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¿Cómo se hacían las elecciones?

Han fusilado y lanceado a los que pacíficamente votaban...
Periódico “La Esperanza”, (Corrientes), edición del 5 de Febrero de 1874

Las luchas electorales fueron el punto de partida de numerosas disputas y discusiones políticas locales. Durante los tiempos de paz manifestaron el fragor de los enfrentamientos doctrinarios, y en otras oportunidades dieron inicio a tiempos de guerra.

Esta pasión electoral exteriorizada en Corrientes, que en ocasiones ha ensangrentado a la provincia con batallas fratricidas, no fue exclusiva de los correntinos ya que se manifestó en otras provincias, pero las locales se presentaron con una reiteración inusual, casi única.

En los años iniciales de la formación institucional correntina, las elecciones estuvieron reguladas por la misma Constitución, como lo establecía la del año 1824 en su Sección Tercera.

La elección fundamental y determinante del andamiaje político de entonces era la elección para diputados a la Legislatura quienes, a la vez, elegían oportunamente al gobernador de la provincia.

El acto electoral se iniciaba con la convocatoria de los Departamentos, donde el Juez de Paz y el Comandante Militar debían reunir a los habitantes el día y lugar señalado. Un vecino oficiaba de escribano, dando fe a las elecciones y registrando los votos y los nombres y apellidos de los que votaban.

De dicho escrutinio surgían los cinco vecinos más votados, quienes elegían posteriormente al Diputado que representaría al Departamento en la Legislatura Provincial.

Las disposiciones electorales modificadas parcialmente después de la reforma constitucional de 1856, consideraban a los Departamentos de la provincia como Secciones Electorales de la siguiente manera: la Capital con las Lomas, 3 diputados; Goya, 2 diputados; Palmar, Ensenada, Itatí, Caá Catí, San Miguel, Yaguareté Corá, Empedrado, Bella Vista, Esquina, San Antonio, San Roque, Saladas, Mercedes, Restauración y Curuzú Cuatiá, con uno.

En la década del cincuenta, los actos eleccionarios estaban presididos por el Juez de Alzada, en Capital; los Jueces de primera instancia, en los pueblos donde existían; y los Jueces de Paz en los demás.

El modismo electoral fue modificándose sucesivamente en estos años, ya que se produjeron una serie de transformaciones. En 1855, durante el Gobierno de Juan G. Pujol, se aprueba una Ley de Municipalidades que describe puntualmente la elección para autoridades departamentales, que estará conformada por una Junta Municipal, compuesta por cuatro vecinos propietarios elegidos en votación directa y el Juez de Paz del lugar que será el presidente nato de la misma.

En 1858 y 1859 se modificó el número de Representantes para la Legislatura, pero el cambio más radical se dio por la ley electoral de 1864 que estableció la confección de un Registro Cívico con una previa inscripción de electores, que no podían presentarse a votar sin exhibir el recibo de inscripción correspondiente. El llamado a inscribirse en el Registro Cívico duraba varios días y en la capital correntina se acostumbraba ubicarlo en las galerías del cabildo(1).

(1) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Libertad”, (Corrientes), del 24 de Noviembre de 1877. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Los interesados debían ser argentinos, mayores de 17 años, probándose esta última con la Fe de Bautismo. Lo que ninguna ley electoral de aquellos años dejó de mencionar fue la pena por la venta del voto. La voluntad electoral muchas veces se la quebraba por otros métodos y no por el cambio dinerario.

Cada persona votaba por un número similar al de diputados a elegirse, en forma escrita o verbal. Cada uno de los votos se anotaba en registros habilitados al efecto, cuyo resultado final se elevaban a la Legislatura.

De acuerdo a esta disposición provincial, las elecciones de carácter local debían realizarse el primer día festivo del mes de Mayo de cada año, a través de una Mesa Escrutadora en el atrio de la Iglesia parroquial de cada distrito o en los portales del Juzgado territorial superior. El horario de acto electoral comprendía entre las 09:00 y las 16:00. Esta Mesa Electoral surgía de una elección en el mismo lugar, después de que se reuniesen veinte ciudadanos o más, quienes nombraban un presidente y cuatro escrutadores, cuyo término máximo para su conformación era hasta las 11:00.

El ciudadano se acercaba a la Mesa con su recibo de inscripción en el Registro Cívico, donde figuraban los siguientes datos: número de orden de inscripción, nombres y apellido, domicilio, si sabe leer y escribir, edad y profesión. Los sufragantes podían expresar su voto por escrito o verbalmente; en el primer caso era leído por uno de los escrutadores y registrado por quien votó. En caso de que fuese verbal lo debía realizar viva voz.

Al final del escrutinio se cerraba el Acta inicial con la sumatoria de los votos obtenidos por todos los candidatos a los cargos.

VerActa de Elección para Municipales, del 13 de Febrero de 1867, en el pueblo de la Esquina

Estas prácticas electorales no garantizaban la independencia de los ciudadanos para ejercer el voto ya que, al no ser secreto, la intimidación y la amenaza previa eran moneda corriente para modificar la “voluntad” del sufragante. La ley electoral de año 1859, que permitió el voto escrito o verbal ante la Mesa Escrutadora, establecía que el sufragante debía expresar la siguiente expresión: “Fulano de tal por Fulano de tal”.

Entre los cambios más radicales de la Constitución Provincial de 1864 estuvo la modificación en la elección a gobernador y vicegobernador. Antiguamente lo realizaba la misma Legislatura pero, de ahora en más, se elegiría un Colegio Electoral con el solo y exclusivo fin de designar al Poder Ejecutivo. La materia electoral está incorporada en la nueva Constitución Provincial estableciendo, por ejemplo, en el artículo 22:

Es inviolable la libertad electoral del ciudadano y se prohibe al gobernador de la provincia y también a su ministro toda injerencia directa o indirecta en las elecciones populares.
Cualquier autoridad de la ciudad o campaña que por sí u obedeciendo órdenes superiores, ejerza coacción directa o indirectamente en uno o más ciudadanos, comete atentado contra la libertad electoral y es responsable individualmente ante la ley”.

Por ley electoral se incorporaron el uso de urnas para depositar los votos y se multiplicaron las Mesas Electorales.

