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Los 65 días de Antonio Cabral Díaz Colodrero al frente del P. E.

Generalmente, se presentan breves períodos de tiempo de gobierno que pasan desapercibidos para el relato histórico, como si la historia diese saltos, apoyando su interés en determinadas y específicas acciones del proceso histórico, mientras que períodos intermedios quedan sin el análisis que merecen. El período de la Administración de Antonio Cabral Díaz Colodrero es uno de ellos.

Cabral Díaz Colodrero no fue gobernador, sino un legislador a cargo del P.E., asumiendo esa función por haber sido elegido presidente de la Honorable Cámara Legislativa y, en consecuencia, quedar en la línea directa de sucesión si se producía algún vacío de facto, que fue lo que efectivamente pasó cuando Miguel Victorio Gelabert terminó su período de gobierno por el que fue electo y no pudo designarse constitucionalmente su sucesor.

Nos detendremos brevemente en este espacio de tiempo, para observar que se caracterizó por una notable actividad, plena de proyectos y decisiones.

Cabral llamará al pueblo para seis elecciones de municipales, hará cambios en la estructura del Estado con múltiples nombramientos y retocará pagos e inversiones, intentado morigerar las enormes dificultades financieras por las que atravesaba la Provincia.

- La endogamia intraclánica como articulación de poder: los Díaz Colodrero

Si bien Evaristo López Soto fue el primer miembro del "clan Díaz Colodrero" que alcanzó la Primera Magistratura Provincial, en 1865, constituyéndose en el decimoctavo gobernador constitucional propietario de Corrientes, hay un antecedente, ya que, allá por 1785/86, su abuelo político, el Alcalde de segundo voto (en 1785) y de primer voto al año siguiente, Felipe Díaz Colodrero(1), había asumido interinamente, el 27 de mayo de 1786, los puestos de Subdelegado de la Real Hacienda y Renta de Correos y Presidente de la Junta de Temporalidades de Corrientes.

(1) El genearca del “clan Díaz Colodrero” es Felipe Díaz Colodrero, un hombre oriundo de Cabra, Córdoba, España. Se radicó en Corrientes, hacia 1775. Contrajo matrimonio en la Ciudad de Corrientes, el 30 de enero de 1780, con doña María Antonia Fernández. El matrimonio tuvo 14 hijos: Felipe José; Juan Francisco; Pedro Alcántara, María Antonia; Gumersindo; Bernardo; Agustín; Rafael; Miguel; Francisca; Wenceslao; Rosa; Josefa; y María Luisa.

Pero el clan no se mantuvo inactivo, pese a ese largo interregno. De los hijos del fundador del clan, sobresalieron cuatro:

- Felipe José: presbítero de larga trayectoria, cura de San Roque y deán de la Catedral de Buenos Aires. Nació en Corrientes, a fines del siglo XVIII -algunos autores fijan el año de su nacimiento en 1781- y fueron sus padres, Felipe José Díaz Colodrero y María Antonia Fernández(2). Completó sus estudios en el Colegio de Legos franciscanos fray José de la Quintana, prosiguiendo su carrera eclesiástica en el Colegio Monserrat, de Córdoba, doctorándose en ambos Derechos en San Carlos, en 1807. Desempeñó varios cargos públicos en su Provincia natal, donde falleció el 27 de julio de 1835.

(2) Datos extraídos de Antonio Emilio Castello, “Historia ilustrada de la Provincia de Corrientes”. Cosmos Editorial, Resistencia, 1996; y Juan Cruz Jaime, “Corrientes (Poder y Aristocracia)”. Ed. Letemendia, Buenos Aires, 2002. Estos autores difieren en el año de fallecimiento de Felipe: el primero, 1835; el segundo, 1837.

- Pedro Alcántara: Diputado Provincial, Juez, Fiscal General, Ministro General durante el Gobierno de Genaro Berón de Astrada. Fue el alma del Pronunciamiento contra Juan Manuel de Rosas(3).

(3) Se sabe que Pedro Alcántara nació en la Ciudad de Corrientes, pero no se conoce con exactitud el año, conjeturando Valerio Bonastre, en su libro “Varones Correntinos”, que posiblemente haya sido el año 1787. Su padre fue el caballero hidalgo andaluz Felipe Díaz Colodrero y, su madre, doña María Antonia Fernández y Chávez. En 1823 ocupó el cargo de Defensor General de Pobres y Menores y, en 1824, el pueblo de San Roque lo eligió su representante como miembro del Congreso Provincial o Legislatura. El 1 de abril de 1824 fue elegido Diputado por Corrientes al Congreso Constituyente que se reuniría en Buenos Aires, pero, por problemas surgidos entre el Gobierno Provincial y su hermano Agustín, presentó su renuncia. Durante cuatro años se dedicó a las tareas rurales en el campo Rincón de Ponce. El gobernador Pedro Dionisio Cabral lo nombró Alcalde de primera instancia de la Villa de San Roque. En su segundo mandato, Pedro Juan Ferré lo nombró Ministro Secretario en los ramos de Hacienda y Guerra, el 1 de abril de 1831. En 1832, fue Juez de primera instancia y, a partir del 1 de febrero de 1833, ejerció la Fiscalía General. A fines de 1833 ocupó una banca en el Congreso General de la Provincia, representando a San Roque. Después, entre 1838 y 1846, ocupó siempre el cargo de Diputado en todas las Legislaturas sucesivas. El 28 de abril de 1834 renunció al cargo de Fiscal de Estado, retirándose definitivamente de la Judicatura. En 1836, fue Diputado al Congreso General y ocupó el cargo de Secretario. Otro tanto ocurrió en 1838. El 7 de abril, el gobernador Genaro Berón de Astrada lo nombró Ministro General y, después de la derrota de Pago Largo, fue buscado por los vencedores, pero el gobernador, coronel José Antonio Romero (impuesto por el general Pascual Echague), por razones de estrecha amistad con el fugitivo, a pesar de conocer su escondrijo, no adoptó medidas que condujeran a su captura. Cuando Pedro J. Ferré volvió al Gobierno de la Provincia (tercer mandato) y fundó, en 1841, la Universidad de San Juan Bautista, nombró a Díaz Colodrero en las funciones de Rector Cancelario, cargo que tuvo que resignar al mes de su nombramiento. Vivió los avatares de la política provincial, ligada a la nacional, y fue perseguido por el Gobierno de Pedro Dionisio Cabral (segundo mandato), volviendo al Congreso General con la victoria del levantamiento de Joaquín Madariaga. En el choque entre el general José María Paz y Joaquín Madariaga, que terminó con el alejamiento del primero, Díaz Colodrero estuvo de parte de éste y, con los otros miembros del Congreso que se opusieron al gobernador, fueron desterrados al Paraguay, aunque el 9 de julio de 1846 fueron amnistiados y pudieron regresar. Durante la Administración de Juan Benjamín Virasoro se dedicó a las tareas rurales y a tramitar algunos juicios en los Tribunales de la Capital. Pero, luego de la caída de Juan Manuel de Rosas, fue elegido Convencional Constituyente de la Provincia de Corrientes, junto con Luciano Torrent, y formó parte del Congreso Constituyente de Santa Fe, tomando activa participación en sus deliberaciones, formando parte de la Comisión de Negocios Constitucionales, encargada de redactar el proyecto de Constitución y presidiendo, interinamente, el Congreso en las sesiones del 23 y 24 de febrero y del 22 de marzo de 1853. Con su salud deteriorada, solicitó licencia para trasladarse a Corrientes, pero, a pesar de habérsele concedido, no hizo uso de ella, para no dejar al Congreso sin quórum. Se mantuvo en él hasta el 24 de febrero de 1854 en que, por fin, haciendo uso de la licencia que había solicitado, nuevamente se retiró a Corrientes con el propósito de restaurar su quebrantada salud. En el acta de la Asamblea se consigna, después de reconocer sus heroicos sacrificios:

El Soberano Congreso, reconociendo en esto el ardiente patriotismo de que el señor diputado por Corrientes había dado tan relevantes pruebas, acordó, por unanimidad, concederle la licencia que solicitaba, considerándolo siempre en su seno”.

