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Proyectos de paz y la cuestión de los prisioneros europeos

A fines de Julio de 1867, Gerald Francis Gould, el Secretario de la Legación británica en Buenos Aires, recibió instrucciones de su Gobierno de embarcarse al Paraguay y arreglar con el mariscal la evacuación de los súbditos británicos del país.

A diferencia de Washburn, cuyos esfuerzos de mediación habían recibido la aprobación del Congreso de Estados Unidos, Gould carecía de las credenciales, así como de la jerarquía, para involucrarse en negociaciones o intentar nada que se pareciera a una mediación. Y, sin embargo, cuando el buque de guerra británico “Doterel” llegó a aguas paraguayas y el Secretario desembarcó, creyó prudente abordar el tema, aunque fuera informalmente.

La situación de los extranjeros residentes en Paraguay se había vuelto precaria. No solamente habían sufrido las mismas privaciones que los civiles locales -lo que era de por sí bastante malo-, sino que se habían convertido en objetos regulares de vigilancia policial.

López, al parecer, tenía apreciaciones cambiantes sobre estos hombres y mujeres. Por un lado, los ingenieros, trabajadores calificados y maquinistas lo habían ayudado a construir una estupenda resistencia pero, por otro lado, su disposición a seguir sirviéndolo, en las presentes circunstancias, era incierta(1).

(1) En Asunción, el Gobierno mantuvo una vigilancia particularmente cercana sobre los 300 residentes extranjeros en la ciudad, de los cuales 84 eran italianos, 61 argentinos, 46 españoles, 46 brasileños, 32 franceses, 6 alemanes y 25 de otras nacionalidades. La gran mayoría de los compatriotas de Gould, que trabajaban como ingenieros y maquinistas, parecen haber estado registrados separadamente, ya que en Agosto de 1867 apenas cinco británicos estaban enlistados en la ciudad capital. Ver: Lista de Residentes Extranjeros, 6, 8 y 19 de Agosto de 1867, en: Archivo Nacional de Asunción, Sección Nueva Encuadernación 1738. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Dada la errática psicología del mariscal, si dejaban de ser leales colaboradores, podrían convertirse en enemigos y, esa sola idea, era suficiente para inspirar preocupación a los británicos. Su imagen de neutrales, amigables y útiles comenzaba a desaparecer en esta atmósfera.

Americanos, italianos, portugueses, todos estaban bajo presión e, incluso, el personal diplomático en Asunción encontraba difícil concertar su salida del país. El cónsul francés, Emile Laurent-Cochelet, había tratado de negociar la evacuación de sus conciudadanos del Paraguay ya en Abril, sólo para ser informado, un mes más tarde, de que no podía permitirse su paso mientras la guerra continuase(2).

(2) El ministro francés en Asunción expresó particular preocupación por el destino de dos franceses, messieurs Delfino y Magnoac, quienes habían estado arrestados como posibles espías en Encarnación, desde Diciembre de 1866. Ver: Reporte de Laurent-Cochelet, n. 60, Asunción, 8 de Marzo de 1867; y una carta sobre el mismo asunto, del 5 de Septiembre de 1867, en: Luc Capdevila, “Une guerre totale. Paraguay 1864-1870 (Essai d’histoire du temps présent)” (2007). Presses Universitaires de Rennes: Rennes. Había también cerca de 300 súbditos italianos en Paraguay, pero poco esfuerzo diplomático se hizo para ayudarlos; la mayoría de estos individuos, de acuerdo con un reporte consular escrito un año después de la carta inicial de Cochelet, había “perdido sus derechos civiles, por haberse empleado y haber jurado lealtad a un Gobierno extranjero”. Ver: Lorenzo Chapperon a ministro Exterior italiano, Asunción, 18 de Marzo de 1868, en: Archivio Storico Ministero degli Esteri (Roma) [extraído por Marco Fano]. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Gould se encontró, así, en un dilema, cuando acudió a una entrevista el 18 de Agosto. Supuso que el mariscal usaría a los súbditos británicos bajo su control, como monedas de cambio para forzar nuevas discusiones con los Aliados, sobre quienes el Gobierno de Su Majestad podría ejercer cierta influencia. Pero Gould tenía poca autoridad y ninguna experiencia para negociar con un Jefe de Estado.

