de la otra Cámara asesoró en el sentido de que fuese desaprobado. Informó Albarracín -a nombre de sus colegas Olmedo, Serú y Terán- manifestando que la Legislatura gubernista había ejercido facultades propias(7).

(7) “Cámara de Diputados”, sesión de Septiembre 3 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Contradíjolo el diputado Francisco C. Figueroa: el fraude había anulado la voluntad pública, y sostener que en la provincia existía régimen republicano valía tanto como decir que lo hubo en Buenos Aires mientras gobernaba Rosas

Luego habló Federico de la Barra, molestado por continuas e hirientes interrupciones:

Ya sabemos lo que es el sistema reblicano de Gobierno; y haré una digresión con motivo de una cita, que hacía el señor diputado, de la situación que atravesaba la República Argentina durante la dominación de Rosas.
Es la misma que atraviesa una monarquía con Luis Napoleón o Luis Felipe de Orleáns a su cabeza: habrá una buena monarquía o una pésima monarquía, pero será siempre la forma monárquica de Gobierno, como sería, en nuestro caso, la forma republicana, creada con presión o sin ella”.

Pensaba que lo juicioso era imitar la conducta antiintervencionista del Ejecutivo, sobre todo después de haberse comprobado que la observada hasta entonces no mejoraba a las provincias(8).

(8) “Cámara de Diputados”, sesión de Septiembre 4 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La Cámara rechazó el despacho de la comisión y sancionó el proyecto por cuarenta votos contra veintitrés(9).

(9) “Cámara de Diputados”, sesión de Septiembre 5 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

En el transcurso del debate, Figueroa señaló que quienes rehuían la Intervención constitucional habían aceptado sin protesta la oficiosa del piquete de enganche. En la oportunidad no se discutió este punto, pero sí en el Congreso de 1885, con motivo de unas elecciones cuestionadas.

Confesó entonces Victorica que los jefes de enganche tenían orden de auxiliar a las autoridades locales cada vez que éstas las requiriesen. Dávila combatió tal práctica. El objeto de garantir la paz interna de las provincias fue excluido en 1860 del artículo 6to. y, desde esa fecha, no procedía invocarlo como causa de Intervención.

Por otra parte, la ayuda se presta por el Congreso o el Ejecutivo, previo examen de los hechos, y nunca se la debe subordinar al criterio único de los jefes militares. Además, cuando se trata de elegir gobernadores o Legislaturas, la autoridad federal no puede estar presente bajo ninguna forma pues, en tal caso, ni el artículo 6to. es aplicable, dada la prohibición del artículo 105. Concluyó dicho Diputado:

En provincias pobres, de escasos elementos, de escasa población -sobre todo en provincias que al cabo de cincuenta años de luchas, de luchas cruentas como las que han pasado, se inclinan fatigadas ante la autoridad de la nación-, la opinión pública se encuentra débilitada porque teme que allí donde se enarbola la bandera nacional, en la oficina de enganche, se encuentre justamente el brazo fuerte para ahogar su voluntad”.

El ministro de Guerra declaró que los soldados de línea, mientras permanecieran en una capital de provincia, debían someterse al gobernador, atento su carácter de agente natural del Ejecutivo(10).

(10) “Cámara de Diputados”, sesión de Mayo 15 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Desenterraba, pues, los conceptos que prevalecieron durante el Gobierno de la Confederación como homenaje a las autonomías y que ahora redundaban en perjuicio de ellas.

Sólo el 27 de Julio de 1885, luego de haber renunciado Victorica el Ministerio, se previno a los jefes de enganche que se abstuvieran de actuar en asuntos provinciales. Acabada la Administración de Roca, dichas Oficinas fueron disueltas(11).

(11) Decreto de Enero 27 de 1887, en “Registro Nacional de República Argentina” (1888), capítulo XXXI, p. 108. Ed. Taller Tipográfico de la Penitenciaría, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 26 de Septiembre de 1884 llegó a Catamarca el Diputado Nacional Onésimo Leguizamón, Comisionado que el Ejecutivo nombró en cumplimiento de la respectiva ley. El texto de la ley Nro. 1466, de Septiembre 10 de 1884; y decreto de la misma fecha son los que siguen:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Septiembre 10 de 1884

Por cuanto:
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etcétera, sancionan con fuerza de

Ley:

Art. 1.- El Poder Ejecutivo intervendrá en la provincia de Catamarca al único objeto de reorganizar el Poder Legislativo de aquella provincia, tomando por base el escrutinio hecho por acta del 16 de Marzo del presente año por la Junta de Funcionarios que la firman.
Art. 2.- La Intervención subsistirá hasta que el Poder Legislativo entre en las relaciones constitucionales con el Poder Ejecutivo y se hayan hecho las elecciones que decretasen las mismas Cámaras para integrarse.
Art. 3.- Queda autorizado el Poder Ejecutivo para hacer los gastos que demande la ejecución de esta ley, imputándose a ella misma.
Art. 4.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a cinco de Septiembre de mil ochocientos, ochenta y cuatro.

