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Intervenciones durante el Ministerio de González

- División del Autonomismo Nacional y ruptura del Acuerdo

En 1901 prodújose el fraccionamiento de la agrupación gobernante. Un proyecto sobre unificación de la deuda pública, inspirado por Carlos Pellegrini, provocó en la prensa críticas enconadas hasta la detracción y aún algaradas en las calles de la Ciudad de Buenos Aires.

Triunfante en el Senado la iniciativa, Roca le retiró su apoyo a la vez que recababa la implantación del estado de sitio. Este rápido cambio, motivó el rompimiento de las relaciones entre los dos jefes del partido oficial y la escisión del mismo, estrechándose en torno de Pellegrini la mayoría de los elementos porteños y bonaerenses, que retomaron la denominación de Autonomistas, y permaneciendo con Roca la masa provinciana, que volvió a constituir el partido Nacional.

Por otra parte, Mitre -ya octogenario- se retrajo por esos días de la vida pública. El Acuerdo se extinguió con el alejamiento de su principal gestor y, con aquél, la Unión Cívica que lo servía.

Reemplazó a esta fuerza el grupo republicano, que encabezó el ingeniero Emilio Mitre, hijo del prócer, y que se pronunció en abierta hostilidad contra Roca.

- Disgregación del partido Nacional

La renuncia de Felipe Yofre al Ministerio del Interior coincidió con el rompimiento entre las fracciones autonomista y nacional. Roca llenó el cargo con el doctor Joaquín V. González, que permaneció en él hasta el fin de la presidencia. En esta época, Buenos Aires fue Intervenida dos veces y San Luis una.

Sucedió a Irigoyen en el Gobierno bonaerense el ministro Marcelino Ugarte, exaltado por los autonomistas y los radicales moderados. Entendiendo que debía fortalecer su autoridad, el nuevo mandatario anunció que quitaría determinadas atribuciones a las Municipalidades.

Tal intento le acarreó la oposición de muchos Diputados los cuales, reunidos un día con el inocente propósito de considerar una petición de sesiones extraordinarias, destituyeron a tres miembros que habían incurrido en reiteradas inasistencias y adoptaron varios Acuerdos tendientes a entorpecer la marcha gubernamental(1).

(1) “Cámara de Diputados de Buenos Aires”, sesión de Noviembre 15 de 1902. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Los cesantes acudieron en queja ante la Suprema Corte de la provincia. El 4 de Febrero de 1903, mientras se sustanciaba el recurso, congregáronse intempestivamente en el recinto los diputados de la minoría gubernista, hicieron conducir por la fuerza a algunos opositores, integraron el quorum con éstos y con los exonerados y resolvieron la nulidad de las decisiones sancionadas en la sesión ültima.

Los componentes de la mayoría requirieron entonces la Intervención del Ejecutivo, “de conformidad con los artículos 5to. y 6to.” e igual solicitud formularon trece Diputados Nacionales. La medida fue acordada, “de conformidad con la primera parte del artículo 6to.” y a fin de asegurar el normal funcionamiento de la Legislatura, según fórmula que propuso González y que firmó con el presidente del Senado, doctor José Evaristo Uriburu -que a la sazón reemplazaba a Roca- y sus colegas Luis María Drago, Emilio Civit, Juan R. Fernández, Pablo Riccheri, Onofre Betbeder y Marco Avellaneda.

Creíase que, estando comprometida la existencia de la Legislatura, lesionábase la forma republicana, como así que era deber del Ejecutivo, en previsión de un posible desorden, usar las facultades “concurrentes” que menciona el artículo 6to.. El cargo de comisionado se confió al fiscal federal, doctor Luis B. Molina.

* El decreto de Febrero 16 de 1903 es el siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Febrero 16 de 1903

En vista de las comunicaciones de fecha 7 y 10 del corriente, suscriptas, la una, por diputados a la Honorable Legislatura de la provincia de Buenos Aires y, la otra, por diputados de la misma provincia al Honorable Congreso de la Nación y, de los informes que obran en el Poder Ejecutivo, los cuales demuestran una perturbación efectiva en el régimen normal de las instituciones republicanas dentro del territorio de aquella provincia por abusos de la Fuerza Pública y actos que vician la composición de la Cámara de Diputados,