El Mariscal fijó en el visitante una mirada aguda y penetrante que, si bien no demostraba hostilidad, sí dejaba claro que no haría concesiones fácilmente. Permitió a Gould conversar, de vez en cuando, con sus compatriotas en Paso Pucú (aunque nunca en forma privada), pero el británico no pudo entrar en contacto con los que vivían en otros puntos del Paraguay.

Max von Versen lo acompañó en varias ocasiones y le pidió que llevara correspondencia abierta, de su parte, a los representantes alemanes en Buenos Aires; pero Gould no tenía deseos de perjudicar su misión de evacuar a los súbditos británicos por aparecer cooperando con un sospechoso Mayor prusiano(3).

(3) Max Von Versen, “Reisen in Amerika und der Südamerikanische Krieg” (1872), p. 139. Málzer: Breslau. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

En cualquier caso, no hubo ninguna diferencia, ya que el mariscal había decidido que todavía necesitaba a los ingenieros británicos en su plantilla. Como Sir Richard Burton observó un año más tarde,

“[...] muchos habían renovado voluntariamente sus contratos y todos estaban en una posición excepcional. No era en absoluto razonable esperar que el mariscal-presidente se deshiciera de un importante grupo de hombres, entre los cuales había varios de su confianza que sabían cada detalle de lo que era más importante ocultar al enemigo(4).

(4) Richard Burton, “Letters from the Battle-fields of Paraguay” (1870), p. 329. Tinsley Brothers: Londres. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Al final, Gould pudo llevar consigo a tres o cuatro viudas con sus hijos cuando partió, y López lamentó incluso esta concesión(5).

(5) Las mujeres británicas fueron erróneamente autorizadas a desembarcar en Montevideo, donde le contaron todo lo que sabían a la prensa local; esto irritó profundamente al mariscal, quien nunca olvidó que Gould había faltado a su palabra. Ver: Richard Burton, “Letters from the Battle-fields of Paraguay” (1870), p. 330. Tinsley Brothers: Londres. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Mientras tanto, a instancias del mariscal, Gould bosquejó una serie de puntos a negociar que los Aliados pudieran hallar aceptables. Su esfuerzo probablemente fue sincero, en el sentido de que es posible que Gould creyera que, de esa forma, podría rescatar algo de su frustrada misión. O quizás sólo estaba tratando de ganar tiempo.

Sea como fuere, rápidamente garabateó algunas notas y, cuando terminó su borrador, su plan no era muy diferente del que le había presentado Washburn a Caxias algunos meses antes. Los Aliados, proponía Gould, prometerían respetar la integridad territorial del Paraguay y dejarían las cuestiones fronterizas para ser decididas más tarde (o a través de arbitraje externo).

Ambos bandos liberarían prisioneros de guerra y adelantarían reparaciones. Las Fuerzas Armadas del Paraguay se retirarían de la provincia brasileña de Mato Grosso y luego se reducirían a un tamaño apropiado para mantener la paz interna. Finalmente, una vez que las
hostilidades hubieran terminado, el mariscal abandonaría el país rumbo a Europa, confiando su Gobierno al vicepresidente Francisco Sánchez, como lo establecía la Constitución de 1844(6).

(6) George Thompson, “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), pp. 218-219. Longmans, Green, and Co.: Londres; y “El Semanario”, (Asunción), edición del 14 de Diciembre de 1867; Sallie Cleaveland, la indiscreta esposa de Charles A. Washburn, anotó en su diario, el 30 de Agosto, que Madame Lynch había hablado de la furiosa reacción del presidente paraguayo con Gould debido a que no había llevado correspondencia diplomática al ministro de Estados Unidos. Si López estaba enojado con el Secretario británico, no dio señales de ello en Paso Pucú, pero la observación muestra cómo las potenciales negociaciones se veían afectadas por el frágil temperamento del mariscal. Ver: diario de Sallie C. Washburn, entrada del 30 de Agosto de 1867, en Washburn-Norlands Library, Libermore Falls, Maine. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Asombrosamente, cuando se le mostraron estas condiciones, López aprobó de inmediato los términos sugeridos, que parecían ponerlo en una posición mejor que la que había considerado posible. El coronel George Thompson captó la esencia de esta reacción inicial del mariscal cuando observó que, “López se iría de la mejor manera, haciendo la paz él mismo, con lo que el gran obstáculo, su orgullo, quedaba superado(7).

