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Paso Poí

Los últimos días de 1867 trajeron esperanzas momentáneas para el Paraguay. El Mariscal comía bien en Paso Pucú, saciándose con chuletas, mientras los hombres a su alrededor sufrían hambre. Revisó nuevas ofertas de mediación de Washburn que, como siempre, encontró deficientes en sustancia(1).

(1) Efraím Cardozo, “Hace Cien Años (Crónicas de la Guerra de 1864-1870)” (1968-1982), publicadas en: “La Tribuna”, 7: 303-305, (13 volúmenes). Ediciones EMASA: Asunción; sin conocimiento de Washburn, el Gobierno de Estados Unidos había -una vez más- ofrecido sus buenos oficios a los Aliados para tratar de arreglar una paz negociada. La oferta fue definitivamente rechazada en Abril de 1868. Ver: “Transactions in the Region of the La Plata”, Senado estadounidense, Congreso 40, tercera sesión, doc. n. 5, pp. 33-5, 44-45. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

También continuó probando las nuevas líneas Aliadas en Tuyucué y San Solano, provocando escaramuzas nocturnas que irritaban a Mitre y Caxias, pero no les provocaban daños significativos. Estos podían permitirse recibir algunos alfilerazos, seguros de que el desgaste impuesto por los Aliados terminaría quebrando la defensa paraguaya(2).

(2) En una carta al ministro brasileño de Guerra, Caxias señaló que las operaciones enemigas habían sido reducidas a pequeños, insignificantes asaltos, y que López más o menos había abandonado sus posiciones anteriores alrededor del Bellaco, sugiriendo así que los paraguayos no podían durar mucho más. Ver: Caxias a ministro de Guerra, Tuyucué, 6 de Diciembre de 1867, en: “Jornal do Commercio”, (Río de Janeiro), edición del 27 de Diciembre de 1867. El general Osório era menos optimista. En una carta a su hijo, el general gaúcho remarcó que “no tenemos idea de cuándo esta guerra terminará”. Ver: Osório a Fernando Osório, Tuyucué [?], 6 de Diciembre de 1867, en: Joaquim Luis Osório y Fernando Luis Osório filho, “História do general Osório” (1915), 2: 401, (2 volúmenes). Pelotas. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

A mediados de Noviembre, el Ejército Aliado en Paraguay consistía en 11.587 hombres en Tuyutí; 19.027 en Tuyucué; 6.777 en Tayí; y 1.098 en el Chaco, para un total de 38.489 en el frente(3).

(3) Mitre a Paz, Tuyucué, 14 de Noviembre de 1867, en: “Archivo del coronel, doctor Marcos Paz” (1964), 7: 360. La Plata. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Para contrarrestar esta Fuerza, el Mariscal tenía menos de 20.000 demacrados soldados, pocos de los cuales podían resistir un asalto. G. F. Gould, quien había visto a estos hombres meses antes, notó que muchos

“[...] están exhaustos por la exposición, la fatiga y las privaciones. Están literalmente cayéndose de inanición. En los últimos meses, sólo han consumido carne, y de una calidad muy inferior.
De vez en cuando consiguen un poco de maíz nativo, pero la mandioca y, especialmente, la sal, son tan escasas, que solamente se les da, creo firmemente, a los enfermos [...]
Muchos de los soldados están en un estado cercano a la desnudez, con sólo un pedazo de cuero curtido alrededor del bajo vientre, una camisa harapienta y un poncho hecho de fibras vegetales [...].
Los paraguayos son una magnífica, valiente, resistente y obediente raza de hombres; pero están comenzando a decaer...(4).

(4) Gould a George B. Mathew, Paso Pucú, 10 de Septiembre de 1867, en: George Philip, ed. “British Documents on Foreign Affairs. Reports and Papers from the Foreign Office Confidential Print” (1991), en: “Latin America. 1845-1914”, parte 1, serie D, 1: 225-226. Londres. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Parece curioso que López haya elegido permanecer con estos hombres en Humaitá, después de que Mena Barreto fortificara Tayí y aislara la Fortaleza. El Mariscal, a no dudarlo, había sido siempre terco y derrochador de sus recursos, pero sus hombres no podían comer su terquedad y la lógica indicaba que deberían haberse retirado al norte, hacia el río Tebicuary, mientras todavía hubo tiempo.