Y considerando:
1.- Que tales hechos afectan en sus caracteres esenciales la existencia del Poder Legislativo, sin el cual no existe la forma republicana de Gobierno tal como la establece la Constitución de la Nación y se halla garantida por el Gobierno Federal (artículos 1, 5, 6 y 106) a cada una de las provincias;
2.- Que, de acuerdo con la primera parte del artículo 6to. de la misma Constitución, el Gobierno Federal Interviene en el territorio de las provincias sin necesidad de requisición de sus autoridades, pues la conservación de la forma republicana está encomendada a los Poderes Nacionales, los que en tal caso son los únicos que pueden determinar si aquélla ha sido alterada o no, con prescindencia de lo que al efecto hubiesen declarado los poderes locales, porque lo contrario importaría entregar a éstos una facultad que expresamente ha sido acordada al Gobierno Federal;
3.- Que al Poder Ejecutivo de la Nación le está encomendado el mantenimiento del orden establecido por la Constitución de la República y en el receso del Honorable Congreso puede hacer uso de todas aquellas facultades concurrentes a ese fin que corresponden al Gobierno Federal, teniendo para este caso, como para todos aquéllos en que ejerce funciones propias, pleno poder para darles cumplimiento, así como para determinar el alcance de las mismas según lo requieran las necesidades públicas;
4.- Que es urgente eliminar las causas que producen la situación anormal en que se halla el Gobierno de la provincia de Buenos Aires -por razón de los hechos denunciados- y evitar que ellos asuman caracteres más graves desde el punto de vista del orden público y del ejercicio regular de las instituciones republicanas de la misma,
El Presidente Provisorio del Senado, en ejercicio del Poder Ejecutivo
Y en Acuerdo General de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Declárase Intervenida la provincia de Buenos Airres, de conformidad con la primera parte del artículo 6to. de la Constitución Nacional y a objeto de asegurar el funcionamiento normal del Poder Legislativo de la misma.
Art. 2.- Por el Ministerio del Interior se extenderán las instrucciones a que deberá sujetarse la Intervención.
Art. 3.- El Ministerio de la Guerra librará las órdenes que fuesen necesarias para el cumplimiento de este decreto.
Art. 4.- Los gastos que demande la ejecución de este Acuerdo se harán de rentas generales y con imputación al mismo.
Art. 5.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

URIBURU
J. V. González, Emilio Civit, Pablo Riccheri,
Luis M. Drago, Onofre Betbeder, J. R. Fernández, Marco Avellaneda

* El texto del decreto de Febrero 17 de 1903 es el que sigue:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Febrero 17 de 1903

De conformidad con lo resuelto en el decreto de fecha 16 del corriente, dictado en Acuerdo General de Ministros,
El Presidente Provisorio del Senado, en ejercicio del Poder Ejecutivo,

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Interventor de la provincia de Buenos Aires al ciudadano, doctor Luis B. Molina.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

URIBURU
J. V. González

* El personal acompañante se designó el 18 de Febrero:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Febrero 18 de 1903

De conformidad con lo resuelto en el decreto de fecha 16 del corriente, dictado en Acuerdo General de Ministros,
El Presidente Provisorio del Senado, en ejercicio del Poder Ejecutivo,

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Secretario de la Intervención en la provincia de Buenos Aires al doctor don Carlos A. Estrada; Prosecretarios, a los doctores don Lorenzo C. Ferrari y don Ernesto Vergara Biedma; Oficial, a don Roberto G. Bunge; y Auxiliar, a don Máximo Reyna.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

URIBURU
J. V. González

Departamento de Guerra

Buenos Aires, Febrero 18 de 1903

Habiendo sido Intervenida la provincia de Buenos Aires a los efectos del decreto del 16 del corriente,
El Presidente Provisorio del Senado, en ejercicio del Poder Ejecutivo,

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Jefe de las Fuerzas Nacionales de la Intervención en la provincia de Buenos Aires al señor coronel don Alejandro Montes de Oca.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese, dése al Registro Nacional y archívese.

URIBURU
Pablo Riccheri

Sin introducirse en las facultades del gobernador, el comisionado tomó conocimiento del conflicto y se pronunció declarando firmes las cesantías, anulando las demás providencias determinadas junto con ellas y prescribiendo la incompetencia de la Corte por cuanto no se discutía la constitucionalidad de una ley, decreto, ordenanza o reglamento, sino un acto librado al exclusivo juicio de la Cámara.