Fue recibido con reconocimiento y honores en su Provincia y el gobernador Juan Gregorio Pujol lo nombró, el 28 de abril de 1854, Juez Residenciador de la Provincia. El abandono de sus pocos intereses y de su bufete, debido a su larga estadía en Santa Fe, lo llevó a un estado de empobrecimiento que mereció la inmediata ayuda del doctor Pujol. Posteriormente, declinó ocupar una banca en el Senado de la Nación y fue nombrado, el 4 de diciembre de 1854, Fiscal de Estado. El 15 de marzo de 1855, el Gobierno de la Confederación honró su prestigio intelectual y moral otorgándole el título de Abogado Nacional. El decreto llevaba la firma del presidente de la Confederación, Justo José de Urquiza, y del ministro, su amigo, Juan María Gutiérrez. Fue gobernador delegado, por ausencia de Pujol, desde el 22 de diciembre de 1855 al 31 de enero de 1856. Fallecerá en Corrientes el 1 de marzo de 1859.

- Agustín: militar(4); y

(4) Nació en Corrientes, en 1790, siendo sus padres Felipe Díaz Colodrero y María Antonia Fernández Chávez. Formó parte de las milicias que marcharon al Paraguay con la expedición de Manuel Belgrano y participó en las acciones de Paraguarí y Tacuarí. Siguió con el ejército en la campaña de la Banda Oriental y estuvo durante todo el primer sitio de Montevideo. También tomó parte del segundo sitio y participó en la batalla de El Cerrito. Rendida la plaza, formó parte de la División de Domingo French destinada al Ejército del Norte, al que se incorporó en 1816. Después tuvo actuación en los ejércitos directoriales que combatieron a las montoneras santafesinas, hallándose en los combates de Fraile Muerto y de La Herradura, estando posteriormente aliado al general Juan Bautista Bustos, en la sublevación de la Posta de Arequito. En 1822, regresó a Corrientes y colaboró en el Gobierno de Juan José Fernández Blanco en la organización de milicias y la formación del cuerpo de Dragones. Después de los problemas que produjeron su alejamiento de su Provincia natal, colaboró con el general José María Paz, que llevó la insurrección unitaria desde Buenos Aires a Córdoba y formó, por su orden, un cuerpo de infantería. Al producirse la invasión de la Provincia mediterránea por las fuerzas federales de Facundo Quiroga, Paz le encargó a Agustín la dirección de las fuerzas que guarnecían la Capital y, al ser atacada ésta por las tropas riojanas, fue herido mortalmente, falleciendo el 23 de junio de 1829.

- Juan Francisco: quien completaba la cuarta pata de una sólida mesa de poder, al dedicarse exclusivamente al cuidado y engrandecimiento de la fortuna familiar en los establecimientos de Goya y alrededores. Nació en la Ciudad de Corrientes el 24 de septiembre de 1782 y falleció, en la misma ciudad, el 28 de octubre de 1863. Se casó con doña Angeles Rubio, el 21 de febrero de 1792.

A partir de esta primera generación, comienza a darse la endogamia como política de poder(5). Rafael, el octavo hijo de Felipe y María Antonia, es el que comienza esta política matrimonial, al tomar como esposa a su sobrina carnal, María Hilaria, hija de Juan Francisco(6).

(5) Hay dos obras a las cuales los genealogistas correntinos acuden para estudiar el “clan Díaz Colodrero”: uno es de Raúl Pazos Díaz Colodrero, “Nosotros”, siendo la fuente primaria -para las primeras generaciones- el libro, “Máxima Perichón de Vandeuil de Martínez. 1856-1918”, de Raúl de Labougle, editado en Buenos Aires, en 1935, donde se dan a conocer los “Linajes Díaz Colodrero, Martínez, Perichón y Rubio”.
(6) Rafael Díaz Colodrero nace en la Ciudad de Corrientes, el 29 de noviembre de 1792. Casó en primeras nupcias con la porteña doña Catalina Velazco, la que fallece en Corrientes el 2 de mayo de 1822. Viudo, Felipe se casó, el 14 de abril de 1836, con su sobrina, doña María Hilaria Díaz Colodrero, tercera hija de Juan Francisco Díaz Colodrero Fernández y Angeles Rubio Cáneo.

De los 24 nietos del fundador del clan que tomaron estado, diez se casaron(7) en forma endogámica, lo que representa el 42 %. En la generación siguiente, son 73 los bisnietos que toman estado, realizándolo en forma endogámica 15 casamientos, es decir, el 21 % del total.
Es interesante estudiar el índice de repetición del factor endogámico de la segunda a la tercera generación, que se eleva al 33 %.

(7) Se toman como referencia sólo las ramas correntinas. Dos hijas de Agustín Díaz Colodrero se asimilaron a la sociedad cordobesa y ambas casaron, en forma sucesiva, con el cordobés Hipólito Lazcano Vieyra, con sucesión en Córdoba, estudiada por el genealogista cordobés Arturo Lazcano Colodrero, “Linajes de la Gobernación del Tucumán”, Córdoba, 1936, tomo I, p. 151.

De los 15 casamientos recién expuestos entre parientes cercanos -el grado, en esta tercera generación, nunca supera el parentesco en segundo grado-, cinco se dan en núcleos familiares que ya habían practicado la endogamia en la generación anterior. Así, nos encontraremos con un número significativo de tataranietos de Felipe Díaz Colodrero, que ostentarán este apellido en tres de sus cuatro abuelos.

Y para muestra vale un botón. Hay un caso empírico que demuestra lo antedicho: Antonio Cabral Díaz Colodrero, legislador encargado del P. E. en 1874, y cuya Administración estudiamos en esta parte, era hijo de doña Rosa Díaz Colodrero de Cabral; esposo de su prima hermana, doña Concepción Díaz Colodrero; y consuegro -en dos oportunidades de su cuñada y, obviamente, también prima hermana- doña Eleonor Díaz Colodrero de Alegre.

Este clan es, sin duda, uno de los más extendidos numéricamente en la Provincia y, junto con Casajús, uno de los dos únicos que han perdurado en la Provincia con funciones de mando político. Si su número de funcionarios es sólo un tercio del número ostentado por los descendientes de Pedro Bautista Casajús, las posiciones de relevancia que han ocupado en el Legislativo Provincial y en el desarrollo socio-económico correntino les permitió mantenerse como uno de los clanes dominantes.

- Las elecciones municipales

Las elecciones municipales en el período de gobierno de Cabral Díaz Colodrero fueron las que siguen:

* En Capital: tras comunicar el presidente del Concejo Municipal el cese de 4 municipales Titulares y un Suplente, y de aceptar la renuncia de un municipal Titular, el presidente de la Honorable Cámara Legislativa convocó, el 1ro. de enero de 1875, al Municipio, cuyo pueblo debía votar el 17 de enero, para elegir 5 Municipales Titulares y un Suplente. Ese 17 de enero se vota y, al día siguiente, Cabral aprobará las referidas elecciones. Serán electos:
- Municipales Titulares: Dr. Eduardo Zubiaga, Justino Solari, Jorge Katszentein, Santiago Zerviño y el Dr. José Luis Cabral.
- Municipal Suplente: Domingo Costa.

* En Sauce: por propuesta del presidente de la Comisión Departamental de dicho pueblo, el 16 de enero Cabral nombra miembros Suplentes de esa Comisión a Gumencindo Ruidias y Miguel Alfonso.

* En Goya: el presidente del Concejo Municipal comunicó que terminó el período legal de tres Municipales Titulares. El 18 de enero, Cabral convocó al pueblo para el 14 de febrero, con el fin de reemplazar a aquéllos. Días después, el 19 de febrero, Cabral aprobará las referidas elecciones, por las que resultaron electos, Municipales Titulares: Tomás Canevaro, Carlos García Zúñiga y Sandalio Soto.