Los días de elecciones eran muy particulares. El oficialismo y oposición enfrentaban sus precarias maquinarias políticas, sus astutas trampas electorales y las armas defensoras de sus votos. Tomando como parangón unas elecciones porteñas entre crudos y cocidos durante la presidencia de Mitre, F. Armesto dejó testimoniado en su libro el siguiente cuadro descriptivo:

En esas frecuentes luchas, en que predominaba la ley del más fuerte y en que no existía Padrón Electoral, no siempre obtenía el triunfo el partido que más elemento tenía, pues los vencidos asaltaban las Mesas y, muchas veces, después de un ‘sálvese quién pueda’, quedaban dueños del campo o sea, de la elección, que arreglaban a su antojo (...).
Uno de estos episodios políticos muestra hasta dónde llegaba el encarnizamiento con que se luchaba en esa época. Su escenario fue la Iglesia de La Merced que, por ser el centro más aristocrático de la ciudad convergían en él los elementos de mayor valía, cuyo predominio se quería a toda costa conservar, pues el triunfo de esta parroquia era -por su influencia social- poco menos que decisivo para las demás.
Como antes hemos dicho, no había inscripción electoral y si la había ésta era muy deficiente; de ahí que los votantes lo fueran en todos o la mayor parte de los comicios (...).
El tener mayoría de escrutadores (cuando las Mesas no eran atacadas) significaba el triunfo electoral, por lo que no llamó mayormente la atención -aun cuando la Tribuna le diera gran resonancia- el casual encuentro efectuado por Mariano Varela, en un coche de plaza, de un paquete de papeles manuscritos, que resultaron ser los registros de una elección anticipadamente terminada y cuya letra era -según decía el doctor Carlos Tejedor- y en que figuraban hasta los muertos.
Volviendo a nuestro episodio a la iglesia de La Merced, se trataba de una simple elección municipal con Mezquita como candidato, antes de la de Sarmiento y, cuando los ánimos empezaban a enardecerse con la próxima elección presidencial.
Uno de los partidos era dueño de las Mesas y con semejante fuerza no omitió medios -por más fraudulento que él fuera- para ganar la elección. Hacer votar en su favor a los vivos y a los muertos, rechazar el voto de los caballeros más conocidos de la sociedad, dando como pretexto que no justificaban su personería y que sus domicilios eran falsos, permitir en cambio, que un negro votara con el respetado nombre de don Emilio Castro, y demorar la inscripción de los votantes contrarios para mantener la apariencia de elementos, hasta que llegara la hora de clausurar el comicio, era el A, B, C, de la cartilla electoral de aquel tiempo(2).

(2) F. Armesto. “Mitristas y Alsinistas” (1914), pp. 8 a 14. Alsina Editor, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

En la Capital correntina, el escenario que se montaba en el atrio de la Iglesia Matriz era muy peculiar: merodeaban las fuerzas de seguridad -siempre adictas al oficialismo- y los grupos de los Clubes que maniobraban y observaban a sus adherentes al sufragar.

En los días de elección se respiraban aires de temor y muchas veces violentos, siendo ésta la causa, en algunas oportunidades, por la cual las personas no siempre votaban en porcentajes importantes.

Era costumbre asistir al acto electoral portando arma de fuego o arma blanca, siendo considerado esto como garantía de la seguridad personal y, cuando se rumoreó que durante las elecciones de 1877 se requisaría todo armamento a los sufragantes, se acusó a la disposición como “medida vejatoria” y que conforma un “atentado a la personalidad humana(3).

(3) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Libertad”, (Corrientes), del 16 de Noviembre de 1877. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Portar armas en los días de elecciones constituía -en cierta forma- una garantía para que el elector expresase su voluntad. Así, el vecino defendía su opinión pero a la vez gestaban espacios y clima idóneo para la violencia y el enfrentamiento entre los diversos sectores políticos.

En los días previos al acto electoral, a través de Edictos policiales, era común insistir con casi la exclusiva prohibición por entonces, en que las casas expendedoras de bebidas alcohólicas permanecieran cerradas desde las ocho hasta la entrada del sol(4).

(4) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Patria”, (Goya), del 29 de Septiembre de 1878. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Es necesario aclarar que las estructuras del Gobierno y su manejo sobre ciertas autoridades de los comicios, daban mayor posibilidad de manipular los votos y obtener la victoria electoral(5).

(5) El control de los votos se daba por presión o intimidación sobre la persona o por manipuleos previos o durante el ejercicio electoral. En parangón con las conductas y prácticas electorales a fines del siglo XX y principios del siglo XXI, el clientelismo y la sujeción del voto de los ciudadanos de las clases sociales más necesitadas económicamente se dá de diversas maneras, facilitándole un sueldo en la Administración Pública, planes de ayudas sociales o la difundida “bolsita de alimentos” que reparte el puntero político el día de las elecciones. Esta última se ejecutaba de diversas maneras, pero la más común era la siguiente: en la jornada electoral, el sufragante, identificado e individualizado previamente por el partido político, es buscado en su domicilio por un medio de transporte -contratado al efecto- que lo lleva al establecimiento escolar donde sufragará, dándole previamente la boleta por la cual debería votar y, una vez que ha sufragado, en el domicilio del puntero político o de la delegación barrial del partido se le entrega una bolsa de alimentos de primera necesidad (yerba, azúcar, harina, fideos, etc.). // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Esas autoridades electorales de los Municipios como el de la Capital, fueron los Jueces de Alzada, Jueces de Paz, delegados municipales, jefes políticos, autoridades militares, entre otros.

En aquel momento de formación de las instituciones provinciales y de imperfecciones republicanas, era complejo lograr una constante independencia del Poder Judicial, ya que sus miembros eran designados directamente para sus funciones mediante decretos del poder político de turno, por lo que respondían a éste en todo momento. Esto ocurría con los Jueces de Paz y los Jefes Políticos en los Departamentos, quienes ejercían notable influencia sobre los electores de la campaña.

Para comprender la cuestión, sólo basta remitirse a las sucesiones gubernamentales de aquellas décadas, donde comúnmente triunfaba el partido gobernante y solo un movimiento armado o una insurrección podría modificar a los sectores políticos que se hallaban en el poder.

