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Potrero Ovellá y Tayí

El movimiento de los Ejércitos Aliados a la izquierda paraguaya progresaba con mínima oposición. Tomaron posesión de una parte del camino seco a Asunción y comenzaron a tantear los alrededores de la orilla externa de la Laguna Méndez, que se extendía más allá. Esto dejó a los Aliados al alcance de la aldea de Tayí, unos 25 kilómetros río arriba de Humaitá y una legua al sur de Pilar.

Era un punto crucial sobre el río Paraguay, a fines de 1867. Todos suponían que su captura cerraría el cerco alrededor de la Fortaleza, dejando solamente el camino del Chaco como posible ruta de escape para la guarnición.

Caxias dejó la siguiente etapa del avance Aliado a cargo del general João Manoel Mena Barreto, un elegante oficial gaúcho de 45 años de edad, cerrada barba y ojos negros. Su padre era Visconde de São Gabriel y él mismo había sido uno de los protegidos más cercanos de Caxias en el Ejército Imperial.

Cualquier extraño podía sentir en Mena Barreto una fuente de energía a punto de explotar. Este era, sin embargo, sólo uno de sus aspectos. En él predominaba el cerebro antes que el corazón, ya que era un calculador nato, un Comandante que podía medir y volver a medir sus ventajas y limitaciones antes de que sus tropas hubieran siquiera pensado en levantar sus carpas. Los talentos militares de Mena Barreto fueron visibles -por primera vez- en 1865, durante la invasión paraguaya a su nativa Rio Grande do Sul(1).

(1) Francisco Pereira da Silva Barbosa, un soldado raso en el comando de Mena Barreto en las primeras fases de la guerra, dejó un diario en el cual elogia al entonces Coronel, no solamente por su gallardía en combate contra los paraguayos, sino también por el sensato y muy efectivo retiro de tropas y civiles que organizó en el pueblo de São Borja. Ver: Mario Cesar Azevedo da Silveira, “Francisco Pereira da Silva Barbosa (Diario da Campanha do Paraguay)” - (ver online). // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Dos años más tarde, sirvió con importantes responsabilidades de comando durante las etapas finales del enfrentamiento en Parecué. Pero se reveló en toda su dimensión el 27 de Octubre, cuando Caxias lo envió con 5.000 hombres a tomar Tayí.

La operación no era fácil de cumplir. El territorio entre Tayí y Humaitá estaba compuesto por un monte cerrado, un carrizal y una espesura que parecía interminable, a través de la cual los hombres del Mariscal acababan de abrir dos caminos.

Al final, en un lugar llamado Potrero Ovella, los paraguayos habían cavado nuevas trincheras que proporcionaban una protección modesta. Era esta posición la que Mena Barreto debía superar. López había usado el Potrero como reserva de ganado para las tropas en Humaitá, por lo cual su captura podría significar otro clavo más en el confinamiento paraguayo.

A las 07:00 del 29 de Octubre, los brasileños comenzaron el asalto a Ovella, donde se les opuso una defensa que fue inicialmente reportada como feroz. Mena Barreto envió tres batallones contra la posición central del enemigo y otros tres contra sus flancos(2).

(2) Augusto Tasso Fragoso, “História da Guerra entre a Tríplice Aliança e o Paraguay” (1957), 3: 354-356. Biblioteca do Exército: Río de Janeiro; “Papéis e Notas incompletos de Rufino Enés Galvão sobre o Ataque do Potreiro Ovelha (1867)”, en: Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, Rio de Janeiro, lata 223, doc. 19; João Lustoza da Cunha Paranaguá, “Relatório Apresentado a Assembléa Geral na Segunda Sessão da Deceima Terceira Legislatura” (1868), pp. 66-69. Río de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Tres veces sus tropas cargaron y tres veces se encontraron con abrumadoras rondas de cañón y mosquetería en la línea de trinchera. Con esta resistencia en mente, el general brasileño asumió que la posición enemiga era más fuerte de lo que en realidad era, y decidió retroceder para bombardear a los paraguayos hasta someterlos.