* En Esquina, el Juez de Paz comunicó que no se hallaba en ejercicio la Corporación Municipal del Departamento, porque sus miembros tomaron parte de la rebelión mitrista de 1874. El 19 de enero, Cabral convocó al pueblo esquínense a votar el 21 de febrero, para elegir cinco Municipales Titulares y dos Suplentes.

* En Saladas ocurre algo similar a lo de Esquina: el Juez de Paz comunica la imperiosa necesidad de que vuelva a funcionar la Corporación Municipal. El 20 de enero, Cabral convoca al pueblo saladeño a votar para el 24 de febrero, con el fin de elegir cinco Municipales Titulares y dos Suplentes.

* Y, finalmente, en San Luis y Caá Catí. En el primero de estos Departamentos, el presidente del Concejo Municipal de San Luis comunicó haber terminado el período legal de dos Municipales Titulares y un Suplente; mientras que el de Caá Catí, de tres Titulares y dos Suplentes. Por ello, el 22 de febrero, Cabral convocará al pueblo de esos Departamentos, para votar el 14 de marzo.

- Nombramientos

Como se señaló previamente, Cabral Díaz Colodrero modificará la estructura del Estado a través de numerosos nombramientos. Así:

* El 2 de enero, Cabral nombra Vocal interino de la Mesa Topográfica el agrimensor Javier Arrillaga(8), mientras duraba la ausencia del titular, Narciso Chapo. Arrillaga estaba de licencia. Al regresar este a la ciudad -era Vocal en propiedad de la Mesa Topográfica- queda en posesión de su puesto, pero, el P.E., designa, al agrimensor Narciso Chapo, el 26 de enero, para ocupar el puesto de otro Vocal.

(8) Ingeniero que, además de formar parte de la Mesa Topográfica de Corrientes, proyectó el Hospital de Hombres de la ciudad, así como obras en Bella Vista.

* Se efectúan relevos en la Jefatura Política de Goya. El primer cambio se efectuó el 4 de enero, nombrando, como Oficial Primero interino de esa Jefatura, a Justo P. Gómez. Como estaba vacante el cargo de Oficial 2do. de esa Jefatura, y en virtud de haber cesado quien lo desempeñaba, se designó, el 23 de enero, en esa función, a José de la C. Monzón, con antigüedad al 15 de ese mes.
* Cabral también formalizó cambios en la Policía. El 5 de enero nombró comisario interino de Paso de la Patria a José Sequeira, y el 11 de enero eligió Teniente y Subteniente (estaba vacante este último cargo) del Departamento de Policía, a Isidro Aquino y a José M. Tesseiro, respectivamente. También comunicó, al Jefe del Departamento, que separó del puesto de Teniente del Piquete de Policía, a quien lo desempeñaba. Todo esto implicaba cambios en la estructura política del Estado.

Otro Departamento en el que se efectuaron relevos fue en la estructura de personal del Departamento de Hacienda e Instrucción Pública. Aquí hizo uso de los funcionarios que habían servido en la gestión del gobernador Gelabert, pero, a la mayoría procedió a promoverlos.
El 11 de enero, Cabral, por Resolución, dio lugar a un pedido del Contador General para que el Tenedor de Libros de la Contaduría asista -fuera de horas de oficina- para que indique, a la Comisión Liquidadora, los datos que sean necesarios para dejar en claro los Presupuestos vencidos. Ese mismo día, Cabral designó, para encargado para la venta del papel sellado provincial en la Capital, a Francisco de P. Sotelo, ya que el anterior, Antonio Iglesia, había renunciado.
Los promovidos en el Departamento de Hacienda fueron:
* El 12 de enero nombró:
- Contador Auxiliar de la Contaduría General, al Oficial 1ro. de la Colecturía, Tomás Graciano; Oficial 1ro. de la Colecturía, al del Ministerio de Hacienda, José D. Lezcano; y Oficial 1ro. del Ministerio de Hacienda, al 2do. de la misma repartición, Arturo Harvey.
* Diez días más tarde, el 22 de enero, se nombrará Oficial 2do. del Ministerio de Hacienda e Instrucción Pública, a Robustiano Romero (éste era el Auxiliar y, al ser promovido, lo sustituirá -como Auxiliar-, Solano Pintos).

Me detendré brevemente para dar alguna información sobre la función de una Contaduría y una Colecturía, para dar una idea más acabada del grado de reformas desarrolladas durante la gestión en estudio. La Contaduría es el órgano de control interno del Estado; interviene en todas las funciones contables de la Provincia; las registra y de allí sale lo que se conoce como cuenta de inversión, que sería el equivalente al balance de todo lo ocurrido financieramente en la Provincia, incluyendo todos los Organismos.

Entonces, lo que hace Contaduría es fiscalizar, es el agente rector que dicta las normas legales, que dice que no, si está mal hecha una compra; el que hace las licitaciones, el que pone las pautas, el que dice hasta cuánto se puede contratar; ‘más de eso, no’; o, por ejemplo, aconseja: ‘se necesita esto’; es el que dicta las normas relativas a la esfera financiera, incluyendo al gobernador(9).

(9) Esto muchas veces no sucede; más bien, Contaduría debe andar justificando las acciones gubernativas.

En definitiva, es el rector del sistema de contabilidad gubernamental, y, como tal, responsable de prescribir, poner en funcionamiento y mantener dicho sistema en todo el ámbito del sector público.

La Colecturía (Rentas) es el ente recaudador, es decir, la que recauda todos los impuestos provinciales, no municipales. Por eso está en la compra o venta que se efectúan dentro de la Provincia. Así, cobra el impuesto a los sellos, el impuesto a las tasas, etc.

Dentro de esta estructura tenemos el Departamento de Hacienda, que es el que representa o forma parte del Gabinete del P. E.(10).

(10) Actualmente, el Ministerio de Hacienda está dividido en: Subsecretaría de Hacienda (a la que pertenece Contaduría) y Subsecretaría de Finanzas (aquí está incluido Rentas). Catastro es de Finanzas, porque también es un órgano recaudador; Registro de la Propiedad, también. Tribunal de Cuentas es autónomo; es un órgano rector externo; fiscaliza lo que hace Contaduría y todo lo que ya está hecho. Sería como el Poder Judicial dentro de las finanzas. Como se observa, el sistema se ha hecho más complejo, pero, en lo sustancial, el actual, es similar al de los tiempos de Cabral.

Paralelamente, Antonio Cabral removerá otros niveles relacionados con la economía:

* El 14 de enero nombrará Receptor de Rentas de Ituzaingó a Manuel G. Gallo; igual cargo, pero en Empedrado, a Zacarías Pérez (en este caso, en reemplazo de Juan Pío Gómez, quien presentó su renuncia); como Receptor Provincial de Rentas de Curuzú Cuatiá designará a Raimundo Godoy, en reemplazo de León Torres, que renunció. El 19 de enero, Cabral designará Síndico de la Parroquia de Mburucuyá a Luis Galarza, tras aceptar la renuncia del anterior, Juan Bianqueti(11). Todos estos funcionarios asumieron con el carácter de interinos.

(11) El Síndico es una persona elegida por un grupo o comunidad, para representarlos y cuidar de sus intereses, especialmente económicos o sociales.

La designación de Síndicos parroquiales muestra el estrecho contacto que aún existía entre el Poder político y la Iglesia Católica, situación que dará un giro en la década venidera.

* El 1 de febrero, Cabral escogió a Francisco Araujo para integrar la Comisión Avaluadora de los capitales sujetos a contribución directa. Es que el Colector General había solicitado se lo exonere de integrar la Comisión Avaluadora de Contribución Directa de la Capital. Araujo será el sustituto designado, quien debía integrar -la referida Comisión-, junto a dos miembros de la Municipalidad, los que debían ser designados por el Concejo. Pero Araujo renunciará y será reemplazado, el 5 de febrero, por Desiderio Onieva.
* Cabral también nombrará una Comisión para visitar las Casas comerciales registradas y situadas en la Capital, como prescribe el Art. 34 de la ley reglamentaria del Impuesto vigente. La Comisión quedó integrada con Félix Llano y Pelegrín Lotero. La mitad del producido total de las multas cobradas tendría por fin la remuneración de la Comisión. El 4 de febrero se ordenó que los datos de los comercios a visitar fueran suministrados por la Contaduría y la Colecturía General.