Este concepto motivó un reclamo de la Corte. El doctor Dalmiro Alsina expuso -a nombre del Tribunal- que la deliberación no armonizaba con el derecho de la provincia a darse sus propias instituciones y regirse por ellas ni con la prohibición impuesta al presidente de ejercer funciones judiciales.

La Corte -añadió- “no admite ajena Intervención ni revisión de sus fallos, al decidir todos los casos ocurrentes sobre puntos regidos por la Constitución de la provincia. Este fue el propósito y la voluntad soberana del pueblo de la provincia, cuando por el órgano de sus constituyentes se fijó el alcance del artículo 156 de la Constitución de 1873 (hoy 157), con el objeto manifiesto, como lo expresó esta Corte en sus fallos (Tercera Serie, tomo II, p. 22), de suprimir en lo posible las situaciones de fuerza y dejar el extremo y peligroso recurso de las Intervenciones nacionales con el carácter de un poder sólo requerible para el cumplimiento de las decisiones judiciales(2).

(2) Alsina. Nota al comisionado Molina (Marzo 10 de 1903), en: “Intervención en la Provincia de Buenos Aires. Documentos relativos a la misma e informes presentados al Excelentísimo Gobierno de la Nación por el interventor, doctor Luis B. Molina” (1903), p. 72. Ed. Tribuna, Buenos Aires. El artículo 157 de la referencia corresponde a la Constitución de 1889. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Molina se escudó con las enseñanzas de Estrada: cuando Interviene, el Gobierno Federal sustituye a las autoridades de provincia en el grado que sea indispensable a su mejor desempeño. Poco después, invalidó la sesión del 4 de Febrero. La Cámara volvió a congregarse el 9 de Marzo; el 18, Molina abandonó la provincia y, el 21, el Ejecutivo declaró termida la injerencia y le prestó su conformidad:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Marzo 21 de 1903

Habiendo comunicado el Señor Interventor Nacional en la provincia de Buenos Aires haber terminado la misión que le fue confiada de acuerdo con el decreto del 16 de Febrero último y las instrucciones que se le transmitieron, y visto el informe presentado,
El Presidente Provisorio del Senado, en ejercicio del Poder Ejecutivo,

Decreta:

Art. 1.- Declárase terminada la Intervención en la provincia de Buenos Aires.
Art. 2.- Apruébanse los procedimientos del Señor Interventor, doctor Luis B. Molina, dándosele las gracias por los servicios qur ha prestado al país.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

URIBURU
J. V. González

Igual que en 1899, el conflicto se enmarañó al retirarse el Comisionado. El 29 de Marzo, en el trance de elegir Diputados las secciones Quinta y Sexta, hubo Mesas dobles en todos los puntos, entregándose a la tarea de inventar votos, los gubernistas en los atrios de las iglesias y sus competidores en las escuelas públicas más cercanas.

La Junta Electoral rehusó practicar el escrutinio, afirmando que no existían elementos para ello. La Cámara infirmó las elecciones de la Quinta Sección y admitió verificadas en la Sexta por los opositores, contra el voto de treinta y cinco Diputados y por afirmativa de treinta y seis, incluso nueve reelectos a quienes una norma reglamentaria vedaba sufragar(3).

(3) “Cámara de Diputados de Buenos Aires”, sesión de Abril 22 de 1903. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Entonces Ugarte reprodujo los argumentos a que en el caso similar acudió Irigoyen y desconoció todo carácter legislativo en los electos. Simultáneamente, la minoría entabló demanda sobre inconstitucionalidad de la sanción.

La Corte expresó que carecía de facultades para rever lo dispuesto por la Cámara como juez de los comicios; los fraudes escapaban de su competencia, porque lo contrario importaría convertirla en árbitro de elecciones; y la violación del reglamento no entrañaba nulidad, por cuanto el Cuerpo podía prescindir de las cláusulas que no fuesen impuestas por la Constitución.

