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Vehemente lucha electoral de 1871. Baibiene impone su sucesor

Pacificada la provincia de Entre Ríos y restablecida en la de Corrientes la vida regular turbada por la guerra, la oposición ocupó nuevamente su puesto. En reemplazo de su anterior órgano, La Provincia(1), publicó La Fusión(2), nombre simbólico de su programa.

(1) (2) Véase a obra del doctor Mantilla: “Bibliografía Periodística de la provincia de Corrientes”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XVI: “Período Constitucional (1870-1880)”, parágrafo 257. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El proceso político no se interrumpía. Creada por Santiago Baibiene la Inspección General de Armas y designado para el cargo el coronel Desiderio Argentino Sosa, a él cupo vigilar el orden público trabajado por el choque de intereses y de pasiones.

- “Trátase de una imposición y por tanto no existirán libertades electorales”.

Y esto que el valiente periodista, doctor Díaz, decía desde La Fusión, se generalizaba como un axioma. Si Baibiene -con el círculo goyano- imponía a la fracción liberal del oficialismo, su candidato, avasallando la opinión de los dirigentes, ¿iría acaso a abrir los comicios al pueblo?

En tanto, el gobernador Baibiene salió a campaña desde el 7 de Octubre de 1871 hasta el 25 del mismo mes, en que reasumió el mando gubernativo, delegando sus funciones en el presidente de la Legislatura, Filemón Díaz de Vivar.

- Las confrontativas relaciones con el P. E. N.

Las relaciones de Baibiene con el Gobierno de Domingo Faustino Sarmiento no eran de las mejores. Lo sucedido tras la batalla de Ñaembé dejó sus reservas por ambos lados. Diez años después, el presidente publicará en la prensa una nota firmada por Baibiene, que dejará al descubierto varias aristas, que perfilarán los problemas presentes y futuros de los tiempos de Baibiene.

Esta es la parte más escabrosa, más misteriosa y más embrollada de los asuntos de Corrientes; pero es bueno que se nos presente ocasión de mostrar las cosas como fueron, y restablecer la verdad de los hechos. Ya hemos expuesto en el artículo anterior la situación semisediciosa que había asumido el gobernador de Corrientes y la prudente reserva con que el Gobierno Nacional se conducía, sin hacer mérito de acto alguno(3).

(3) Citado por Domingo Faustino Sarmiento, Obras Completas, tomo XXXII - Práctica Constitucional (seguno volumen). Ed. por la Universidad de La Martanza, Buenos Aires.

El ex presidente hace alusión a la participación de Baibiene en Ñaembé. Considera que quien obtuvo la victoria era Julio A. Roca y no Baibiene, quien se arrogó la potestad de otorgar grados militares a sus subalternos, además de haber incautado material de guerra del Estado Nacional, otorgándose los méritos del triunfo en el campo de batalla. Sarmiento dio por tierra con todo esto.

Tantas cosas tiene con qué contemporizar un presidente con catorce gobernadores o, más bien treinta -porque se renuevan cada tres años- y no siempre en personas habituadas a las altas posiciones, o que se ensoberbecen con las mismas deferencias que se les prodigan, que sería estar en cuestiones personales con éste o con el otro, si no tuviese el excelente recurso de ignorar lo que pasa por allá lejos, ya que lo de cerca no se puede; o bien no entender lo que le dicen o le suponen”.

El ex presidente pasa luego de lleno a los hechos que suceden en Corrientes a fines de 1871:

Acercábase la época de las elecciones de gobernador en Corrientes y, una comisión, de cuyos miembros uno está actualmente aquí, trajo al presidente el original, que obra en el archivo de Gobierno, de la Circular del gobernador a los comandantes de campaña. Esta es la dirigida al comandante (Valerio) Insaurralde”.