Estas medidas muestran el estado del Erario Público y la necesidad imperiosa de recaudar para cubrir los Gastos del Estado.

Finalmente hay que citar los nombramientos en el área educativa. Cabral designó:

* El 22 de febrero, Preceptor de Niños de Caá Catí a Santiago Vallejos (con antigüedad al 1 de ese mes), quien fue propuesto por el Concejo Municipal de esa ciudad, reemplazando a Ernesto Alvarez; el mismo día, eligió Preceptora de la Escuela de Niñas de Caá Catí a doña Encarnación Vallejos (también con antigüedad al 1 de febrero).

Es que la Municipalidad de Caá Catí había comunicado que la Preceptora anterior, doña Santa María de J. Esquivel, había renunciado al puesto; por lo tanto, el Municipio presentó la propuesta de su reemplazante; también se nombró a doña Rosenda Fernández como Preceptora de la Escuela Pública de Santa Lucía, separando del puesto -el 23 de febrero- a doña María A. Caamaño. 

- Los cambios en el Poder Judicial

* El 8 de enero, Antonio Cabral designó Fiscal de Gobierno interino al doctor José L. Cabral; y Fiscal de los Tribunales, al doctor Manuel Derqui. El gasto por estas funciones estaba incluido en la Ley de Presupuesto. A los pocos días, el 12 de enero, Cabral renunciará (había sido electo Municipal Titular de la Capital) y será elegido para cumplir la función de Fiscal de Gobierno el doctor José Benjamín de la Vega. Todos con el carácter de interinos.

El 14 de enero, Cabral también nombra nuevo Escribiente del Juzgado de primera instancia de segunda nominación. El elegido será Alejo Sosa, quien reemplazará al anterior, que había comunicado al Juez su renuncia.

En cuanto a los Juzgados de Paz, varios tuvieron nuevos titulares. El 5 de enero, Cabral elige Jueces para Capital y Goya. El 14 de enero, serán nombrados los nuevos Jueces de Paz:

* de la 1ra. Sección: Francisco de P. Sotelo (el Teniente Juez: será Ireneo Moreno, quien renuncia, siendo reemplazado, el 15 de Enero, por Aquilino Sánchez); de la 2da. Sección: Bernabé Atienza (Teniente Juez: Eulogio Ramírez); de la 3ra. Sección: Juan Cross (Teniente Juez: Carlos Roselli); y de la 4ta. Sección: Eustaquio Díaz (quien renuncia, siendo reemplazado, el 15 de Enero, interinamente por Jorge Ulbrich (Teniente Juez: Manuel Cavia).

En Goya, los nombramientos fueron: Juez de Paz de la Sección Norte: Sandalio Soto (éste renunciará y Cabral lo reemplazará, el 27 de enero, por Carlos Krause. Luego, por renuncia de éste, el puesto será ocupado, el 1 de febrero, por Ciríaco Degis.

Como Juez de Paz de la Sección Sur será designado Ramón González (éste renunciará y Cabral lo reemplazará, el 27 de enero, por Manuel J. Ojeda. Luego, por renuncia de éste, el legislador a cargo del P. E. lo reemplazará, el 1 de febrero, por Francisco Farisano.

Los Jueces Pedáneos nombrados por Cabral en Goya serán: de la 1ra. Sección: Dionicio Díaz Colodrero; de la 2da. Sección: Cornelio Refojos (quien renunciará y Cabral lo reemplazará, el 1 de febrero, por Juan N. González); de la 3ra. Sección: Exequiel Varela; y de la 4ta. Sección: Carlos García Zúñiga (quien renunciará y será reemplazado, el 1 de febrero, por Eulojio López).

El 14 de enero, Cabral procederá a la designación de un conjunto importante de Jueces de Paz, todos con carácter de interinos. Los nombramientos fueron asentados en un solo decreto que, en su artículo 2do., pedía ternas a aquellos Departamentos que aún no las habían enviado, por cuyo motivo no se podía hacer los nombramientos correspondientes.

Los elegidos fueron:

- En el Departamento San Luis del Palmar: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Lorenzo Ramírez; de la 2da. Sección: Valentín Lovera; de la 3ra. Sección: Juan V. Soto (éste renunciará y Cabral lo reemplazará, el 30 de enero, por Raimundo Aguirre); de la 4ta. Sección: Juan V. Ojeda; y de la 5ta. comisaría: Francisco Barrios.

- En el Departamento Caá Catí: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: José B. García; de la 2da. Sección: Camilo Hernández; de la 3ra. Sección: Pedro P. Balbuena; de la 4ta. Sección: Toribio Sánchez; de la 5ta. Sección: Felipe Alvarenga; y de la 6ta. Sección: Pedro Aquino.

- En el Departamento San Roque: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Juan Gallardo; de la 2da. Sección: Manuel Rolón (éste renunciará y Cabral lo reemplazará, el 31 de enero, por Francisco Aguirre); de la 3ra. Sección: Vicente Insaurralde; y de la 4ta. Sección: Tomás D. Portillo.

- En el Departamento Itatí: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Hipólito Rojas; y de la 2da. Sección: Segundo Ramírez.

- En el Departamento Monte Caseros: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Justo Reyes; de la 2da. Sección: Federico Ramírez; de la 3ra. Sección: Felipe Blanco; y de la 4ta. Sección: Benancio Arizaga.

- En el Departamento Ituzaingó: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Nicolás Gauna; de la 2da. Sección: Pablo Gómez; de la 3ra. Sección: Saturnino Montiel; y de la 4ta. Sección: Laurentino Alvarenga.

- En el Departamento San Cosme: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Guillermo González; de la 2da. Sección: Sebastián Gutiérrez; de la 3ra. Sección: Antonio Canteros; y de la 4ta. Sección: Nicolás Domínguez.

- En el Departamento San Miguel: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Pedro Ibarra; de la 2da. Sección: José Canteros; y de la 3ra. Sección: Angel Mateo Barreto (que renunciará y Cabral lo reemplazará, el 17 de febrero, por Martín Fariña).

En San Miguel, Cabral nombrará un Juez de Paz interino, el 27 de enero, designando a Saturnino Aranda como tal.

- En el Departamento Bella Vista; Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Antonio Díaz; de la 2da. Sección: Juan Aguilera; de la 3ra. Sección: Ecolástico Canteros; y de la 4ta. Sección: Fernando Solís.

En este Departamento, al igual que en San Miguel, Cabral nombrará, el 20 de enero, un Juez de Paz, también interino, designando a Juan Almirón, quien asumirá en reemplazo de Amado Artaza, que renunció.

- En el Departamento Mburucuyá: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Anastacio Caballero; de la 2da. Sección: José M. Sánchez; y de la 3ra. Sección: Antonio L. Barriento.

- En el Departamento Curuzú Cuatiá: Juez Pedáneo de la 1ra. Sección: Hipólito Blanco; de la 2da. Sección: León Lezcano; de la 3ra. Sección: Froilán Pucheta; de la 4ta. Sección: Crisóstomo Fernández; y de la 5ta. Sección: Juan Silva.

- Y, finalmente, en dos Departamentos, Cabral efectuará el nombramiento de dos Jueces de Paz:

- En el Departamento Saladas, el 20 de enero, elige como Juez de Paz interino a Exequiel Insaurralde (en reemplazo de Juan A. Fernández, que renunció). Luego, Insaurralde desistirá y será reemplazado -también interinamente- por Ramón Merlo, designación efectuada el 27 de enero de 1875.

- En tanto, en el Departamento Empedrado, Cabral nombrará Juez de Paz interino a Eleuterio Escalante, que reemplazó a José E. González, que fuera nombrado por decreto del mismo Cabral, el 31 de diciembre de 1874.