Al punto, Pellegrini propuso en el Senado Nacional que se garantizara la organización y el funcionamiento de la Cámara, repitiéndose los comicios de Marzo. Criticó la sentencia de la Corte que, al imponer un criterio rígidamente jurídico, había cerrado la senda de la solución justa dentro del orden local y forzaba la injerencia extraña:

Hace algún tiempo -agregó, al precisar cómo debía ésta cumplirse- que vengo oyendo repetir en la prensa y en los círculos estas palabras: Intervención amplia; y no he comprendido lo que ellas significan dentro de las prescripciones constitucionales.
Los Poderes que la Constitución crea, no son nunca poderes arbitrarios: son poderes regulados y limitados; y esto es fundamental. El derecho de los poderes federales para Intervenir en una provincia a objeto de restablecer el régimen republicano, sólo puede fundarse en un hecho que importe una perturbación o subversión de esa forma.
De manera que, para fundar el derecho de Intervenir, hay que fundar primero cómo y por qué está subvertido el régimen republicano. Pero la necesidad de establecer el hecho sirve, no sólo para fundar el derecho de Intervenir, sino también para fijar y limitar el objeto de la Intervención, porque ella va a suprimir las causas de la subversión y a remover las que obstruyan el funcionamiento regular del mecanismo republicano.
La Intervención Nacional, pues, no puede ser nunca ni amplia ni restringida; tiene que ser necesaria y bastante, es decir, tiene que tener todas las facultades necesarias para remover la obstrucción o subversión que ha dado motivo a la Intervención(4).

(4) “Senado”, sesión de Mayo 9 de 1903. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 12 de Mayo, la Cámara Provincial logró reunirse y pidió garantías al Congreso. Este, sin discutir la solicitud, sancionó la iniciativa de Pellegrini, aunque al único propósito de asegurar la organización y el funcionamiento de aquélla. Hubo debates entre los sostenedores del proyecto y los partidarios de la Intervención amplia.

El Ejecutivo promulgó la ley el 6 de Junio y nuevamente nombró Comisionado a Molina, con los adjuntos de antes:

* Ley Nro. 4175:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Junio 6 de 1903

Por cuanto:
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etcétera, sancionan con fuerza de

Ley:

Art. 1.- El Poder Ejecutivo Intervendrá en la provincia de Buenos Aires a efecto de garantir la organización y funcionamiento de su Cámara de Diputados.
Art. 2.- Autorízase al Poder Ejecutivo para hacer los gastos que demande la ejecución de la presente ley.
Art. 3.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a cuatro de Junio de mil novecientos tres.

                              JOSE E. URIBURU                       BENITO VILLANUEVA
                                Adolfo Labougle                               A. M. Tallaferro
                         Secretario del Senado           Secretario de la Cámara de Diputados

Por tanto:
Téngase por Ley de la Nación, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
J. V. González

* Decreto de Junio 8 de 1903:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Junio 8 de 1903

En cumplimiento de la ley número 4175, del 6 del corriente, del Honorable Congreso,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Declárase Intervenida la provincia de Buenos Aires a objeto de garantir la organización y funcionamiento de la Cámara de Diputados de la misma.
Art. 2.- Nómbrase interventor al doctor Luis B. Molina y autorízasele para designar el personal de Secretaría indispensable para el cumplimiento de su cometido.
Art. 3.- Por el Ministerio del Interior se expedirán las instrucciones del caso y el ministro de la Guerra pondrá a disposición de la Intervención las Fuerzas que le fueren requeridas.
Art. 4.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

ROCA
J. V. González

* Decreto de Junio 9 de 1903:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Junio 9 de 1903

De acuerdo con la propuesta elevada por el Señor Interventor Nacional, doctor Luis B. Molina, del personal de secretaría que prestará sus servicios en la Intervención Nacional a la provincia de Buenos Aires,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Secretario de la Intervención en la provincia de Buenos Aires al doctor Carlos A. Estrada; Prosecretario a don Lorenzo C. Ferrari; Oficial a don Roberto Bunge; y Auxiliar a don Máximo Reyna.
Art. 2.- Comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
J. V. González

Molina casó los comicios:

Si bien es cierto -consignó- que el artículo 82 de la Constitución de la provincia establece que cada Cámara es juez exclusivo de las elecciones de sus miembros y de la validez de sus títulos, ello debe entenderse que es sólo con relación a los otros Poderes de la provincia, pero no con respecto al Gobierno Federal(5).

(5) Resolución de Junio 27 de 1903, en: “Intervención Nacional en la provincia de Buenos Aires, 8 de Junio a 27 de Noviembre de 1903 Informe presentado al Excelentísimo Gobierno de la Nación por el Señor Interventor, doctor Luis B. Molina” (1904), p. 41. Ed. Félix Lajouane y Compañía, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Decidió igualmente presidir los actos electorales, incluyendo en la convocatoria otros de las secciones Primera y Tercera a objeto de llenar dos vacantes de Diputados. Atento a que el Registro Provincial era defectuoso, adoptó el de la Nación, encomendando a los Jueces Federales la tarea de depurarlo; el de La Plata se negó a mezclarse en asuntos de la provincia, por lo que hubo que sustituirlo con el fiscal.