Así, por ejemplo, para que el sector correntino allegado a Urquiza saliese del poder, se produce una revuelta y sublevación militar por los sectores liberales, impulsados por el reciente triunfo porteño en los campos de Pavón (17 de Septiembre de 1861), los que obtienen el poder y se instalen por varios años en el Gobierno.

La única excepción de aquel suceder de Gobiernos liberales fue el Gobierno del urquicista Evaristo López (1865-1868), el que se extinguió con una insurrección, continuando así la hegemonía liberal por algunos años más.

La cuestión referida al manipuleo y control de votos fue constante en la segunda mitad del siglo XIX. El fraude, las maniobras dolosas, las trampas electorales para obtener la victoria eran recursos comúnmente utilizado, al que recurrían permanentemente oficialismo y oposición, empleando como medio la violencia física, la amenaza y la intimación.

Intentando una aproximación para encontrar respuestas a este panorama, el historiador Antonio Annino expresa:

Se debe mirar las prácticas latinoamericanas tomando en cuenta que, a pesar de la retórica en contra de los ‘fraudes’, no se dio una legislación al respecto.
Los ‘fraudes’ fueron siempre definidos no a partir de una especificación previa y legal de las posibles transgresiones de las leyes, sino a partir de la evaluación de ciertos comportamientos tanto colectivos como individuales que se manifestaban en el transcurso del mismo proceso electoral y que podían ser diferentes según el caso y precisamente según las evaluaciones de alguno de los mismos participantes.
Para el historiador resulta muy difícil, sino imposible, definir los límites legales del voto a lo largo del siglo XIX latinoamericano (...).
Por otra parte, también se debe tomar en cuenta el papel que juegan las mismas leyes electorales en la promoción de prácticas ‘fraudulentas’. Si la indefinición, por varias décadas, de lo que concretamente debía ser la Nación Argentina hizo que existieran varios tipos de sufragios universal, desde el unanimismo de Rosas al faccionalismo de los liberales porteños, en las en las áreas andinas, mesoamericanas y brasileñas fue la continuidad de elecciones indirectas la que proporcionó prácticas a menudo cuestionadas(6).

(6) Antonio Annino (coordinador). “Historia de las Elecciones en Iberoamérica, Siglo XIX” (1995), pp. 15 a 17. Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Volviendo a la cuestión correntina, las irregularidades electorales en toda la extensión provincial durante el período al que nos estamos abocando, fueron manifestaciones constantes donde se recurrió reiteradamente a la denuncia y a la protesta de aquéllas, pero al ser tan cotidianas formaban casi parte de las costumbres de los Clubes Políticos.

Los grupos políticos correntinos, sin excepción alguna, se beneficiaron oportunamente de aquellas prácticas anómalas. Las irregularidades electorales eran perfectamente organizadas con antelación, al igual que los incidentes que entorpecían la libre asistencia de los sufragantes. Los sectores de poder interno de cada grupo político marcaban las estrategias. La no institucionalización de las incipientes asociaciones políticas no impedía la intercomunicación de sus miembros para marcar las estrategias a seguir.

El proceso de afianzamiento de lo que llamaríamos posteriormente partidos políticos todavía estaba muy lejano. Hernán Félix Gómez afirma que:

Se hacia necesaria una amplia reforma; el caudillismo crónico no permitía que sobre la circunscripción como unidad política y la mayoría relativa como régimen, progresasen los partidos orgánicos y de principios a cuya estabilidad y eficacia corresponde la mejora de las instituciones(7).

(7) Hernán Félix Gómez. “Instituciones de la Provincia de Corrientes”, p. 96, segunda edición. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Antonio Castello, respecto a este momento incipiente de los grupos políticos, se refería de la siguiente manera:

Las nuevas leyes de elecciones fueron saludables para la provincia, puesto que las funciones públicas, que eran monopolizadas por las minorías cultas y adineradas a favor de un régimen eleccionario de segundo grado, pasaron a depender más del pueblo y obligaron a realizar campañas proselitistas para lograr las mayorías necesarias en los comicios(8).

(8) Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes” (1984), p. 400. Ed. Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Si bien coincidimos en el análisis de que las minorías de la sociedad correntina ocupaban constantemente los distintos Gobiernos, disentimos en que las nuevas leyes electorales dieron mayor participación a los sectores populares.

Tal vez algunos modismos en el procedimiento electoral fueron más abiertos respecto al anterior, pero el cuerpo del nuevo Colegio Electoral ordenado por la reforma nacional sobre la materia en 1859 para elegir presidente de la Confederación Argentina (electores correntinos que estarán presentes en el Colegio Electoral que elegirá a Santiago Derqui), no pudo evitar que las minorías del poder continuaran ostentándolo. La nueva ley electoral no produjo ninguna transformación participativa en el campo electoral de las fuerzas sociales(9).

(9) Las descripciones de participación política se visualizan dispersas en distintas crónicas de la época o insertos en el análisis del grupo de historiadores correntinos notablemente conocidos. Es necesario mencionar que, a fines del siglo XIX, la comunidad intelectual correntina dejó registrado en artículos periodísticos, folletos y toda clase de publicaciones, distintas descripciones del vivir de la vida política local. Lamentablemente en la actualidad son de muy difícil consulta ya que su localización sólo es posible en algunas escasísimas bibliotecas particulares. Tal es el caso del ensayo literario de Luis D. Cabral, titulado “Narración Histórica de Juan Saucedo” (1892), donde se narra la historia de aquel gaucho correntino que participó en las luchas políticas locales hasta la década de 1870, describiendo distintas postales de la política cotidiana de la ciudad y la campaña correntina en aquellos años, mostrando el autor pinceladas descriptivas no siempre conocidas, que ayudan a comprender el cotidiano vivir de los correntinos de entonces. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Las elecciones para cargos provinciales se realizaban por las formas establecidas en la ley provincial ya citada; en cambio la elección para legisladores nacionales y electores que elegirían presidente de la Nación, se regían por la ley electoral nacional. Respecto a las elecciones municipales se tenía en cuenta la ley que regulaba a los Municipios, modificada en diversas oportunidades en estas décadas(10).