(7) George Thompson, “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), p. 219. Longmans, Green, and Co.: Londres; ver, también, G. F. Gould a George Mathew, Paso Pucú, 11 de Septiembre de 1867, en: George Philip, ed. “British Documents on Foreign Affairs. Reports and Papers from the Foreign Office Confidential Print” (1991), en: Latin America. 1845-1914”, parte 1, serie D, 1: 228-230. Londres. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Con el mejor de los ánimos, el mariscal le urgió a Gould que presentara a Caxias los términos de paz propuestos. En consecuencia, el 11 de Septiembre, el Secretario llevó las propuestas bajo bandera de tregua al Campamento Aliado, donde el Marqués las recibió con incierto favor. Más tarde, ese día, presentó el texto a los representantes Aliados, que se sintieron persuadidos de que las condiciones podían al menos contener el germen de una futura paz.

En los intercambios diplomáticos, la vaguedad dista de ser un defecto fatal, ya que las ambigüedades pueden ser clarificadas en reuniones posteriores y, las inconsistencias, allanadas. Gould les ofrecía una cucharada de esperanza; no había nada de malo en probar.

La positiva reacción Aliada produjo una momentánea ola de optimismo en todos los bandos. Mitre anunció su conformidad condicional. El Jefe del Personal imperial partió de inmediato en un vapor especial a Río de Janeiro, donde se esperaba que el emperador firmara su consentimiento(8).

(8) De hecho, no hizo nada parecido. Podemos fácilmente reprender la desafortunada terquedad del mariscal a lo largo de la guerra pero, en esta ocasión, cuando Don Pedro supo de las propuestas de Gould, su propia reacción reflejó una inflexibilidad similar. Ver Don Pedro a Condesa de Barral, Río de Janeiro, 8 de Octubre de 1867, en: Alcindo Sodré, “Abrindo un Cofre” (1956), p. 136. Editora Livros de Portugual S.A.: Río de Janeiro; Charles J. Kolinski, “Independence or Death! (The Story of the Paraguayan War)” (1965), pp. 136-137. University of Florida Press: Gainesville; y “Chronique”, en: “Ba-Ta-Clan”, (Río de Janeiro), edición del 5 de Octubre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Desde Buenos Aires, el ex ministro del Exterior, Rufino Elizalde, también declaró su anuencia, agregando solamente un punto de acuerdo con el cual Humaitá sería demolida como parte del precio de la paz(9).

(9) Chris Leuchars sugiere que Elizalde posiblemente tenía en mente establecer una futura soberanía argentina sobre la orilla opuesta de la Fortaleza. Ver: Christopher Leuchars, “To the Bitter End: Paraguay and the War of the Triple Alliance” (2002), p. 167. Greenwood Press: Westport; en una carta posterior, el vicepresidente Marcos Paz, reiteró que, bajo ninguna circunstancia podía López retener capacidad oficial en Paraguay. Ver: Paz a Mitre, Buenos Aires, 25 de Septiembre de 1867, en: Bartolomé Mitre, “Archivo del General Mitre” (1911), 6: 260-262, (28 volúmenes). Diario “La Nación: Buenos Aires. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Dos días después, Gould retornó a Paso Pucú con excelente espíritu, casi sin poder creer que se las hubiera arreglado para persuadir a tanta gente con tan poca dificultad. En realidad, había fracasado en convencer a la persona que más importaba. Cuando informó sobre las negociaciones, López le envió una respuesta a través de su Secretario, Luis Caminos. En este mensaje, el funcionario del mariscal negó que su superior hubiera consentido jamás en dejar el país de la manera que se señalaba en la propuesta:

En cuanto al resto, le puedo asegurar que la República del Paraguay no manchará su honor y gloria tolerando que su Presidente y Defensor, que tanto ha contribuido a su gloria militar, y quien ha peleado por su existencia, deba descender de su puesto y, mucho menos, que tenga que sufrir la expatriación de la escena de su heroísmo y sacrificio.
La mejor garantía para mi país será que el mariscal López siga el camino que Dios ha preparado para la Nación Paraguaya(10).

(10) George Thompson, “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), pp. 219-220. Longmans, Green, and Co.: Londres; “Las proposiciones de paz”, en: “El Centinela”, (Asunción), edición del 19 de Diciembre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Nunca una nota de suicidio fue tan ornamentada y ridículamente escrita. Gould ni siquiera se tomó el trabajo de responder. Partió inmediatamente a bordo del “Doterel” y jamás regresó. Al tratar de entender la terquedad del mariscal en esta ocasión, uno podría atribuirla a la influencia corruptora del poder absoluto, junto con el aislamiento del líder paraguayo. O bien podría pensarse que el mariscal se creía indispensable.

