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El alejamiento de Julio Argentino Roca

Desde la ruptura con los autonomistas, el partido Nacional llevaba una vida anémica, parásito antes que sostén de los Gobiernos Provinciales, enervado quizá por su larga permanencia en el poder y sin aptitud para reconquistar el favor porteño y bonaerense. Es creíble que entonces Roca desease dar al país distinta estructura política a objeto de debilitar el espíritu de parcialidad y mejorar la representación pública.

Planteó la reforma de fondo por medio de una ley que dividió el territorio de la República en tantas circunscripciones como diputados, de suerte que cada una de éstas designase uno solo(1).

(1) Ley Nro. 4161, de Enero 7 de 1903. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XXI: “Disgregación del partido Nacional”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Mediante tal régimen, sin duda aventajado pero poco favorable para la cimentación de las grandes agrupaciones, la Nación se puso a tono con la provincia de Buenos Aires, donde desde 1873 regía el sistema de la representación proporcional que, con aquél, comparte la preferencia de las democracias más adelantadas.

Las ideas de Roca fueron también puestas en evidencia cuando se trató de nombrarle sucesor. Los autonomistas alzaron la candidatura de Pellegrini; los partidos unidos que formó Ugarte proclamaron a Quintana; y del  seno del partido Nacional surgió el nombre de Marco Avellaneda.

El General decidió que el problema fuese substraído de las agrupaciones y resuelto por una convención de notables, curiosa asamblea abierta a todas las personas de actuación pública conocida, ante la cual influyó para que escogiese a Quintana, o sea, el antiguo opositor de 1880, con quien nunca coincidió en los tiempos que siguieron, confiriéndole prelación sobre Pellegrini, su correligionario de siempre, recién alejado de él, y sobre Avellaneda, miembro de su propio Gabinete.

La Convención se reunió en la Capital, desertada por los republicanos y los radicales intransigentes -o simplemente radicales como se les volvió a llamar desde la desaparición de la fracción moderada- y levantó las candidaturas de Quintana y Figueroa Alcorta para la Presidencia y Vicepresidencia.

Los republicanos sostuvieron a los doctores José Evaristo Uriburu y Guillermo Udaondo.

El 12 de Octubre de 1904, Quintana se complació en significar a Roca, al recibir las insignias del cargo, la profunda diversidad de origen que los separaba; y ese día el General se retiró definitivamente de la vida pública.

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