Dos razones explican la inquebrantable decisión de aferrarse a su posición establecida y ninguna es estrictamente política: por un lado, para mortificación de los oficiales del Ejército Aliado, la bien abastecida Flota de Ignácio seguía sin pasar las troneras paraguayas para unirse a las fuerzas terrestres Aliadas en Tayí. Quizás, el Almirante vacilaba porque pensaba que Humaitá caería sin necesidad de esfuerzo naval.

Caxias había hecho un cálculo similar en tierra, pero eso estaba aún por verse. El Comandante de la Flota también se quejaba, tal vez falsamente, de que no podía forzar las restantes baterías fluviales, sin tres monitores, que estaban entonces siendo construidos en Brasil.

Luego estaba el sorprendente éxito del camino que los paraguayos habían abierto en el Chaco, entre Timbó y Monte Lindo. Asombrosamente, dadas las dificultades del terreno y contra lo que los ingenieros presumían, este camino había prestado buen servicio y, de hecho, había visto cierto tráfico de suministros provenientes de arriba de Tayí(5).

(5) El ministro de Guerra reportó, a fines de Diciembre, que una patrulla de exploradores militares había atravesado diecinueve ríos y arroyos en la selva del Chaco y había conseguido llegar al río Pilcomayo después de doce días. Esto sugiere que los paraguayos tenían planes, efectivamente, de establecer una ruta de abastecimiento para las tropas sitiadas en Humaitá. Ver: Venancio López a López, Asunción, 27 de Diciembre de 1867, en: Archivo Nacional de Asunción, Colección Rio Branco I-30, 26, 1, n. 10. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

El Mariscal se sentía tan animado con su pequeño logro, que erigió una batería de 30 cañones en Timbó y destinó una fuerte Guarnición, comandada por el coronel Bernardino Caballero, para cubrir la posición. No era la Batería Londres, pero estaba lejos de ser insignificante(6).

(6) Correspondencia no firmada desde Buenos Aires (13 de Diciembre de 1867), que claramente reflejaba la visión de oficiales brasileños veteranos en el frente, admitía que el Mariscal había tenido más éxito con la ruta de abastecimiento en el Chaco de lo que todos esperaban, a pesar de un terreno que “no presentaba aspectos de viabilidad, al punto de que todas las obras de López para abrir un ruta allí [se basaban sólo en] ridículas esperanzas”. Ver: “Jornal do Commercio”, (Río de Janeiro), edición del 22 de Diciembre de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Además, López restableció el contacto telegráfico con Asunción, extendiendo un cable a través del río Paraguay, luego a lo largo del mismo camino en el Chaco y, finalmente, cruzando de nuevo el río para conectarse con la vieja línea al norte(7).

(7) Efraím Cardozo, “Hace Cien Años (Crónicas de la Guerra de 1864-1870)” (1968-1982), publicadas en: “La Tribuna”, 7: 364-365, (13 volúmenes). Ediciones EMASA: Asunción. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Pero la ruta chaqueña de abastecimiento solamente prolongó la miseria de los hombres en Humaitá, que todavía se sentían agotados, desalentados y desnutridos. Los músculos les dolían constantemente e incluso aquéllos que habían comido algo, a menudo se sentían enfermos, con problemas gástricos. El ganado traído hasta ellos -a través del Chaco- eran animales esqueléticos, que no podían encontrar pasturas en Humaitá y tenían que ser carneados y consumidos inmediatamente(8).

(8) Max Von Versen, “Reisen in Amerika und der Südamerikanische Krieg” (1872), pp. 145-146. Málzer: Breslau; y “Declaración del desertor paraguayo, Gaspar Cabrera, a bordo del vapor ‘Princesa de Joinville’, 21 de Diciembre de 1867”, en: “Archivo del coronel, doctor Marcos Paz” (1964), 6: 440. La Plata. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Era difícil que el Ejército durase mucho tiempo más. Caxias, Mitre y los otros oficiales Aliados creían que la resistencia paraguaya estaba a punto de desmoronarse y que con ella caería la vieja fortificación.

Pero, en vez de retirarse, López atacó. No llegó a ser una operación completa, pero causó mucho más daño del que los Aliados se atrevieron a admitir. A pesar del infernal calor del día y del nudo en sus estómagos, los soldados paraguayos formaron con su antigua gallardía cuando uno de los Ayudantes del Mariscal cabalgó hacia ellos desde Paso Pucú el 22 de Diciembre y se presentó ante las tropas reunidas en Humaitá.