Respecto de la Policía y las Mesas Receptoras de votos, Molina dictó las mismas disposiciones que cuatro años atrás tomó Avellaneda. Verificados los comicios el 1 de Noviembre, el Comisionado practicó por sí el escrutinio y entregó sus diplomas a los electos; el 18 constituyó la Cámara; el 23, regresó a Buenos Aires; y el 27 fue aprobada su conducta, declarándose oficialmente concluida la Intervención:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Noviembre 27 de 1903

Habiendo comunicado el Señor Interventor Nacional en la provincia de Buenos Aires haber terminado la misión que le fue confiada, de acuerdo con el decreto de Junio 8 del corriente año y las instrucciones que se le transmitieron, y visto el informe presentado en esta fecha,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Declárase terminada la Intervención en la provincia de Buenos Aires.
Art. 2.- Apruébase la conducta del Señor Interventor, doctor Luis B. Molina, y dénsele las gracias por los importantes servicios que ha prestado al país en el desempeño de sus delicadas funciones.
Art. 3.- Comuniqúese, publíquese, insértese en el Registro Nacional y archívese.

ROCA
J. V. González

Surgieron veinte Diputados gubernistas y seis opositores. Debióse tal resultado a un acontecimiento trascendental: Ugarte unificó -bajo su jefatura- todos los grupos, excepto el republicano, prescindiendo de Pellegrini y Roca.

Los Partidos Unidos -nombre de la nueva fuerza- absorbieron a poco la totalidad de las representaciones de la provincia y permitieron al gobernador ejercer en la esfera nacional el influjo que desde 1880 Buenos Aires desconocía.

La siguiente y última Intervención de la época de Roca fue la de San Luis y demostró que no todos los atropellos han partido del presidente.

A mediados de 1903, la Cámara de Diputados de la Nación dio curso a una solicitud de informes sobre dos hechos tenidos por anómalos: que un destacamento de línea prestara servicio policial en la provincia y que las autoridades locales movilizaran milicias para sostenerse.

Con la firma de Riccheri, Roca contestó, respecto del primer punto, que las tropas estaban allí porque el gobernador, Jerónimo Mendoza, había manifestado carecer de medios para guardar los presos sometidos a la jurisdicción del Juez Federal y, respecto del segundo -argumento aparentemente extemporáneo desde la reforma del Ejército-, que las milicias dependen del Gobierno Federal sólo cuando se las reúne con fines nacionales(6).

(6) Mensaje de Julio 20 de 1903, en: “Cámara de Diputados”, sesión de Julio 24 de 1903. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Un año después, el 13 de Junio de 1904, una insurrección depuso los Poderes y constituyó en prisión a Mendoza y otras personas, así como a dos miembros del Congreso, cuya inmediata soltura exigió el Ejecutivo.

Una partida había asaltado la casa del gobernador, matando a un amigo suyo e hiriendo a varios sirvientes, mientras otra atacaba el Cuartel de Policía trabando combate con sus defensores.

De Mercedes marcharon fuerzas en resguardo de los gobernantes, pero el Ejecutivo las detuvo, a la vez que proponía la Intervención “a los objetos de la segunda parte del artículo 6to.”, en la certidumbre de que el caso caía literal e indudablemente dentro de su letra. El proyecto entró por el Senado, suscripto por González, junto con un requerimiento de varios legisladores y otro del Superior Tribunal(7).

(7) “Senado”, sesión de Junio 15 de 1904. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Los doctores Carlos Doncel, Manuel Florencio Mantilla y Domingo T. Pérez modificaron la fórmula, fijando como finalidad de la injerencia la garantía del régimen republicano. Dijo Pérez que el movimiento había consistido nada más que en un golpe feliz; más, agregó que no era dable reponer ciegamente, ya porque se ignoraba la legalidad y la conducta de las autoridades, ya porque carecían de capacidad para instar los legisladores peticionantes -por ser una minoría- y el Superior Tribunal, por no revestir la índole de poder político.