(10) Ver Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Leyes de Municipalidades de los Años 1855 y 1863. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Para las elecciones del año 1874, se aplicó una nueva ley electoral nacional, por la cual se debía detallar en los Registros Cívicos datos como numeración de inscripción, domicilio, edad, profesión, si saben leer y escribir, no pudiéndose inscribir los menores de 17 años, los dementes, los sordos, los mudos que no sepan leer o escribir, los eclesiásticos regulares, soldados, cabos y sargentos de tropas de línea, los gendarmes de policía y los que debiendo estar enrolados en la Guardia Nacional con arreglo a la ley, no lo estuvieran.

También, como novedad, incorporaba la posibilidad de que los partidos electorales nombrasen una persona para que, estando cerca de la Mesa hagan las observaciones que crean convenientes.

Con respecto al voto propiamente dicho, se lo emitía por escrito “y se dará en boletas de papel blanco impresas o manuscritas que expresen el nombre y apellido del sufragante, el número de la inscripción en el Registro Cívico y el nombre de las personas por quien se dá”.

Luego de esto, la ley dictaba que el presidente de Mesa enumerará el voto emitido y el mismo lo depositará en una urna que se ubicaba sobre la Mesa. La utilización de la urna para depositar los votos emitidos fue otro de los cambios implantados, la que estaba clausurada con dos cerraduras de distintas llaves, las que se depositaban en poder del presidente de Mesa y en uno de los escrutadores designados oportunamente.

Si bien fueron significativos los cambios para las elecciones a cargos nacionales, no se avanzó demasiado con respecto a la exteriorización del ciudadano para emitir su voto, ya que si bien era escrito y depositado en la urna, el papel del sufragio debía ser leído por el presidente de mesa para anotar en el registro por quien votó.

En oportunidades los simpatizantes de los Clubes eran convocados en un lugar prefijado para así ir a votar todos juntos por protección y garantizar a la vez el voto. Así, por ejemplo, el Club mitrista “General San Martín” convocaba a sus adherentes el día de elecciones de 1874 a las seis de la mañana, en un punto acordado.

Del mismo modo, pero en el ejido o la campaña, los propietarios rurales o los capataces de campo concentraban a la peonada inscripta en los Registros Electorales que, armada y montada, se dirigía a las Mesas Electorales.

Previos al día del acto electoral se ponían en funcionamiento los engranajes necesarios para lograr los mejores resultados. En ocasiones algunas asociaciones políticas instruían a sus partidarios y referentes departamentales sobre la manera de actuar y proceder, como lo hizo el “Club Constitucional” en las elecciones para gobernador de 1873, puntualizando específicamente en la necesidad del control en la inscripción en el Registro Cívico o Electoral.

Por ejemplo, se recordaba la atención necesaria para cuando se dudaba del domicilio del votante, lo que se complicaba cuando éste no tenía recursos ni propiedad o poseía sólo trabajos transitorios en diversos lugares; del mismo modo se instruía en el proceder cuando se vacilaba de la edad legal del sufragante.

Pero la genuina importancia de la tarea encomendada a los referentes políticos se localizaba en la nota que debían elevar a la Comisión Directiva del club, conteniendo nombres e identificación de “las personas que se hayan inscriptos con especificación de los que se consideren amigos, adversarios e indiferentes...(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Fondo Mantilla, Legajo 20: Impresos Políticos, Carpeta Años 1973-1877. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Las elecciones en Corrientes, como en la mayoría de las provincias, se tornaban violentas, donde la intimidación y el fraude fueron moneda común(12).

(12) La violencia y el fraude electoral se manifestaban en estas décadas en diversos Estados americanos, con otras connotaciones y motivaciones que en las provincias del Río de la Plata. La “paradigmática” democracia norteamericana exteriorizaba constantemente fraudes en sus actos eleccionarios en distintos Estados. Aún más, se constituían en aquel país asociaciones con fines electorales que buscaban el poder político canalizando actitudes discriminatorias y racistas como, por ejemplo, los “whigs” o “no sé nada”, partido anticatólico. También progresaron los centros racistas, que se proyectaron con solidez hasta fines del siglo XIX, a pesar de las disposiciones legales. El constitucionalismo norteamericano tuvo que incorporar su decimoquinta reforma en el año 1870, sosteniendo que “el derecho de los ciudadanos de Estados Unidos a votar no será negado o limitado por los Estados Unidos ni por cualquier otro Estado por razones de raza, color o previa consideración servil”. Pero, a pesar de ello, el fraude, la discriminación religiosa y el racismo como medio y fin político proseguían en algunos grupos políticos. En varios Estados norteamericanos la inquietud electoral persistía y en ocasiones la paz se comprometía por la existencia de dos gobernadores simultáneos y dos Legislaturas rivales que se fulminaban mutuamente. (John Fiske. “Historia de los Estados Unidos” (1909), pp. 345 y 346. Librería de la Vda. de C. Bouret, París). // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Las acusaciones entre los distintos círculos políticos eran constantes, utilizando la intimación y la violencia o el ofrecimiento económico; así, por ejemplo, en 1860, el Jefe Político de Goya ponía en conocimiento al Gobierno Provincial un caso de soborno durante las elecciones del 1 de Noviembre para elegir un diputado por aquel Departamento(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 168, foja 157 vta. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Otro caso, pero trece años después, cuando los avellanedistas denunciaron públicamente a los mitristas por utilizar el oro de los proveedores para hacer su campaña electoral(14). La compra directa del voto se observa reiteradamente en distintos procesos electorales durante estas décadas.

