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Las transformaciones en la política nacional y provincial

En 1898, Julio Argentino Roca asumió la presidencia por segunda vez, con el fuerte apoyo político de Carlos Pellegrini, que se convirtió en su principal colaborador. La candidatura de Roca significó el definitivo quiebre del Acuerdo con los mitristas.

Ante la falta de organización de una oposición capaz de enfrentarse a Roca, éste obtuvo fácilmente la mayoría en el Colegio Electoral que lo consagró presidente(1).

(1) Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde. “Historia Argentina (la República Conservadora” (1995), volumen 5, pp. 201-202, (cuarta reimpresión). Ed. Paidós, Buenos Aires-Barcelona-México. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Algunos autores señalan dos momentos en la presidencia de Roca: el primero hasta 1901 que se caracterizó por la tranquilidad en el terreno político pues, debido al conflicto externo con Chile las diferencias políticas internas se minimizaron.

Sin embargo, a partir de Julio de 1901 se inició un proceso de deterioro de la figura presidencial que se agudizó cuando comenzaron las tratativas de elección de su sucesor(2).

(2) Por los arreglos que había hecho el Gobierno con posterioridad a la crisis de 1890, se había asumido la obligación de pagar alrededor de treinta empréstitos en distintos plazos y a diferentes tipos de interés pero, como para ese entonces el crédito argentino había mejorado y las tasas de interés bajaron, el Gobierno creyó conveniente unificar la deuda a un solo tipo de interés y a plazos más largos. Con ese objetivo, Roca y su ministro de Hacienda, Enrique Berduc, comprometieron la intervención personal de Carlos Pellegrini, que tenía muy buenas relaciones con los círculos financieros europeos. Una de las cláusulas de este proyecto establecía que las rentas de la Aduana pasarían al control de los acreedores; cuando se conoció esta parte, el proyecto generó fuertes resistencias políticas. Aconsejado por Bartolomé Mitre, Roca retiró el proyecto de la Cámara de Senadores, que ya tenía media sanción de Diputados; esta decisión desacreditó por completo al ministro de Hacienda, que inmediatamente renunció a su cargo y a Pellegrini, que se pasó a la oposición. Véase: Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde. “Historia Argentina (la República Conservadora” (1995), volumen 5, pp. 203-204, (cuarta reimpresión). Ed. Paidós, Buenos Aires-Barcelona-México; y Roberto Etchepareborda. “Presidencias de Uriburu y Roca”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo (comps.). “La Argentina del Ochenta al Centenario”, p. 272. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Un hecho que marcó el declive de la política presidencial fue la discusión de la unificación de la deuda externa, situación que provocó el distanciamiento entre Roca y Pellegrini(3).

(3) Véase: Roberto Etchepareborda. “Presidencias de Uriburu y Roca”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo (comps.). “La Argentina del Ochenta al Centenario”, pp. 274-276. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Por otra parte, durante este segundo mandato de Roca se ensayó una reforma electoral que modificó el sistema de distribución de las bancas. Esta reforma, elaborada por Joaquín V. González, su ministro del Interior, se aprobó en 1902 y tuvo por objeto ampliar las posibilidades de participación política.

La reforma consistió en reemplazar el sistema de lista completa por el de elección uninominal, de modo tal que cada circunscripción elegiría un solo Diputado. Al mismo tiempo, creó el Padrón Cívico permanente pero no estableció el secreto del sufragio. La reforma no obtuvo los resultados esperados y, poco tiempo después, fue dejada en el olvido, regresando al sistema anterior(4).

(4) Ezequiel Gallo y Roberto Cortés Conde. “Historia Argentina (la República Conservadora” (1995), volumen 5, pp. 204-211, (cuarta reimpresión). Ed. Paidós, Buenos Aires-Barcelona-México. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Al aproximarse la fecha en que debía definirse la sucesión presidencial, el vicepresidente Norberto Quirno Costa propuso que la nominación del candidato surgiera por propuesta de una Convención de Representantes de las fuerzas sectoriales, por encima de los partidos. La idea tuvo aprobación inmediata por parte de Pellegrini, Saenz Peña, Quintana y Bernardo de Irigoyen.

Integrarían la Convención importantes personalidades del momento que habían ocupado funciones públicas de responsabilidad. Los nombres que circulaban como posibles candidatos eran los de Pellegrini, Quintana y Felipe Yofre. En un primer momento, la candidatura de Pellegrini pareció ser la más aceptada, pero después de que el gobernador de Buenos Aires, Marcelino Ugarte, se inclinara por Quintana, éste se convirtió en un fuerte adversario.

Roca, por su parte, también se inclinó por Quintana, ante el temor de perder el dominio del P. A. N. Esto provocó el retiro de la Convención de todos los partidarios de Pellegrini y la proclamación de Quintana como candidato a presidente.

Esta situación impulsó a Pellegrini a fundar, el 14 de Octubre de 1903, el partido Autonomista, separado del P. A. N. En este nuevo partido, que se caracterizó por su oposición a la figura de Roca, se alinearon ex juaristas, ex modernistas y pellegrinistas que provenían de los sectores juveniles del partido.

El partido Republicano, fundado por Emilio Mitre, proclamó la fórmula José E. Uriburu - Guillermo Udaondo y el radicalismo proclamó la abstención. Finalmente, el Colegio Electoral eligió presidente a Quintana el 12 de Junio de 1904 y vicepresidente a José Figueroa Alcorta(5).

