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La obra sarmientina desde la Presidencia

A las innumerables preocupaciones que debió enfrentar el presidente Domingo Faustino Sarmiento, cuyo empuje renovador suscitaba una oposición que usaba para combatirlo todas las armas, el autor de “Facundo” debió agregar la calumnia que desató una parte de la prensa chilena, pretendiendo usarla como argumento valedero para discutir la soberanía argentina sobre la Patagonia.

Cumplido su período presidencial, en autobalance de su Administración, Sarmiento le ha escrito a un amigo residente en Chile:

... He concluido una larga carrera, llegando al término sin desandar el camino ni extraviarme... Los males quedarán en la sombra o serán amnistiados(1).

(1) Alberto Palcos. “Sarmiento” (1962), cuarta edición. Ed. Emecé, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

- El litigio con Chile

En 1842, estando Sarmiento expatriado en Chile, encara este país la colonización del Estrecho de Magallanes. El presidente chileno, general (Manuel) Bulnes, envía, en Septiembre de 1843, una expedición que funda un fuerte: Fuerte Bulnes. No hay en ese momento pleito de frontera entre la Argentina y Chile y nadie en el país sostiene que la zona del Estrecho, ocupada por la expedición chilena referida, pertenezca a la Argentina.

El Gobierno de Juan Manuel de Rosas demora hasta Noviembre de 1847 presentar una reclamación diplomática, en la que afirma, “que esa fundación ataca la integridad del territorio argentino”. La nota de Rosas, además de tardía, no concretaba antecedentes históricos ni geográficos acerca de los derechos argentinos que fundamentaron la reclamación.

Ahora bien, en 1842, Sarmiento publicó en El Progreso -periódico de Chile-, una serie de artículos en los cuales señala las ventajas de lo actuado por Chile; a Sarmiento le preocupa que alguna potencia europea pueda apoderarse del Estrecho.

Piensa en Inglaterra más que en Francia, porque ya se había producido la agresión inglesa a las Malvinas. Que Sarmiento no andaba descaminado en sus preocupaciones, lo muestra el que -apenas un día después de fundado el Fuerte Bulnes-, una corbeta francesa, de nombre “Phaeton”, se presenta a tomar posesión de esas tierras, pero se retira al encontrar allí el mencionado Fuerte.

En ninguno de esos artículos, ni en los que en 1849 publicó en el periódico chileno La Crónica, Sarmiento alude a la Patagonia, región argentina que, ni antes ni en la época de esta actividad periodística de Sarmiento, ningún chileno reclamaba.

En 1868 llega Sarmiento a la Presidencia de la República. En 1869 nombra representante diplomático en Santiago a Félix Frías que, también como Sarmiento, había residido allí proscripto. Desde 1853, y sólo a partir de unas publicaciones de Manuel Amunátegui, se inicia en Chile una corriente de opinión que sostiene los presuntos derechos de ese país a la Patagonia, cuyo territorio habría pertenecido a Chile desde la conquista española.

Un chileno de exaltado nacionalismo, Adolfo Ibáñez, ministro de Relaciones Exteriores de la nación vecina, encarna esa tesis y pretende apoyarla en los artículos que Sarmiento escribiera cuando proscripto.

Como tal pretensión no tiene éxito, a principios de 1872 -en carta privada- Ibáñez le propone al presidente Sarmiento comprar el Estrecho para Chile. Actitud curiosa la del ministro chileno, pues si creía que el Estrecho era de Chile, no se concibe pretendiera comprarlo...

Sarmiento le contesta en una carta, que Ibáñez difunde, y en la cual Sarmiento afirma que la línea divisoria entre los dos países corre a través “de la Cordillera Central nevada de los Andes”. Sarmiento anticipa así la doctrina argentina que, finalmente, se impondría: la línea separatoria es la de las altas cumbres y no las aguas de los ríos que de ella bajan, como sostenía la tesis chilena.