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Fusión”, (Corrientes), del 30 de Abril de 1873. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Los días de elecciones se convertían en jornadas tensas donde las escenas de imposición de la fuerza conformaban patrimonio de todos los grupos políticos. Los casos ejemplificativos son variados y sus irregularidades adquieren diversas formas. Conoceremos algunos de ellos:

1.- En Bella Vista se debían realizar elecciones municipales el 1 de Julio de 1866, las que se tornaron violentas, tal lo descrito por el Comandante de las fuerzas de aquel lugar al gobernador Evaristo López:

... y para que V. E. se penetre de la violación de la ley y abuso de la fuerza que pusieron en juego hasta triunfar, hasta saber que Cevallos presidió la Mesa armado de un revólver; ambos lados eran apoyados por Telmo Delfino, Plácido Cuevas, Juan Luisos y Marcelino Fernández y todos ostentaban armas de fuego para intimidar a los votantes a sus ideas.
Tras de estos estaba el coronel Holine Gregorio Romero, el capitán José Serial, el alférez Fermín Prieto, Claudio Insaurralde y un titulado doctor Gómez, natural de la provincia de Buenos Aires quienes, armados aún más que los de la primera línea, recibían las boletas de los que votaban por el señor Escobar y, haciendo pedazos el boleto, gritaban en coro: ¡Voto por Dn. Julio Camelino! y, en ademán amenazador, intimidaban al votante obligándolo a retirarse sin decir palabra.
El titular Dr. Porteño corría desatado por las calles, regresando con frecuencia con nombres escritos con su puño en un papel y citando, ¡fulano y sultano votan por Dn Julio Camelino!(15).

(15) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, folios 5 y 6. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

2.- En la Villa de San Cosme, durante las elecciones a Diputados Nacionales del 3 de Abril de 1870, abundaban los grupos organizados de peones armados, que circundaban la Mesa Electoral intimidando a los escasos votantes(16).

(16) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 6 de Marzo de 1870. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

3.- En una comunicación, un vecino de Mercedes denuncia irregularidades en las elecciones de Abril de 1870, manifestando lo siguiente:

Quiero dejar consignados los hechos que han tenido lugar en esta Villa, porque ellos son sin precedentes en la historia, representan la cohartación de las libertades públicas, hablan bien alto de la burla sangrienta que se hace a las instituciones salvadoras de los pueblos cultos y ponen en transparencia el maquiavélico proceder de los hombres que explotan el titulo de ‘unitarios’ y ‘liberal’ para alcanzar un fin propuesto, aunque para ello haya que defraudar las justas esperanzas del pueblo y los hombres de corazón bien puesto.
Según consta a todo el mundo, los inscriptos en los Registros Cívicos son ciento cincuenta y uno (151), de los cuales 22 no han asistido a la Mesa, unos por estar ausentes del Departamento -como Dn. Froilón Romero que se encuentra en la capital- y, otros por razones que habían tenido para ello, como Dn. Pedro L. Cabral, Dn. José L. Madariaga, Dn. Rafael Gallino, etc., y, sin embargo, aparecen en los Registros ciento noventa y cuatro (194) votantes.
¿Cómo se explica esta fabulosa reproducción de individuos? La mayor parte de estos individuos carecen de boletas de inscripción. Además, se le hizo votar -entre estos mismos- al teniente Dn. Manuel Cáceres y los soldados que trajo para conducir a San Roque, con destino a la capital, a los presos destinados a este punto.
Esto es público y notorio...(17).

(17) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 20 de Abril de 1870. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

4.- Los distintos grupos liberales -durante 1870- se enfrentaban en diversos ámbitos, siendo la prensa uno de ellos; un sector liberal, difundía lo siguiente en el mes de Marzo de aquel año:

Para que nuestros lectores valoren este primer paso de los que se preparan defraudar el voto popular y escarnecer la libertad electoral, debemos advertir que, por medio de una citación general se acostumbra poner en conocimiento de todos los guardias nacionales o milicias de la campaña, cualquier disposición trascendental, pues de otra manera pasarían desapercibidas, ya por el periódico oficial no circula sino en las Comandancias y Juzgados, ya porque desgraciadamente la mayor parte de los sufragantes no saben leer.
Así es que, sorprendiendo a los habitantes de la campaña, han hecho de modo que no se inscriban sino aquéllos que responden a la consigna oficial o a las miras o trabajo del caudillaje.
También han recogido las boletas de inscripción expedidas por la Mesa inscriptora, para repartirlos oportunamente o utilizar los votos que pudiesen oponerse al triunfo de los candidatos ministeriales.
Hay Jueces Pedáneos que han recogido dichas boletas de todo un distrito electoral y como sin presentarlos es difícil sufragar o pueden con ellas sufragar otros individuos que no se han inscripto, han empleado aquel medio para monopolizar los votos y comer todos los fraudes imaginables.
También figuran en las inscripciones practicadas muchos nombres supuestos, los cuales aparecerán en los registros falsos que -desde su principio- se confeccionaron para garantía de la libertad electoral.
¿Y qué diremos de los trabajos preparados en los Cuarteles y Comandancias? Allí sólo manda el jefe y sucederá lo que en esta ciudad ha sucedido y sucederá siempre con hombres como W. Martínez que, sin el menor escrúpulo, organiza en grupos la Guardia Nacional, les reparte listas y les ordenan que voten por ellas y cuando -con oponerse a su voluntad- porque la venganza viene enseguida empleando las más injustas persecuciones contra todos aquéllos que rechazan su imposición(18).

(18) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 20 de Abril de 1870. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Más adelante en otro artículo se decía:

Los Jefes Políticos y Jueces de Paz amordazan, estaquean, hacen uso del cepo colombiano, engrillan, violan los domicilios, destinan a las fronteras de Santa Fe y al piquete de esta capital; degradan a los militares, poniendo a los oficiales de último soldado, siempre que sean del partido liberal; mientras los caudillos y jefes militares prohiben el comercio, el de nuestros derechos políticos, destierran y amenazan a las familias, la persona y los intereses del ciudadano, invocando órdenes del Gobierno -como el “Pájaro”- o rechazando el voto del extranjero en elecciones municipales, como Insaurralde, que todo atropella en sus dominios de Curuzú Cuatiá(19).