Con voz apropiadamente estruendosa, pese al hambre, el oficial (cuyo nombre no quedó registrado) dio el saludo de rigor:

- “¿Cómo les va, muchachos?” (Maiteípa lo mita), recibiendo la también usual y estentórea respuesta:
- “¡De lo mejor (Iporãnte), esperando órdenes para acabar con los macacos!

El Ayudante, en lo que parecía una bien ensayada escena, respondió con la misma teatralidad:

- “¡Muy bien, ya que es para eso que me ha mandado el Mariscal!(9).

(9) Juan Crisóstomo Centurión, “Memorias o reminiscencias históricas sobre la guerra del Paraguay” (1987), 3: 69-70, (4 volúmenes). El Lector: Asunción. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Luego preguntó quiénes estaban listos para cumplir sus órdenes, y cada hombre de los cuatro regimientos presentes dio dos pasos al frente para proclamar su disposición. Con una melancólica, pero orgullosa sonrisa, el Ayudante transmitió las instrucciones de su Jefe: las tropas debían marchar y destrozar las unidades aliadas en Paso Poí, un pequeño reducto a mitad de camino entre San Solano y Parecué.

Independientemente del entusiasmo de los hombres que, dadas las circunstancias, era notable, tomó dos días enteros preparar el ataque, porque pocos soldados en Humaitá estaban en condiciones para el servicio. El coronel Valois Rivarola parece haber tenido algún papel en la planificación del asalto y su astucia y arrojo quedaron en evidencia en su ejecución, que fue confiada al capitán Eduardo Vera, un duro veterano(10).

(10) Thompson afirma que Rivarola fue el Comandante durante el ataque en Paso Poí, pero la mayoría de las fuentes indican que fue Vera. Ver: George Thompson, “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), pp. 243-244. Longmans, Green, and Co.: Londres. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Una vez comenzada, la incursión se desarrolló sin inconvenientes. Los 160 hombres del Capitán avanzaron furtivamente, vadeando una serie de lagunas después del anochecer, con machetes entre los dientes. Los soldados, de alguna manera, encontraron energía para continuar su movimiento a través de los laberintos a las horas más oscuras de la noche.

Se mantuvieron agachados y emergieron silenciosamente del agua poco antes del amanecer del 25 de Diciembre. Reptaron como cocodrilos y, cuando el sol pintó el cielo en el Este, alcanzaron el reducto seco. Los Aliados habían construido un mangrullo en el sitio, con maderas tomadas de una pequeña capilla en Tuyucué, pero evidentemente no había nadie arriba, ya que los paraguayos los tomaron por sorpresa(11).

(11) Luis Vittone, “Calendario Histórico de la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay” (1970), pp. 22-23. Asunción. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

En un santiamén, y como una horda de demonios descendiendo del firmamento, cayeron sobre los adormilados voluntários. Gritando: “¡A la carga mis muchachos!” y “¡Viva el mariscal López!”, el capitán Vera se lanzó contra el atontado enemigo. Sus tropas balancearon fuertemente sus sables y cortaron a 400 hombres que encontraron en las trincheras más cercanas. Los brasileños no tuvieron tiempo de reaccionar.

Cada golpe era una muerte segura”, escribió Centurión en sus Memorias. En treinta minutos, los paraguayos habían cubierto el campo con cuerpos desfigurados y mutilados. Un puente provisorio, que los ingenieros Aliados habían construido, quedó obstruido por los cadáveres(12).

(12) Juan Crisóstomo Centurión, “Memorias o reminiscencias históricas sobre la guerra del Paraguay” (1987), 3: 73, (4 volúmenes). El Lector: Asunción; Pompeyo González [Juan E. O’Leary], “Recuerdos de gloria. Paso Poí. 24 de Diciembre de 1867”, en: “La Patria”, (Asunción), edición del 24 de Diciembre de 1902; Paulo de Queiroz Duarte, “Os voluntários da patria na guerra do Paraguai” (1982), 1: 186-187. Biblioteca do Exército: Rio de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Despertados de sus sueños por los sobresaltados gritos de sus Comandantes, los infantes tomaron sus posiciones y dispararon ráfagas de fusil desde el otro lado de la laguna, pero sus balas pasaron encima del enemigo y no alcanzaron a un solo hombre.