En 1873, Félix Frías presenta los Memoriales que justifican el derecho indudable de la Argentina a la Patagonia; lo hace apoyándose en la exhumación de nuevos documentos.

Chilenos de alta responsabilidad lo felicitan a Frías pero, como otros sectores de ese país siguen difamando a Sarmiento, éste, en una carta a Frías, le anuncia que de proseguirse en Chile esa difamación contra él, queriendo utilizar de modo adulterado sus artículos de periodista, está dispuesto a renunciar a la Presidencia “para consagrarse totalmente a combatir las pretensiones de aquella gente”.

La respuesta de Frías es categórica:

Si realmente el nombre de usted pudiera embarazar la defensa de los derechos argentinos, yo, que estoy encargado de ello, se lo diría a usted con franqueza. Pero nada de esto sucede; y no necesita usted descender de su puesto para rechazar el cargo más injusto.
Su ministro bastará para probar al señor Ibáñez que la actitud de usted en la prensa chilena fue, como me lo dijo no ha mucho don Manuel Montt, ante todo la de un buen argentino”.

- "Educar al soberano"

Superando, sin embargo, todo eso, amén de las deudas contraídas por la Guerra del Paraguay, Sarmiento no desmayó en la tarea constructiva relacionada con la educación: cientos de Escuelas Primarias que permitieron elevar de 30.000 el número de alumnos que existían al iniciar su Gobierno, a 100.000 al término del mismo; bibliotecas populares instaladas en docenas de ciudades; la fundación de las primeras Escuelas Normales son, en parte, testimonio de la efectividad cultural de la presidencia de Sarmiento.

Por decreto del 13 de Junio de 1870 funda, en Paraná -dirigida por el pedagogo norteamericano Jorge A. Stearns-, la primera Escuela Normal; en 1873 funda, en Tucumán, la segunda. Funda Colegios Nacionales en varias ciudades del Interior (San Luis, Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes, Uruguay, Rosario, etcétera) y dicta, en Marzo de 1870, un plan moderno de seis años en el que se reserva ancho lugar a las ciencias y a los idiomas

En 1869 ordena realizar el primer Censo Nacional.

Crea en San Juan y Catamarca la profesión de Ingeniero de Minas, varias Escuelas de Agricultura, el Observatorio Astronómico en Córdoba (Diciembre de 1869), la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (Mayo 16 de 1870), la Academia de Ciencias (Septiembre de 1872) y este mismo año la Oficina Metereológica.

El 22 de Junio de 1870 funda el Colegio Militar, cuya creación anticipó al asumir el mando:

Me prometo contraerme a preparar a la carrera militar nuevo prestigio con mayor contingente de instrucción científica”. Funda la Escuela Naval Militar, que funciona en un principio (5 de Octubre de 1872) a bordo del “Brown”.

- Obras públicas

Planea la prolongación del Ferrocarril Central Argentino de Córdoba hasta Tucumán, inaugura el de Río Cuarto y el de Concordia. El telégrafo llega hasta los confines de las fronteras del país y en Agosto de 1874, al inaugurar el cable transoceánico, le expresa al 18vo. presidente estadounidense Ulysses S. Grant: “Al terminar mi Gobierno, dejo mi país en contacto con todas las naciones”.

Terminada la Presidencia, es electo Senador por San Juan. Al informar -como miembro de la Comisión de Negocios Constitucionales- un proyecto de amnistía para los insurrectos de 1874 -que otorga la misma muy restrictivamente-, la barra del Congreso se expresa con una hostilidad sin precedentes en los anales parlamentarios.

La hostilidad se renueva esa tarde en la calle y se acompaña, en los días siguientes, de artículos periodísticos tan agraviantes, “que no existe dentro y fuera del diccionario insulto que no expresen contra Sarmiento”. La oposición no le perdonaba la indomable altivez de su Gobierno.

Simultáneamente, acepta desempeñar la Dirección de Escuelas de la provincia de Buenos Aires.

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