La nota -firmada por el gobernador Baibiene- llegada a sus manos y a la que hace referencia Sarmiento, fue publicada textualmente en el periódico porteño El Nacional, en su edición del 18 de Diciembre de 1871. El escrito es el siguiente:

Goya, 14 de Abril de 1871
“Señor coronel...
“Mi estimado amigo:
“Convencido como estoy de haber gobernado a mi provincia con la ley en la mano; y de haber conseguido, en medio de las circunstancias más adversas, levantar su crédito (?), como también el de mi partido (?); deseoso, por otra parte, de no abandonar los medios más suaves y conciliatorios para con los que apasionadamente me combaten, porque no quería que una sola medida enérgica que pudiera tacharse de violenta, venga en los últimos meses de mi Gobierno a ser necesaria para la conservación del orden en toda la provincia, y que cuantas veces tuve fundados motivos para ponerla en práctica, he dejado de hacerlo sin perjuicio de la libertad y sin menoscabo de la ley; con la conciencia de que nadie puede, imparcialmente obrando, ponerse del lado de los anarquistas; y de que cuando menos me he hecho acreedor a la estimación de la mayoría de mis conciudadanos, me dirijo a usted coronel... lo mismo que a algunos otros jefes que alguna vez se manifestaron descontentos de mi Gobierno, para pedirle que, categóricamente, con la palabra del soldado a que no se puede faltar, me declare si puedo contar con usted en ese Departamento.
“Una política tenebrosa y por lo mismo antipatriótica -iniciada desde Buenos Aires- conspira a la anarquía del partido liberal de Corrientes, con el cínico propósito de tener un pretexto para traer batallones de línea a la provincia, en los momentos que en el Congreso se decrete la desmembración de Corrientes segregando las Misiones.
“Las tendencias del Gabinete Nacional, bajo la presión del viejo Vélez Sársfield, son marcadísimas; quiere levantar a Córdoba a costa de las demás provincias y para esto necesita debilitarlas, especialmente a Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires. El empréstito de los treinta millones para trabajos públicos de Córdoba, la Exposición Nacional, los telégrafos dobles, los ferrocarriles, puentes de hierro en todas partes, tienden al engrandecimiento y poderío de aquella provincia designada para Capital por Vélez.
“Pero, como Corrientes, Buenos Aires ni Entre Ríos no pueden consentir que con su dinero y sacrificios se celebre el festín de civilización y de progreso de Córdoba, que nada ha hecho por la prosperidad de la República, se buscan los medios de debilitarnos para que no podamos hacer otra cosa que aceptar la ‘coyunda’.
“Los políticos que tales medios emplean para llegar a tales fines -no ven claro en el porvenir, seducidos por los resultados ya obtenidos- siguen a ciegas su camino. ‘La guerra de Entre Ríos prolongada a designio para aniquilar la fuerza que esa provincia presentaba’, y la guerra del Estado Oriental, podrían haberlas detenido, si tuviesen más patriotismo y si, con la intuición del porvenir, adivinasen o vislumbrasen las desgracias en que van a envolver al país.
“Por lo que pasó en Entre Ríos, hemos podido palpar las intenciones que tiene el Brasil de alimentar toda guerra que estalle en las Repúblicas del Plata. Una revolución en Corrientes sería, bajo este concepto, interminable y quizá terminaría con una guerra con el Brasil o, con la absorción de Corrientes y Entre Ríos por el Imperio, pues el Gobierno Nacional no tendría con qué poder sofocar la guerra que abrazaría inmediatamente a ambas provincias.
“Estas son cuentas claras para los que no estamos privados de la luz del sol (?), pero no lo son para los que están ofuscados por planes de ambición limitada (¿Vélez?)
“Ahora bien, el círculo opositor de mi Administración; ese círculo de hombres sin mérito y sin servicios a su país (Azcona, Reguera, etc.), esos hombres que han traicionado a su patria y a su partido, dándoles la espalda en los momentos más solemnes; esos hombres que, guiados por el doctor Guastavino, no ven más patria, más ley, ni más conveniencia pública que el escalamiento del poder a todo trance; esos hombres, decía, son los instrumentos en Corrientes de política tan infame, de esa política que ofrece -en perspectiva- guerra, luto y, en último término, un abismo.
“Yo me he formado coronel... en medio de los conflictos y de las desgracias de mi país; lo he asistido y lo he acompañado en sus momentos de prueba (testigo Ñaembé, donde fue testigo imparcial).
“Soy joven todavía y me siento con aliento para combatir y poner en acción todos los medios tendientes a salvarlo de las nuevas desgracias que se preparan. En medio de la vorágine de las pasiones y contra las fuerzas que conspiran a nuestra ruina, hay un medio sensible de salvación.
“Ese medio es la REUNION COMPACTA DE LOS HOMBRES QUE ACABAN DE SALVAR A LA PATRIA EN LA ANTERIOR GUERRA. Si los trabajos insidiosos se estrellan contra esa unión, LA LEY DE SEGREGACION DE MISIONES NI SE TRATARA EN EL CONGRESO.
“Pero si se produce la anarquía en Corrientes, vendrá la fuerza que la Nación mande, ‘y los traidores sellarán su obra y establecerán su reinado sobre los escombros de la heroica provincia’, soldado en todo tiempo de las libertades argentinas.
“Esperando su contestación, me suscribo su siempre afmo. amigo y compañero de armas”.

