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El Gobierno de Figueroa Alcorta y las difíciles relaciones entre la Nación y las Provincias

En los primeros meses de su Gobierno, José Figueroa Alcorta intentó realizar una política de conciliación; nombró a sus ministros entre figuras representativas de diferentes sectores políticos y aprobó una amnistía general para todos los sediciosos. Siguiendo algunas ideas defendidas en ese momento por Pellegrini, declaró su intención de conseguir el ejercicio libre del sufragio.

Llevar a la práctica ese cometido implicó su involucramiento en la política interna de las provincias. Esto le valió la oposición del gobernador de Buenos Aires, Marcelino Ugarte, quien logró que todos sus seguidores en el Congreso formaran un bloque opositor al presidente por el cual éste perdió el control sobre el Poder Legislativo y lo obligó a concertar una alianza con Ugarte(1).

(1) Véase: Alfredo Díaz de Molina. “José Figueroa Alcorta (de la Oligarquía a la Democracia. 1898 - 1928” (1979), pp. 95-136. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires; y Donald Peck. “Las Presidencias de Manuel Quintana y José Figueroa Alcorta”, en: Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo. “La Argentina del Ochenta al Centenario”, pp. 324-329. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Paralelamente, se agudizaron las tensiones en las provincias, en muchas de las cuales se debía elegir a un nuevo gobernador. José Figueroa Alcorta se inclinó por Intervenir a las provincias involucradas.

La primera fue Mendoza, donde el presidente envió una Intervención Federal -a fines de 1906- para apoyar al grupo opositor en las elecciones compuesto por simpatizantes del partido Autonomista, mientras que el Gobierno representaba a los Partidos Unidos (vinculado con Ugarte). Finalmente, este sector logró imponer a su candidato.

En segundo lugar le tocó a San Juan, donde apoyó una insurrección del grupo opositor en Febrero de 1907, que logró acceder al Gobierno.

En la segunda mitad de 1907, el conflicto estalló en San Luis, donde los opositores intentaron evitar que se realizara la asunción del mando del gobernador Esteban Adaro, a quien apoyaban partidos de la Coalición Nacional y el radicalismo. Figueroa Alcorta envió una Intervención a la provincia para asegurar la asunción inmediata del gobernador.

El siguiente conflicto que debió enfrentar fue el que se vivió en Corrientes, quizás el más grave de todos ellos por sus consecuencias. Por diferencias de criterio ante el conflicto correntino, se suscitaron varias crisis ministeriales, que dieron como resultado la finalización de la Coalición Nacional gobernante, la ruptura entre republicanos y autonomistas y la conformación del Gobierno sólo con algunos sectores pellegrinistas.

Pero la consecuencia más grave de la denominada “crisis correntina” fue la clausura del Congreso en Enero de 1908, por la fuerte oposición que tenía especialmente en la Cámara de Senadores, que rechazó la Intervención decretada a la provincia(2).

(2) Véase: Alfredo Díaz de Molina. “José Figueroa Alcorta (de la Oligarquía a la Democracia. 1898 - 1928” (1979), pp. 129-140. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

Producido el “golpe de estado’’, el presidente logró neutralizar a la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 1908, colocando a su favor al sucesor de Ugarte, Ignacio Darío Irigoyen; la oposición disminuyó, pues el bloque republicano-mitrista se alejó de los roquistas-ugartistas y varios caudillos opositores optaron por ponerse bajo el amparo presidencial(3).

(3) Natalio Botana. “El Orden Conservador (la Política Argentina entre 1880 y 1916)” (1998), pp. 230-231, (quinta edición). Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por María del Mar Solís Carnicer. “Liderazgo y Política en Corrientes (Juan Ramón Vidal. 1883 - 1940)” (2005). Ed. Moglia Ediciones, Corrientes.

La U. C. R., por su parte, permaneció en la abstención y en la semiclandestinidad, aunque en su seno finalizaron las luchas por el liderazgo, que dio el triunfo a Hipólito Yrigoyen. José Figueroa Alcorta inició un proceso de acercamiento con Yrigoyen a través de la celebración de varias entrevistas secretas.

Mientras afirmaba su liderazgo, Figueroa Alcorta se dispuso a trabajar para instalar la candidatura de Roque Saenz Peña para el siguiente período gubernamental, en lo que se vio favorecido por haber logrado dominar las difíciles situaciones provinciales que enfrentó durante su Gobierno.

Con la conformación del partido Unión Nacional, defendió la candidatura de Saenz Peña y logró que éste, en elecciones seriamente cuestionadas, fuera elegido presidente en 1910.

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