- Obras y endeudamientos. La situación económica y financiera 

Varias fueron las obras de Cabral Díaz Colodrero en su corta gestión como legislador al frente del P. E. Provincial, un hecho a remarcar, si se tiene en cuenta que se dieron en el marco de escasez de metálico para efectuar inversiones siendo, más bien, de pesadas deudas que recaían sobre un Presupuesto ajustado.

Una de sus primeras acciones la llevó a cabo el 8 de enero, y estuvo relacionada con el medio ambiente. El Gobierno Nacional había dado dinero a la Provincia para tareas de salubrificación, es decir, para labores que tenían que ver con el cuidado del suelo y del agua, como, por ejemplo, eliminar vegetación espontánea, bosques, pantanos o, descartar aguas estancadas, de estanques, de aguas subterráneas, en definitiva, hacer obras de corrección del agua.

Cabral acuerda -con el Departamento de Hacienda e Instrucción Pública- y solicita llevar, por la Contaduría General, una cuenta especial de todas las erogaciones que se hacían en estas obras de salubrificación y ordena que, al pagarse éstas, debía hacerse de acuerdo a la Ley de Contabilidad.

No se queda atrás en obras: Cabral decide, por Resolución del 23 de febrero, contribuir con la suma de 3.000 pesos fts. para la construcción del templo en Monte Caseros, tras aprobar el informe del proyecto de plano y presupuesto presentados por la Mesa Topográfica. La medida fue la respuesta a una solicitud presentada por Vicente Suares, apoderado de la Municipalidad de Monte Caseros para la construcción de dicho templo.

La Resolución estableció que el dinero se entregaría en mensualidades de 300 pesos fts., por intermedio de la Receptoría de Monte Caseros, que debía hacer entrega del capital a la Municipalidad del Departamento, con cargo, luego, de rendir cuenta de la inversión. Se acordó, además, que si el Municipio de Monte Caseros obtuviese la concesión -acordada a las Municipalidades, por ley del 11 de noviembre de 1872-, tendría que devolver lo aportado por el P. E.

El 27 de febrero, Cabral funda una Escuela Pública de Varones en la Tercera Sección del Departamento San Roque, basando la medida en que el lugar no estaba dotado de un número suficiente de Escuelas de Instrucción Pública. La solicitud fue realizada por la Inspección General de Escuelas, en nota del 24 de febrero.

Se nombró Preceptor para dicha Escuela al presbítero Fernando Andreau, con un sueldo mensual de 25 pesos fts., que se imputarían al inciso 6 del Presupuesto. Además, se destinó 4 pesos fts. mensuales para el alquiler de la casa que ocuparía la Escuela, imputándose esa erogación al inciso 7, Sección 18 del Presupuesto. La Inspección General de Escuelas dotaría, a la nueva institución, de libros y útiles necesarios.

En cuanto a los pagos que debían realizarse, puede decirse que estos constituyeron parte de las medidas más arduas y difíciles de concretar en la gestión. Así, el 8 de enero, Cabral dio un plazo de 60 días para presentar las cuentas, en el Ministerio de Gobierno, de los Gastos hechos por auxilios de cualquier clase y que fueran brindados para combatir la rebelión mitrista en la Provincia, según decreto del 10 de noviembre de 1874, es decir, eran pagos autorizados durante la gestión del ex gobernador Gelabert. Cabral quería liquidar esos créditos y pedir su abono al Gobierno Nacional.

- Participación de la Provincia en el servicio de Correos

También procedió a suspender los sueldos de los empleados de Correos. Es que la Ley de Presupuesto de la Nación había aumentado los sueldos de la Administración de Correos de Corrientes. Este personal prestaba servicio en la Administración Provincial, pero -en breve- se esperaba que este sea nacionalizado completamente, es decir, que la Provincia dejara de ocuparse del servicio postal y pase el ciento por ciento de la prestación a la Nación.

En 1874, Eduardo Olivera había sido nombrado Director General de la Administración Nacional de Correos, quien ejercerá el cargo hasta 1880 y perfeccionará lo hecho hasta ese momento. Olivera aumentó el número de buzones y carteros, impulsó una ley y un reglamento nuevo, y, el 7 de abril de 1876, fusionó la Dirección de Correos con la de Telégrafos. Es importante destacar que, bajo la gestión de Olivera, se sancionó la Ley de Correos Núm. 816 que modernizó los servicios postales. Corrientes, como Estado, irá dejando de tener injerencia en el servicio postal.

Lo que hizo Cabral Díaz Colodrero fue hacer cesar la percepción -por parte de los empleados correntinos de la Administración de Correos Nacionales- de un sobresueldo, que se les daba por el servicio del correo provincial. La suspensión era retroactiva al 1ro. de enero de 1875, así lo estableció Cabral en un decreto de fecha 18 de enero. Pese a esta medida, de evidente perfil restrictivo, siete días después (el 25 de enero), el P. E. nombrará un par de empleados en la Administración de Correos. Ellos serán: Anastacio Martínez y Celestino Maidana. Los sueldos del nuevo personal, pagaría la Nación, no la Provincia.

Sin embargo, la participación de Corrientes en el sistema de correos no cesará aquí. Los servicios de mensajerías continuarán siendo subsidiados por la Provincia, así como el sistema de postas, no sólo interviniendo en el nombramiento de Maestros de Postas, sino también en el abastecimiento de caballos. Los ferrocarriles, las vías más rápidas de comunicación y caminos más accesibles, irán brindando -a la Administración Nacional de Correos- los elementos necesarios para centralizar, en un ciento por ciento, el servicio.

- Endeudamiento y créditos

En otro orden, la Administración procederá a tomar un crédito de plaza de 6.000 $ fts.(12) por carecer de fondos para pagar las siguientes deudas:

- sueldos de la Administración (se debían tres meses: octubre, noviembre y diciembre);
- sueldos de Preceptores de Escuelas primarias y demás que estaban en igual condición; y
- Ordenes de pago y letras protestadas expedidas por el ex gobernador Gelabert.

(12) El peso fuerte era una moneda de plata desde 1826 hasta la reforma monetaria de 1881 (símbolo: $f). Era igual a 8 reales. Pesaba una onza española (27,0643 gramos). Su origen es el peso de plata español (o “real de a ocho”), utilizado en América durante la época virreinal. El real fue la moneda de uso diario durante el período hispánico. La moneda utilizada se acuñaba en la ceca de Potosí y fue deficiente al principio; esta moneda defectuosa o con desgaste se denominaba “macuquina” y solía recibirse con descuento respecto a la acuñada en España o México; y, a partir de 1773, en Potosí. Esta última, de cordoncillo (canto acanalado que dificulta el cercenamiento o la falsificación), solía denominarse también peso fuerte, en oposición a la macuquina o plata corriente. Después de la Revolución de Mayo prosiguió la circulación de las mismas monedas anteriores de plata. En 1822, el Banco de Buenos Aires comenzó a emitir papel moneda convertible, pero que, a partir del 9 de enero de 1829, y como consecuencia de la Guerra del Brasil, fue declarado inconvertible. A raíz de ello, el peso papel comenzó a denominarse peso moneda corriente, para distinguirlo de la moneda de plata, el peso fuerte, también llamado popularmente patacón. En un lenguaje más formal, metálico se refiere a la moneda de plata (o a la de oro), mientras papel al papel moneda. En Buenos Aires, el peso moneda corriente era el comúnmente utilizado en las transacciones diarias, mientras que el peso fuerte fue tomando gradualmente el carácter de moneda de cuenta, hasta la reforma monetaria de 1881. El peso moneda corriente cotizaba con referencia a la onza de oro hasta el 14 de noviembre de 1863, cuando comenzó a hacerlo respecto al peso fuerte. A partir de 1864, la contabilidad pública comenzó a llevarse en pesos fuertes. En Corrientes, sólo se usaba moneda metálica, principalmente el peso de plata boliviano, a falta de pesos fuertes. Esto implicaba una relación fija de estas monedas con el peso fuerte, sobre la base de su contenido de metal fino.

Esta medida, adoptada por decreto del 23 de enero, estaba autorizada por el Art. 3ro. del Presupuesto de 1874, debiéndose pagar el interés correspondiente. Se pensaba devolver el crédito con los primeros fondos que ingresasen por Colecturía. De allí el apuro por recaudar.

