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La masonería en Corrientes

El 11 de Julio de 1867 llegó a la ciudad de Corrientes el Comisarlo General de Guerra, coronel Santiago Rufino Albarracín; en uno de sus periódicos viajes, fue agasajado con una comida por los masones correntinos, coincidiendo todos en la necesidad de reorganizar la Logia.

Con esa finalidad, se realizó una reunión formal de la que participaron siete de los antiguos miembros de la ciudad y otros quince procedentes de otras logias. Se acordó -por unanimidad- reorganizar la Logia Constante Unión, solicitando los auspicios de la Gran Logia de la Argentina y luego se procedió a elegir las autoridades de aquélla.

El 25 de Agosto, el coronel Santiago R. Albarracín, asistido por su hijo Manuel Santiago, y el coronel médico doctor Francisco Javier Muñiz, procedió a consagrar la Logia e instalar sus autoridades para 1867-1868.
Dichas autoridades fueron: Venerable Maestro (Presidente), profesor Carlos Nicolás Roselli; Primer Vigilante, doctor Pedro Celestino Reyna; Segundo Vigilante, Salvador Umbert; Orador, José Hernández(1); Secretario, Ginés Antonio Lubary; Tesorero, Luis Calzia; Hospitalario, Juan Ratti(2).

(1) El autor del “Martín Fierro” que, por esos tiempos, vivía en Corrientes.
(2) Alcibíades Lappas, “La Logia ‘Constante Unión” de la Ciudad de Corrientes”, p. 60.
// Todo citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1991). Ed. Plus Ultra, Buenos Aires.

El 28 de Agosto del ’67 fue iniciado en la Logia el coronel Cecilio Ignacio Carreras que, al año siguiente, junto con otros miembros, participaron en la fundación de la Logia Fraternidad Nro. 29 de Goya.

Por esa época se produjo un caso bastante curioso en la ciudad de Corrientes. Vivía en ella el ex presidente de la República, doctor Santiago Derqui, que era un destacado masón; además de varios cargos importantes, era miembro del Supremo Consejo grado 33° para la República Argentina.

El 5 de Septiembre falleció y su familia, seguramente respetando sus últimos deseos, no llamó un sacerdote para confesarlo y ponerle los Santos Oleos, por lo que, al acontecer el deceso, la autoridad eclesiástica local lo declaró “muerto como Masón Impenitente(3).

(3) Alcibíades Lappas, “La Logia ‘Constante Unión” de la Ciudad de Corrientes”, p. 62. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1991). Ed. Plus Ultra, Buenos Aires.

A Derqui lo afectaba, además, una excomunión mayor, dictada en 1834 por el ex obispo de Córdoba, monseñor Benito Lascano y Castillo. Por todo esto, la autoridad eclesiástica de Corrientes declaró en entredicho el cadáver y prohibió su sepultura.

Tomaron cartas en el asunto José Hernández y el coronel Albarracín y este último, invocando el nombre del presidente de la República, general Bartolomé Mitre -también distinguido masón- exigió fuese aplicado el decreto del Gobierno Nacional del 9 de Julio de 1863 sobre laicización de los cementerios y solicitó al obispo de Corrientes, José María Gelabert y Crespo, que impartiera las instrucciones necesarias para que cesara el entredicho.

Fue así como los restos de Derqui pudieron ser inhumados y sus cenizas se hallan en el Santuario de la Santa Cruz de los Milagros. En el libro de Defunciones de la Catedral de Corrientes figura, como fecha de su deceso, el 7 de Septiembre de 1867.

Se estaba en plena Guerra de la Triple Alianza y se organizó una Comisión de Damas, integrada por las esposas e hijas de los masones, para asistir a los heridos que constantemente llegaban del frente del Paraguay(4).

(4) Alcibíades Lappas, “La Logia ‘Constante Unión” de la Ciudad de Corrientes”, p. 63. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1991). Ed. Plus Ultra, Buenos Aires.

El 21 de Septiembre de 1867, la Gran Logia otorgó -a la de Corrientes- Carta Constitutiva, firmada por el Gran Maestre, doctor Danie María Cazón, quedando registrada bajo el Nro. 23. Para el período 1868-1869 fue elegido Venerable Maestro José Hernández y, para el período 1869-1870, lo fue el porteño Torcuato Villanueva.

Después del levantamiento de López Jordán y de su derrota en Ñaembé, la tensa situación política que se suscitó en Corrientes hizo que la Logia no se reuniera durante varios meses y, cuando sus integrantes decidieron designar como Miembro Honorario al coronel Baibiene -quien era miembro de la Logia de Goya- renunciaron el coronel Desiderio Sosa y otros miembros más de la Nro. 23.

En 1871 surgió la Logia Estrella de Misiones Nro. 41 en Paso de los Libres y luego se formó otra Logia en la Isla del Cerrito. La insurrección que se produjo en Buenos Aires en 1874 repercutió en Corrientes y esto afectó los trabajos de la Logia, que tuvo que entrar en un período de receso forzoso.

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