La verdad era que el capitán José González, un querido Comandante en el lado opuesto, tenía apenas 300 hombres bajo sus órdenes y para ese entonces un tercio de ellos yacían muertos o heridos. Cuando comprendió sus nulas posibilidades, el Capitán optó por inutilizar sus cañones y retirarse a un monte adyacente, mientras los brasileños preparaban su barrida.

Por un tiempo considerable -ciertamente más de una hora- los cañones Aliados tronaron sobre el Potrero y consiguieron derribar muchos añosos árboles pero a ningún otro paraguayo, a excepción, irónicamente, del propio González(3).

(3) “Crónica del Ejército”, en: “El Semanario” (Asunción), edición del 4 de Diciembre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Mena Barreto tomó 49 prisioneros en Potrero Ovella, todos ellos heridos que no pudieron ser evacuados. Ochenta paraguayos habían muerto; pero también sucumbieron 85 brasileños, incluyendo 9 oficiales y otros 310 resultaron heridos(4). Confiscaron 1.500 cabezas de ganado, premio irrisorio, dadas las vidas perdidas(5).

(4) Efraím Cardozo, “Hace Cien Años (Crónicas de la Guerra de 1864-1870)” (1968-1982), publicadas en: “La Tribuna”, 7: 259-260, (13 volúmenes). Ediciones EMASA: Asunción.
(5) “Otra carta del Ejército”, en: “La Nación Argentina”, (Buenos Aires), edición del 9 de Noviembre de 1867; Cardozo registra que sólo 200 caballos y 600 cabezas de ganado fueron capturados. Ver: Efraím Cardozo, “Hace Cien Años (Crónicas de la Guerra de 1864-1870)” (1968-1982), publicadas en: “La Tribuna”, 7: 261, (13 volúmenes). Ediciones EMASA: Asunción.
// Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Pese a todo, Caxias se sintió satisfecho. Su plan marchaba como había previsto y eso significaba que Mena Barreto debía ahora avanzar sobre Tayí a toda prisa(6).

(6) Caxias a Mitre, Tuyucué, 29 de Octubre de 1867, en: “La Nación Argentina”, (Buenos Aires), edición del 7 de Noviembre de 1867; Francisco Xavier da Cunha, “Propaganda contra o Imperio (Reminiscencias na Imprensa e na Diplomacia)” (1914), pp. 34-35. Río de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

En consecuencia, al día siguiente, el General despachó una patrulla de reconocimiento para explorar los caminos que se dirigían al norte, a lo largo del río Paraguay. Cuando habían llegado a las afueras de Pilar, encontraron dos vapores acercándose a toda marcha hacia ellos desde el sur.

Un fuego concentrado de estos buques, el “Olimpo” y el “25 de Mayo”, hizo retroceder a las tropas brasileñas hacia posiciones alejadas de la ribera, en dirección al Cuerpo principal de Mena Barreto. El bombardeo continuó durante toda la noche, pero no hizo mella en la intención de avanzar del General.

Para los paraguayos, había poco tiempo que perder. En unas horas, el mariscal embarcó a 400 de sus tropas en Humaitá a bordo de los dos vapores que habían desafiado a los exploradores, y los envió de nuevo río arriba con órdenes de fortificar Tayí, en un último y desesperado esfuerzo por defender la aldea.

El Mariscal confió la tarea de construir las defensas en Tayí al coronel Thompson, pero el británico no estaba seguro de poder cumplir sus instrucciones, debido a la falta de tiempo:

Llegamos al anochecer y, después de un reconocimiento, encontramos al enemigo cerca, detrás de los bosques. Se ubicaron guardias de avanzada y se preparó un reducto con el río a la retaguardia.
Tres vapores fueron puestos en el flanco, con sus cañones al frente del reducto, y la obra quedó comenzada el primero. Divisando un viejo Cuartel en Tayí, con una fuerte empalizada como cerco, envié [...] un despacho, alertando a López de que el enemigo estaba cerca y de que la empalizada podía hacerse muy defendible para la mañana [...] mientras que la trinchera, al mismo tiempo, todavía sería muy precaria.
El prefirió, sin embargo, que se comenzara con la trinchera(7).