En otro orden, pero que tenía relación con la economía, el 1 de febrero se procedió al nombramiento de una Comisión Justipreciadora de los terrenos de Monte Caseros ocupados por el Ferrocarril. El Gobierno estaba autorizado, por ley del 14 de diciembre de 1872, de hacer las erogaciones que demanden las expropiaciones de los terrenos necesarios a la vía y estaciones del Ferrocarril del Este.

La Comisión designada estaba compuesta por Nicandro Mouso, Cándido Borda y Agustín Obregón. Ellos debían justipreciar los terrenos que habían sido ocupados por el ferrocarril, siempre que sus dueños exigieran el pago. Había que ponerse de acuerdo con el propietario y, si éste no prestaba su conformidad con el precio señalado, se procedería de acuerdo a la Ley de Expropiación del 14 de septiembre de 1869.

Finalmente, la Comisión debía remitir al Gobierno todos los antecedentes, para efectuar el abono del valor de los terrenos expropiados.

En otro orden, Cabral reglamentó la rendición de cuentas de la subvención Nacional de Escuelas y encargó la Inspección de las mismas. El Gobierno de la Nación, por decreto del 14 de enero de 1875, había derogado el Art. 10 del decreto nacional del 11 de enero de 1873 -reglamentario de la ley de subvenciones- y estableció otra forma de optar al anticipo a que dicho decreto se refería, en vista de los inconvenientes que se habían observado para la rendición de cuentas de Instrucción Pública.

Cabral firmó un decreto, el 6 de febrero, ordenando que la Inspección General de Escuelas remitiera al Ministerio de Hacienda e Instrucción Pública -en cada cuatrimestre- a contar desde el 1ro. de enero de 1875, una planilla, donde debía registrarse:

- la designación de las localidades donde están situadas las Escuelas;
- los nombres de los respectivos maestros; y
- el sueldo en ps. fuertes que cada maestro devengaba.

Esa planilla sería luego remitida al Gobierno de la Nación como comprobante, para gestionar el pago de la subvención que, a cada provincia correspondía, con sujeción a la ley nacional de subvenciones. De ahí en más, la Contaduría General debía remitir al Ministerio de Hacienda e Instrucción. Pública, en cada cuatrimestre, la inversión de fondos que se hubieran empleado en pago de sueldos de Preceptores de las Escuelas de la Provincia, para ser enviadas al Ministerio de Instrucción Pública de la Nación. 

- Obras de progreso

Entre las obras de progreso se pueden contar aquella que la Legislatura aprobó por ley del 18 de noviembre de 1874, autorizando a la Villa de Paso de los Libres para contratar, con Andrés Pené, el establecimiento de una tablada y matadero(13). Cabral aprobará este contrato el 11 de febrero.

(13) Ver: Digesto Jurídico de leyes y decretos-leyes de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Corrientes. Año: 1874.

Tres días después, el 15 de febrero, se celebrará un contrato entre el ministro de Gobierno, Mariano Castellanos, y Nicolás Delfino, quien se comprometía a proveer mercaderías a la Guarnición de la Capital, del Departamento Lomas, Policía y Cárcel Pública. En el contrato se fijaron los productos y sus precios:

- galleta, a 17 reales fts por arroba (la arroba es una unidad de peso antigua, que equivale a 11,502 kilogramos);
- sal gruesa, a 2 reales fts por arroba;
- leña, a 28 reales fts. por carrada;
- jabón amarillo, a 18 reales fts. por arroba;
- velas estearias, a 51/2 pesos fts. el cajón;
- vela de sebo, a 4 centavos fts, cada una;
-fariña, a 11 reales fts. la arroba (la fariña es una harina gruesa, obtenida de la molienda de la mandioca, que se emplea para la elaboración de algunas comidas);
- tabaco negro, a 12 pesos fts por arroba;
- yerba argentina, a 3 pesos fts por arroba.

El pago fue pactado mensualmente. Debía ser mercadería de buena calidad; por eso la entrega -en un punto predeterminado del Municipio capitalino-, debía ser visada y el representante del Estado tenía que dar su conformidad. Si esto no sucedía, el Jefe o Administrador de la repartición, junto con el médico de servicio, debía dar cuenta al Gobierno para la aprobación final de la compra-venta.

Podía suceder también que el Gobierno no cumpla con el pago mensual; en ese caso, se le otorgaba a Delfino un interés del medio por ciento mensual sobre las cantidades que no fueron abonadas conforme al contrato; esto desde el momento en que las cuentas estaban liquidadas a la Contaduría General para su pago. El contrato se firmó con testigos y ante Manuel Cabral(14), Escribano Público de Gobierno.

(14) Como se dijo más arriba, existen varias familias Cabral de preeminencia. Algunas son difíciles de establecer genealógicamente.

No se pudo establecer la relación familiar entre Nicolás Delfino, firmante del citado contrato, y Félix Delfino, quien fuera víctima del saqueo perpetrado por tropas paraguayas en Bella Vista, en Julio de 1865. El saqueo del pueblo de Bella Vista fue uno de los más crueles registrado en poblados correntinos. Los comercios fueron el primer objetivo de las tropas invasoras, y tal fue el caso de la casa de negocios de Félix Delfino -afincado en Bella Vista, desde el año 1853-, que fue saqueada y destruida, incluyendo dos depósitos de mercaderías, artículos que fueron embarcados en varios buques en distintos viajes que partieron para Asunción(15).

(15) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 211, fs. 4 y 5. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “La Guerra del Paraguay en la provincia de Corrientes (Impactos Políticos, Daños y Consecuencias en la Población Civil)” (2014), Corrientes. Ed. Moglia S. R. L. — De acuerdo a la información sumaria ante los Tribunales correntinos, testigos afirmaron que la acción la realizó una fuerza de 200 hombres aproximadamente, conducida por Germán Serrano, la que saqueó el poblado por varios días consecutivos, siendo más de cien las carretas cargadas, las que transportaron el botín al puerto, para depositarlo en los vapores de guerra “Ypora” y “Ugurey”, como en varios barcos de vela. El despojo fue de tal magnitud que se llevaron puertas, cerraduras, marcos y horcones (Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Judiciales, Legajo 15, Civiles, Capital, Año 1865).

En un Informe del Jefe Político de Bella Vista, se citó que los paraguayos salieron de la ciudad con 17 carretas hasta Garzas, repitiendo la operación varias veces(16). Ante el avance del invasor, la gente emigró y entre los emigrados también estuvo Delfino, quien se instaló provisoriamente en Goya(17).

(16) Ibidem. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 210, fs. 71.
(17) Ibidem. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Sala 7, Correspondencia Privada. Carta de E. Araujo a Wadislao Gramajo -a bordo del “Reinaldo”- riacho de la Esquina, 3 de agosto de 1865.

Los daños contra los intereses de Delfino fueron casi totales, pero éste pudo recuperarse económicamente ya que, tres años después, fue designado por el Gobierno de la Provincia como Proveedor General de las Fuerzas comandadas por el coronel Raymundo Fernández Reguera(18).

(18) Ibidem. Archivo Nacional de Asunción, Sección Nueva Encuadernación, Núm. 1.696. Interrogatorios a Pedro Morego, Pelegrín Denegri, Esteban Libieri y Cayetano Trabuco.

Respecto a comercios del poblado, los paraguayos buscaron información precisa de los depósitos y de las mercancías que tenían cada uno de los comerciantes, teniendo por objetivo el descubrir todo depósito oculto. Los comerciantes fueron llevados por los paraguayos e interrogados para que manifestaran el lugar y las mercancías que existían en el pueblo, para luego acercar los datos al general Francisco Isidoro Resquín(19).

