El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Tataiybá

El 21 de Octubre, el Marqués de Caxías tuvo la oportunidad de vengarse de la caballería enemiga. Preparó una trampa, situando a 5.000 jinetes detrás de un palmar, en tierra de nadie, cinco kilómetros al norte de Humaitá, cerca de una explanada llamada Tataiybá.

Cuando Caballero salió de la Fortaleza para uno de sus periódicos asaltos, los jinetes Aliados estaban listos para recibirlo. Aunque tenían a los paraguayos al alcance de sus rifles, los brasileños se contuvieron y no abrieron fuego hasta que Caxias envió a un único regimiento como carnada.

Su fuerza encontró a Caballero en un claro del bosque, dando de beber a sus caballos, disparó unos pocos tiros y huyó hacia San Solano y la espesura. Los paraguayos los siguieron, sin percatarse de la trampa enemiga. Así lo relató un observador:

Los paraguayos, sin detenerse ni por un momento a explorar el campo adyacente, sino confiando en su valor sin par, cayeron sobre los fugitivos brasileños, a los que doblaban en número, pero los caballos de los brasileños estaban en condiciones mucho mejores y se mantuvieron al frente.
El grito de guerra de los perseguidores hacía eco en los bosques; y como los paraguayos creían que los brasileños eran sólo una guardia de avanzada de Osório, redoblaron sus esfuerzos para atraparlos; pero la ilusión fue momentánea. El sonido de trompeta desde un naranjal fue la señal para la carga de varias brigadas brasileñas(1).

(1) “Great Brazilian Victory. The Battle of the Groves”, en: “The Standard”, (Buenos Aires), edición del 31 de Octubre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

En términos de salvajismo, lo que siguió fue una de las más horribles refriegas de toda la guerra. A las 11:00, los paraguayos fueron atacados desde tres lados. Sobrevivientes de la batalla describieron los regimientos imperiales como una avalancha de soldados cayendo sobre ellos; eran tantos que chocaban entre sí para alcanzar a los paraguayos(2).

(2) Pompeyo González [Juan E. O’Leary], “Recuerdos de Gloria”, Tataiybá, 21 de Octubre de 1867”, en: “La Patria”, (Asunción), edición del 21 de Octubre de 1902; y Mitre a Paz, Cuartel General (Tuyucué), 24 de Octubre de 1867, en: “Archivo del coronel, doctor Marcos Paz” (1964), 7: 340-341. La Plata. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Los omnipresentes pantanos hacían difícil maniobrar, pero antes que intentar una rápida retirada, los hombres del mariscal cargaron raudamente con lanzas y sables contra la primera brigada enemiga. Los brasileños tenían armas superiores y firme determinación pero, incluso un ciego, habría visto el fanático coraje de los soldados del mariscal ese día.

El combate fue desigual de principio a fin, con unas fuerzas Aliadas que superaban en número a sus enemigos paraguayos por cinco a uno, pese a lo cual la lucha duró más de una hora(3).

(3) “Revista del mes de Octubre”, en: “El Semanario”, (Asunción), edición del 2 de Noviembre de 1867; “Teatro de la Guerra”, en: “La Nación Argentina”, (Buenos Aires), edición del 30 de Octubre de 1867; José Ubaldino Motta do Amaral, marechal visconde de Maracajú, “Campanha do Paraguay. 1867 e 1868” (1922), pp. 39-44. Imprenta Militar: Río de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

En cierto momento, con la mayor parte de sus tropas ya agotadas, Caballero y sus escasos restos se lanzaron a un estero para continuar la pelea. Casi todos los caballos paraguayos murieron, algunos en el campo y otros ahogados en el pantano. Los jinetes de Caballero continuaron blandiendo sus sables y las culatas de sus rifles en combates cuerpo a cuerpo, pero ahora a pie, sin esperanza de respiro.

Su resistencia fue horrible, aunque, a juzgar por las vanas y enfermizas evocaciones de los escritores nacionalistas, también hermosa en su furia. En anteriores encuentros, la resolución de los paraguayos había frenado -a menudo- a los Aliados. No esta vez. En Tataiybá, pese a que los soldados del mariscal opusieron la más feroz de las resistencias, los brasileños continuaron disparando sin pausa, mecánicamente, sus carabinas desde corta distancia.

Los paraguayos se retiraron lentamente, deteniéndose a disparar cuando podían, y gateando entre el lodo cuando no. La fuerza de Caballero estuvo esencialmente rodeada en todo ese trayecto de 5 kilómetros, pese a lo cual nunca dejó de reunir y arengar a sus hombres para resistir. Se mantuvo empujándolos desesperadamente al encuentro de los brasileños una y otra vez.

Finalmente, abrieron una brecha en la línea enemiga y escaparon a través de ella. Caballero se las arregló para regresar a duras penas a Humaitá, pero sólo una pequeña parte de su tropa logró hacerlo con él. Cuatrocientos paraguayos yacían muertos en el campo y otros 178 fueron tomados prisioneros, cuarenta de ellos seriamente heridos(4).

(4) Mitre a Paz, Cuartel General, (Tuyucué), 24 de Octubre de 1867, en: Jorge Thompson, “La guerra del Paraguay” (1869), pp. XCIV-XCV. Imprenta Americana: Buenos Aires. Ver también: Osório a “Chiquinha”, Tuyucué, 27 de Octubre de 1867, en: Joaquim Luis Osório y Fernando Luis Osório filho, “História do general Osório” (1915), 2: 397, (2 volúmenes). Pelotas. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Algunos hombres lesionados, tal vez cuarenta o cincuenta, arribaron a Humaitá con su Comandante y, otros 300, sobrevivieron, retirándose en otra dirección, por un monte al norte de Tuyucué(5). Los brasileños perdieron a unos 150, entre muertos y heridos, incluyendo a ocho oficiales.

(5) “Great Brazilian Victory. The Battle of the Goves”, en: “The Standard”, (Buenos Aires), edición del 31 de Octubre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Tataiybá fue un enfrentamiento relativamente menor y pocos estudiosos han perdido tiempo analizando sus consecuencias. La batalla, sin embargo, fue notable en un aspecto. Planeada y dirigida personalmente por el Marqués de Caxias, permite juzgar sus acciones como Comandante de campo. Con una clara opinión formada sobre las fortalezas y debilidades de sus oponentes y sobre su inclinación a enredarse en asaltos de carácter limitado, anticipó, correctamente, que intentarían algo similar.

Su victoria quedó asegurada en el minuto en el que Caballero se comportó tal como él lo había previsto. Los historiadores han tendido a tratar al Marqués como un estratega superior, un oficial responsable y estricto y un General con talento político. Tataiybá demostró, además, sus habilidades a nivel táctico.

Información adicional