(19) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 23 de Marzo de 1873. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

5.- El mitrismo -en las elecciones de 1874- denunció maniobras del Gobierno a través de la ramificación política de los Jueces de Paz, expresando que:

Estamos cansados de denunciar hechos bárbaros cometidos por los Jueces de Paz, persiguiendo a los ciudadanos que no simpatizan con la candidatura oficial del doctor Avellaneda, a cuyas denuncias el Gobierno se ha hecho sordo, dejando en la impunidad a las autoridades arbitrarias que imperan en la campaña y que siguen cometiendo todo género de fechorías (...).
El juez Espíndola -de San Luis- manda a prender y asesinar sin causa alguna a ciudadanos honorables y pacíficos por la sola razón de ser mitristas; el Juez de Paz de Mburucuyá reúne a todos los partidarios del general Mitre, forma de ellos un campamento para destinar, a unos, a las tropas de línea; a otros, al piquete de esta ciudad; y, a unos pocos, al de aquel pueblo.
El Juez de Paz de Concepción destituye por sola cuenta a los Jueces Pedáneos de aquel Departamento, porque en las elecciones no se presentaron con más gente. El Juez de Paz de San Cosme amenaza en cada pulpería a los que votaron por la lista mitrista, componiendo el piquete de policía de aquel punto de correligionarios nuestros(20).

(20) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 1 de Marzo de 1874. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

En cambio los avellanedistas denunciaban que “en la Esquina, durante la elección, permaneció formado un piquete de fuerza armada para impedir que votasen los que combaten la candidatura de Mitre o, mejor dicho, los avellanedistas, a quienes no les era dado ni siquiera presentarse a sostener sus derechos, porque así lo han querido los desaciertos políticos a que deben los mitristas su triunfo en ese Departamento, donde la autoridad les pertenece y hacen de las suyas...(21).

(21) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “El Argos”, (Corrientes), del 13 de Febrero de 1874. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

6.- En la capital, durante las elecciones de municipales de 1873:

Por ocho ocasiones las oleadas de pueblo invadieron la plaza, buscando campo para librar batalla y salieron a luz los revólveres en medio del tumulto y otras tantas veces la acción de los comisarios pudo evitar los inmensas desgracias que han podido organizarse a causa de la imprudencia, sino la insolencia de algunos candidatos que no quieren comprender que se puede votar sin insultar y provocar a los demás(22).

(22) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “El Argos”, (Corrientes), del 24 de Diciembre de 1873. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Los ejemplos de las presiones e irregularidades electorales abundan y se multiplican; muestra de ello son algunos casos de los numerosos que pudimos registrar. Manuel F. Mantilla describe reiteradas irregularidades electorales en la década de 1870, pero ubicando como única y permanente víctima al partido liberal, cuando en la realidad no siempre fue así(23).

(23) Manuel Florencio Mantilla, en su libro “La Resistencia Popular en Corrientes de 1878” (1891). San Martín, Escuela de Arte y Oficios de la provincia de Buenos Aires, Editor), luce su ágil pluma y sus dotes de historiador pero sin abandonar su ideología, transformándose la obra en un panegírico de los que militaban en el liberalismo correntino, llevándolo a reivindicar al partido unitario porteñista (p. 108 infra), la Constitución unitaria de 1826 (p. 110) y el triunfo de Buenos Aires en la batalla de Pavón (p. 111). // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes. La opinión mantillista se preocupa permanentemente en traslucir en todo momento las virtudes honestas y democráticas -según el historiador- de exclusiva propiedad de los hombres liberales, ubicando el fraude y la violencia en el accionar adversario, siendo el principal protagonista el “retrógrado” y “reaccionario” partido federal.
En esta obra, Mantilla resalta y describe numerosos sucesos donde ubica al liberalismo correntino como única y exclusiva víctima de las fraudulentas y prácticas electorales de la época, pero ello no condice con la verdad absoluta ya que el liberalismo local oportunamente también fue victimario de sus oponentes políticos tal como lo demuestran numerosos documentos de la época. Para no excedernos, sólo citaremos dos de ellos:
a.- el sitio y ataque a la ciudad capital por tropas liberales -en 1878- donde no se respetó la vida ni la propiedad de los oponentes políticos;
b.- Durante las elecciones de 1877, en Esquina, cuando para apropiarse de las elecciones locales y la voluntad de los ciudadanos, se formaron grupos armados de sujeción de opinión. Los pulsos electorales en las décadas de 1860 y 1870 estuvieron distantes de las normas legales, para uno u otro sector político. El partido liberal también se ubicó muy lejos de ser paradigma de las legales prácticas electorales de la época. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

VerSituación violenta en Esquina en las elecciones de 1877

Los fraudes se gestaban en distintos momentos del proceso electoral. En algunas oportunidades se iniciaba con la confección del Registro Electoral, con el manipuleo en la inscripción respectiva de los ciudadanos como, por ejemplo, agregando personas inhábiles para el voto: menores de edad, inscripción de difuntos o nombres ficticios; se entregaban a los opositores boletas de inscripción en el Registro Cívico sin la firma del presidente de la Junta Electoral, por lo que se consideraban sin validez o bien directamente se falsificaban las mismas.

Otra etapa en las irregularidades era en la Mesa Escrutadora, donde su constitución conformaba -en la mayoría de las oportunidades- cuestión de litigio; y, estando ya ésta, se generaba el manejo doloso de los votos a través de la intimidación, el control paralelo de los votos o el directo impedimento del ejercicio electoral a los ciudadanos oponentes.

Por último, la etapa final del escrutinio implicaba generalmente irregularidades como la modificación de las actas electorales, incluyendo la sustracción de urnas completas y la alteración de sus contenidos. Las reacciones a las irregularidades de los escrutinios se exteriorizaban comúnmente de tres maneras diferentes: protestas escritas ante el poder político; planteos ante la justicia; y/o alzamiento en armas.

El primer caso era el más común; ocurría cuando ciudadanos afectados en sus derechos cívicos protestaban a través de un acta, relatando los sucesos y quedando testimonio de lo ocurrido; generalmente en ellas se peticionaba la nulidad de la elección.

VerProtesta de vecinos de Curuzú Cuatiá por las elecciones municipales de 1873

y: Protesta en San Luis denunciando al Juez de Paz por irregularidades

También podía ocurrir que el Juez de Paz informase por escrito sobre los acontecimientos al Ministerio de Gobierno:

VerJuez de Saladas informa de acciones violentas en comicios de 1877

Los reclamos ante la Justicia se planteaban en la judicatura con jurisdicción electoral pero, si los cargos electivos eran para diputados nacionales o electores para elegir presidente y vicepresidente de la Nación, era competencia del Juez Federal de la Sección. Un caso de este último fue el recurso planteado por el “Club Nacional” por las elecciones del 1 de Febrero de 1874.