Washburn, sin embargo, argumenta que fueron las noticias de nuevas rebeliones en Argentina las que lo convencieron de esperar términos aún mejores(11). Además, López, “sabía que había veintenas de familias y amigos a quienes había tratado atrozmente y que, solamente manteniendo un ejército entre él y ellos, podía esperar que le perdonaran la vida un solo mes(12).

(11) Los rumores acerca de una renovada violencia montonera en Argentina Occidental no eran totalmente infundados y, hacia finales de Noviembre de 1867, ministros del mariscal estaban todavía tratando de arreglar un acuerdo con el general Juan Saá y otros líderes federalistas, cuyas fuerzas no habían sido enteramente contenidas por el Gobierno Nacional. Ver: José Berges a Antonio de las Carreras, Asunción, 24 de Noviembre de 1867, en: Archivo Nacional de Asunción, Colección Rio Branco I-22, 12, 2, n. 91.
(12) Charles Ames Washburn, “The History of Paraguay with Notes of Personal Observations and Reminiscences of Diplomacy under Difficulties” (1871), 2: 204-205 Lea and Shepard: Boston y Nueva York. En una observación involuntariamente irónica, escrita en 1874, el coronel Silvestre Aveiro afirmó que López había consultado con los “personajes notables” de Asunción sobre la conveniencia de aceptar las condiciones de Gould y que había recibido como respuesta que el país no podría arreglárselas sin su Jefe de Estado, y que el mariscal, en consecuencia, había rechazado la sugerencia del británico sobre la base de esa opinión. En el Paraguay autoritario, para tal consulta -si alguna vez tuvo lugar- solamente había una respuesta posible. Ver: Silvestre Aveiro, “Memorias Militares. 1864-1870” (1989), p. 48. Ediciones Comuneros: Asunción.
// Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Por su parte, el siempre servil Luis Caminos, afirmó que era inconstitucional que López abandonara su puesto de la forma en que lo estipulaba el pretendido Acuerdo; pero este era un argumento oportunista y, en cualquier caso, el mariscal nunca había dejado que restricciones legales determinaran sus acciones(13).

(13) Luis Caminos a G. Gould, Paso Pucú, 14 de Septiembre de 1867, en: Thomas Whigham y Juan Manuel Casal, eds., “Charles A. Washburn. Escritos escogidos (la diplomacia estadounidense en el Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza)” (2008), pp. 365-368. Servilibro: Asunción. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Estos fueron los mejores términos que se le ofrecieron a López durante toda la guerra, y él los desechó. Sus apologistas sostienen que lo hizo por buenas razones nacionalistas dado que, de lo contrario, habría dejado a los Aliados repartirse el Paraguay a su antojo. Pero ya era tarde para eso. ¿Qué es un país si no su pueblo?

Demasiados paraguayos estaban muertos bajo la fría tierra como para que López arguyera que los estaba salvando de un destino peor. Es más fácil concluir que el mariscal -como dijo Thompson- estaba dispuesto a “sacrificar hasta al último hombre, mujer, niño de un bravo, devoto y sufrido pueblo, simplemente para mantenerse, por un corto tiempo más, en el poder(14).

(14) George Thompson, “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), p. 220. Longmans, Green, and Co.: Londres. Agentes británicos, en la Capital imperial, observaron que muchos en el Gobierno brasileño estaban secretamente complacidos por el fracaso de Gould ya que, si hubiera tenido éxito, su país habría tenido que llegar a un trato por algo menor que una completa victoria. Ver: Edward Thornton a Edmund Hammond, Río de Janeiro, 23 de Octubre de 1867, citado en: Harris Gaylord Warren, “Paraguay and the Triple Alliance: the Postwar Decade. 1869-1878” (1978), pp. 10, 292, n. 2. University of Texas Press: Austin; el ministro de Guerra, marqués de Paranaguá, ya había dejado claro a Caxias que no debía permitir “negociaciones” que impidieran la prosecución de la guerra. Ver: Antonio Coelho
de Sá e Albuquerque a Caxias, Río de Janeiro, 3 de Octubre de 1867, en: Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, Rio de Janeiro, lata 312, pasta 39. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

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