(19) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Copiador de Notas del Ministerio de Gobierno, Legajo 24, Años 1859-1869, fs. 251. // Todo citado por Dardo Ramírez Braschi. “La Guerra del Paraguay en la provincia de Corrientes (Impactos Políticos, Daños y Consecuencias en la Población Civil)” (2014), ... op. cit. —  Caído en desgracia el general Wenceslao Robles, en junio de 1865, Resquín fue ascendido a Brigadier General y designado comandante de la División del Sur. Por orden del Mariscal Francisco Solano López, realizó el repliegue hacia el Paraguay cruzando el río Paraná con sus tropas y más de cien mil cabezas de ganado de la Provincia de Corrientes, que fueron arreadas por su ejército.

- Mensajerías

Pero volvamos a 1875. Otro de los logros de la Administración de Antonio Cabral fue el proceder a subvencionar mensualmente a Rómulo Massera, por la suma de 70 pesos fts., para establecer un servicio de mensajería entre Ituzaingó y Trinchera de San José (actual Posadas).

El decreto se firmó el 15 de febrero. Las mensajerías harían por lo menos dos viajes -ida y vuelta- al mes, en combinación con el Paquete del Alto Paraná (el Paquete era un barco de pasajeros y de correo). En cada viaje de la mensajería, el Gobierno tenía derecho a disponer -sin pagar pasaje- de un asiento de primera clase y de otro de segunda, así como hacer transportar dos arrobas de carga (unos 23 kilos) sin pagar flete.

Por supuesto, la empresa podía ser multada, hasta con 70 pesos fts. si faltaba a sus obligaciones. La subvención sería por seis meses, a contar desde el 1 de mayo de 1875, pero no se abonaría sino desde el día en que quedase abierto el servicio público. Los Jueces de Paz de Ituzaingó y Trinchera debían certificar el cumplimiento de lo pactado.

No hay que olvidar que la superficie provincial -en toda su extensión- tiene por características la interrupción constante de cursos de agua, ya sea ríos, arroyos, lagunas, esteros, bañados, lo que generaba algunos inconvenientes en la comunicación terrestre de aquella época(20).

(20) Para observar la variedad y cantidad de espejos de agua - Ver: “Estudio sobre las lagunas, esteros, arroyos, cañadas, bañados y ríos de la provincia de Corrientes efectuado por la Dirección de Tierras y Colonias” - Corrientes - Imprenta del Estado - Año 1929. // Se sigue aquí -en parte- trabajos elaborados por Dardo Ramírez Braschi y María Emilia Pérez, “El desarrollo de las comunicaciones y transportes en Corrientes entre 1852 y 1880”, publicado en el Fascículo Núm. 5 de “Todo es Historia” dirigido por Félix Luna.

Para mantener la comunicación entre los distintos puntos de la Provincia, existía una red de postas, que se intercomunicaban entre sí. El servicio del que estamos hablando aquí, debía cumplirse por una ruta que nacía en la Capital y que incluía San Cosme, Itatí, San Antonio, hasta Candelaria, y, en sus intermedias, con las respectivas conexiones con Caá Catí y Loreto. Es decir, esta mensajería de Massera sólo cubría un tramo de la referida ruta, entre dos localidades intermedias, Ituzaingó y Trinchera. En dicha ruta se hallaban distribuidas las postas, las que hacían posible el vínculo en el extenso y dificultoso territorio.

Todas las postas estaban dirigidas por maestros de postas y postillones, que asistían al servicio de correos y chasquis. El control y mantenimiento de postas constituía, para el Estado, una función de vital importancia, ya que por ellas se mantenían los vínculos políticos con la campaña. El sistema de postas, en los Departamentos de campaña, variaba en importancia, de acuerdo al Departamento o a las circunstancias políticas. Así, por ejemplo, el gobernador Juan Vicente Pampín designa, el 14 de abril de 1875, al Maestro de Posta de la parada “Cerrito”, en el Departamento Caá Catí, recayendo la tarea en Diego Saucedo, en reemplazo de Mariano Castillo, quien renunció al puesto de Maestro de Posta, la que le fue aceptada. El Gobierno Provincial cumplía, así, un papel esencial en el cumplimiento de sostener el servicio de postas, puntos neurálgicos para el normal desarrollo de mensajerías y de viajeros en general.

La Administración de Correos fue adquiriendo forma lentamente ya que, en principio, las correspondencias urgentes y reservadas se seguían confiando a enviados especiales o jinetes destinados a ese efecto. Debemos diferenciar, particularmente, dos servicios: el primero, el del correo, con la exclusividad del traslado de correspondencias, y todo escrito de carácter privado u oficial; y segundo, el servicio de postas, que consistía en los puntos de abastecimiento para personas y sus carruajes, el abastecimiento de caballos y provisiones, que garantizaban la prosecución del viaje.

Para el año 1857, entró en vigencia un Reglamento de Postas, mediante el cual se introdujeron algunas modificaciones en el funcionamiento del servicio(21).

(21) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca - Periódico “La Opinión”, del 16 de agosto de 1857. // Citado por el doctor Dardo Ramírez Braschi.

Debido a que se tornaba costoso el mantenimiento, por parte del Estado, se intentó que las postas se solventasen particularmente; así, los maestros de postas debían mantener el servicio a cambio del pago de los usuarios de las postas. El Reglamento de Postas hizo que el Estado no se involucrara directamente en el servicio, pero ejercía el poder de policía, para que se cumpla la totalidad de los mismos. Pero, en la práctica, el Estado no logró desprenderse totalmente del funcionamiento de postas ya que, como lo demuestran los documentos de la época, permanentemente debía asistir con caballos en las rutas y servicios abandonados, y fomentar su funcionamiento.

- La red vial y los servicios de mensajerías 

Hasta mediados del siglo XIX las rutas fueron escasas y poco transitables, pero la actividad comercial desarrollada exigió mejores comunicaciones para comercializar su producción, y hacia estos logros se encauzaron las iniciativas de la Provincia.

Problemas de orden administrativo y económico entorpecieron las mismas, a las cuales se sumaron la guerra con el Paraguay (1865-1870) y las desavenencias políticas que se agravarán después de 1877, hechos que perjudicarán la economía, postergando la ejecución de obras públicas hasta los últimos años del citado siglo.

A pesar de la situación adversa, la red vial densificó su trazado, incrementándose las comunicaciones terrestres con la instalación -desde 1862/63-, de servicios de mensajerías, que realizaron el transporte público de pasajeros, correspondencia y encomiendas entre las principales localidades de la Provincia. Siguiendo los mismos itinerarios y el resto de los caminos, las tropas de carros y carretas atendían el transporte de mercancías.

Los problemas más importantes que presentaba el tráfico tenían su origen en la falta de trazado, delineación y mantenimiento de los 4.000 kilómetros de caminos con que contaba Corrientes hacia 1888. Si bien se habían realizado algunas obras, los adelantos resultaban escasos frente a las numerosas necesidades(22).

(22) Los trabajos imprescindibles para mejorar y reactivar el tránsito fueron suspendidos hasta que se solucionaron los conflictos internos, políticos y económicos. Recién en 1897 se ordenó el estudio de varias obras, entre ellas la construcción de puentes carreteros sobre los arroyos Itacuá, Ayuí y Zanjón de Loreto. Al mismo tiempo, y desde 1886, la Nación destinará fondos para la construcción de puentes sobre los ríos más caudalosos de Corrientes, realizándose los del Riachuelo en Paso Pessoa (1888), Santa Lucía, en Paso del Puente (1896) y Batel en Paso Cerrito (1900). El trazado y amojonamiento de los caminos generales y vecinales -a través de una legislación que reglamentara sus características y uso- también era indispensable, realizándose estudios y proyectos que culminaron con la sanción de la Ley de Caminos Públicos de la Provincia (1898). // Citado por María Emilia Pérez, “El desarrollo de las comunicaciones y transportes en Corrientes entre 1852 y 1880”, ... op. cit.

En cuanto al tipo de vehículo usado, ya hacía varios años que se había iniciado una serie de cambios en los medios de transporte: los carros habían sido reemplazados por la galera, la navegación se modernizó, con la incorporación de vapores y la formación de compañías navieras, pero el adelanto más importante que estaba teniendo lugar en los tiempos de Cabral, correspondía al ferrocarril.