                      FRANCISCO B. MADERO                RAFAEL RUIZ DE LOS LLANOS
                                B. Ocampo                                         J. Alejo Ledesma
                        Secretario del Senado               Secretario de la Cámara de Diputados

Por tanto:
Téngase por Ley de la Nación, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
Bernardo de Irigoyen

Departamento del Interior

Buenos Aires, Septiembre 10 de 1884

Debiendo Intervenir el Poder Ejecutivo Nacional en la provincia de Catamarca en cumplimiento de la ley número 1466, promulgada en la fecha, a objeto de reorganizar el Poder Legislativo de aquella provincia,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase al Señor Diputado, doctor Onésimo Leguizamón, Comisionado Nacional en la provincia de Catamarca para hacer efectiva la intervención referida.
Art. 2.- El Comisionado procederá de acuerdo con las instrucciones que el Ministerio del Interior le transmita para la mejor ejecución de la mencionada ley.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
Bernardo de Irigoyen

Acompañábanle un Secretario, dos Ayudantes Militares y un Escribiente. El 30, vedó ejercer atribuciones legislativas a cualquier grupo de personas(12). El texto del decreto de Septiembre 16 de 1884 es el siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Septiembre 16 de 1884

En vista de lo manifestado en la Nota precedente y a los efectos de la ley número 1466 de Septiembre 10 del corriente,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Secretario del Interventor en la provincia de Catamarca al doctor don Ernesto Weigel Muñoz.
Art. 2.- Asígnase al Secretario nombrado la remuneración de doscientos pesos moneda nacional mensuales, mientras dure su comisión.
Art. 3.- Impútese el gasto autorizado a la ley anteriormente citada.
Art. 4.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
Bernardo de Irigoyen

(12) Resolución, en “La Tribuna Nacional”, Nro. 1.212, Octubre 9 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Este acto dejó traslucir planes más amplios que los de instalar la Legislatura y completarla mediante las elecciones que ella decretase, únicos que la ley preveía. Leguizamón, en efecto, procuraba instituir el heredero de Acuña. Suavizó paulatinamente las asperezas y al fin consiguió que tomase cuerpo la candidatura del teniente coronel José S. Daza.

El diario de Roca aplaudía estas actividades:

Aun cuando el interventor -decía- está munido de instrucciones en el desempeño de su misión, no puede censurarse al ciudadano patriota y al funcionario prudente que utilice las buenas disposiciones que encuentre para dar solución fácil y cordial a una contienda doméstica(13).

(13) “La Tribuna Nacional”, Nro. 1.223, Octubre 22 de 1884. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 10 de Noviembre, Leguizamón convocó a los pueblos de La Paz y Pomán para que realizasen las elecciones suspendidas en Febrero y al de la capital para que reemplazase a un legislador fallecido.

No reunió antes la Legislatura en la creencia de que, siendo ésa la primera vez que debía funcionar el sistema bicameral, se necesitaba que los dos Cuerpos contasen, desde el primer instante, con la totalidad de sus componentes.

Refiere el doctor Matienzo que él colaboró en la redacción de las reglas directivas, por cierto ajustadas a la ley.

Pocos días después -añade-, leí en los diarios un telegrama de Catamarca en que se anunciaba una medida tomada por el interventor en contra de las instrucciones que yo conocía.
Picado por la curiosidad de saber qué causa había motivado esta actitud, fui a visitar al ministro quien, contestando una pregunta mía, me dijo:
‘Lo que ha ocurrido es que el presidente y el interventor han conferenciado por telégrafo y han convenido en modificar las instrucciones en el sentido que usted extraña’.
La consecuencia de este incidente fue que la situación política de Catamarca se hizo juarista...
Tal fue la primera lección práctica que he recibido sobre la relación entre presidentes, ministros e interventores(14).

(14) José Nicolás Matienzo. “Nuevos Temas Políticos e Históricos” (1928), p. 273. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XV: “Primera Presidencia de Roca”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 12 de Diciembre, el Comisionado instaló la Legislatura y puso fin a sus tareas, luego aprobadas y remuneradas por el Ejecutivo; y el 25 de Mayo de 1885, Daza ocupó el cargo de gobernador. La Resolución de Enero 23 de 1885 es la siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Enero 23 de 1885

Visto el informe presentado por el Interventor Nacional en la provincia de Catamarca, doctor don Onésimo Leguizamón, en el que da cuenta de la comisión que le fue confiada por decreto de Septiembre 10 de 1884;
Y resultando que se ha cumplido satisfactoriamente lo dispuesto en la ley que ordenó la intervención, reorganizándose el Poder Legislativo y restableciendo el orden y la tranquilidad de la provincia,
El Presidente de la República,
En Acuerdo de Ministros,

Resuelve:

1.- Apruébanse los actos de la Intervención en Catamarca, de que da cuenta el informe precedente.
2.- Dense las gracias al Señor Interventor y asígnesele la suma de cinco mil pesos moneda nacional (5.000 $ m|n.), como remuneración de los servicios que ha prestado y que se imputarán a la ley de Septiembre de 1884.
3.- Agréguense los antecedentes a este asunto y dése cuenta al Honorable Congreso del resultado de la intervención, en las primeras sesiones del corriente año.
4.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional y pase a la Cuarta Sección para que extienda por separado la orden de pago correspondiente.

ROCA
Bernardo de Irigoyen, Francisco J. Ortiz, Eduardo Wilde, Benjamín Victorica

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