Irigoyen -que del Gobierno de Buenos Aires pasó a una Senaduría por la misma provincia- luego de afirmar que no podían requerir ni la Legislatura sin quorum ni los jueces, que el caso era de no Intervención, que importaba un mal sistema extender carta blanca al Ejecutivo para que obrara según su ciencia y conciencia y que convenía designar investigadores que proporcionasen antecedentes, censuró con acritud al Gobierno de San Luis, calificándolo de nepótico, y concluyó por manifestar que si se rechazaban sus ideas votaría por la intervención amplia...(8).

(8) Senado, sesión de Junio 16 de 1904. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El Senado aprobó esta clase de injerencia; la Cámara de Diputados le dio sobre tablas su conformidad; y el Ejecutivo promulgó la ley el 18 de Junio y encargó de su cumplimiento al jefe de policía de la Capital, doctor Francisco J. Beázley, a quien rodeó de diversos civiles y militares.

* Ley Nro. 4307:

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etcétera, sancionan con fuerza de

Ley:

Art. 1.- Autorízase al Poder Ejecutivo para Intervenir en la provincia de San Luis a objeto de garantir la forma republicana de gobierno.
Art. 2.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a diecisiete de Junio de mil novecientos cuatro.

                      N. QUIRNO COSTA                    BENJAMIN VICTORICA
                             B. Ocampo                                  Alejandro Sorondo
                    Secretario del Senado          Secretario de la Cámara de Diputados

Ministerio del Interior

Buenos Aires, Junio 18 de 1904

Téngase por Ley de la Nación, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional.

ROCA
J. V. González

* Decretos de Junio 21 y 23 de 1904:

Ministerio del Interior

Buenos Aires, Junio 21 de 1904

En virtud de la autorización conferida por la ley número 4307,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Nómbrase Interventor en la provincia de San Luis al ciudadano doctor don Francisco Beázley; Secretarios a los señores Carlos Aubone y Leopoldo Lugones; y Prosecretario habilitado a don Carlos M. Campos.
Art. 2.- El Interventor desempeñará su comisión con arreglo a la Ley de Intervención y a las instrucciones que se le transmitirán por el Ministerio del Interior.
Art. 3.- Los jefes y oficiales de la Nación residentes en la provincia intervenida quedan bajo las órdenes del Señor Interventor.
Art. 4.- El Ministerio de Guerra pondrá a las órdenes del Señor Interventor las Fuerzas necesarias para el mejor desempeño de su cometido.
Art. 5.- Nómbrase Comandante en Jefe de todas las Fuerzas al servicio de la Intervención, al coronel don Eduardo Munilla.
Art. 6.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

ROCA
J. V. González

Ministerio del Interior

Buenos Aires, Junio 23 de 1904

Habiendo manifestado el Señor coronel don Eduardo Munilla no serle posible aceptar la comisión que se le confirió, por decreto fecha 21 del corriente
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Déjase sin efecto la designación hecha por el artículo 5to. del decreto de Intervención en la provincia de San Luis.
Art. 2.- El Ministerio de Guerra designará el Jefe que se hará cargo del comando de las Fuerzas al servicio de la Intervención.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese, insértese en el Registro Nacional y archívese.

ROCA
J. V. González

El Comisionado asumió el Gobierno Provincial, obtuvo la renuncia de los funcionarios integrantes de los tres Poderes, nombró jueces y empleados provisorios, dirigió los correspondientes comicios y finalizó sus tareas el 25 de Agosto con la recepción del nuevo gobernador, doctor Benigno Rodríguez Jurado.

Los adictos a Mendoza tuvieron mal éxito en las elecciones y protestaron a causa de que Beázley las organizó con arreglo al censo de 1895 y no al de 1869, como prescribía la ley. El 6 de Septiembre, el Ejecutivo declaró concluida la Intervención, aceptando sus procedimientos:

Ministerio del Interior

Buenos Aires, Septiembre 6 de 1904

Habiendo comunicado el Señor Interventor Nacional en la provincia de San Ruis haber terminado la misión que le fue confiada, de acuerdo con el decreto de Junio 21 del corriente año y las instrucciones que se le transmitieron y, visto el informe presentado en esta fecha,
El Presidente de la República

Decreta:

Art. 1.- Declárase terminada la Intervención en la provincia de San Luis.
Art. 2.- Apruébase la conducta del Señor Interventor, doctor don Francisco Beázley, y dénsele las gracias por los importantes servicios que ha prestado al país en el desempeño de sus delicadas funciones.
Art. 3.- Comuníquese, publíquese, insértese en el Registro Nacional y archívese.

ROCA
J. V. González

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