VerApelación a la Justicia Federal por supuestas irregularidades de la Junta Escrutadora de la Capital

El tercer medio fue la resistencia armada, que se manifestaba reiteradamente, cimentada en la pasión exteriorizada por los grupos políticos. Esta podía tener una focalización departamental, afectar a varios Departamentos o abarcar la provincia toda:

VerJuez de Saladas informa de acciones violentas en comicios de 1877

ySituación violenta en Esquina en las elecciones de 1877

Las irregularidades cívicas formaban parte de las normalidad y no de la excepción. Las prácticas electorales institucionalizadas se debieron adaptar paulatinamente, ya que no se podía esperar otras reacciones en un país como la Republica Argentina que emergió de una lucha emancipadora sangrienta y de guerras civiles fratricidas, donde la vigorosidad de la fuerza, la exteriorización física de la valentía y coraje ocupaban un espacio predominante en la escala de valores del hombre público.

Para las prácticas electorales y la participación política ciudadana no alcanzaban los andamios constitucionales y normativos que regían en las décadas del sesenta y del setenta. Pilar González Bernaldo nos aclara al respecto:

... los dirigentes políticos exhibían una falta de respeto por las libertades cívicas, que es una manifestación complementaria de la escisión que subsiste entre el desarrollo de los nuevos valores de la civilidad y la esfera del poder.
El ‘fraude’ sistemático en el acto electoral; el golpe de fuerza cuando los opositores lograban manejar el voto; la eliminación de la prensa contraria; y hasta la brutalidad más extrema contra los adversarios, constituían las verdaderas prácticas de la política republicana.
Todo sucedía como si para los dirigentes, para la nueva ‘patria republicana’, esa brutalidad, más que la civilidad, estuviese destinada a consolidar su poder representativo; la política era un campo de lucha y no de negociación; de acción más que de opinión(24).

(24) Pilar González Bernardo de Quiroz. “Civilidad y Política en los Orígenes de la Nación Argentina (las Sociabilidades en Buenos Aires. 1829-1862)” (2001), p. 120. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

En oportunidades, y de manera meramente formal, los clubes querían evitar las reiteradas irregularidades, acordando con sus pares comportamientos leales y respetuosos durante el día de las elecciones; más allá de que fuesen ellos mismos los que impulsaban las anormalidades o, en algunos casos, las cometían. Así, por ejemplo, se arribó a un acuerdo para garantizar el orden entre los tres Clubes existente en la capital en las elecciones de Febrero de 1874, acordando lo siguiente:

1.- Nombramiento de un representante por cada fracción en la Mesa, reemplazable.
2.- Cada Club nombrará -de entre sus miembros- encargados especiales que traten de evitar tumultos fuera de la Mesa, proponiendo a que todos concurran pacíficamente a prestar su voto.
3.- Prohibición de usos distintivos personales.
4.- Los representantes de los Clubes se comprometen a empeñar su influencia para hacer práctico este convenio en el acto de la elección.
5.- Transmitir el acuerdo que se celebre a los distintos centros electorales de la provincia, recomendándoles secunden sus propósitos.

Por el Club “General San Martín”: Roberto Billinghurst, presidente - Lisandro Segovia, secretario; por el Club “Unión Nacional”: Juan V. Pampín, presidente - Manuel Fernández, vicepresidente; por el “Comité Central de Corrientes”: Tomas B. Appleyard, Vicepresidente 2do. - Tomás J. Luque, Tesorero(25).

(25) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 25 de Febrero de 1874. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Estos acuerdos no eran extraños en los momentos pre-electorales. Otro ejemplo de ellos, que produjo notables consecuencias, es el alcanzado entre el “Club Nacional” y el “Club Constitucional”, en las complejas elecciones a gobernador de 1877 y fue una de las causales de los graves conflictos que sucedieron y de la insurrección posterior que violentó a la provincia toda.

En una comunidad política difusa y cambiante en lo que se refiere a las candidaturas electivas, José Nicolás Matienzo, profesor de Ciencias Políticas en la UBA y Miembro de la Academia Americana de Ciencia Política y Social de Filadelfia, analiza y da referencias generalizadas sobre las partes que generalmente se divide el pueblo durante las instancias electorales en las décadas del setenta y el ochenta, distinguiendo claramente tres sectores:

a.- los situacionistas o amigos del gobernador en las provincias o del presidente en la capital;
b.- los opositores o adversarios del gobernador o del presidente; y
c.- los neutrales, comprendidos en este género a todos los que por indiferencia, desencanto o cualquier otra razón, no toman parte activa en los movimientos electorales(26).

(26) José Nicolás Matienzo. “El Gobierno Representativo Federal en la República Argentina” (1910), pp. 246 y 247. Imprenta de Coni Hermanos, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Respecto a la participación electoral de los ciudadanos, ¿en qué porcentaje lo hacían? Variaba de acuerdo a diferentes factores como ser el carácter municipal, provincial o nacional de la elección; también influía el momento político en que se vivía, el que generaba mayor o menor interés participativo.

En el mes de Octubre de 1853, el gobernador Juan Gregorio Pujol manifestaba su preocupación sobre las nuevas autoridades electas, ya que participaron en el acto electoral tan sólo 123 ciudadanos(27).

(27) Juan Gregorio Pujol. “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo III, p. 279. Imprenta, Litografía y Encuadernación de G. Kraft, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Algunos años después, en las elecciones de 1860, votaron 24.588 personas con una población provincial aproximada de 97.630 habitantes, según estimaciones censales del año anterior.

En elecciones registradas doce años después, concurrieron 10.195 correntinos, cuando los habitantes alcanzaban el número aproximado de 129.023, según el Censo Nacional del año 1869. En diversas ocasiones, de acuerdo a los momentos políticos y al poder de turno, se quería exponer exageradamente el apoyo electoral, por lo que los votos se multiplicaban dolosamente para mostrar legitimidad política.

