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Fallece Luis Saenz Peña, octavo presidente de la Nación

Cinco días después de su dimisión, 27 de Enero de 1895, el ex presidente escribía a Enrique B. Moreno: Me retiro con mi conciencia tranquila, resultado del cumplimiento del deber”.

La renuncia mereció del Congreso una aceptación votada por unanimidad...

Refugiado en su hogar, los periódicos y los amigos saludaron a Luis Saenz Peña y a su esposa Cipriana Lahitte cuando, en 1898, el matrimonio festejó sus bodas de oro.

En 1903 se reunió una Convención de Notables, entendiéndose por tal a ciudadanos de las más diversas tendencias y actividades: Luis Sáenz Peña, invitado a participar de la misma, declinó, públicamente concurrir a ella. La Convención de Notables debía elegir la fórmula presidencial sucesora de Roca, que en 1904 terminaba su mandato.

En 1906, acaso en su última aparición en público, compartió Luis Sáenz Peña la mesa del banquete con que los amigos de su hijo Roque, despedían a éste en vísperas de marchar al Perú en cumplimiento de una gestión diplomática.

En lenguaje llano, la Historia podría decir de Luis Sáenz Peña que lo sentaron en el sillón presidencial, pero que el sillón no le sentaba...

Pasó por el cargo con dignidad personal, pero con absoluta inoperancia política... El de su actuación en la Primera Magistratura es un recuerdo opaco... La luz que se proyecta sobre él proviene de su hijo... de Roque Saenz Peña que, en 1910, alcanzaría la Presidencia que veinte años antes, usando a Luis Sáenz Peña de telón, le escamotearon...

Y aunque por caminos que no serían los previstos por “El Zorro”, se cumplió, en definitiva, el mandamiento: “Honrarás a tus padres...”.

Pero no es fácil se repita esta curiosa prueba de respeto filial: Roque Sáenz Peña lució, en algunas ocasiones en el ejercicio del cargo, la misma banda presidencial que había usado su progenitor...

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