La situación se volvía más desesperada a cada segundo, mientras los aterrorizados infantes Aliados corrían en estampida, llenos de pánico. Un escuadrón de caballería y su Comandante intentaron galopar al rescate de las unidades amenazadas, pero se toparon con los hombres de Vera entre los charcos y recibieron el mismo trato sangriento que el Capitán había prodigado a los voluntários.

Cuando los jinetes sobrevivientes desaparecían a la distancia, Vera quedó momentáneamente como dueño del campo de batalla. Esto le dio unos cuarenta o cincuenta minutos en los que se apoderó de las armas y suministros que los brasileños habían arrojado en su confusión. Para deleite del Mariscal, los hombres de Vera capturaron también algunos pabellones del regimiento.

López nunca pretendió mantener Paso Poí con la pequeña fuerza a disposición de Vera e, incluso, antes de que los brasileños recobraran su compostura, el Capitán ya había comenzado a retirarse a través de los enlodados esteros hacia las trincheras paraguayas en Paso Benítez.

El General brasileño de cara alargada, José Joaquim de Andrade Neves (barón del Triunfo) llegó al lugar más o menos en ese momento, trayendo con él varias unidades bien equipadas, tanto de infantería como de caballería. El General había peleado bien en Potrero Ovella y en otros combates, pero aquí la situación lo dejó atónito (al igual que a todos los demás oficiales Aliados presentes)(13).

(13) El biógrafo del Barón, Francisco Ignácio Marcondes Homen de Mello, en un resumen relativamente completo de su vida, olvida mencionar la participación de Andrade Neves en este enfrentamiento. Ver: Francisco Ignácio Marcondes Homem de Mello, “O General José Joaquim de Andrade Neves. Barão do Triumpho. Biografia” (1869). Río de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Una rápida mirada al campo, sugirió a Andrade Neves que los asaltantes enemigos intentarían volver a Humaitá por la ruta terrestre más directa, por lo que ordenó a sus jinetes avanzar inmediatamente en línea recta hacia la Fortaleza. Esto resultó un error de cálculo, ya que los brasileños pronto cayeron bajo el fuego de cañón de las baterías paraguayas, sufrieron incluso más bajas y se vieron forzados a retirarse.

Caxias, quien se dirigió al sitio con su personal en esta etapa final del enfrentamiento, no podía creer en el caos que veía. Su apego al deber siempre hacía al Marqués contenerse y guardar el recato, pero encontraba exasperante tener que lidiar con el tipo de incompetencia que Paso Poí sugería.

Los Ejércitos Aliados estaban al borde de una victoria total, y que estas unidades fueran sorprendidas de manera tan simple, lo indignaba. Ordenó una investigación, de la cual derivó una Corte Marcial para el Teniente Coronel cuyas unidades de voluntários Vera por poco había aniquilado(14). Fuentes paraguayas afirmaron que las pérdidas Aliadas en Paso Poí sumaban más de 800 hombres muertos contra solo cuatro del Mariscal(15).

(14) Efraím Cardozo, “Hace Cien Años (Crónicas de la Guerra de 1864-1870)” (1968-1982), publicadas en: “La Tribuna”, 7: 416, (13 volúmenes). Ediciones EMASA: Asunción; “El Semanario”, (Asunción), edición del 28 de Diciembre de 1867.
(15) “Apéndice de los festejos del Aniversario de nuestra Independencia Nacional”, en: “Cabichuí”, (Paso Pucú), edición del 28 de Diciembre de 1867 (edición especial). // Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Este número, obviamente exagerado, tuvo su equivalente opuesto en el lado Aliado, donde los brasileños reconocieron cinco muertos y diecisiete heridos contra un muerto y cinco heridos para los paraguayos(16). La cifra verdadera con seguridad se encuentra entre ambos extremos.

(16) El general Tasso Fragoso dedicó apenas un párrafo al asalto de Paso Poí, lo que parece poco generoso, dada la importancia que los paraguayos atribuyeron al enfrentamiento. Ver: Augusto Tasso Fragoso, “História da Guerra entre a Tríplice Aliança e o Paraguay” (1957), 3: 384. Biblioteca do Exército: Río de Janeiro. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

A pesar de la inclinación Aliada a minimizar el enfrentamiento, nadie podía dudar de que el capitán Vera había demostrado una inesperada vitalidad, cuando sus adversarios suponían que los paraguayos se arrastraban desfallecientes. Caxias no fue el único -del lado Aliado- en recibir las noticias del asalto con perplejidad.