No debemos dejar de consignar que el manejo de las cifras electorales fue relativo, ya que por los métodos y controles del voto, el fraude cotidianamente estaba presente con la manipulación electoral, la intimidación al elector y el manejo doloso de los Registros Cívicos.

Aquellos números electorales del año 1860, teniendo en cuenta la población masculina y su participación política, se muestran deliberadamente elevados. Tomando otra referencia puntual, por ejemplo, en el Registro Cívico de la ciudad capital y Lomas, confeccionado para las elecciones de dos diputados nacionales, en 1864, se hallaban formalmente habilitados y legalmente inscriptos tan sólo 868 ciudadanos(28), de los que no todos asistieron a emitir su voto.

(28) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “El Progreso”, (Corrientes), del 21 de Enero de 1864. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Acerca de la participación electoral en Buenos Aires, Hilda Sábato afirma

A lo largo de la década del ‘60, la mayor parte de las elecciones no alcanzaron a atraer a un millar de personas, aunque en momentos excepcionales la participación llegó a duplicarse.
El número de inscriptos en el Registro Cívico, por su parte, cayó de unos tres mil seiscientos en 1864 a dos mil quinientos en 1869, pero repuntó en la década siguiente, cuando la renovación total del Padrón en 1873 dio por resultado casi nueve mil inscriptos, cifra que apenas se incrementó en 1878.
Los electores, en cambio, parecían movilizarse solamente para las grandes ocasiones. La mayoría de los comicios -en los años 70- registraban cifras que iban desde algo menos de mil hasta algo más de dos mil votantes (...)(29).

(29) Hilda Sábato. “La Política en las Calles (entre el Voto y la Movilización. Buenos Aires 1862-1880)” (1998), p. 92. Editorial Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

En modo comparativo -con relación a Mendoza- para las elecciones del año 1873 se inscribieron en el Registro Cívico 3.500 personas, un poco más del diez por ciento de la población masculina, considerado un número elevado respecto a otras provincias(30).

(30) Beatriz Bragoni. “Los Avatares de la Representación (Sufragio, Política y Elecciones en Mendoza. 1854-18819” (2003), en: “La Vida Política en la Argentina del Siglo XIX (Armas, Votos y Voces)”, p. 217. Hilda Sábato y Alberto Lettieri (compiladores). Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Aproximándonos a una breve comparación, visualizamos que en la provincia de Corrientes -durante las elecciones- a pesar de las manipulaciones fraudulentas y apremios violentos, se generaba un porcentaje participativo poco despreciable, tendiendo en cuenta la población habilitada.

Cabe acotar que, de acuerdo al resumen del Censo de población de la provincia de Corrientes realizado los días 15, 16 y 17 de Septiembre de 1869, la población total alcanzaba 129.023 habitantes y la población políticamente activa se conformaba de la siguiente manera: hombres casados, 11.487; hombres solteros, 18.263; y hombres viudos, 1.074(31).

(31) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), del 15 de Julio de 1870. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Excluyendo las mujeres, los imposibilitados por la edad o los impedidos taxativamente por la ley electoral, sólo un cuarenta por ciento aproximadamente de la población quedaba habilitada para votar. Teniendo en cuenta aquella cifra y los votos emitidos en cada una de las elecciones, los porcentuales de participación todavía eran limitados, modificándose con el transcurrir de los años(32)

(32) Esta tendencia fue modificándose en años posteriores, de acuerdo a lo explicado por Hernán Félix Gómez: “Algunas provincias en que prima el pasionismo que caracterizó la raza guaraní, hacen luchas de verdad, llegando muchas veces a votar un 92 por 100 de los ciudadanos inscriptos, lo que patentiza un entusiasmo desconocido en el conjunto, que se traduce en una especie de lápida de plomo que parece pesar en todas las manifestaciones de opinión”. (“Moral Cívica y Política” (1910), p. 30, segunda edición, corregida y aumentada. Imp. Adolfo Grau, Buenos Aires). // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Cuantitativamente, la participación variaba de acuerdo a los cargos electivos. Las elecciones de carácter provincial o para cargos nacionales tenían mayor concurrencia que las municipales. En estas últimas mermaba considerablemente la participación; por tal razón, para una convocatoria electoral municipal de la capital provincial -en 1872-, el periódico “La Fusión” exhortaba lo siguiente:

El pueblo no debe olvidar que el domingo próximo tendrán lugar las elecciones municipales decretadas.
El pueblo debe concurrir a las urnas, a hacer la elección; y los extranjeros domiciliados, que tan interesados están como los naturales, de los negocios municipales, no deben mirar con indiferencia sino que deben tomar una parte activa en la elección de los que deben regir los intereses del Municipio(33).

(33) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Fusión”, (Corrientes), del 13 de Diciembre de 1872. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Haciendo referencia de otros datos, siempre necesarios al momento del análisis, podemos considerar también algunos índices aproximados referentes a la instrucción de la población política con capacidad de sufragar.

La instrucción de los habitantes de las provincias argentinas alcanzaba un nivel alejado de lo ideal. Las provincias empobrecidas, a raíz de las prolongadas guerras civiles y de las desventajas comparativas con el puerto de Buenos Aires, construían muy pocas escuelas, por lo que se generó una franja considerable en la población que no sabía leer ni escribir. Las personas que sufragaban, lógicamente se hallaban también en ese alto porcentaje.

El historiador Juan Alvarez, analizando el Censo Nacional de 1869, determinó que de cada seis votantes teóricos, sólo uno sabía leer y escribir(34).

(34) Juan Alvarez. “Las Guerras Civiles Argentinas y el Problema de Buenos Aires en la Republica Argentina” (2001), p. 135, segunda edición. Editorial Taurus, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

En algunas oportunidades, la actividad electoral -como en la década de 1870- fue muy intensa; a veces en un mismo año, tal el caso de 1874, coincidían las elecciones para electores a presidente y vicepresidente, diputados nacionales, legislador provincial, cuando no había que reemplazar por renuncia o muerte algún diputado por Departamento en otro momento del año; y completando este nutrido cronograma electoral con las elecciones municipales, que eran convocadas indistintamente en cada Departamento por el Poder Ejecutivo Provincial.

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