(7) George Thompson, “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), pp. 226-227. Longmans, Green, and Co.: Londres. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Esta decisión selló el destino de los paraguayos en Tayí, que quedaron con un campo abierto al frente y con un pronunciado acantilado que daba al río detrás. A la mañana siguiente, Mena Barreto atacó la débil posición con toda su fuerza, comenzando con una carga de bayoneta de su infantería(8).

(8) “Correspondencia do Jornal do Commercio, Buenos Aires, 14 de Noviembre de 1867)”, en: “Jornal do Commercio”, (Río de Janeiro), edición del 20 de Noviembre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Los paraguayos, cuando se percataron de su veloz acercamiento, se arrojaron al precipicio y cayeron en la pequeña costa bajo el acantilado. El escape era imposible pero, al menos, podían intentar detener el avance enemigo aprovechando el fuego de cobertura de los tres vapores. No fue suficiente.

Después de una hora, Mena Barreto trajo su propia artillería a la vera del Paraguay y descargó un pesado bombardeo, tanto sobre las tropas en tierra como sobre los tres buques paraguayos que defendían el lugar. Algunos paraguayos saltaron al río y se perdieron en la corriente. Todos los demás murieron atrapados entre las paredes del barranco.

Los brasileños, quienes todavía tenían que terminar el sangriento trabajo del día, enfocaron entonces el resto de sus energías en los dos barcos más cercanos, el “25 de Mayo”, que los paraguayos habían capturado de los argentinos en Abril de 1865, y el “Olimpo”.

El fuego brasileño destrozó cada pulgada de los buques, matando a la mayor parte de los tripulantes en menos de una hora. Los cañones pesados terminaron la tarea, mandándolos al fondo. Solamente el “Ygurey”, con el coronel Thompson a bordo, pudo evitar el fuego directo de los cañoneros de Mena Barreto y escapó río abajo a Humaitá con mínimos daños(9).

(9) Washburn a Seward, Asunción, 13 de Diciembre de 1867, en: National Archives Records Administration, Washington, D.C., M-128, n. 2; Paulo de Queiroz Duarte, “Os voluntários da patria na guerra do Paraguai” (1982), v. 3, 1: 34-8; 2: 85-91. Biblioteca do Exército: Rio de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Cuando el humo se disipó y los cuerpos fueron contados, se encontró que los paraguayos habían sufrido la pérdida de 500 muertos y 68 heridos. Una vez más habían confirmado su reputación de fanáticos luchadores, pero este hecho por sí solo ya no podía mantener a los Aliados a raya por mucho tiempo(10).

(10) Albert Amerlan observó, sobre este particular enfrentamiento, que la “furia y acritud con que los paraguayos pelearon fue tal que ningún herido aceptó el proferido perdón mientras pudo seguir peleando en la batalla”. Ver: Albert Amerlan, “Nights on the Río Paraguay (Scenes of War and Character Sketches)” (1902), p. 96. H. Tjarks: Buenos Aires. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Mena Barreto no tenía intenciones de esperar a que los paraguayos consideraran su pobre situación. Consolidó su victoria, trayendo a 6.000 hombres a Tayí y erigiendo extensos terraplenes, mucho mayores de los que Thompson había planeado, alrededor del punto expuesto.

Inmediatamente, montó catorce piezas de artillería en estas nuevas trincheras. Luego hizo que sus ingenieros extendieran pesadas cadenas a través del río y sobre una serie de botes-pontones, para evitar que ningún suministro pudiera llegar a Humaitá desde el norte. Mientras tanto, en San Solano, Caxias preparaba un contingente de 10.000 hombres para reforzar Tayí, en caso de que López decidiera atacarla.

El Marqués podía estar satisfecho de la eficacia del plan Aliado, que ahora tendía a considerar diseñado únicamente por él. También podía sentirse confiado en las habilidades y el comportamiento de su subordinado, Mena Barreto. Si los otros Comandantes de campo podían actuar con buen juicio e inclemencia similares, la guerra concluiría pronto.

Con este pensamiento, Caxias imaginó contados los días del Mariscal. Las fuerzas terrestres habían aislado al enemigo en la margen derecha del Paraguay. Habían interrumpido el paso al norte con sus cadenas y baterías fluviales. Todo lo que faltaba era que la Armada brasileña forzara el ascenso a la Fortaleza, la cual caería entonces en manos Aliadas casi con seguridad.

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