Por su parte, López reaccionó con cierta exuberancia. Concedió una recompensa de veinte pesos a cada soldado que participó en la incursión, un poco más para los oficiales y, el doble, para cada hombre que volvió con un rifle capturado(17).

(17) Juan Crisóstomo Centurión, “Memorias o reminiscencias históricas sobre la guerra del Paraguay” (1987), 3: 74, (4 volúmenes). El Lector: Asunción. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

El 25 de Diciembre era doble fiesta, por Navidad y por la Independencia (que en esa época se festejaba ese día) y el exitoso asalto proporcionó al entorno del Mariscal en Paso Pucú un motivo adicional para celebrar. Si los soldados paraguayos todavía podían obtener una victoria, incluso ahora, tal vez podrían aún cumplir lo que López exigía de ellos.

Las bandas militares en Humaitá tocaron marchas patrióticas toda la noche y, en Asunción, las festividades continuaron durante varios días. Esos hombres y mujeres desnutridos, al parecer, todavía podían bailar en honor de la gloria nacional.

El Gobierno paraguayo dio entonces el inesperado paso de liberar a los amputados del servicio activo en Humaitá, enviándolos a casa con pensiones bastante aceptables de 100 pesos por cada hombre casado y 25 para cada soltero(18).

(18) Leuchars dice que estas pensiones eran generosas y, así habría sido, si implicaran el pago en moneda. La verdad era que se pagaban mayormente en papeles que sólo tenían validez en las comisarías estatales, pocas de las cuales seguían en operación en Paraguay después de 1867 (Asunción era una importante excepción). Es probable que López quisiera ahorrarse el costo de alimentar a estos hombres que poco o nada podían ya aportar al esfuerzo de la guerra. Ver: Christopher Leuchars, “To the Bitter End: Paraguay and the War of the Triple Alliance” (2002), p. 177. Greenwood Press: Westport; y, Telegrama de López a Venancio López, ¿Humaitá?, 26 de Diciembre de 1867, en: Archivo Nacional de Asunción, Colección Rio Branco I-30, 28, 18. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Los oficiales recibieron premios proporcionalmente mayores, de acuerdo con su rango. Si esta medida era una espontánea muestra de benevolencia del Mariscal o una manera de desembarazarse del personal inútil, no queda claro. De cualquier modo, la partida de los lisiados de las líneas del frente, no hizo diferencia para los esfuerzos paraguayos de guerra
en ese momento.

Si Paso Poí demostró a López que podía no solamente sobrevivir, sino incluso triunfar contra Mitre y Caxias, en las trincheras Aliadas reforzó un creciente sentimiento de malestar y el claro reconocimiento de la necesidad de una mayor crueldad. La mayoría de los soldados Aliados ahora tenía certeza de que los paraguayos nunca se rendirían, sino que continuarían peleando hasta ser aniquilados.

En consecuencia, cuanto más pronto los aniquilaran, más pronto podrían volver a casa. Las evocaciones románticas de las virtudes del enemigo se habían disipado. En cambio, visiones salvajes de inevitables asesinatos llenaban las mentes de brasileños y argentinos y una violenta impaciencia crecía en sus corazones(19).

(19) Esta actitud despiadada, que antes raramente había sido admitida públicamente y que específicamente deshumanizaba a los paraguayos, ahora regularmente viciaba la prensa Aliada. El “Jornal do Commercio”, (Río de Janeiro), afirmó a principios del nuevo año que los “paraguayos nunca fueron seres humanos; los jesuitas pudieron reducirlos y hacer de ellos una perfecta máquina animada [...] no es la forma de gobierno [la que cuenta entre ellos], sino el carácter del gobernado”. Ver: “Correspondencia (Curuzú, 15 de Enero de 1868)”, en la edición del 31 de Enero de 1868. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (danza de muerte y destrucción)” (Diciembre de 2012), volumen III. Ed. Taurus (Taurus es un sello editorial del Grupo Santillana). Asunción.

Si también los afectaba a ellos esta transformación, los comandantes Aliados posiblemente empezaban a preguntarse qué carnicería, hasta el momento todavía inconcebible, auguraba lo que acababa de ocurrir, si debían alegrarse por eso y si tendrían el estómago lo bastante resistente para poder hacer lo que habría que hacer.

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