Santiago Baibiene

- Análisis de Sarmiento

Como se ve, lo que más indigna y excita el ardor de este paladín del liberalismo, SON LOS TELEGRAFOS DOBLES con que el viejo Vélez había dotado a Córdoba.
“La heroica Corrientes los tenía sencillos, de una hebra, pero aquella política ‘tenebrosa’, había llevado su ‘infamia’ hasta dotar de hilos a Córdoba, a quien nada debe la República como a Corrientes.

- Yo les haré Coronel... ¡telégrafos dobles! Cuádruplos se le han de poner a Corrientes, cuando, unidos todos los jefes que libertamos en Ñaembé la provincia, resistamos al Congreso.
- Ni se ha de atrever ese Congreso a discutir lo de Misiones, ante la actitud imponente de Corrientes.
- ¡Qué nos vengan aquí con batallones, el 7mo. y el 8vo., la brigada de artillería a esclavizar a Corrientes, como en Ñaembé..!

¡Se ríe acaso el lector! De cosas, hombres y discursos como éste, se compone la historia de nuestras desgracias. Personajes de este tipo, arengas de este tono, inspiradas por el estilo, han hecho correr sangre argentina; y Baibiene, sin embargo, ha arengado al pueblo de Buenos Aires en la Plaza de la Victoria, al pie de la pirámide, y el pueblo de su partido lo ha aplaudido y vitoreado: todos lo recuerdan.
¡En batallas como en Ñaembé -que apenas presenció- y con paparruchas como la de la Circular, se ha hecho un personaje público y, Corrientes y la Nación tendrán por veinte años que habérselas, como con Oroño, Santa Fe!
Pero hay en esta carta algo de más importancia que los telégrafos dobles, que un Gobierno detestado precisamente por hacer puentes de hierro, ferrocarriles, exposiciones, etc.; hay lo que reunirá en torno de la política del desgraciado presidente aquél, a los mismos que lo calumniaron.
¿Cuál fue una de las causales de la revolución de Septiembre? ¿No eran los Gobiernos electores? ¿No sigue hoy la protesta armada, no se dice que está de pie aún la bandera arriada en La Verde contra los Gobiernos electores? [este párrafo se refiere al movimiento insurgente de 1874 liderado por Mitre]
Pues aquí tenemos la flor y la nata de la andante caballería de Gobiernos electores, el sin par Baibiene. Es por medio de circulares dirigidas a los coroneles, comandantes de la milicia, para crear un Gobierno ante el cual se estrella la ley de segregación de Misiones, que ni se tratará en el Congreso.
Un andaluz decía haber dado tal golpe a uno, que lo había hecho subir al cielo; y añadía -mirando hacia arriba-: ¡todavía no a abajao... ni abajará! Pero aquel propósito era serio, y los partidarios de Baibiene aquí convendrán en que el presidente Sarmiento era uno de ellos cuando no se dio prisa a intervenir para reponer a Justo, que era el Gobierno producido y electo por los coroneles... y otros jefes a quienes hace gobernadores, que le suscitan. ¡Viva el ex presidente Sarmiento, que así sabía hacer efectivo el programa imperecedero de la Verde y de la capitulación!
Y, sin embargo, era preciso ocuparse seriamente de estas cosas, en los Consejos de Gobierno. Traída a examen la carta ante el ministro del Interior, venía esta cuestión: ¿Es prueba suficiente de delito de sedición? ¿Es conato de sedición?
Y el jurisconsulto Vélez decía, no. No hay conato, cuando no ha comenzado una acción. Este es un propósito criminal, cuya ejecución es eventual y puede no intentarse siquiera.
¿Qué debe hacerse entonces? ¿Pasarle una nota incriminando esta conducta?
Resolvióse aguardar y, por dar que reír, y ponerlo sobre aviso, mandar publicar la carta, lo que se hizo.
¡Zas! Gobernador Justo en Corrientes; Baibiene, general en campaña, va a sacar los cañones, aquella túnica de Deyanira que había robado el Hércules correntino, y, ¡Oh, misterios de la Providencia! El coronel Sosa (que anda militando con Oroño ahora), le dice: ¡Alto ahí! Tenga mano, los cañones no salen de la ciudad; y hay revolución, prenden a Justo, da batallas Baibiene, triunfa en el Tabaco, pero allí se le acaba también el tabaco; y Reguera, Azcona, Insaurralde y los otros jefes, lo rinden, con el batallón de Goya, y lo mandan a pasar al Cerro del Atajo, donde fue a parar a la sombra del Brasil”.