(5) Véase: Natalio Botana. “El Orden Conservador (la Política Argentina entre 1880 y 1916)” (1998), pp. 224 - 227, (quinta edición). Ed. Sudamericana, Buenos Aires; y Donald Peck. “Las Presidencias de Manuel Quintana y José Figueroa Alcorta”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo. “La Argentina del Ochenta al Centenario”, pp. 309 - 314. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Durante la corta presidencia de Quintana (dieciseis meses) se llevó a cabo una nueva sublevación radical. La misma estalló el 4 de Febrero de 1905 en varias provincias en forma simultánea y obtuvo triunfos en Córdoba y Mendoza, aunque fracasó en la Ciudad de Buenos Aires.

A comienzos de 1906 se vio obligado a delegar el Gobierno en el vicepresidente debido a una enfermedad que lo aquejaba y que le provocó la muerte el 12 de Marzo de 1906. Figueroa Alcorta, ya en la presidencia, se alejó del roquismo para acercarse a los mitristas y pellegrinistas. La presidencia de Figueroa Alcorta se caracterizó por los intensos conflictos políticos que debió enfrentar, especialmente en las provincias(6).

(6) Véase: Donald Peck. “Las Presidencias de Manuel Quintana y José Figueroa Alcorta”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo. “La Argentina del Ochenta al Centenario”, pp. 314 - 320; y Alfredo Díaz de Molina. “José Figueroa Alcorta (de la Oligarquía a la Democracia. 1898 - 1928)” (1979), en: Colección Política e Historia, pp. 59 - 94. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

En Corrientes ocupaba el cargo de gobernador -desde el 25 de Diciembre de 1897- Juan Esteban Martínez. Tal como había ocurrido durante el Gobierno de Valentín Virasoro, el gobernador debió enfrentarse a los continuos problemas que provocaba la división del partido gobernante.

Por otra parte, también debió enfrentar una oposición más importante, pues, por un lado, un sector del mantillismo había iniciado su organización como partido radical y, por otro, los autonomistas habían iniciado su reorganización, presentándose con candidatos propios en las elecciones legislativas.

A principios de 1899 las diferencias entre las distintas facciones liberales se agudizaron y Martínez, al intentar imponer el nombre de José R. Gómez como candidato a la gobernación, provocó mayores disidencias en el partido. Se hicieron, entonces, intentos por alcanzar la unidad, que fracasaron.

El mantillismo decidió presentarse en forma separada en los comicios a gobernador de 1901, lo que fue visto con agrado por los radicales. Sin embargo, este acercamiento entre mantillistas y radicales se frustró, porque finalmente las tres fracciones liberales acordaron elegir a José R. Gómez (martinista) como candidato a gobernador y a Pedro Fernández (mantillista) como vicegobernador, cargos que asumieron a fines de Diciembre de 1901(7).

(7) Hernán Félix Gómez. “Los Ultimos Sesenta Años de Democracia y Gobierno en la provincia de Corrientes. (1870 - 1930)” (1931), pp. 143 - 169. Talleres Gráficos Argentinos L. J. Rosso, Ed. Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Durante el Gobierno de José R. Gómez se produjo la separación entre Julio A. Roca y Carlos Pellegrini, situación que repercutió en la política provincial. Al mismo tiempo, la Unión Cívica Nacional se dividió, creándose el partido Republicano, que repudió el Acuerdo con Roca, mientras que el grupo original lo defendió.

El Gobierno Provincial se inclinó, entonces, por Mitre y, por lo tanto, se filió con los aliados de Roca, mientras que los autonomistas se acercaron a Pellegrini. Este hecho implicó el apoyo de Roca al Gobierno Provincial que colaboró en su estabilidad. Sin embargo, también durante el Gobierno de Gómez se intensificaron las diferencias entre martinistas y mantillistas, mientras que los mitristas fueron absorbidos por los primeros.

En la Convención liberal que se reunió el 9 de Abril de 1905, se eligieron a Juan Esteban Martínez y a Manuel Bejarano (mantillista) como candidatos a gobernador y vicegobernador de la provincia.

Dos días antes de asumir el Gobierno, se reunió una asamblea de dirigentes liberales presidida por Mantilla, en la que éste expuso su posición contraria al liberalismo martinista, pues creía que esta vez le tocaba a un representante de su sector integrar el primer lugar de la fórmula, pero esto no fue seguido por la asamblea.

Esta situación llevó a Mantilla a renunciar y a alejarse temporariamente de la política provincial, mientras que Martínez, al asumir, no conformó su Ministerio con ningún representante de la otra fracción liberal. Este conflicto, que se inició en los primeros días del Gobierno de Martínez, explotará definitivamente durante el transcurso de su Gobierno(8).

(8) Hernán Félix Gómez. “Los Ultimos Sesenta Años de Democracia y Gobierno en la provincia de Corrientes. (1870 - 1930)” (1931), pp. 171 - 181. Talleres Gráficos Argentinos L. J. Rosso, Ed. Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Martínez se vinculó estrechamente con el presidente Quintana, especialmente después de la insurrección de 1905, pero la muerte del presidente provocó una desestabilización de la situación política provincial. El nuevo presidente, Figueroa Alcorta, se inclinó por el sector liderado por los autonomistas de Pellegrini y los republicanos, lo que situó en una posición difícil al gobernador correntino.

Martínez buscó, entonces, el apoyo del gobernador de Buenos Aires, Marcelino Ugarte, que reunió a su favor a buena parte del partido Nacional de Julio Roca. Sin embargo, ese hecho provocó el distanciamiento de algunos de sus seguidores y la separación formal de la línea mantillista del liberalismo en Diciembre de 1906.

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