No podemos decir a ciencia cierta qué tipo de transporte usó la mensajería propuesta por Massera al Gobierno. Se estima que fue una diligencia, y no una galera.

La galera era un carro de tracción a sangre de gran tamaño, sin elásticos, suspendido en sopandas de cuero, con una puerta trasera y asientos como para seis u ocho personas. Las palabras de un viajero británico puede ser la mejor forma de entender cómo era este tipo de carruaje:

“La galera no es, ni más ni menos, que un enorme furgón, o, mejor dicho, una pequeña casa colocada sobre cuatro ruedas, de una construcción tan sólida que parece tener desconfianza del tiempo.
“Solamente el bastidor era de madera; de los laterales colgaban esteras de esparto o paja y el fondo, en lugar de estar entablado, consistía en una red de cuerdas sobre la que se apilaba la carga.
“Los pasajeros eran acomodados como fardos hasta hallar la postura conveniente. Todo era tapado por una cubierta de hierro, sujeta por aros de madera y cañas transversales, y las aberturas de atrás y delante eran cerradas a placer por medio de unas cortinas de esparto. Pueden llevar 6 u 8 personas...”(23).

(23) Información extraída de “Enciclopedia Estudiantil Superior”. Editorial Codex S.A. 1970.

- Las diligencias

En tanto la diligencia también era tirada por tracción a sangre, si bien, en el caso de las diligencias, al igual que las galeras, lo hacían con caballos, y no con bueyes, como las carretas. Las diligencias se componían de

elevada caja, lugar donde iban los pasajeros, con grandes ruedas para poder atravesar los arroyos, lagunas o bañados, y además impedir que el agua mojara a la caja(24).

(24) Citado por Néstor Jorge Freitas, “Historia dibujada de mi pueblo Necochea- Quequén”, Necochea, provincia de Buenos Aires (1992). 

Dentro de la caja, los asientos estaban dispuestos lateralmente, y poseían cuatro ruedas en vez de las dos únicas que tenían las carretas.

El conductor de la diligencia siempre viajaba munido del látigo o fusta; iba colocado delante de la caja, en un sitio que tuvo dos denominaciones: pescante o silla de mayoral. Las personas que deseaban trasladarse de un mojón civilizatorio a otro, se subían a una diligencia y tomaban asiento, dependiendo su condición social, pues, dentro de este vehículo rural, había pasajeros de primera, segunda y hasta de tercera clase.

Su ubicación se adecuaba a las normas de la época. Los que recibían la distinción de ser de “primera clase”, se adentraba en la caja de la diligencia, a la cual se accedía mediante una escalerilla plegadiza de hierro que estaba en la parte trasera. Allí estaban protegidos, cómodamente sentados y podían observar el paisaje a través de unos ventanucos colocados para tal fin.

En cambio, los pasajeros de “segunda clase” iban sentados en el sector llamado berlina, que estaba “entre la caja y el pescante”, pues la berlina era “un asiento bajo (...) prolongación del techo o toldilla”, al aire libre. Se llegaba a este espacio apoyándose sobre los rayos de las ruedas.

Por último, se reservaba para la gente de “tercera clase” el techo o tolda de la caja, donde usualmente iban los equipajes, las cargas y demás objetos.

De todas maneras, hay que tener en cuenta que no siempre se hacía constar una cualidad social o monetaria para discriminar por clases a los pasajeros, pues, si razonamos un poco, un anciano o un minusválido no podía trepar hasta el sector de la “tercera clase” para viajar en una diligencia. Por eso mismo, muchas veces los asientos laterales de la caja se reservaban para las madres con niños o para los ancianos que tenían disminuidas sus movilidades.

Asimismo, no hay que omitir a una figura romántica y pintoresca: la presencia del postillón, que era un jinete responsable de conducir la marcha “del caballo de la izquierda de cada pareja” que acompañaba el polvoriento trajinar. Montero Lacasa dice que, detrás de esas parejas de caballos,

iban otros seis caballos en una sola fila, uno al lado del otro, tirando ‘de pecho’ los de la lanza, y ‘a la cincha’ los laderos(25).

(25) Citado por José Montero Lacasa, “Prototipos Bonaerenses”. Carlos y Roberto Nale Editores, Buenos Aires, diciembre 1954. 

Por lo demás, la diligencia también hacía un alto en las postas del camino y no se apartaban, en sus trayectos, de aquellos caminos que transitaban criollos e indios por igual. Es de pensar que, en cada posta, se habrá registrado -más de una vez- un punto de encuentro o unión entre carretas y diligencias dentro de la geografía correntina, sistema que tuvo su auge allá por las décadas de 1860, 1870 y buena parte de 1880, cuando, por fin, el ferrocarril se adueñará de los horizontes.

El de Massera no fue el único servicio de mensajería que recibió el apoyo del Estado. El 15 de febrero, la Administración concedió un año más de subvención al servicio de mensajería que unía Curuzú Cuatiá y Monte Caseros. La subvención, a José I. Maciel y Cía., era de 120 pesos fts mensuales, monto que había sido establecido por decreto del 20 de marzo de 1874.

Para terminar esta parte del trabajo, referido a la gestión de Cabral Díaz Colodrero en el P.E., nos referiremos al Presupuesto y a algunos impuestos. El 15 de febrero de 1875, Cabral prorroga el plazo del Presupuesto vigente, hasta el 1 de abril de ese año. Es que el 15 de febrero debía terminar el plazo señalado por el Art. 5 del Presupuesto correspondiente a 1874.

El fundamento de la medida fue que había que facturar órdenes de pago por créditos contraídos durante 1874. Justamente, en base al artículo predicho del Presupuesto, si no se prorrogaba el vencimiento del mismo, estos créditos sólo podrían abonarse con “títulos de créditos”, como se había hecho ya con ejercicios vencidos de otros Presupuestos.

Pero sucedía que, la mayor parte de los créditos existentes provenían del pago de sueldos a empleados y otros gastos de preferente atención. No era justo ni equitativo dejar impagos créditos que habían emanado de servicios personales, prestados a la Administración.

Además, se preveía que el abono de la deuda se podía hacer sin perjudicar la renta correspondiente a 1875, porque la Provincia gestionaba -ante el Gobierno Nacional- la cancelación de varias deudas atrasadas, cuyo importe bastaba para cubrir lo que se adeudaba del Presupuesto de 1874.

Cabral también prorrogó -a través de un decreto de fecha 26 de febrero, un día antes de alejarse del P. E.- el plazo para la manifestación de los capitales sujetos a contribución directa. Sin dudas, esta medida fue elaborada en consuno con la Administración de Pampín, que estaba por iniciarse.

El 28 de febrero, en base a lo acordado en el Art. 3 de la Ley reglamentaria de Impuestos vigente, los capitales sujetos a contribución directa debían hacerse presentes. Con el fin de facilitar, a estos contribuyentes, los medios de hacer efectivo el pago del impuesto sin el recargo de la multa, Cabral prorrogó el plazo máximo de pago a toda la Provincia hasta el 15 de marzo.

Finalmente, Cabral Díaz Colodrero reglamentó el pago de subvenciones a inválidos y pensionados. Estas subvenciones se pagaban en la Oficina del Ministerio de Hacienda; sus valores eran pequeños y, para cobrarlos, había que efectuar una presentación y seguir el trámite hasta la conclusión del mismo.

El 17 de febrero, Cabral resolvió que, desde el 1 de ese mes, se haga una lista de inválidos y pensionados de la ciudad. Esa planilla debía ser presentada por el Oficial Mayor del Ministerio donde, cada uno de los beneficiarios dejaría un recibo, por sí o por apoderado autorizado. Luego había que imputar cada una de esas sumas de dinero a la Sección correspondiente del Presupuesto(26)

(26) El material referido a la acción de Antonio Cabral Díaz Colodrero al frente del P. E. fue extraído del Registro Oficial de la Provincia de Corrientes - Primer Semestre del Año 1875. Imprenta y Tipografía de Antonio Sánchez Negrete. Corrientes, 1885.

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