- Análisis del escrito

El texto deja tela para cortar: en primer lugar, la actitud de Baibiene no es ajena a la actitud del mitrismo de estos tiempos. La diatriba y actos cargados de insolencia del gobernador está dirigida a la figura del presidente. Sarmiento debió enfrentar la actitud del mitrismo, cuya consigna era “voltear el Ministerio”, pero el Ministerio exhibía, sin embargo, figuras con predicamento: Vélez Sársfield (Interior), Gorostiaga (Hacienda), Mariano Varela (Relaciones Exteriores), Avellaneda (Justicia e Instrucción Pública) y Martín de Gainza (Guerra y Marina).

Es evidente que aquél no era un blanco fácil para la crítica, que se ensañó, en cambio, con la persona del presidente. Baibiene actuó en línea con el mitrismo.

En segundo lugar, lo de Córdoba, hace dificil comprender un razonamiento semejante por parte de un gobernador. Que Vélez Sársfield haya llevado todo el progreso posible a su tierra natal, ¿dónde radica lo malo? ¿Una provincia es más merecedora que otra para ser acreedora a inversiones del Estado o privadas? Indudablemente es una crítica tonta.

Como tercer punto hay que rescatar que ningún servicio positivo le hizo al firmante esta nota, que ponía al descubierto maniobras electorales rechazables. Castigo tuvo: la batalla del Tabaco, renglón en el cual hace Sarmiento otra acotación interesante: Baibiene buscó protección brasileña en la Isla del Cerrito, que estará en poder de los brasileños hasta 1876.

Finalmemente hay un quinto ítem que merece atención: Baibiene habla de amputación de territorio, supuestamente provincial, aunque por esas fechas los mismos territorios eran apetecidos por Paraguay y Brasil. El gobernador llega a la desconcertante declaración de resistir, incluso, al Congreso Nacional.

Esta aseveración de Baibiene no es negada por Sarmiento. Se estaba en plena puja en las negociaciones con Brasil y esos territorios, sólo habitados por hombres originarios, estaban en la mira de todos. Como tantos otros, era territorio originalmente correntino, redcuto ya de otro mucho mayor y que el proceso histórico fue despojando a Corrientes de su influencia.

Recién en 1877 -seis años después de estas declaraciones de Baibiene-, la Legislatura Provincial procederá a la creación de pueblos en territorio hoy pertenciente a la provincia de Misiones.

- Baibiene impone condiciones

La elección del futuro gobernador estaba próxima. No existía una razón de principios que impidiese la unión de las fracciones liberales y la aconsejaban imperiosamente las conveniencias públicas; acontecimientos muy posteriores, comprobaron que ambas tenían ciudadanos conocidos, probos, patriotas, capaces de colmar las aspiraciones honestas de todos y que las distancias no eran insalvables.

Ventajas naturales favorecían a la fracción gobernante. Ñaembé era una gloria que inmediatamente reflejaba sobre el Gobierno y sus amigos; con ese capital, una política amplia de libertad y hechos notorios de concordia, tenían asegurada -en buena ley- la anhelada sucesión del mando.

El vértigo de las alturas manifestado por ciega intemperancia de predominio, obstruyó el camino de las soluciones prudentes, colocando la política en el terreno de la intransigencia absoluta. La lucha electoral se trabó ruda y enconada.

Los encontrados esfuerzos para asegurar el triunfo, producían diariamente hechos irritantes que abrían heridas de larga curación; todos trabajaban en daño común, destruyendo la única fuerza de gobierno regular y de respetabilidad: la unión del partido liberal.

Pero la propaganda de la oposición prendió en conciencia y, cuando el 16 de Noviembre de 1871, se organizaron los comicios, el sector opositor no llegó a ellos. Las órdenes a los Departamentos eran severas: piquetes bien municionados debían dominar los atrios de los templos.

En la Capital, como todos los años, las urnas se pusieron junto a la Iglesia Matriz, entre el amplio espacio que quedaba entre su construcción y la de la torre, área que gozaba de fresco sombrío, pero bajo el fuego de quienes se situaron en las almenas del Cabildo.

En años de paz, el sufragio era posible; cuando la pasión agitaba los espíritus, era cuestión previa conquistar el monumento que legó la Colonia...

No se votó en la Capital. En los Departamentos, la oposición -reunida en lugares estratégicos, con sus caudillos- hizo acto de protesta y algunos, como Azcona, en Mercedes; Maciel, en San Luis; y Vallejos, en San Cosme e Itatí, se declararon abiertamente contra las autoridades.

Esta última noticia alarmó al Gobierno. El coronel Manuel Vallejos, (a) “el Pájaro”, era uno de los guerreros populares y capaz de levantar la provincia.

- “Coronel Sosa: Ud. debe marchar a reprimir el movimiento de San Cosme. Le enviaremos refuerzos con el vapor ‘Teresa’ por el río”.

Y allá fue el Inspector General de Armas. Maniobrando -de acuerdo con el mayor Marcos Núñez- buscó tomar entre dos fuegos a “el Pájaro”, pero éste se desplazó para Itatí.

Mientras por el río marchaba -en el “Teresa”- la Guardia Nacional de la capital, Sosa pica la retaguardia del coronel Vallejos pero, ducho conocedor del terreno, el caudillo de la revuelta cruza al Paraguay.

El retorno del coronel Sosa a la Capital coincidió con la reunión del Colegio de Electores, que debía designar al gobernador y vicegobernador de la provincia.

Baibiene nada había comprometido para el segundo término de la fórmula, en que las candidaturas de Sosa y Calvo estaban planteadas desde los últimos días del Ejército licenciado en Goya.

En vísperas de la Asamblea electoral se decidió por el último, en medio de la sorpresa general, apoyo que no impidió al Inspector General de Armas contar con una minoría sintomática de sufragios.

Los extravíos dieron consecuencias dolorosas. La fracción gobernante realizó su propósito y elevó a la Primera Magistratura al doctor Agustín Pedro Justo(4), joven de talento, ilustrado, de recomendables antecedentes.

(4) Diciembre 25 de 1871. Serán sus ministros: doctor Juan Lagraña, Gobierno; agrimensor Valentín Virasoro, Hacienda e Instrucción Pública, Diciembre 26 de 1871 a Enero 8 de 1872. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XVI: “Período Constitucional (1870-1880)”, parágrafo 257. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Pero, sobre estos títulos, estaba una pasión ciega engendrada por los sucesos, que pesaba más que ellos ante la opinión general; la creencia de haber sido expoliado el derecho popular en beneficio de la fracción gubernativa.

Pueblo políticamente anarquizado y de briosa índole guerrera, no aceptó el desenlace, que también disgustó a ciertos personajes de la situación, defraudados en sus pretensiones.

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